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150 KILOS DE TROTIL PARA DI MATTEO, SILENCIO DE MUERTE

Por Giorgio Bongiovanni

150 KILOS DE TROTIL PARA DI MATTEO, SILENCIO DE MUERTE

Por Giorgio Bongiovanni – 25 de Septiembre de 2015

“¿Los ciento cincuenta kilos de trotil para asesinar a Nino Di Matteo? No se encuentran, las investigaciones no han dado resultado. ¿Estamos seguros de que existen?” Nadie lo ha dicho directamente pero no han faltado los “respetables” y los “burgueses” que han hablado de “psicosis colectiva”, generada por las continuas alarmas que, repitiéndose en el tiempo, pueden dar lugar a dudas sobre el riesgo que corre el magistrado que investiga sobre la negociación Estado-mafia desde el momento en el que el Jefe de todos los jefes, Totò Riina, lanzó sus flechas de muerte desde la cárcel de “Opera” de Milán.
¿Qué dirán hoy cuando un nuevo arrepentido, el ex boss mafioso de Borgo Vecchio Francesco Chiarello, ha confirmado de alguna forma lo que ya han declarado los colaboradores de justicia Vito Galatolo, Antonino Zarcone y Carmelo D’Amico? Quizás Nino Di Matteo “se ha creado un arrepentido a su medida”. Esperamos de un momento a otro que alguien, alguna “mente refinada”, algún oscuro poderoso, “joven gallardo”, o “viejo sabio”, diga que “el Fiscal del juicio sobre la negociación se crea los arrepentidos a su placer”.
Chiarello dice claramente que el trotil se encuentra en algún lugar de esta desgraciada ciudad, oculto quién sabe dónde. Y su fuente no es otra que el hijo del boss mafioso de Acquasanta, Vincenzo Graziano. Este último, arrestado en diciembre de 2014, según lo declarado por Vito Galatolo, era precisamente el hombre encargado de custodiar los ciento cincuenta kilos de explosivos. En un primer momento estuvieron escondidos en unos barriles. Pero hasta el día de hoy no se ha sabido dónde.
La noticia que surge de las nuevas revelaciones de Chiarello fue publicada por el periódico “La Reppublica”, casi en ‘letras pequeñas’, mientras una delegación del Consejo Superior de la Magistratura llegaba a la ciudad de Palermo para ver más claro luego de la apertura de una investigación, abierta por la Fiscalía de Caltanissetta, sobre la asignación de los cargos de los administradores judiciales de los bienes confiscados a la mafia por parte de la ‘sección de medidas de prevención’ del Tribunal.
Una investigación que involucra a cuatro magistrados palermitanos, entre los que se encuentra Silvana Saguto, ex Presidente de la sección, y dos administradores judiciales. Quién sabe si esta vez, a diferencia de lo ocurrido en el año 2013 con la delegación representada por el entonces Vice Presidente, Michele Vietti, alguien se presentará en el despacho del Juez Di Matteo para expresarle su solidaridad. El silencio de estos años por parte de los más altos cargos de las Instituciones, desde el Presidente de la República, Sergio Mattarella (de quien aún estamos esperando que de alguna señal) hasta el Primer Ministro, Matteo Renzi, es tan escandaloso como el hecho de haber rechazado su postulación para la Fiscalía Nacional Antimafia.
Es un destino extraño el del magistrado Di Matteo. Extraño e injusto. Un magistrado que desde hace veinte años investiga sobre Cosa Nostra, atentados, sectores desviados de las Instituciones y que hoy, al haber dejado de pertenecer a la Dirección de Distrito Antimafia, se encuentra excluido de casi todas las investigaciones sobre la mafia y que vive el lugar de un condenado a muerte.
La razón por la cual Cosa Nostra, a través de Riina, haya emitido esta sentencia de muerte podemos solo intuirla.
Vito Galatolo nos provee de nuevos elementos explicando que el atentado tenía que perpetrarse porque el magistrado “ha ido demasiado lejos” no solo en el juicio, sino sobre todo en la investigación sobre la negociación Estado-mafia.
Es de imaginar por lo tanto que Di Matteo molesta a los altos cargos del poder, a aquellos que han negociado y que siguen haciéndolo con la criminalidad organizada.
¿Acaso las palabras de Riina, la carta del jefe mafioso de Trapani, Matteo Messina Denaro, a los altos cargos de la Cosa Nostra palermitana pueden ser piezas de un puzzle que plantea un escenario aún más preocupante? ¿Acaso pueden ser el contenido de una condena a muerte preventiva cuyo objetivo es el de impedir que el Juez pueda llegar hasta el fondo, quizás llegar hasta lugares clave en los que se podría descubrir a esos personajes que se anidan en el centro del poder italiano y que aún hoy sostienen y mantienen con vida a las organizaciones criminales? No podemos decirlo con certeza. La esperanza es que la investigación de la Fiscalía de Caltanissetta le gane en tiempo a Cosa Nostra y a esos ideólogos, señalados por Galatolo como “los mismos de Borsellino”, para lograr impedir un nuevo asesinato.