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APOTEOSIS NARCO

Por Andres Volpe

Gobierno de facto en México. Cuando el crimen manda

                   Por Andrés Volpe de Our Voice, Rosario – 23 de diciembre de 2019

En todo capítulo importante de la historia de una nación, en toda lucha, se ponen en juego diferentes factores que atentan contra su futuro, contra su democracia, contra su libertad para elegir cuál debería ser el rumbo. El pueblo mexicano hace tiempo que dejó de soñar con alcanzar esa libertad tan dichosa. Sobre todo, podemos observarlo en la actitud de sus gobernantes. Pocos son los que se animan a presentar batalla contra ese monstruo gigante en el que se ha convertido el crimen organizado. El gobierno de Andrés Manuel López Obrador prometía mucho, pero desde el 1 de diciembre del 2018 solo ha dejado una tibia impresión, ya sea porque no quiere, no puede, o porque existe un cierto miedo a llegar al fin de la cuestión.

El pasado 17 de octubre hubo un operativo por parte de la Guardia Nacional para detener a Ovidio Guzmán López, uno de los hijos del reconocido narco apodado “el Chapo Guzmán” quien se encuentra detenido en EEUU. Una semana después de dicho operativo el secretario de la Defensa, Luis Crescencio Sandoval, intentó explicar los motivos que llevaron a decidir liberar a Ovidio Guzmán. Durante más de cinco horas la violencia se desató en el Estado de Sinaloa, un ejército narco invadió la zona, hubo una escalada de violencia sin límites, incluso ofrecían dinero a los ciudadanos que decidieran asesinar a las fuerzas de seguridad. Armas antiaéreas, lanza misiles, armas automáticas, un poderío de fuego que marca una cierta superioridad ante el ejército mexicano.

El periodista Luis Guillermo Hernández intentó graficar este momento que vive México en materia de seguridad interior haciendo referencia a este caso: “En términos de operativos policíacos y de seguridad fue una auténtica catástrofe. Fue un operativo fallido, mal planificado, mal ejecutado y que abrió un franco de vulnerabilidad en materia de seguridad que no necesitaba el gobierno mexicano. Pero, sobre todo, y es lo que me parece más delicado, de una falta de investigación profunda de los pormenores del sujeto que querían detener, Oviedo Guzmán, que es uno de los hijos de Joaquín “el chapo” Guzmán. Tal vez el narcotraficante más importante de los últimos 30 años de México. Esto derivo en una falta de trabajo de inteligencia tanto militar como de seguridad pública. Una falta de inteligencia en cuanto quien es el personaje y cuáles son los pormenores que están alrededor de él, que pueden afectar la ejecución de un operativo para detenerlo. Me parece que se evidenció la vulnerabilidad de las estructuras del gobierno mexicano para llevar a cabo una acción de esta naturaleza, cuando tenemos la conformación de la guardia nacional, este nuevo ente con el cual se va a luchar contra la delincuencia, apenas en etapa embrionaria. Apenas está en etapa de formación, de conformación, de nacimiento digamos. Y lanzarse a una aventura de esta naturaleza es irresponsable, es absurdo. Y como se percibió, es letal para la percepción ciudadana sobre estas áreas de seguridad. Esa es la parte crítica. Que es el punto negativo que le veo a la acción”.

Por otro lado, los ciudadanos vienen ejerciendo desde hace ya un tiempo el papel que le corresponde al Estado, un parche o una solución permanente dicen algunos. Sobre este tema Luis Guillermo Hernández también nos mantuvo actualizados:

“Algunas de estas autodefensas se han incrementado con el tiempo. Hay un vacío de poder todavía en muchos lugares de México. En Michoacán, en Guerrero, en Oaxaca.
Hace muy poquito tiempo, alrededor de mediados de año, hubo un informe que hablaba de al menos 50 grupos de autodefensa o policías comunitarios civiles que seguían operando en la región sur del país. En ambas costas. En la costa del golfo de México: Veracruz, Tamaulipas, Tabasco. Y en la costa del pacifico: Guerrero, Michoacán, Oaxaca. Porque hay un problema que no se ha detenido, que es el problema de la inseguridad provocada por delincuentes organizados. Por el crimen organizado, los Caballeros Templarios, el cartel Jalisco Nueva Generación. Todas estas estructuras delincuenciales que operaron y siguen operando en el país y que no han tenido todavía una respuesta institucional para su contención. Siguen operando. Es un fenómeno que seguimos viendo, pero además es un fenómeno que en algunos casos ha recibido ya el desconocimiento institucional. Y en algunos casos, como el de Michoacán, el propio gobierno ha reconocido ya el trabajo de estos grupos de autodefensa y los ha provisto de insumos, incluso de instrucción en materia de seguridad. Ustedes deben entender que hace aproximadamente 12 años que estamos viviendo día a día con noticias de masacres, de gente desmembrada, descuartizada, fosas que han hecho por todos lados, miles de desaparecidos, asesinados, extorsiones. Es decir, tenemos un país que ha sido sometido durante años a la presión delincuencial más grave de su historia. Ni en la revolución mexicana hubo tal nivel de delincuencia e inseguridad civil en nuestro país”
                                      

Uno de los flagelos más grandes que sufrió México durante años es el asesinato de periodistas, por eso le preguntamos a Guillermo Luis Hernández ¿cómo es trabajar denunciando al crimen y ser protegido por el Estado?

“Hay un programa que es el mecanismo de protección para periodistas y activistas civiles que si tengo que ser honesto funciona igual que si no existiera nada. Hay una total indefensión en ese sentido. No solo achaco al gobierno federal, sino también se la adjudico y responsabilizo a los gobiernos estatales y municipales que son los tres órganos de mando que hay en nuestro país. ¿Por qué lo hago? Porque una gran mayoría de los ataques contra mis colegas periodistas mexicanos han sido identificados como originados en las estructuras policiales municipales, políticas. Las estructuras municipales como el gobierno, las alcaldías, incluso los gobiernos estatales. Y ahí hay una visión que es importante que se entienda. México es un país que tiene 32 entidades que funcionan como una especia de virreinatos. Cada gobernador es una especie de Virrey que tiene un mando vertical completamente dirigido por la cabeza gobernante. Y los municipios funcionan igual. El mando municipal es exactamente igual de vertical. Y cuando un periodista se confronta con un alcalde o un gobernador sufre esos ataques. No solo tiene que ver con el gobierno federal, tiene que ver con los gobiernos locales. El problema está que la única instancia en términos estatales que puede tener injerencia o eficacia para buscar responsables en estos delitos es la instancia federal. Pero no funciona. Y eso redunda en que tenemos 90% o 95% de ataques contra periodistas en absoluta y total impunidad. No hay detenidos, no hay responsables. No hay gente que esté pagando por los asesinatos de más de 100 colegas, por la desaparición de más de 40 colegas. Por las amenazas a cientos de colegas en todo el país. Pero el asunto está en que no hay manera de encontrar un mecanismo que funcione. Muchas organizaciones de defensa de periodistas en México han intentado que el gobierno de López Obrador asuma el reto de realmente proteger a los periodistas. Pero no hay manera de convencerlos de la gravedad. Y realmente el problema de esto es que la sociedad mexicana no nos acompaña como periodistas en la lucha por la justicia. Porque somos uno de los grupos gremiales más desprestigiados del país, junto con la policía y los políticos. Los periodistas somos el grupo más desprestigiado. En ese sentido estamos completamente solos. Al grado que en muchos casos ni siquiera las estructuras empresariales que deberían proteger a nuestros colegas periodistas meten las manos por ellos cuando los amenazan, desaparecen o secuestran. El panorama está así. Es una combinación muy grave de indolencia gubernamental, impericia. Y un vacío social muy grande en torno al ejercicio periodístico en México”.

No podemos disociar el narcotráfico de las estructuras de poder diversificadas dentro de la economía mundial, ahí entran a jugar los nuevos actores que se están formando después de la caída de los viejos íconos narcos. Esto es primordial para poder entender porqué un país como México está donde está. Sobre esto también se refería Luis Guillermo Hernández:

“Hablan de una pulverización de los mandos de las principales mafias del narcotráfico. Se ha roto la hegemonía de un solo grupo y se ha fragmentado el control de los territorios en el país. Hay una parte del país que está controlada por el cartel de Jalisco, Nueva Generación. Hay otra parte del país que está controlada por las nuevas generaciones de lo que fue el cartel de Sinaloa, el cartel del Pacífico. Y lo que hemos visto, lo que sí se ha evidenciado, es que hay un cambio generacional en estas nuevas composiciones de los carteles del narcotráfico en México. Me parece que la detención del Chapo Guzmán solo alteró a su propia estructura. En términos de hegemonía. Se dice que sus dos hijos mayores, Ovidio y César, se quedaron al frente de los carteles. Y que ambos están en esta dinámica. Algunos de ellos hablan de que la misma estructura del Chapo que está en las diferentes cárceles mexicanas sigue operando. Incluso hablan de que solo el Chapo está completamente confinado en una cárcel de Estados Unidos, es el único que no toma decisiones, pero que el resto del cartel, incluso los que están dentro de los diferentes penales mexicanos siguen tomando parte dentro de la estructura delincuencial. Lo que es importante entender es que el Chapo Guzmán tuvo 10 hijos. Y que la mayoría de ellos, de acuerdo con los reportes de inteligencia, están involucrados con el negocio familiar. Alguno de ellos con una figura muy distinta a la que conocíamos del narcotraficante, que nos reflejaban las películas, el narcotraficante ignorante, sádico. Se han convertido en grandes empresarios, en verdaderos hombres con carreras administrativas, incluso con post grados en el extranjero. Y ellos son los que están operando esta estructura. Me parece que eso es algo que está ocurriendo. Y se habla de que Iván Archivaldo Guzmán y Alfredo Guzmán, están al frente de esta, yo la llamaría, corporación en que se ha convertido el imperio de Joaquín, el chapo, Guzmán.”

Dichoso será el día que los viejos ideales de revolución que hicieron grande a este país en el pasado vuelvan a resurgir, marquen a pleno las nuevas generaciones que no entienden de violencia, de desidia ni de injusticia. Generaciones que amparándose en las luchas pasadas van a forjar un nuevo rumbo.

         “Mejor morir de pie que vivir toda una vida arrodillado” (Emiliano Zapata).

Imagen de portada: www.contrainfo.com

Foto 2: www.epmundo.com

Foto 3: www.periodistasdeapie.org.mx