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ANIVERSARIO DEL ATENTADO DE PIZZOLUNGO

Por Giorgio Bongiovanni y Monica Centofante

ANIVERSARIO DEL ATENTADO DE PIZZOLUNGO

Para comprender lo que hubo detrás del atentado mafioso

 

El día 2 de abril de 1985 en el barrio de Trápani, en la isla de Sicilia, Italia,  explotó un coche bomba en el marco de un atentado planificado por la mafia. El objetivo era el Juez Carlo Palermo. El explosivo no causó la muerte del magistrado, pero sí la de dos hermanitos gemelos de 6 años y la de su madre, resultando con heridas de diversa entidad cuatro personas y el propio juez. El pasado año 2015, en ocasión de cumplirse treinta años del trágico atentado, los periodistas Giorgio Bongiovanni y Mónica Centofante realizaron un muy interesante informe exclusivo para comprender la trastienda del atentado, el  que tuvo mucho que ver con las investigaciones que llevaba adelante el magistrado. En ésta oportunidad, y al cumplirse un nuevo aniversario de este episodio, creemos conveniente sacar a relucir los siniestros entretelones vinculados al atentado. Cabe consignar que el tema resulta en extremo vigente, y era inevitable que el mismo pasase inadvertido para los colegas que integran la redacción de AntimafiaDuemila, en Italia.

.                      Por Giorgio Bongiovanni y Monica Centofante* – 1° de Abril de 2015

 

Para comprender lo que hay detrás del atentado de Pizzolungo es suficiente con unir las piezas de un mosaico desarmado a propósito por esos “sistemas criminales” que fueron rozados con las investigaciones de Carlo Palermo.

Desde Trento a Trapani, deste Trapani a Rusia, al Líbano, a Turquía, a los Estados Unidos siguiendo un hilo sutil que une muchos misterios no resueltos con el tráfico internacional de armas y de estupefacientes. Era el año 1979 cuando Assim Akkaia le cuenta al Jefe de la Brigada mobil de Milán Enzo Portaccio, que la ciudad de Trento constituye el punto de conjunción entre la mafia turca y la siciliana. Los Hoteles Karinall y Romagna, pertenecientes a Karl Koefler, de Trento y de origen tirolés, funcionaban como centro de distribución de morfina base y heroína pura destinadas a refinerías sicilianas y por lo tanto al mercado italiano y estadounidense.

Las investigaciones que comenzaron al año siguiente desembocaron en el descubrimiento de 200 kilos de dichas sustancias en las zonas de Trento, Bolzano y Verona importadas por una organización que en dos años hizo llegar a Italia no menos de 4.000 kilos de sustancias estupefacientes. El expediente que fue entregado al Juez Instructor Carlo Palermo contenía alrededor de treinta páginas, incluido un informe de la policía y un gráfico en el que estaban representados casi todos los países del mundo. En el centro: Trento unida  con Sicilia. Muy pronto las investigaciones, que se realizaron contemporáneamente a las del Juez Giovanni Falcone con las cuales se habían descubierto las refinerías de Trabia y Carini, abastecidas por la misma organización trentina, llevan  hasta Austria, Alemania, Suiza, Yugoslavia, Turquía, Bulgaria e incluso se llega a identificar el tráfico secreto de armas y petróleo entre nuestro país y Libia y la conexión entre los servicios secretos italianos, estadunidenses y orientales en la compra venta de armas.

En 1983 las investigaciones del Juez Palermo sobre las conexiones entre nuestros servicios de seguridad y el atentado contra el Papa llegan a documentos relacionados con Bettino Craxi*, que desde hacía poco se había convertido en el Presidente del Consejo, en relación con el  abastecimiento militar para la Argentina a cambio de la licitación para la ampliación de la red de subterráneos de Buenos Aires.

En junio de 1984 la solicitud del magistrado trentino de iniciar un proceso judicial en contra del mismo Craxi y de otros ministros y exponentes del Partido Socialista Italiano (ver por ejemplo Lagorio, De Michelis, Pillitteri, Mach di Palmstein, Rezzonico, Larini). El 20 de noviembre las Secciones Unidas de la Casación, acusando al Juez Palermo y a algunos colegas que le habían expresado públicamente su solidaridad, de haber dejado de ser “atendibles” e “imparciales”, trasladan a Venecia todas las investigaciones realizadas por el mismo Palermo: tres años de intensa labor que  contenidos en trescientos mil fojas procesales. El 17 de febrero de 1985, en base a su solicitud, el Juez toma servicio en la Fiscalía de la República de Trapani y su primer acto en dicha sede es la transmisión de documentos relativos a la entrega a Libia de tres containers que contenían material electrónico regenerado y que hacen referencia a un tal Antony Gabriel Tannoury, un libanés residente en París, considerado como el brazo derecho de Kadafi, quien también estaba involucrado en la investigación de Trento en la que figura Bettino Craxi.

El 2 de abril del mismo año, mientras la Comisión de investigación tenía que decidir si archivar la denuncia en contra del Presidente del Consejo, en Pizzolungo un coche bomba destinado al Juez Palermo mata en realidad a dos gemelos de seis años y a su madre. Alrededor de un mes más tarde en Alcamo, provincia de Trapani, se descubre el mayor laboratorio de morfina base de Europa, perteneciente a Cosa Nostra y abastecido siempre por la misma organización que desarrollaba sus actividades en Trento. En 1986, poco después del traslado del Juez Palermo a Roma (como funcionario del Ministerio de Gracia y Justicia), se descubre  en Trapani, oculta detrás de la fachada del Centro de estudios “Scontrino”, una serie de logias masónicas encubiertas. Era la sede de reuniones de masones, templarios, políticos, mafiosos – entre los cuales se encontraban los sospechosos de haber participado en el atentado de Pizzolungo – y de la Asociación de musulmanes de Italia, presidida por el representante de Kadafi en Sicilia.

Solo en 1992, el año del asesinato de Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, con el arresto de Mario Chiesa que da inicio a los escándalos de “Mani Pulite” se confirman las teorías planteadas en la investigación de Trento en relación al caso Craxi. En diciembre del mismo año Carlo Palermo, en calidad de diputado de “La Rete”, presenta junto a todos los miembros del movimiento una interrogación parlamentaria referida a diferentes cuestiones que habían surgido en el curso de las investigaciones de Trento y Trapani. Entre ellas el caso Calvi, la Logia masónica P2, el escándalo del BCCI (Banco de Crédito y Comercio Internacional) y sus conexiones con el Banco Suizo UBS y otras importantes instituciones bancarias, las connivencias entre la mafia siciliana y la pakistaní, el envío de municiones a Irak, la causa de los asesinatos de Falcone y Borsellino, el atentado contra el Papa.

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La reacción del entonces ministro Claudio Martelli es durísima especialmente por el pedido de aclaraciones relativas a la “Cuenta Protección*”. Pero el arresto pocos días más tarde del socialista Silvano Larini, después de haber hecho admisiones sobre el tema, lleva a Martelli a dimitirse de su cargo.

De repente – explica el Juez Palermo en su libro ‘Il quarto livello’ (El cuarto nivel) – esos misterios que se habían acumulado a lo largo de tantos años – que tenían que ver en varios aspectos con diferentes personajes, desde Florio Fiorini a Licio Gelli, desde Silvano Larini a Bettino Craxi – empezaban a esclarecerse. También se intuía que quedarían otros sin aclarar, y probablemente eran los más oscuros, los que tenían que ver con el empleo de los fondos ocultos, de las ganancias resultantes de los diferentes tráficos, de las exhorbitantes sumas de dinero, es decir, que de manera a veces rocambolesca, luego de infinitas vueltas, podían quedar depositados en cuentas bancarias de algún instituto crediticio más o menos conocido, para ser utilizados en el momento oportuno por usuarios desconocidos”.

La mejor oportunidad para comprender algunos de los tantos misterios no resueltos se le presenta al juez Palermo en Washington, durante algunas reuniones políticas con diputados y senadores del Congreso estadounidense. En octubre de 1993 un oficial policial, estrecho colaborador de un congresista del Partido Republicano, pide hablar con él.

La cita

“La reunión es cordial y minuciosamente preparada por él mismo. Sabe italiano y… está en conocimiento de las investigaciones que yo he realizado en el pasado. También conoce mis ‘puntos claves’, especialmente los relacionados con el BCCI (Banco de Crédito y Comercio Internacional), la ‘Kriminal bank’. Me entrega algunos informes secretos redactados en papel membretado de una tal ‘Task Force on Terrorism & Unconventional Warfare’. A pesar de que estuvieran escritas en inglés, no me resulta difícil, revisando el texto (unas cien páginas), comprender el contenido: describen el tráfico internacional de estupefacientes y armas y el papel del integralismo islámico, especialmente a través del BCCI. Contenían referencias específicas sobre hechos y episodios de los últimos diez años. El último de estos informes es del 13 de julio de 1993. Está compuesto de unas treinta páginas con gran cantidad de nombres y está dedicado a las conexiones más recientes de la mafia italiana con la rusa, hasta los atentados de Roma y Florencia ocurridos este verano! Es la misma ‘pista’ que yo había seguido hace diez años. En aquel entonces, en calidad de juez, había sido frenado por políticos y por la mafia, mientras que casi increíblemente se superponían las investigaciones: por un lado sobre los contactos políticos y económicos del PSI a nivel local e internacional, por el otro sobre la mafia, sobre el comercio de armas, sobre los servicios secretos, sobre Kadafi y sobre el BCCI. En el lejano 1983, en un informe de la Guardia de la Finanza de Milán, figuraba la descripción de los roles que había cumplido esta institución bancaria. Estaban delineados algunos elementos de contacto con ‘nuestros’ misterios, el de la Logia P2, del banco Ambrosiano, del atentado en contra del Papa, de la muerte de Calvi, del “Supersismi” (Servizi segreti deviati). Todo estaba conectado con el comercio internacional de armas, con el terrorismo y con el papel que cumplían los servicios secretos estadunidenses. Estos últimos eran identificados como los ocultos directores y controladores de nuestro País, considerado como un territorio en estado de guerra permanente en relación al conflicto subterráneo con el comunismo y la Unión Soviética.

Hoy, después de diez años, incluso habiendo dejado de ser juez, soy ‘elegido’, por motivos que desconozco, para entrar en poder de documentos delicados. Se me dan a conocer algunas informaciones importantes, extraídas de fuentes completamente diferentes a las que eran conocidas generalmente, que son útiles para comprender los misterios del pasado y las connivencias del presente: hasta los actuales atentados italianos. Están siempre presentes las provisiones de armamento realizadas a través de organizaciones islámicas: las más recientes provienen directamente de los arsenales ex soviéticos. Me parece casi imposible: entre Moscú y Washington cierro un círculo. Es como un juego en el que no se me da a saber quién mueve los imperceptibles hilos y cuál es el objetivo final”.

Trapani, Falcone y los americanos

En 1989 el Juez Falcone estaba investigando sobre el “Centro Scorpione*”, creado por la VII división del Sismi: Servicio de Información y Seguridad Militar (de la cual también dependía “Gladio*”) relacionada con Craxi; cuando se encontró la dinamita a orillas del mar en Addaura el magistrado se estaba ocupando sobre las conexiones bancarias suizas de los narcotraficantes siciliano-americanos. Y como explica Carlo Palermo en su libro “Il Giudice” (El Juez) luego de haber analizado las reuniones que Falcone mantuvo en los USA “podría surgir la pista de los ideólogos del atentado (de Capaci, e.d.r.)… quizás sobre aquellos que, en 1992, desde el extranjero, habrían podido tener interés en ‘confundir’ las aguas en Italia en un delicado momento que vivía nuestro País: el del pasaje de la Primera a la Segunda República.

Con ese atentado se habría eliminado al ‘testigo’ de la Primera República… aquel que habría podido, peligrosamente, comprender y descifrar hechos decisivos de los cambios que se estaban produciendo. En este pasaje, quizás, algunos personajes de la Primera República habrían tenido que ser quemados, ‘abandonados’ por los americanos. Al mismo tiempo, la ejecución militar siciliana del atentado, habría desviado hacia la mafia toda responsabilidad y toda reacción investigativa. Habría anulado toda posibilidad de descubrir las claves de lectura más ocultas, más difíciles de identificar, pero tal vez más reales”.

El “gran juego”

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Siguiendo las investigaciones de Carlo Palermo surge la inquietud sobre si en los primeros cincuenta años de nuestra República no habrán sido algunos componentes americanos quienes gobernaban en Italia y, si así fuera, quién les habría dado las órdenes. “Probablemente alguien podría responder: el Presidente de los Estados Unidos – escribe el juez -. Sería una respuesta tonta y superficial. A quienes en América le hacían la misma pregunta al profesor de la  Brigham Young University, William Cloen Skousen, él les respondía: el que manda realmente es el Council on Foreign Relations (CFR), el Consejo de Relaciones Internacionales, una asociación constituida en París en el lejano 1919 por Edward Mandell House (el ‘coronel’ House), un influyente hombre de negocios tejano, una eminencia gris que acompañó al presidente Wilson a la Conferencia de la paz, cuando en la capital francesa las naciones vencedoras del primer conflicto mundial se repartían el globo terráqueo. Hoy esta asociación tiene su cuartel general en el Harold Pratt House, en un edificio donado por los Rockefeller, en la elegante Park Avenue: es allí donde se ‘forman’ los funcionarios y asesores gubernamentales de los Estados Unidos, como Henry Kissinger y Zbignew Brzezinski, para citar a los más conocidos. El CFR es la filiación de una sociedad secreta que, al enterrar sus raíces en la Inglaterra victoriana y en los grupos de la Round Table, se propone dirigir la política exterior del gobierno estadounidense en el sentido de una afirmación planetaria de la raza anglosajona”.

Es solo una hipótesis, un análisis que no pretende proclamarse como la verdad absoluta pero que seguramente es respaldada, como en parte hemos visto, por  varios elementos concretos. Mafia, terrorismo, masonería, integralismo islámico (¿y Bin Laden? ¿Y el atentado de las Torres Gemelas y del Pentágono?) servicios secretos, sistemas bancarios parecerían ser apenas los peones de ese gran juego del que hablaba Giovanni Falcone por el cual el mismo Falcone, y cualquiera que haya comprendido las reglas, terminó siendo eliminado. “En lo que a mi respecta – concluye Carlo Palermo – siempre preferí no pensar en términos físicos en cuanto a los monstruos que un día apretaron un botón para ejecutar una sentencia de muerte. Ni mucho menos en quienes la pronunciaron y en quienes contribuyeron. Siempre me refugié en imágenes confusas de cuerpos sin rostro, de fantasmas a los que querría olvidar. A pesar de que, lamentablemente, de todos modos estas sombras aún me siguen, listas para materializarse de nuevo, de repente, recordándome que igualmente vale la pena seguir buscando… quizás para escribir otro capítulo de esta historia sin fin… quizás solo para intentar comprender por qué, en Pizzolungo, aquel 2 de Abril, día de mi atentado, murieron destrozados dos gemelos de seis años, Giuseppe y Salvatore Asta junto a su madre, Barbara. Su padre, Nuncio, murió al poco tiempo a causa de un infarto. El jefe del servicio de escolta, Raffaele Di Mercurio, de cuarenta años, murió hace dos años, tambíen a causa de un infarto. Mi chofer Rosario Maggio y los otros dos agentes de escolta, Antonio Ruggirello y Salvatore La Porta, se retiraron abandonando el servicio por las lesiones sufridas. Yo he dejado de ser Juez”.

*Extraído de una reelaboración deOltre il quarto livello

Bibliografía: “Il quarto livello” (Editorial Riuniti, 1996) – “Il Papa nel mirino” (Editorial Riuniti, 1998) – “Il giudice” (Editorial Reverdito,1997) – “L’attentato” (Editorial Publiprint, 1993).

* Pizzolungo: Barrio de Trapani (Sicilia) donde en el 1985 explotó un coche bomba destinado al Juez Carlo Palermo, pero que en cambio mató a dos hermanitos gemelos de 6 años y a su mamá, hiriendo a otras cuatro personas, entre ellas el mismo juez.

* Bettino Craxi:Máximo exponente del Partido Socialista italiano (PSI), Primer Ministro de 1983 a 1987. Su caída llegó en 1992 durante el proceso judicial llamado Manos limpias, que intentó acabar con la corrupción imperante en la política italiana. Craxi, señalado entre los corruptos, tuvo que dimitir de su cargo y marchó a Túnez huyendo de la justicia. Murió en el 2000 en la ciudad de Hammamet.

* Claudio Martelli: Ex ministro italiano de Justicia que dimitió después de que la Magistratura de Milán abriera un sumario por haber recibido dinero negro para el PSI (Partido Socialista). Figuraba también su nombre en la “Cuenta Protección” abierta en UBS Lugano en la que fueron ingresadas importantes sumas de dinero ilegales.

* Gladio: El Centro Scorpione era la base de actividades de Gladio, organización paramilitar anticomunista.