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 AÑO JUDICIAL CATANIA, ARDITA: “ES FUNDAMENTAL NO CALLAR SI LA JUSTICIA NO FUNCIONA”

Por Marta Capaccioni

 El consejero togado: “En democracia es inaceptable imponer y sufrir condicionamientos al expresar opiniones

 Por Marta Capaccioni – 1° de febrero del 2020

“No debemos guardar silencio frente a lo que se considera incorrecto, en democracia es inaceptable imponer y sufrir condicionamientos al expresar opiniones. Es por eso que escuchamos preocupados, pero no en silencio, las noticias de posibles reformas que se quieren imponer a los tiempos de la justicia, previendo sanciones disciplinarias para los magistrados en caso de una duración superior a la prevista”. Estas fueron las palabras pronunciadas con gran determinación por el ex Fiscal Antimafia y Anticorrupción y hoy consejero del Consejo Superior de la Magistratura (CSM), Sebastiano Ardita, con ocasión de la ceremonia anual de apertura del año judicial celebrada en Catania. Palabras con las que el magistrado demostró sus temores ante la nueva reforma de la prescripción, y no sólo eso. Una intervención que apuntó al corazón de la crisis de justicia que afecta a nuestro país “y también a la del autogobierno que– como explicó el magistrado –se vio afectado por la crisis de representación más general de las instituciones electivas”. Ardita lanzó así un llamamiento a todos los ciudadanos italianos y, en particular, a los órganos políticos y judiciales, especificando que estas crisis “no pueden subestimarse”, en cuanto “terminan impactando en las defensas que salvaguardan el interés de los ciudadanos y de la democracia”. En la inauguración del año judicial en Catania, donde el Fiscal General es Carmelo Zuccaro, el informe fue presentado por el presidente del Tribunal de Apelaciones, Giuseppe Meliadò.

 Cosa Nostra en Catania. Meliadò: “La mafia, un empresario siempre activo”

“La mafia es un empresario siempre activo”, afirmó el magistrado Meliadò en Catania, subrayando en particular que la actividad de Cosa Nostra, en el distrito de la ciudad, “no parece tener como objetivo el monopolio de la actividad criminal del bajo mundo, sino que más bien apunta a la gestión de actividades económicas particularmente rentables pero difíciles de identificar”. Estas últimas dan lugar a una “infiltración sistemática “de la mafia” en el sector económico, que termina debilitando y excluyendo del mercado a la iniciativa empresarial sana”. El presidente habló luego de la “dura oposición a la inmigración ilegal que continúa afectando al distrito”. Y concluyó su discurso recordando el año pasado y definiendo al mismo como un “annus horribilis para el poder judicial” para finalmente explicar cómo el escándalo del pasado mes de mayo, dio lugar a un debate “sobre valores morales y principios constitucionales que apoyan la independencia del poder judicial”.

Sobre el CSM: “Cae la temporada más nefasta para el autogobierno del poder judicial”

“La temporada más nefasta” así fue como la definió el consejero togado del CSM quien, como recuerda el magistrado, “parece apresuradamente archivada como un hecho episodico y limitado a los protagonistas, del cual es fácil ahora distanciarse, cuando por el contrario merece una reflexión más profunda sobre la traición de la representación de los magistrados y una respuesta radical desde el punto de vista regulatorio e institucional”.

Como presidente de la Primera Comisión del CSM, Ardita se refirió al tema de la competencia de este último y de la sección disciplinaria, aclarando que durante el año pasado se registraron “eventos serios, noticias de arrestos e investigaciones contra funcionarios del poder judicial por episodios de corrupción y colusión con ambientes mafiosos”. La Primera Comisión tiene jurisdicción sobre las incompatibilidades ambientales que, por diversas razones, pueden conducir a la transferencia o destitución del magistrado y, como dijo Ardita, la Comisión “está llevando a cabo una actividad sin precedentes en términos de cantidad y relevancia de los asuntos tratados. Sólo en un trimestre, se iniciaron siete prácticas de incompatibilidad ambiental, una parte de las cuales se definió con transferencias voluntarias y otras fueron suspendidas debido a la llegada de procedimientos penales o disciplinarios. Una buena parte concierne a los jefes de oficina, algunos en altos cargos”.

  Prescripción “No es el camino a seguir para reformar la justicia”

“Esperaremos a leer el texto final de la reforma”, dijo el magistrado refiriéndose al texto de la reforma de la prescripción pretendida por el ministro de Justicia, Alfonso Bonafede, que llegará a la Comisión de Justicia de la Cámara de Representantes la próxima semana. “Esperamos – dijo Ardita –que los anticipos de la prensa sean imprecisos porque, como hemos observado con respecto a la duración de los juicios, las variables están dictadas por las reglas que recuerdan la responsabilidad política del Gobierno y del Parlamento. Mientras que la eventual culpa del juez, además de ser fácilmente identificable, es fácilmente detectable y, como veremos, estrictamente sancionada”.“Prever por ley la duración de los procesos– observó Ardita –es, por lo tanto, una medida sorprendente por su ingenuidad y recuerda mucho el antecedente del tumulto de San Martino de 1628 mencionado por Manzoni: el edicto con el que el gran canciller Ferrer pensó que era posible bajar el precio del pan. Todos conocen las consecuencias de ese decreto que culminó con la revuelta. Por lo tanto, no es este – concluyó el miembro del CSM –el camino a seguir para reformar la justicia”.

 “Se debe denunciar cuando la justicia no funciona”

“Tenemos el deber de la claridad, de la denuncia, de la nitidez de los cargos” – aclaró el consejero con decisión –“sin temor a parecer irreverentes si decimos que la justicia no funciona, que el rey está desnudo. No se trata en absoluto de buscar soluciones que oculten derechos o impongan sanciones injustas, sino sólo garantizar un resultado mínimo: la celebración fisiológica de los juicios”. Palabras que aluden al “acto de ostracismo que viene de la Cámara Penal de Milán contra Piercamillo Davigo”, que es, como dijo Ardita, “inadmisible e incalificable”. “E igualmente incomprensibles– continuó –son las distancias que provienen de dentro o las invitaciones a la moderación que emanan de un antiguo régimen asociativo”. En este sentido, “la justicia– agregó –sufre la presencia de corporaciones y poderes –no sólo externos sino también internos al poder judicial– necesitamos discusión, debate, el fresco aroma de la libertad, no censura ni prohibiciones”. Porque como miembros del gobierno autónomo y antes de eso como magistrados “primero debemos ser rigurosos con nosotros mismos, renunciar a las actitudes partidistas, a la ocupación de espacios, a las opciones preconcebidas. Debemos contrarrestar por todos los medios cualquier empañamiento de la función. Pero, al mismo tiempo, depende de todos nosotros y, en particular de los jóvenes, determinar la capacidad de liberarnos del alcance de las limitaciones que provienen de todos los que tienen poder, externos e internos, nacionales o locales. Y recordar que el sistema de justicia en las democracias es un sistema de reglas para proteger a los más débiles, en el que todos – argumentó –deben poder desempeñar su papel sin preclusiones. Los acusados, para hacer valer sus derechos, los jueces y fiscales para hacer valer y promover la justicia, incluso cuando se trate de culpar al emperador y darle la razón al molinero de Berlín. Y siempre debemos recordar, para aquellos que quieren colgarse de uno de los dos platos de la balanza o silenciar a su interlocutor que, para decirlo con Sartre, si todos queremos libertad entonces– concluyó –estoy obligado a querer juntas mi libertad y la libertad de los demás; ni puedo tomar a mi libertad como un fin si no tomo como un fin a la libertad de los otros”.

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*Foto de Portada: © Imagoeconomica /Sebastián Ardita.

*Foto 2: © Imagoeconomica /El presidente de la Corte de Apelación, Giuseppe Meliadò

*Foto 3: © Imagoeconomica/El ministro de Justicia, Alfonso Bonafede