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ANTONIO INGROIA , UN VALEROSO HOMBRE DE LA ANTIMAFIA INTERNACIONAL

Por Georges Almendras

  ANTONIO INGROIA , UN VALEROSO HOMBRE DE LA ANTIMAFIA  INTERNACIONAL

A la mafia se puede ganar con el pueblo, conectando los pueblos del mundo

 

                            Por  Jean Georges Almendras-6 de octubre de 2018

 

Hablando en un perfecto castellano y con la serenidad (y la entereza)  que le han dado sus 30 años de operador de la Justicia  (del pool Antimafia, primero como asistente directo de los jueces afectados a la lucha contra Cosa Nostra y después como sub jefe de Fiscales de la Antimafia italiana) en su tierra natal, Palermo, en la isla siciliana, el abogado Antonio Ingroia nos cedió un espacio de su tiempo en Italia para compartir con nosotros los aspectos más destacados  (y menos agradables)  del proceso contra el ex presidente Rafael Correa,  que se realizó en Quito, a donde fue en carácter de observador internacional  junto a otros abogados de América Latina y de Europa a instancias de la Fundación privada: Instituto de Conocimiento Político y Económico. Antonio Ingroia, quien participó de una misión internacional que le permitió sacar dramáticas conclusiones sobre la justicia en Ecuador (donde además tuvo que vivir intimidaciones y amedrentamientos diversos, en un clima de tensión del cual felizmente salió indemne) nos hizo un muy certero análisis de la situación de ese país (donde las  politizaciones han tergiversado las transparencias y las esencias de la administración de justicia)  y de la región, dejando muy en claro que desde los Estados Unidos las políticas del imperio para América Latina dejaron de traducirse en golpes armados, pasando a ser golpes judiciales, con sus consecuencias más que letales: para las democracias, las economías y los pueblos. Pero también Antonio Ingroia hablo de las mafias en el mundo y en Italia, porque para nosotros fue casi una obligación trasladarle no pocas preguntas sobre la reciente sentencia del Tribunal de Palermo respecto al excelente trabajo de investigación del equipo de fiscales liderado por Nino Di Matteo (en el proceso sobre la siniestra tratativa Estado-Mafia) y sobre los días en los cuales daba sus primeros pasos como operador de justicia codo a codo con los jueces Giovanni Falcone y Paolo Borsellino que pocos años después serían asesinados por Cosa Nostra. La extensa entrevista al abogado y ex fiscal Antonio ingroia, a quien conocí por vez primera en Palermo a comienzos de la década del dos mil, lo ratifica plenamente como un luchador incondicional por la justicia y por la verdad, y en definitiva como un valeroso hombre de la Antimafia internacional: comprometido con la lucha contra el crimen organizado, seguro de sus valores y de sus años de operador de la justicia, en el sentido más amplio de la palabra. Todo un verdadero emblema viviente (junto a otros de sus colegas del ayer y del hoy)  de la lucha Antimafiosa, valientemente desarrollada en Italia por los mártires de la Justicia como los jueces Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, el Gral. Dalla Chiesa entre otros. Una lucha en la que el periodismo Antimafioso (de su país y del resto del mundo) también resulta ser un protagonista tan necesario como el pueblo mismo, que según palabras de Antonio Ingroia, juega  un papel muy importante para poner freno a la globalización de las mafias en el planeta.

 

-Dr.Ingroia ¿qué resumen nos hace de Ecuador después de varias jornadas en las que ha estado allí como observador? Ahora que ya está en Italia, con la cabeza más fría , qué evaluación nos puede hacer de todo lo que aconteció durante su visita?

– Si, yo estoy muy preocupado por la situación que he visto en Ecuador, porque yo he visto muchas señales de una situación de enfermedad, del Estado de derecho; sobre todo en este caso que he estudiado mejor que otros, el caso Balda-Correa, donde el ex presidente está acusado de un caso de secuestro de persona, pero no solo esto, también el caso del ex vicepresidente de Ecuador, Jorge Glass, que está en la cárcel con una acusación de corrupción, con muy pocas pruebas. Y también en otros casos, menos famosos en el mundo como es el caso de otros funcionarios, o ex ministros, que eran todos  colaboradores de Correa cuando este era presidente. Entonces, en particular, en este caso, Balda-Correa, yo he visto las audiencias, la preparatoria y también he leído la acusación de la Fiscalía General del Estado contra Correa y me parece que hay muchas anomalías. Por ejemplo me parece evidente una falta de jurisdicción, para empezar; porque el secuestro y prisión fue un secuestro cometido hace muchos años. En el 2012, en Colombia. Todos los hechos fueron cometidos en Colombia, y hay investigaciones por parte de la Fiscalía de Colombia contra los ejecutores materiales del secuestro, que fueron ya condenados .Todavía ahora hay investigaciones de la Fiscalía de Colombia y no se entiende bien por qué, empieza una nueva investigación de la Fiscalía General de Ecuador contra el presidente Correa y contra los principios básicos de la jurisdicción, porque la jurisdicción tiene que estar en Colombia.  Eso en primer lugar. En segundo lugar tenemos muchas anomalías en la competencia del fiscal que menciono en la investigación, porque el fiscal es ad hoc, el fiscal encargado de esa investigación fuera del orden de la fiscalía. Entonces es directamente encargado por el poder ejecutivo, el poder político, el gobierno de este momento;  y luego, no hay  verdaderamente pruebas de la responsabilidad del  ex Jefe de Estado, porque ellos tienen solamente una prueba de acusación: la declaración ,muy sospechosa, de uno de los secuestradores,  que luego de años y años de los hechos, cuando es capturado y arrestado, acusa al ex presidente ecuatoriano porque él dice que Correa por vía telefónica se comunicó personalmente con él para encargarle el secuestro, cosa que parece muy poco creíble,  que un Jefe de Estado tome el teléfono para llamar él mismo a un hombre de la policía nacional para esto.  Hicieron además la teoría de que todos los hechos ilícitos cometidos por hombres del Estado tienen que ser responsabilidad también del jefe del Estado, que me parece una teoría que no está en línea con los principios básicos de la culpabilidad y de la tipicidad de hechos penales.  Entonces estas son las más evidentes anomalías del caso; y me parece que el clima que se respira en la audiencia penal y también en todo el país es un clima muy pesado. Parece, no quiero decir como una dictadura, pero una situación sin control constitucional. También la corte constitucional en este momento no funciona. Todos los poderes de control sobre el poder político, el poder ejecutivo, están suspendidos.

-¿Ustedes vivieron algún tipo de intimidación personal? ¿Algún tipo de violencia verbal hacia ustedes? ¿Cómo vivieron esa visita de observadores?

-Nosotros, de Europa, éramos dos: Christophe Marchand, un abogado de Bélgica, y yo; además del abogado Hugo Gutiérrez, que es también político parlamentario chileno, el abogado también chileno Rubén Jerez, el abogado y profesor de Derecho Penal de Colombia David Araméndiz, y un italiano, profesor de Derecho Constitucional, que vive en San Pablo, Jacopo Paffarini, que estaba en representación del Instituto de Lawfare, de Brasil. La actitud hacia nosotros no fue de acogida, precisamente. El instituto que nos invitó ahí, que es el IPPE  (Instituto de Pensamiento Político y Económico) nos procuró un servicio de vigilancia privada que nos acompañaba. Pero el clima que se respiraba no era bueno. Para hacer un ejemplo, en el aula de audiencia la jueza dio la disposición a la policía que se encontraba presente, de que no estaba permitido grabar la audiencia, ni con audio ni con video; entonces en un momento uno de los chilenos tenía el celular en mano, para ver la agenda de sus compromisos y un policía se acercó para decirle que no podía tener su teléfono en mano, que debía mantenerlo guardado, y eso también era parte obvia del clima de confrontación que había frente a nosotros. Otro ejemplo: el ultimo día de audiencia que fuimos, al momento de ingresar a la sala de audiencias, un policía nos dijo que nosotros no estábamos en la lista de personas autorizadas a entrar, al mismo tiempo que un grupo de hombres y mujeres sostenedores de los acusadores de Correa, nos gritaban ofensas. Finalmente, cuando llega la autorización para poder ingresar al aula la policía intenta retener nuestros pasaportes, entonces nosotros protestamos, porque yo no dejo mi pasaporte a nadie sin razón, y se dio un momento de tensión con la policía de ahí. Otro ejemplo que me parece no casual es que el día de nuestra partida en el aeropuerto, exactamente en el momento de la salida, una persona me llama mediante el altoparlante por mi apellido, diciendo: “se requiere al Sr. Antonio Ingroia para un control de su equipaje”; y me parece una suerte de mensaje. No pasó nada, pero abrieron mi maleta por quince minutos, con el riesgo de perder mi pasaje aéreo, etc. etc. Entonces el clima que se respiraba no era bueno. También muchos medios han sido hostiles con nosotros, hubo dos o tres entrevistas con periodistas de radio y otro periodista más, de allí, que nos hicieron preguntas del tipo como “¿quién les paga a ustedes?, o ¿ustedes son pagados por el ex presidente Correa?”. En definitiva, un clima para dejar bien claro que nadie quería que nosotros estuviéramos allí.

– Usted, en alguna de las crónicas explicaba que suponía que después de concluida la misión de observadores esta iba a tener una continuidad estando ya afuera de Ecuador.  ¿Piensan ustedes hacer un monitoreo de lo que va a pasar? ¿Qué es lo que tienen planificado hacer para mantener su postura de veedores, desde afuera?

-Seguramente sí. Nuestro papel como observadores internacionales no terminó con la misión en Ecuador. Por mi parte, en primer lugar, yo he transmitido al Instituto que me invitó mi informe sobre violación al Derecho Procesal Penal en este caso, el caso Correa-Balda. Yo sé que los abogados de Correa entregaron este informe en la última audiencia, y la jueza aun no ha decidido nada, si enviar a juicio a Correa o aceptar y evaluar las nulidades, las violaciones que yo en mi informe he evidenciado. Pero todavía tenemos el compromiso de completar un reporte final de nuestra misión en Quito.  Cada uno con una parte especifica pero un trabajo colectivo que vamos a hacer público y vamos a transmitir a las autoridades de las Naciones Unidas, y los organismos competentes de la defensa de los Derechos Humanos a nivel internacional, porque nosotros no creemos que en Ecuador se dé una situación que permita evaluar en forma serena y tranquila ese reporte. Entonces lo vamos a transmitir a autoridades internacionales, en el plazo de una semana o diez días.

-¿Usted cuando va a Ecuador va exclusivamente en carácter de observador por el IPPE o en carácter de defensa de Rafael Correa?

-No, eso fue un malentendido, porque la verdad solamente es que yo he conocido a Rafael Correa en el mes de marzo o de abril de este año, en que él ha venido a Italia a sensibilizar a la opinión pública sobre el caso de Glass, que fue arrestado; todavía no existía el caso Correa. Entonces cuando vino yo hablé con él y le he expresado mi idea, porque entendí que ya el caso Glass era un caso injusto, y yo le propuse a Correa la idea de un grupo de observadores internacionales sobre el caso.  Yo no fui nombrado nunca abogado de él.  Y después cuando empezó la investigación sobre él, yo le he repetido a distancia – porque él estaba en Bruselas-  que estaba disponible para formar parte del equipo de observadores internacionales. Entonces el IPPE, que es un instituto, no es que esté conectado con el ex presidente Correa, me invitó a ir a Ecuador y yo he hecho un comunicado de prensa donde he dicho que iba en calidad de observador internacional; luego en la publicación, en la traducción de este comunicado salió como que yo figuraba como abogado de él.  Yo no soy abogado de él, no lo soy  además  porque no puedo hacer de abogado en Ecuador, yo puedo ser abogado solamente en Europa, hasta ahora.

-¿Cómo observa el contexto sudamericano, después de la experiencia personal que tuvieron en un país con un Estado de derecho complejo, donde no hay seguridades? ¿Qué lectura hace usted, como un hombre que estuvo en Guatemala representando a la ONU, en un tema de narcotráfico; como un hombre que ha estado también en la Fiscalía de Palermo trabajando contra la Mafia? ¿Qué lectura hace de esta situación de Ecuador dentro del contexto latinoamericano, tomando en cuenta por ejemplo lo que está pasando en Brasil con Lula, en Argentina con Cristina Kirchner?¿ Cómo ve este episodio en el contexto latinoamericano?. ¿Forma parte de una conspiración que se está poniendo en práctica en Latinoamérica?

– Yo creo que sí, cada día me convenzo más de que sí, esto porque yo he conocido como primer caso el de Ecuador, y puedo decir que en Ecuador se lleva a cabo un diseño ilícito de usar las instituciones, en particular las instituciones judiciales, con finalidades que no son de justicia. Los estudiosos dicen que se trata de un caso de judicialización de la política y politización de la justicia. Yo creo que esto es lo que está pasando, porque no se puede explicar de otra manera todas estas anomalías en el caso Ecuador; y esta misma situación me parece que se está dando en Brasil, en el caso Lula y en el caso Kirchner de Argentina. Yo he hablado con el profesor Jacopo Paffarini, sobre esta visión de Ecuador y sobre el caso Lulla, en que he profundizado bien, y él me dice lo mismo que he dicho yo sobre el caso Ecuador. Entonces, mi idea es que este informe final de la misión de Ecuador es solamente un capitulo de una historia más grande. Esta historia es más grande y es una historia de toda América Latina.Y es, podemos decir, que en este momento se está llevando a cabo una forma de golpe; un golpe silencioso, un golpe no armado, un golpe no militar, como se hizo una vez. Sino un golpe judicial. Yo lamento mucho esto, porque he sido un fiscal, y he sido magistrado, entonces el hecho de que la magistratura sea utilizada para estas finalidades es algo que yo siento mucho. Pero me parece que esto es lo que está pasando, porque en América latina en el momento histórico en el que estaba Lula de presidente en Brasil, Cristina Kirchner en Argentina, en Venezuela otras situaciones con el presidente Chávez, Bachelet en Chile, de la cual he sabido que estaría también involucrada en un caso judicial que empezó ahora en Chile, entonces me parece que todo está centrado en golpear una entera clase dirigente progresista que expresaba una manera de cambiar; una región estratégica de América latina, como sabes muy bien, fuente de grandes riquezas. Entonces los grupos internacionales, multinacionales, vinculados sobre todo con Estados Unidos de América,  tienen necesidad de golpear de manera definitiva esta clase dirigente para que no vuelva un nuevo periodo de cambio para  volver a los tiempos cuando los grupos de intereses hambreaban  a las poblaciones de América Latina, para aumentar su dinero en caja.

-¿Tomando en cuenta su experiencia vinculada a la lucha antimafia, cuando comenzó en el pool antimafia en el año 87 cuando tenía 28 años, y desde ese momento hasta hoy,  está observando una metodología mafiosa extendida , como en el caso de Ecuador que usted mencionaba, en la cual los golpes son judiciales y no armados?     ¿Hay una metodología mafiosa expandida, con orígenes en el imperio americano, en el gobierno americano, en los grupos financieros  junto al crimen organizado internacional?

– Yo creo que sí, porque los tiempos del ataque frontal contra el Estado que hace un año atrás cometían los mafiosos, han pasado; ahora la estrategia de las mafias es muy distinta, es  muy insidiosa. Son estrategias de infiltrarse adentro de las instituciones, de usar a las instituciones para sus finalidades ilícitas. Entonces, tenemos también un problema que lo tenemos ahora incluso en Italia, de la magistratura italiana -no como en América Latina, pero lo tenemos- un problema de independencia y autonomía de la Fiscalía y de la Magistratura; si la Magistratura y la Fiscalía están vinculadas con el poder político; si la carrera del juez o del fiscal dependen de la política, entonces no hay independencia, no hay autonomía, no hay verdadera justicia. Eso pasa en Italia donde personas como yo mismo dejaron la magistratura también, por la dificultad de hacer justicia en situaciones de independencia. También lo mismo pasa ahora en Italia con amigos y ex colegas como Nino Di Mateo, que está un poco marginado al interior de la magistratura porque la magistratura de Italia es muy conformista, muy homologada con el poder político. Eso, en América latina es un proceso muy avanzado, en América latina la magistratura está demasiado controlada por el poder político, entonces se da ese proceso, como dicen los estudiosos, de politización de la justicia por efecto de una judicialización de la política. Eso pasa también porque los poderes criminales; los lobbies financiados por la Mafia,  están adentro de las instituciones, no afuera como en los tiempos de Falcone y Borsellino, que fueron asesinados; ahora no necesitan más matar a un juez, ahora un juez es transferido o es limitado en su poder, y ponen otro juez u otro fiscal controlable, en su lugar.

– Es muy importante eso que está diciendo, porque está confirmando, desde una persona solvente en sus apreciaciones, algo que nosotros los periodistas vamos observando gradualmente en América latina y Europa. ¿El periodismo, en ese contexto que  me está describiendo, obviamente tiene un papel importante para neutralizar y contrarrestar esos males?  ¿Cómo ve al periodismo en Latinoamérica y cómo ve que se desarrolla ese periodismo de resistencia, de denuncia, en Italia y en América?

-Yo no quiero hacer generalizaciones fáciles, pero puedo decir que por lo que he visto en Ecuador hay una situación de control de la prensa por los grupos más poderosos, porque es el cuarto poder… el quinto poder, el cuarto y quinto poder, que son muy importantes, entonces, por ejemplo, en este proceso del juicio contra el ex presidente Correa, es un proceso, un juicio sobre todo mediático, no es un proceso verdaderamente judicial, porque se hace sobre  los medios, sobre acusaciones que no tienen fundamento pero son organizadas por estar en los medios. Entonces he visto también una situación de monopolios de todos los medios americanos, en particular sudamericanos. Este análisis mío de la situación no significa que todos los periodistas y todos los medios son corruptos, el tema es que los periodistas más independientes tienen un pequeño espacio en el mundo de los medios, entonces, periodistas como usted en Uruguay  y otros en Argentina, Ecuador, Brasil, pueden hacer mucho yo lo sé, pero con muchas dificultades. Al mismo tiempo creo que la presencia en los medios de voces diferentes, de puntos de vista como el mío y como el de los otros observadores internaciones es muy importante, porque hacer conocer puntos de vista distintos puede ayudar a los ciudadanos de América latina, de Europa y del mundo a comprender lo que pasa y la lucha entonces se tiene que hacer también sobre los medios, por eso son muy útiles entrevistas como esta.  

-Mirando hacia atrás, cuando usted entraba en el pool antimafia, capaz no imaginaba cuando entró en el 87, y después, cuando mataron a Giovanni Falcone y a Borsellino, que hoy,  después de todo lo que han hecho Nino Di Mateo y usted mismo, que es uno de los artífices de esta sentencia reciente que fue histórica y que confirma a través de una sentencia judicial que los poderes del Estado estuvieron  involucrados con Cosa Nostra en esa tratativa Estado-Mafia ¿cómo ve el panorama actual?

-¿Qué pudo decir? Puedo decir que veo con mucho dolor la situación actual. Si pienso en el sacrificio de Giovanni Falcone y Paolo Borsellino por todos nosotros; de sus escoltas, de todos los otros hombres que han muerto en esa lucha, hombres del Estado y no solo del Estado, por un rescate, un rescate de Italia y del mundo, contra esa Mafia… Entonces, ese rescate fue una realidad, yo la he vivido, de un periodo muy importante, muy duro,  muy denso, de sucesos, también del Estado contra la Mafia, pero cuando llegamos con Nino Di Mateo y los otros colegas de la Fiscalía de Palermo a la verdad sobre dicha tratativa Estado-Mafia, el pacto ilícito de hombres del Estado con la Mafia por una tregua, al mismo tiempo que Falcone y Borsellino eran asesinados, yo he comprendido que las cosas estaban mucho peor de cómo pensaba y seguramente de cómo pensaban Falcone y Borsellino, porque nosotros no tenemos solamente un Estado ineficiente, tenemos un Estado que lograba hacer pactos con los mafiosos. Esta verdad ahora explica qué cosa pasó a través de estos años de las masacres de italianos y no solo italianos, sino en México, en Colombia, etc. etc. Y ahora el pasaje fue que la Mafia se institucionalizó, la Mafia, con este pacto ilícito con el Estado, se introdujo en el interior de las instituciones. Entonces lo paradójico fue que  los hombres del Estado como Falcone, Borsellino, Di Mateo, como lo he sido yo, como fue Caselli, antes estaban como hombres extranjeros adentro del Estado, porque pasó que hubo otra manera de ser del Estado, un Estado que prefería hacer acuerdos con los criminales, las mafias, etc. etc. Esa es la situación de hoy, me siento así…; la mafia militarmente más poderosa que llevaba a cabo masacres no existe más en Italia ni en otras partes del mundo, pero tenemos otra mafia, que puede ser más peligrosa que la anterior.

-Recuérdenos, cómo convivió y trabajó, con Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, en medio de la densa época de los ochenta y de los noventa?

Puedo recordar dos momentos, el primero fue cuando yo conocí a Giovanni Falcone; yo era muy joven, magistrado, tenía menos de treinta años. Entro en su oficina para presentarme, porque la Corte de Apelaciones de Palermo me había destinado a hacer mi primer encargo junto a Falcone; Falcone no sabía nada de esto, porque nadie lo había informado; entonces él se sintió un poquito sorprendido: “Pero cómo es posible esto, que tengo problemas de seguridad, tengo problemas de privacidad de mi investigación, y ponen a un joven así…, espera, espera que me informo”, entonces yo estaba un poquito en dificultad, no sabía qué hacer, y luego Falcone se informó, se informó con el jefe de la Corte de Apelaciones, él le dijo que yo era un joven muy prometedor… entonces él, con una sonrisa me dice: “ Bien, entonces tengo un compañero de oficina” y me indicó un escritorio donde trabajar, me entregó un volumen de declaración de un arrepentido que en el momento él estaba tratando, y me dice: “ pero,  te recomiendo: nada puede salir de esta oficina”. Fue una relación muy importante para mí, porque tener como maestro por meses y meses un hombre como Falcone fue muy importante para mí.  Con Borsellino yo he trabajado un período muy largo, de años y años, muy cerca de él, y en Borsellino había un trabajador, y también un maestro para muchos jóvenes magistrados. Hizo una escuela de magistratura de su trabajo, una escuela como profesor, una escuela como trabajador; muy práctico, muy concreto; yo recuerdo que él era muy generoso, muy generoso con sus colaboradores. Recuerdo cuando me fue asignada mi primera escolta, yo tenía 30 años, y él me ha dicho: “Esto no va bien,  no va bien;  porque tú estás empezando demasiado temprano a ir con la escolta, y también yo tengo mucha rabia conmigo, porque si la Mafia te amenaza a ti, eso quiere significar que no he sido buen jefe, porque el buen jefe tiene que proteger a todos sus colaboradores. La Mafia tiene que amenazarme solamente a mí”.  Esa fue una expresión que a mí me golpeó mucho; por su generosidad; él tendía mucho a mantenernos serenos, incluso en el período luego de la muerte de su amigo fraterno Giovanni Falcone, él estaba muy preocupado, no tanto por su suerte sino por la suerte de su escolta, entonces cuando él podía salía de su casa sin su escolta; porque decía “si tienen que matarme, tienen que matarme a mí solo, no a mi escolta”. Eran dos hombres, él y Giovanni Falcone, que se integraban recíprocamente muy bien. Porque Falcone era un hombre más reflexivo, más introvertido. Borsellino era más extrovertido; a Borsellino le gustaba también contar anécdotas de su actividad profesional, sobre todo a nosotros los jóvenes para adquirir experiencia a través de su experiencia, que sabía contarnos. Era un gran conversador, fue un período muy grande y un período muy triste con la muerte de ellos.

-¿Qué mensaje o reflexión puede dar a la opinión pública de todo lo que ha vivido del tema de Ecuador, del narcotráfico, de la Mafia de hoy, de todo este contexto?

-Dos cosas: una más positiva y una más negativa; la primera, que se puede ganar, se puede ganar contra los poderes criminales, la mafia militar y también la financiera; ¿quién puede ganar? Puede ganar el pueblo, solamente el pueblo; porque mi experiencia de los momentos más positivos de la lucha contra la mafia en Italia fue que se ganó cuando el pueblo estaba con la parte mejor de las instituciones. En los tiempos del maxi proceso el pueblo estaba con Falcone y Borsellino y Falcone y Borsellino pudieron hacer el maxi proceso, obtener la condena de todos los jefes de la mafia porque el pueblo estaba con ellos. La primera y positiva entonces, es no perder la esperanza porque se puede también en las situaciones más difíciles, en situaciones como ahora en Ecuador, o en otros países.  La segunda, que es menos positiva, que no es suficiente la lucha contra la mafia militar, es mi experiencia de Italia, porque si se gana contra la mafia militar, se necesita tener mucho cuidado, mucha atención porque la mafia “cambia de chaqueta” pero… se infiltra adentro de las instituciones entonces nunca bajar la guardia, como se dice. Yo creo para concluir, que hay una solución, la solución es de conectar los pueblos del mundo, porque ninguna lucha se puede ganar solamente dentro de un solo país, es todo globalizado.  La mafia es globalizada entonces nosotros tenemos que hacer una lucha de antimafia globalizada. La antimafia globalizada puede ser, a veces, dependiendo de la situación, una antimafia contra el Estado, porque puede suceder que el Estado se convierte en mafia, entonces es una situación en que hay que determinar, tener el coraje, la fuerza de enfrentar también al Estado cuando el Estado no es un Estado justo, no es un Estado constitucional, un Estado que se mueva en línea con los principios básicos del Estado de Derecho y democracia. Entonces, se puede ganar, se puede ganar con el pueblo, conectando los pueblos del mundo.

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*Foto de portada: www.ilfattoquotidiano.com/www.lettera43.com

*Foto 2: www.lamannana.com

*Foto 3: www.siciliadigitale.com Paolo Borsellino y Antonio Ingroia