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ATENTADO A DI MATTEO: QUIÉN Y POR QUÉ QUIERE MATAR AL FISCAL DE PALERMO

Por Miriam Cuccu y Giorgio Bongiovanni

 

ATENTADO A DI MATTEO: QUIÉN Y POR QUÉ QUIERE MATAR AL FISCAL DE PALERMO

Por Giorgio Bongiovanni y Miriam Cuccu – Febrero de 2017

¿Por qué golpear al magistrado Di Matteo? Las amenazas y los ataques repetidos, el acecho, las cartas anónimas, hasta los “dardos” de Totò Riina y la revelación de un plan real para matarlo, llevaron el alerta al más alto nivel a los fines de mantener la seguridad del fiscal más protegido de Italia, entre los que integran la acusación en el juicio de la tratativa entre el Estado y la Mafia. Matteo Messina Denaro se justifica diciendo que “Di Matteo ha ido demasiado lejos”. Palabras que no parecen, sin embargo, ser harina de su costal. Cualquiera pudo haberle dicho al hombre de Castelvetrano que prepare un plan de muerte, con mucho TNT, para detener a Di Matteo cueste lo que cueste. Fue a finales de diciembre del 2012 pero, para entender la escalada de presiones y los episodios de intimidación, es necesario retroceder unos años y luego recorrer paso a paso los movimientos de una misteriosa “dirección”, que no refiere sólo una organización criminal, sino a una compleja trama de poderes fuertes, cuyo objetivo es bloquear el trabajo de Di Matteo y mucho más. Otros magistrados considerados “incómodos” o “peligrosos” por los temas candentes que manejan, se convirtieron en blancos de ataques, de escritos amenazantes y de extrañas “entregas” de artefactos explosivos. Son años de fuego entre Palermo y Reggio Calabria, que vale la pena recordar con el fin de comprender el contexto en el que se desarrolla el deseo de eliminar a un magistrado, Di Matteo, con el claro objetivo de golpear a uno para educar a cien.

Gota a gota: un accionar lento y constante

Entre octubre y noviembre del 2008 los fiscales del Ministerio Público (PM) de Palermo sufren una verdadera escalada de intimidación. La procuradora Laura Vaccaro recibe amenazas telefónicas muy pesadas, y no por primera vez. Este último episodio, sin embargo, es aún más preocupante porque se produce en un momento muy delicado: en las semanas anteriores otros cuatro jueces han sido blanco de similares ataques. Primero el juez Giacomo Montalbano, a continuación los sustitutos de los fiscales Nino Di Matteo y Roberto Piscitello, después el juez de instrucción Fabio Licata. En diciembre le toca el turno al juez Raimondo Lo Forti, Presidente de la Sección Tercera de la Corte de Palermo: frente a la casa del magistrado se encuentra un coche robado con cables de encendido al descubierto.

Después de los mensajes amenazantes aparecen muchas declaraciones de solidaridad de diversas instituciones, pero no se toma ninguna medida que revise o mejore los sistemas de seguridad alrededor de los magistrados. A finales de septiembre los agentes que custodian a Nino Di Matteo estuvieron a punto de detener a un hombre sorprendido en el jardín de la casa del juez en Santa Flavia. Es un domingo por la noche. Antes de desaparecer en los matorrales el desconocido lanza una señal de bengala. La policía no puede ir más allá, en situaciones de emergencia tienen la obligación exclusiva de proteger al magistrado. Los refuerzos llegan en pocos minutos, pero del hombre misterioso ya no quedan rastros.

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El fiscal Giuseppe Lombardo © Paolo Bassani

El 25 de enero de 2010, un sobre con una bala y una nota de amenaza se envía a Reggio Calabria, al fiscal Giuseppe Lombardo, titular de algunas de las investigaciones más delicadas realizadas contra los clanes de la ciudad, el mismo que reconstruyó el “sistema criminal integrado”, donde miembros de la mafia, de la masonería, de la política y de las altas finanzas, celebran acuerdos en nombre de objetivos comunes. Unas semanas antes, el 3 de enero, delante de la fiscalía de Reggio Calabria fue dejado un envase de gas en el que se habían colocado explosivos, los que al explotar destruyen la barandilla de la Procuradoría General.

En mayo del 2010, sin embargo, llega a la oficina de Palermo del diario La Repubblica un sobre con una bala y un mensaje de intimidación contra los jueces antimafia, testigos colaboradores y periodistas. En la carta, enviada desde Florencia, se los llama “tumores generados por un exceso de funciones dentro de nuestro sistema” y se lamenta “el ataque a los hombres valientes que le dieron dignidad a nuestro país”. En la carta se hace referencia, en particular, al entonces fiscal de Palermo Antonio Ingroia, al fiscal Nino Di Matteo, al fiscal de Caltanissetta Sergio Lari, a Massimo Ciancimino y al arrepentido Gaspare Spatuzza, todos señalados como “personas que sufrirán directa o indirectamente las consecuencias de las operaciones planeadas”. También menciona la carta, bajo el encabezado “decisión pendiente”, a Michele Santoro y Sandro Ruotolo, llamados “periodistas que apoyan el plan subversivo llevado a cabo por los jueces comunistas”.

Se han dispuesto operaciones para apoyar a nuestra democracia. Los tumores generados por un exceso de funciones dentro de nuestro sistema de poderes. Ningún otro obstáculo puede ser colocado a expensas del principio de la democracia” (Carta anónima).

En diciembre de 2012 llegan nuevas cartas amenazadoras. Después de la misiva entregada a la secretaria del fiscal de Trapani, Marcello Viola, que contiene amenazas para el juez y con detalles de las delicadas investigaciones en curso, otra carta, siempre con remitente desconocido, le llega a Di Matteo. El contenido se refiere a las investigaciones sobre la negociación entre Cosa Nostra y ciertos funcionarios (la conocida negociación o tratativa Estado-mafia), con palabras duras referidas a los magistrados de la fiscalía y la invitación explícita a confiar sólo en el ex fiscal adjunto Antonio Ingroia. Se percibe un creciente clima de hostilidad en la fiscalía. Ya en julio del 2012, Di Matteo había hablado de una “molestia apenas disimulada” la que luego “se convirtió en un manifiesto ataque para deslegitimar las investigaciones y los jueces que las conducen”, considerados “partículas subversivas del poder judicial”.

Muchos estaban convencidos de que estas (investigaciones, ndr) no llegarían a nada o, a lo sumo, a una petición de archivo. Entonces, cuando quedó claro que se iba a investigar el delito y tal vez incluso se llegaría a un proceso, fue que se hizo evidente el cambio” / Nino Di Matteo

El nuevo “cuervo”

Pasan un par de semanas. El 3 de enero del 2013 en las páginas de la República se habla de una nueva carta anónima que llegó a la casa de Nino Di Matteo. La misiva, compuesta de doce páginas con el emblema de la República Italiana en la portada, había sido enviada el 18 de septiembre anterior y con la referencia en código al “Protocolo Fantasma”. Para los investigadores se trata de contenido de confianza, tal vez de alguien que en los años ‘90 trabajó en algunos aspectos de la investigación. Es el nuevo “cuervo” de Palermo.

La carta habla de la detención de Totò Riina, el 15 de enero de 1993, cuyo escondite fue visitado por alguien antes de las pesquisas del fiscal Caselli. A continuación, se pone en guardia a los jueces, advirtiéndoles que son escuchados o espiados por “hombres de las instituciones”. Y de nuevo, una llamada para cuidarse las espaldas de un traidor dentro de la fiscalía, un juez del pool de la tratativa que “no es de confianza”.

Hay catacumbas enterradas dentro del Estado y cubiertas de hormigón, pero algunas verdades aún se pueden encontrar” / Carta Anónima

Advertencias precisas y en algunos casos fundadas en media docena de hechos sucedidos a lo largo de un año, que los magistrados de Palermo han recogido en un expediente, entre los que se registran rastros de seguimientos, la manipulación de ordenadores, miedo de cámaras espía dentro de los despachos y misteriosas llamadas recibidas en líneas confidenciales con tarjetas internacionales.

Entre los varios casos hubo uno que implicaba el seguimiento de un agente de la DIA (Dirección de Investigaciones Antimafia) que trabaja en la investigación de Di Matteo en el caso de la tratativa. En diciembre del 2011 el agente se dio cuenta de que lo seguían mientras iba al Tribunal.

Una vez dentro del Palacio de Justicia advirtió a los compañeros de su sección que se pusieron en movimiento para hacer el contraseguimiento. Se descubrió que el acosador era un carabinero. Y en octubre del 2012, los fiscales Tartaglia y Di Matteo, quienes fueron a un lugar secreto para escuchar a un testigo, recibieron la visita de un hombre que demostró conocer muchos detalles acerca de las razones de su viaje.

Tiempo antes los guardaespaldas de Di Matteo habían encontrado una barra de hierro, que por lo general se utiliza para abrir las bocas de las alcantarillas, oculta en su jardín. Y unos meses más tarde, la escolta del juez descubrió que alguien había manipulado una caja eléctrica en el pasillo de su casa. Todos casos en los que se vislumbran signos de intimidación y de intervención externa que buscan controlar en tiempo real los movimientos de los magistrados que investigan la relación entre el Estado y la mafia. 

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El jefe fugitivo Matteo Messina Denaro

En la carta enviada a Di Matteo el “cuervo” también proporciona más detalles sobre la “atención” recibida por el fiscal de Trapani Marcello Viola, originada, entre otras cosas, como consecuencia de las investigaciones llevadas a cabo por él sobre el último jefe histórico fugitivo, Matteo Messina Denaro. Un hecho que abre la posibilidad de que tanto el anónimo de Palermo como el de Trapani puedan provenir de la misma persona.

En marzo de 2013 las amenazas contra el fiscal Lombardo recrudecen. Llega un sobre con cincuenta gramos de pólvora y una nota de amenaza: “Si no te detienes tenemos listos otros 200 kilos”. Ya en octubre del 2011, en el estacionamiento del edificio de la Fiscalía, se había encontrado una bomba casera colocada sobre una foto del magistrado y, anteriormente, un sobre que contenía una bala de ametralladora Kalashnikov había sido interceptado en las Oficinas de Correos de Lamezia Terme. A esto se suman las cartas con balas del 25 de enero y 17 de mayo del 2010. Y en una investigación anterior se interceptó a un miembre del Clan Labate que dijo: “Cuanto antes le disparemos, mejor”.

Messina Denaro y los “amigos romanos”

No pasa ni siquiera un mes. Es el 2 de abril del 2013 cuando a Di Matteo le llega una nueva carta anónima.

Los amigos romanos de Mateo (Messina Denaro, ndr) han decidido eliminar al fiscal Nino Di Matteo en este momento de confusión institucional, para detener el avance de la ingobernabilidad. Italia no puede terminar en manos de maricas y cómicos (Vendola y Grillo, ndr). Cosa Nostra ha dado el visto bueno, pero yo no estoy de acuerdo”/ Carta Anónima

El remitente se describe a sí mismo como un “hombre de honor de la familia Alcamo de Trapani” y ofrece una serie de datos sobre los movimientos diarios del magistrado y los puntos débiles de su protección. A continuación, señala una serie de depósitos de armas y explosivos ocultos en varios de lugares en Palermo, añadiendo que la eliminación de Nino Di Matteo se decidió “como alternativa a la de Massimo Ciancimino”. “Me encontré con otros miembros de la familia de Palermo (…), se decidió hacer el trabajo antes de mayo -continúa- a Di Matteo se lo deberá enfrentar con un comando de dos coches y tres motos”. Todo esto en el silencio de (casi) toda la prensa nacional y de las instituciones. En particular, no se recibe nada (y nada va a llegar) del entonces Presidente de la República, Giorgio Napolitano, que en su momento había mantenido una contienda de competencia todavía no explicada con el fiscal de Palermo, en el caso de las escuchas telefónicas que lo involucraban con el ex ministro Nicola Mancino, imputado en el proceso de la tratativa Estado-mafia por falso testimonio. En ese entonces Di Matteo no estaba equipado con el dispositivo para interferir señales, sofisticada herramienta que frustra cualquier detonación explosiva conectada a un mando a distancia. Fue necesario esperar dos años, con un sinnúmero de pasos hacia adelante y hacia atrás, para que el auto del juez más amenazado de Italia fuera equipado con el bloqueador.

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El ex ministro Nicola Mancino y el ex Presidente de la República Giorgio Napolitano.

 

Pero el nuevo “cuervo” de Palermo tiene mucho más que decir. Unas semanas más tarde, al despacho del entonces fiscal Francesco Messineo, llega una nueva carta anónima para Di Matteo. El autor pone en marcha una alarma: la protección asignada al fiscal es insuficiente, debe evitar los “pasajes estrechos”. Porque la amenaza, explica, esta vez viene “de lejos” y utilizará emboscadas técnicamente diferentes de las orquestadas en el ‘92 para Falcone y Borsellino.

Una carta posterior sube la apuesta: “lo están espiando”. Es el 27 de mayo del 2013, el día en que se celebra la primera audiencia del tan discutido proceso sobre la tratativa Estado-mafia, en el que Di Matteo es uno de los fiscales.

“Tenga cuidado cuando habla, en el coche en el que viaja, por celular. Hay espías cerca suyo. Navega sobre una antigua barca de junco a vela, junto a las personas equivocadas y para que no termine en el confín de la galaxia le ofrezco información”. / Carta anónima.

A Di Matteo, según la carta anónima, lo controlan en todo momento estrechamente. Al mismo tiempo su seguridad fue aumentada, al menos aparentemente, agregándose a su custodia dos hombres y un auto no blindado. En la casa del magistrado no hay cámaras que vigilen la zona. El rastrillaje de las alcantarillas no anula la posibilidad de que alguien introduzca un artefacto explosivo. No hay ni siquiera un área restringida, así como no la hubo en la Via d’Amelio, donde Paolo Borsellino fue a visitar a su madre por última vez en aquel 19 de julio de 1992.

Y justamente a unos días de distancia del 21º aniversario del asesinado de Borsellino y de sus custodios vuelve el espectro del atentado a Di Matteo. A principios de julio del 2013, un informante de confianza revela al equipo de Palermo que Cosa Nostra está preparando un ataque contra el magistrado. El hombre habla de una reunión entre jefes de la mafia y algunos “paisanos”, en la que alguien habría incluso instado la ejecución del ataque. En esa reunión, agregó, “también se dijo que los explosivos ya habían llegado”. Entonces se decide elevar a nivel uno, el más alto, la seguridad de Di Matteo. Se agregan tres autos blindados, más un cuarto de relevo. En la casa del magistrado se ubica una vigilancia fija y algunos carabineros se ocupan de limpiar las calles y los lugares que más frecuenta.

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Los fiscales de Palermo Francesco del Bene, Nino Di Matteo, Roberto Tartaglia y Vittorio Teresi © Castolo Giannini

La furia contra Di Matteo, pero también contra los magistrados Francesco del Bene, Vittorio Teresi y Roberto Tartaglia, que representan la acusación en el proceso de la tratativa (también receptores de amenazas y misteriosas incursiones) es un ejemplo del rencor que hay dentro de Cosa Nostra (y quizás también en sujetos externos) y que simplemente no disminuye. Por no mencionar que Di Matteo sigue siendo sobrecargado con “procesos” (como la inobservancia de normas en la construcción y otros similares) que le quitan tiempo a la investigación de la tratativa entre el Estado y la mafia en el ’92.

En junio del 2013, al volver a su casa, Tartaglia se da cuenta de que la cerradura ha sido forzada: personas desconocidas han apilados algunos objetos, tomados de su dormitorio, en un mueble de la entrada, y han revisado los cajones sin llevarse nada.

Ha desaparecido, en cambio, el pen drive donde el magistrado guardaba registros de la investigación de la tratativa.

Un inquietante modus operandi maquinado por alguien que sabía qué casos y documentos está manejando el fiscal. En octubre, a su vez, un vecino de la casa del fiscal Francesco del Bene señala la presencia de un extraño frente a la puerta de entrada. Dato a tener en cuenta a la luz de las escuchas telefónicas entre dos mafiosos, en los que se habla de un proyecto para eliminar al magistrado.

Terremoto Riina

13 de de noviembre del 2013 se confirma que Cosa Nostra ha escrito el nombre de Di Matteo en su lista negra, desde hoy y para siempre: la orden proviene desde atrás de los barrotes de la prisión Opera de Milán, donde el jefe corleonés Totò Riina está recluido por el art. 41 bis del Código Penal.

Di Matteo debe morir. Y con él todos los fiscales de la trattativa, me están volviendo loco” / Totò Riina.

La tensión se eleva a las estrellas y se evalúa trasladar a Di Matteo a un lugar secreto con su familia. Lo mismo ocurrió con Falcone y Borsellino, cuando fueron llevados a Asinara para que pudieran elaborar la redacción final de la acusación en el juicio llamado maxi proceso. Riina también habría dado la orden de matar al fiscal general de Palermo, Roberto Scarpinato, que unos meses atrás, en Caltanissetta, participó en la revisión del juicio por la matanza de Via d’Amelio. El silencio que guardan las esferas institucionales se está convirtiendo en cada vez más compacto. Pero en Palermo dos mil personas expresan su solidaridad con Di Matteo durante la manifestación organizada unos días más tarde, a la que siguieron otros eventos en diferentes ciudades de Italia. Muchas de ellas, en una señal de cercanía, declararon al juez ciudadano de honor de varios municipios del país, de Milán a Messina.

De aquí en más, sin embargo, las duras palabras pronunciadas por Riina en presencia de Alberto Lorusso, un miembro de la mafia de Apulia, repercutió varias veces en la prensa: “Estos cornudos (los fiscales de Palermo, ndr), si estuviera afuera les rompería todos los huesos”. Y sigue susurrando: “Fueron capaces de moverse bien ante Napolitano”, al comentar la ríspida solicitud dirigida al entonces Jefe de Estado para que rinda testimonio en el proceso de la tratativa. Y en referencia a Di Matteo: “Pero ¿que quiere éste? ¿Por qué me mira? A éste debemos darle el final de los otros. Hace hablar a los arrepentidos, les saca las cosas de la boca, es muy obstinado”. La idea de interceptar la conversación de Riina nació gracias a la carta anónima de “Trapani” del mes de abril, la cual hablaba del asentimiento de Riina, por intermedio de su hijo, para atentar contra Di Matteo.

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Toto Riina en la filmación de la DIA, junto al “chaperón” Alberto Lorusso

Al día siguiente de la publicación de la noticia plantea Riina: “A Di Matteo no lo podemos olvidar. Corleone no se olvida”, dice el “jefe de jefes” en su hora de visitas. Y le pide al mafioso de la Puglia que le diga como haría para eliminarlo si lo llevaran a un lugar cerrado: “mucho más ante el proceso que está por venir”.

El monitoreo continúa y los investigadores escuchan una nueva declaración del jefe mafioso: “Todo está listo -asegura Riina- y lo haremos de manera sorprendente”. Para Di Matteo el estado de alerta es cada vez mayor, por lo que el fiscal no puede asistir en Milán a una audiencia del juicio de la tratativa, señalada para la declaración del arrepentido Giovanni Brusca, el que en el ‘96 reveló las negociaciones existentes entre Ros y Riina a través de Ciancimino. Debería haberse movilizado en un vehículo Lince, como los utilizados en Afganistán, por lo cual es comprensible que el fiscal se haya negado a una solución tan extrema.

Es el propio Di Matteo quien, al ser entrevistado por el Fatto Quotidiano y referirse a las amenazas que lo rodean desde hace 15 meses, dice: “Al oír y ver a Riina hablar tan enojado y dar la orden de que me maten, me lleva al contenido de una de las primeras amenazas que me fuera entregada anónimamente”, en referencia a la carta en la que en la que se habla de los “amigos romanos de Mateo” (Messina Denaro, ndr) que quieren eliminar al juez, decisión apoyada desde la prisión por Riina “a través del hijo”.

Ahora que he escuchado la voz de Riina entendí la conexión entre los dos tipos de amenazas: las mafiosas y las institucionales o para-institucionales. Y comprendí la subestimación que se había hecho de la misma” / Nino Di Matteo

Porque hablar sólo de amenazas es incorrecto y engañoso; cuando el jefe más poderoso de la mafia, el asesino número uno, se pronuncia, es una sentencia de muerte. Mientras tanto al juicio de la tratativa se le agrega una segunda rama investigativa, que probablemente produce más miedo que la primera: “No es suficiente con tratar de probar la culpabilidad de los actuales imputados. Queremos encontrar a los que los manejan, a los que les dan las órdenes”, anuncia el fiscal.

Alerta máxima

Mientras tanto, el aumento de los hombres que escoltan a Di Matteo, no coincide con el que sería un suministro de recursos adecuados. Los autos que integran la dotación del magistrado son cuatro: en uno de ellos viajan dos custotios; hay un “Jeep” blindado pero con cientos de miles de kilómetros recorridos, un vehículo que incluso parece tener dificultad para moverse. A esto se agrega el auto del Ministerio Público, cuyo blindaje es inadecuado y está lejos de ser impenetrable. Finalmente, hay un cuarto coche, hasta hace algún tiempo también bastante viejo y anticuado, el que sólo recientemente se reemplazó por otro más nuevo, pero todavía no lo suficientemente blindado para brindar seguridad al magistrado.

Llega el 20 de diciembre del 2013 y de nuevo la sociedad civil se reúne en Palermo, a sólo un mes de la primera manifestación, para expresar una vez más su solidaridad con el magistrado palermitano. Entre los organizadores se distingue un letrero de la Asociación Antimafia, y otro de la Agenda Roja de Salvatore Borsellino, que dará origen con el tiempo a una serie de eventos e iniciativas para mantener la atención acerca de los peligros que corre Di Matteo.

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Precisamente, para dar una nueva señal de apoyo al fiscal y a sus colegas del pool de la tratativa, en enero nace el movimiento Escolta Cívica, que promueve una guardia protectora frente a los Tribunales de Palermo y que por casi tres años representará un gesto muy importante de parte de la sociedad civil.

Mientras tanto, el nivel de protección de Di Matteo se eleva: el fiscal tiene ahora un helicóptero, disponible para los movimientos más delicados, a la vez que se añaden nueve policías que viajan con él, alternativamente, y otros treinta militares que se ocupan del control de su casa y de vigilar y limpiar de amenazas las calles. Llega el 20 de diciembre del 2013 y una delegación del Consejo Superior de la Magistratura (CSM) viaja a Palermo para expresar su solidaridad con los jueces antimafia amenazados. Sin embargo, el CSM no se reúne con el “pool” antimafia, salvo Silvana Saguto, presidente de la Sección Medidas de Prevención de la Corte, posteriormente investigada por corrupción y abuso de su cargo en la gestión de los activos confiscados a Cosa Nostra. La ulterior explicación del CSM añade amargura al fracaso de la visita.

La reunión no estaba prevista y nadie nos invitó a participar. Nosotros no somos los organizadores” / La delegación del Consejo Superior de la Magistratura.

“Estamos muy tristes, no esperábamos que el Consejo Superior de la Magistratura viniese a Palermo para expresar su solidaridad con los jueces amenazados para no encontrarnos” / Francesco del Bene

Mientras tanto, las amenazas contra los magistrados de Palermo se agravan: en enero del 2014 fue el turno de Teresa Principato, fiscal adjunta a cargo de la investigación del último fugitivo de Cosa Nostra: Matteo Messina Denaro. Un informante considerado confiable revela que el jefe de Castelvetrano está buscando los explosivos para un ataque fulminante contra Principato. Son nuevas amenazas que contribuyen a aumentar la tensión que se respira tanto en Palermo como en Trapani y Caltanissetta.

Mientras tanto, la figura de Alberto Lorusso (transferido a Rebibbia) adquiere contornos cada vez más preocupantes. Los investigadores encontraron en su celda una carta escrita en el alfabeto fenicio. Y las primeras palabras codificadas serían “atentado”, “papello” (billete o pequeño papel con datos detallados y reservdos) y “Bagarella”. Lorusso, oído a finales de diciembre por los magistrados que entienden en la tratativa, se encuentra bajo investigación por hacer declaraciones falsas al fiscal. “Son mensajes sin sentido, una broma para demostrar que es más inteligente que los investigadores”, afirman los fiscales Nino Di Matteo, Roberto Tartaglia y Francesco del Bene. Pero todavía no está claro si la carta fue escrita por Lorusso para entregar un mensaje afuera, si esto ya se había hecho, o si fue enviada por alguien que quería “sugerir” argumentos para apoyar a Riina. Dos hipótesis, ambas grave.

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La fiscal adjunta Teresa Principato

Pero también hay otros aspectos de Lorusso que hacen sospechar a los fiscales. Por ejemplo, no está claro cómo pudo haber llegado a su conocimiento el hecho de que los fiscales sustitutos de Palermo querían asistir todos juntos a la audiencia de la tratativa para mostrar su solidaridad con Di Matteo, después de la primera noticia de las amenazas de Riina. A los fiscales les dijo que lo supo por los periódicos y la televisión, pero la noticia no fue divulgada ni puesta en práctica. ¿Quién pudo haberle contado al jefe de Puglia tales hechos, si la propuesta circuló sólo en el correo electrónico interno de la fiscalía? Interrogado por los fiscales sobre las posibles relaciones con los hombres al servicio del jefe mafioso de la Sacra Corona Unita, cándidamente respondió: “Es mejor no hablar de estas cosas”.

El final del atún

Riina, por su parte, se vuelve vehemente: “¡Entonces organicemos esto! ¡Vamos a hacerlo a lo grande y no se hable más de ello!” Totò hace gestos que significan a toda prisa. Y sobre todo da a entender que no tiene el menor temor del Dr. Di Matteo.

Mira, mira, se para al frente, me mira con sus ojos penetrantes pero a mí no me intimida… Este Di Matteo no desaparece, han reforzado la escolta y ahora, si es posible, hay que matarlo… una ejecución como la de aquellos tiempos en Palermo con los militares” Toto Riina

Lo convertiré en atún, un buen atún”, le dice Riina a Lorusso. “Los fiscales de este proceso me están volviendo loco”. Por qué el “jefe de jefes” se la había tomado tanto con Di Matteo, es el mismo Riina quien da la respuesta: “Porque Di Matteo, a todas, todas, todas las cosas las transforma. (…) Eso nos destroza y nos pone a todos bajo sus pies, a todos…” “Pero la va a pagar bien -agrega, siempre refiriéndose al fiscal tan odiado- ¿sabe como terminará su carrera?”. “Cómo se la hicieron terminar a aquél palermitano, al tal … Scaglione (el fiscal de Palermo asesinado por la mafia en 1971, ndr), esto va a terminar de la misma forma”. Y luego concluye con una invitación a “divertirse”, que en la jerga mafiosa se traduce en actos criminales: “Mientras tanto, he cumplido con mi deber, pero se debe continuar, alguien, no digo que todos, pero alguno se puede divertir… una fusilada en las cabezas de estos cornudos”.

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El ingreso al aula del Jefe de Jefes Salvatore “Toto” Riina © Reuters

Toto Riina se muestra locuaz pero cuando se trata de hablar de la tratativa y del papel confidencial he aquí que “dice y no dice”. “La cosa se paralizó, de tres a cuatro meses, pero no es que se canceló… sin embargo… (palabras ininteligibles) …” “¿Y si Riina se refiere al “papello”? Paradójicamente, sus palabras no hacen más que alimentar el clima de deslegitimación experimentada por Di Matteo. Y parte de la prensa (Il Giornale, Libero, Il Foglio y el Venerdì di Repubblica, después demandado por Di Matteo) llevan adelante una verdadera campaña de difamación contra él, restando importancia a la conversación entre el jefe de Corleone y Lorusso.

Empezó lo que yo llamo una verdadera campaña de prensa que, a partir de la clara tergiversación de los hechos, tiende a dar por ciertas versiones que me señalan como el autor de conductaa y comportamientos que nunca he tenido. No puedo aceptar que se siga especulando impunemente con acontecimientos que inciden tanto en mi vida personal como familiar “/ Nino Di Matteo

Preguntas que Di Matteo formula también en ocasión de la visita de la Comisión Antimafia a Palermo. “Estamos viendo muchos ataques en contra de nuestra actividad y, sobre todo, contra el equipo que formula la acusación en el proceso de la tratativa, los que creemos sin motivación”, es la queja del fiscal, que reitera: “Tenemos la intención de demostrar la validez de la hipótesis de la acusación”.

¡“Accura”, Scarpinato!

28 de de mayo de 2014, la escalada de amenazas se dirige a Roberto Scarpinato, fiscal general de Palermo. “Atención, está listo un regalo explosivo para el fiscal Scarpinato y los carabineros del tribunal”, dice la carta anónima, entregada en la sede de ANSA en Palermo. El mensaje está firmado solamente como P.R.A., una sigla hasta ahora desconocida.

Al mismo tiempo da comienzo una campaña para juntar firmas, promovida por la Agenda Roja de Salvatore Borsellino y por Antimafia Duemila, en apoyo de Nino Di Matteo, el fiscal adjunto de Palermo. La movilización representó un “sostén inequívoco” y también el pedido de que no se pierda más tiempo valioso para las investigaciones de la trataviva, dado que el magistrado está obligado a llevar muchos casos del fuero común u ordinario. A pesar de las más de 91 mil firmas juntadas, el reclamo no fue escuchado.

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El hermano del juez Paolo Borsellino, Salvatore

Pero no es sólo Riina quien habla de un nuevo atentado en Palermo: el 20 de agosto del 2014 se sabe que un hombre de confianza de la DNA (Dirección Nacional Antimafia) habría revelado a los jueces que el jefe de Porta Nuova, Giovanni Di Giacomo, detenido conforme al artículo 41 bis, “quiere dar un golpe en Palermo” y “pegarle a un representante de las instituciones”. Noticia que, a pocos meses de las órdenes de muerte pronunciadas por Riina, es aún más preocupante.

Septiembre arde: la noche entre el 2 y el 3 alguien entra al despacho de Scarpinato y deja sobre el escritorio una carta anónima: “Podemos encontrarte en todas partes”. Además de invitarlo a concluir las investigaciones hace una lista de los lugares frecuentados por el fiscal.

Usted está sobrepasando su competencia y su función, deje que las cosas sigan su curso, toda paciencia tiene un límite” / Carta Anónima

Se refiere a la colaboración entre el Ministerio Público y los funcionarios a cargo de la tratativa, que justamente en los últimos días han entregado nuevos documentos relativos a las investigaciones de los servicios secretos, donde aparece el general Mario Mori entre los implicados en el proceso de la tratativa, además de posibles conexiones de este último con la P2 y el ultra extremismo. Y no sólo eso. La fiscalía de Palermo ha abierto un archivo en el llamado “Protocolo Mariposa”, el acuerdo secreto firmado entre los jefes del Departamento de Servicios Penitenciarios y el SISDE, el antiguo servicio de inteligencia civil, en el 2004.

La misteriosa intrusión proyecta una sombra sobre las condiciones de seguridad de la Corte. En las cámaras blindadas no hay señales de entrada forzada y es muy probable que se haya utilizado el ascensor junto a la oficina de la fiscalía en la planta baja, el único acceso no controlado por cámaras de seguridad. Si a esto le sumamos que, para activar el ascensor se necesitan claves (las mismas desde 1980), he aquí que el nivel de alerta se eleva aún más. Pero ¿por qué actuar de forma tan sorprendente?

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El general de carabineros Mario Mori

Lo cierto es que Scarpinato, según los autores anónimos de las amenazas, debe “tener cuidado”. “Accura” (que en dialecto significa “cuidado”) es la inscripción encontrada en la puerta de la antecámara del fiscal general, sólo veinte días después, como diciendo “podemos llegar a donde queremos”. En cualquier caso, el mensaje es más que claro y apunta a desestabilizar aún más la tranquilidad en el palacio de justicia, en la víspera de la reanudación del trámite de apelación en la causa Mori-Obinu, en la que la acusación debe presentar nuevos documentos y pedir la reapertura del debate. La trama de la historia se vuelve cada vez más oscura si se piensa que, justamente en aquellos días, faltaron las grabaciones de vídeo.

El huracán Galatolo

En noviembre del 2014 una fuente considerada “de confianza” hace temblar nuevamente a la fiscalía: el TNT para Di Matteo, dice, ya ha llegado a Palermo, y está guardado en diferentes puntos. Es el jefe de Acquasanta, Vito Galatolo, quien quiere sacarse “un peso de la conciencia”, revelando los planes del atentado a Di Matteo, y según el cual las familias mafiosas de Palermo deberían ocuparse de los explosivos. Que ya estarían en Palermo. La alternativa a ese plan, agrega Galatolo, es una emboscada en Roma, con una gran cantidad de bazookas y de Kalashnikovs. Unos días antes el mafioso había pedido hablar con Di Matteo para advertirle, explicando que había participado en una cumbre de la mafia para planificar el asesinato del magistrado. Al día siguiente llega la noticia de su arrepentimiento: Galatolo reitera que “en la eliminación del magistrado están interesadas también entidades externas”. ¿Y cuales serían? Su familia, como lo demuestran numerosos documentos del proceso, estuvo siempre vinculada a los sectores “corruptos” de los servicios, desde el ataque fallido en Addaura contra Falcone en adelante.

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El momento del arresto de Vito Galatolo, hoy colaborador de la justicia

 

Entre los últimos en hacer declaraciones acerca de la posibilidad del ataque a Di Matteo está el jefe Antonino Zarcone, ex regente del clan de Bagheria y hoy colaborador de la justicia. El período de este último según los informes sería el del 2006-2007. Y otro colaborador de la justicia, Stefano Lo Verso, dice que el ataque a Di Matteo debía tener lugar ya en el 2008 en Santa Flavia, lugar en el que el juez pasó sus vacaciones. Pero el jefe de Bagheria, Pino Scaduto, se negó a ejecutar la orden de muerte en su territorio.

A raíz de esta última conmoción toda la fiscalía se alinea con Di Matteo y sus colegas del pool de la tratativa, en un documento que expresa “solidaridad incondicional”.

Todos los magistrados reunidos manifiestan su gran preocupación al saber que el cumplimiento del deber ha puesto en riesgo, una vez más, la vida de los magistrados de esta oficina y hacen hincapié en que toda la fiscalía se identifica con el colega Nino Di Matteo, blanco de un proyecto homicida que consideran dirigido, de manera indiscriminada, contra todos los magistrados de la misma” / Fiscalía de Palermo.

Al mismo tiempo, dos mil estudiantes salieron a las calles para dar al fiscal que Cosa Nostra quiere muerto un verdadero “soplo de aire fresco”. Y del Viminale el entonces Ministro del Interior, Angelino Alfano, hizo saber que pronto estaría disponible el dispositivo para interferir bombas, que varias veces fue el tema de promesas rotas y de manifestaciones organizadas por la sociedad civil.

Di Matteo “ha ido demasiado lejos”

Galatolo, por su parte, sigue sosteniendo, interrogatorio tras de interrogatorio, detalles específicos que se vuelven cada vez más alarmantes. De acuerdo con el nuevo arrepentido el que debía dar impulso al proyecto del ataque sería el jefe fugitivo Matteo Messina Denaro. “Me dijeron que fue demasiado lejos”, habría escrito en una carta que el jefe de Trapani envió a Palermo a finales del 2012, para pedir formalmente a las familias mafiosas de la capital que organicen el ataque contra Di Matteo. ¿Quién había dado estas instrucciones a Messina Denaro? “Los mismos que las dieron con Borsellino” asegura Galatolo.

Inmediatamente después de la llegada de la carta, agrega el colaborador de la justicia, los jefes de la mafia de Palermo se movilizan para organizar la cumbre en la que participan las diversas familias, el cual se remonta a diciembre del 2012. En esta reunión participa también Galatolo, que luego va a comprar personalmente el TNT que llegó a Palermo y fue escondido en una papelera. Del cual los investigadores no encuentran ningún rastro. Para la compra, mediante “donaciones” en efectivo, en poco tiempo se llega a la suma de 600.000 euros. Es suficiente para comprar los explosivos, ciento cincuenta kilos, necesarios para un “gran golpe”.

Sin embargo, el TNT está dispuesto también en Calabria: a finales de noviembre, la Guardia Financiera de Reggio Calabria recibe una llamada telefónica anónima. “Digan a Peppe Lombardo que si no se detiene lo matamos. Diganle que lo haremos volar en serio, los 200 kilos de explosivos están siempre preparados”.

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El juez Paolo Borsellino en una foto de archivo.

Un hecho grave y preocupante, sobre todo porque el interlocutor anónimo resulta estar bien informado sobre los movimientos del magistrado, incluyendo una serie de puntos de la ciudad por los que el fiscal pasa todos los días para ir a su casa acompañado de su escolta. Unos días más tarde, en diciembre, el segundo acto viene con otra llamada anónima: “Estamos listos para matarlo”. Esta vez, el mensaje es claro y conciso y no deja margen para la interpretación. Lombardo es también uno de los pocos jueces que explora la interacción entre la ‘Ndrangheta y la Cosa Nostra. Dos organizaciones criminales que, siempre a la luz de las últimas declaraciones de Galatolo, parecen cada vez más caras de la misma moneda.

En lo que hace a Palermo, Galatolo sigue proporcionando asesoramiento adicional sobre la preparación del atentado. El plan es hacer estallar a Di Matteo, golpeándolo cerca del Palacio de Justicia, mediante la utilización de un auto lleno de TNT que hará explosión en el momento del paso de la caravana de escolta del juez. Un ataque muy espectacular, pero que debe involucrar a demasiadas personas, con el riesgo de suscitar la indignación de la sociedad civil. Un aspecto, este último, que los jefes de Cosa Nostra quieren evitar a toda costa. Está el problema de la preparación del coche bomba y en una comunicación posterior, “Diabolik” Messina Denaro hace saber que “no hay problema”, porque cuentan con “un experto en explosivos” que vendría en el momento oportuno.

Mientras tanto, de los ambientes institucionales apenas se recibe una que otra solidaridad esporádica, entre las que se encuentra la interpelación parlamentaria del senador Giuseppe Lumia.

Palermo no debe volver a los años oscuros de los atentados y de las masacres. Es necesario reducir la exposición al riesgo del fiscal Di Matteo y de todos los demás jueces que intervienen en los procesos contra la mafia y, en particular, en las actuales investigaciones en torno a los denominados “tratativa” y “protocolo mariposa” / Giuseppe Lumia

Se refiere también a las amenazas recibidas por Scarpinato. Pero sólo muy pocos romperán el obstinado silencio observado tanto en los palacios romanos como en Palermo. Y ni señales de las contramedidas de protección (bomb jammer) para Di Matteo.

El hilo de los recuerdos

Galatolo, por su parte, revela a los magistrados que los explosivos adquiridos para matar al fiscal de Palermo llegarían desde Calabria. Sin embargo, durante la compra -que se hizo con la más absoluta reserva- una parte del TNT resultó dañado por la infiltración de agua. El explosivo que se había arruinado fue devuelto y poco después sustituído por una nueva partida en buen estado sin ningún tipo de problemas.

El 16 de diciembre de 2014 es el día de la detención de Vincenzo Graziano, considerado como el “regente” del barrio palermitano de Resuttana y el que guarda la dinamita que se utilizará para Di Matteo. El ataque se prepara en Vicolo Pipitone, donde ya en los años ‘90 Cosa Nostra se reunía para planificar atentados. Aquí mismo, dice Galatolo, se leyó la carta de Messina Denaro en presencia del jefe Alessandro D’Ambrosio (Jefe de Porta Nuova) y Girolamo Biondino (Jefe de San Lorenzo). Galatolo señala con el dedo a Graziano: “Él es el hombre que adquirió los explosivos. Yo me comprometí con E 360.000, mientras que las familias de Palermo Centro y San Lorenzo se comprometieron E 70.000. El explosivo fue comprado en Calabria y fue trasladado a Palermo. Más tarde supe que Biondino había comprado en Calabria 200 kilos de TNT los que, una vez llegados a Palermo cerca de dos meses después de la reunión, fueron confiados a Vincenzo Graziano”. El ex jefe de Acquasanta confirmó haber visto con sus propios ojos el TNT el 16 de marzo de 2013.

El explosivo, que vi personalmente con motivo de mi presencia en Palermo por los procesos, fue guardado en un local en la zona de Arenella, en poder de Vincenzo Graziano, y estaba en un recipiente metálico, dentro de un contenedor de plástico duro. Por encima de ellos había una caja de cartón y en su interior un dispositivo de metal de un tamaño ligeramente más pequeño que el de un pan”/ Vito Galatolo

Posteriormente da nuevos detalles: “El interior estaba compuesto de muchos panes marrones envueltos en piezas de tela. También recuerdo que en el exterior, la parte inferior del recipiente de plástico azul estaba húmeda y con restos de sal. Por esta razón, de hecho, Graziano me dijo que este recipiente húmedo debía ser sustituido. Yo sé que el explosivo ha sido reubicado por Graziano y creo que se guarda en una de sus casas en el área alrededor de Monreale”.

La intención de organizar el ataque nunca fue dejada de lado, asegura el nuevo arrepentido. Una vez hablé con Vincenzo Graziano en la Corte y habíamos pensado colocar una furgoneta cerca del palacio de justicia, pero no seguimos porque habría habido muchas víctimas. También pensamos que, dada la disponibilidad de la familia mafiosa de Bagheria, se debía evaluar la posibilidad de hacerlo en Santa Flavia, donde a menudo el doctor Di Matteo pasa las vacaciones de verano”. Descartada la hipótesis de un atentado al Palacio de Justicia los jefes, desde diciembre del 2012 a marzo del 2013, se concentraron en otros lugares y monitorearon los movimientos del magistrado, cuya custodia en ese momento no estaba al máximo nivel.

En otra parte del relato el arrepentido recuerda que “el 6 de mayo (del 2013, ndr) por la tarde me encontré con Vincenzo Graziano, que no se refirió de inmediato al tema del ataque contra el doctor Di Matteo, como yo suponía, dada la urgencia con la que me había mandado llamar, y fui yo quien le pidió noticias. Graziano me dijo que la situación estaba en stand-by desde que Girolamo Biondino había sido detenido. También me dijo que el explosivo estaba todavía en su poder y a buen resguardo”.

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El momento del arresto de Vincenzo Graziano

Galatolo, entre otras cosas, revela un aspecto adicional de la preparación del atentado a Di Matteo, al referirse al arrepentido Salvatore Cucuzza: según el colaborador de Acquasanta, Salvatore Cucuzza, ex jefe de Porta Nuova detenido en 1996, debía desempeñar un papel clave en un plan alternativo a la explosión del TNT en Palermo. El antiguo jefe, que murió en junio de 2014, debía tender una trampa a Di Matteo atrayéndolo a Roma, pidiendo ser escuchado por el fiscal de Palermo para hacer algunas revelaciones sobre las negociaciones Estado-mafia. Y en la capital, el magistrado habría recibido un disparo mortal con una Kalashnikov o una bazooka.

Una posibilidad que, sin embargo, se descartó posteriormente.

Graziano no se arrepiente y las únicas palabras que pronunció son escalofriantes. “Hay que buscar en lugares altos”, dice, refiriéndose al TNT aún no identificado. ¿Tal vez el jefe se refiere a esos ambientes de “alto” poder de la mafia o del Estado, que en realidad presionan para que se asesine a Di Matteo? ¿“Lo mismo que con Borsellino”, como había dicho Galatolo? La respuesta de Graziano al juez de instrucción es inquietante y enigmática.

Son cosas de alto nivel, estamos imaginando una situación, porque es Graziano, pero Graziano es nadie, nadie” / Vincenzo Graziano ante el juez de instrucción Luigi Petrucci.

En enero del 2015 llega una nueva carta anónima que contiene instrucciones y referencias detalladas: “está en Porticello”, dice, en alusión al TNT. Justamente en las aguas del puerto de Santa Flavia, de acuerdo con el relato del arrepentido Gaspare Spatuzza, fue encontrado el TNT de la masacre de Capaci en aquella época. En febrero, una nueva carta anuncia que en los lugares habitualmente frecuentados por algunos jueces habría armas y explosivos. Revelaciones en cierta forma avaladas por las declaraciones de un confidente de los investigadores.

Prueba del nueve: de D’Amico

Para corroborar las declaraciones de Galatolo, en febrero del 2015, está el nuevo arrepentido Carmelo D’Amico, un ex mafioso de Barcellona Pozzo di Gotto (Messina). El colaborador dice que en abril de 2014 algunos jefes sicilianos encerrados en la cárcel Opera de Milán, esperaban “de un momento a otro” la noticia del ataque a Di Matteo. “Me dijo el jefe Nino Rotolo”, le expresó al fiscal, “que Di Matteo tiene que morir a toda costa”. Rotolo, en la cárcel, hablaba precisamente con Vincenzo Galatolo, padre de Vito.

Para aumentar el clima de tensión en el palacio de justicia hay también otros episodios. En los últimos días, algunos niños que asisten al “Tc2” (el club de tenis de la calle San Lorenzo, en el distrito de Girolamo Biondino) dicen que vieron a dos hombres con una pistola apostados frente a una entrada secundaria. Todos los niños estuvieron de acuerdo al describir la presencia de una mira telescópica entre las armas avistadas. Un elemento clave que sugiere la existencia de un nuevo plan de muerte que utiliza un “francotirador”, con la capacidad de dar en el blanco desde lejos, su punto fuerte.

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Un desarrollo gráfico del colaborador de justicia Carmelo D’Amico

Los jóvenes también hablan de la presencia de una furgoneta, de la cual se proporcionó incluso una placa. Y de la profundización de este datto emerge una inquietante coincidencia. Resulta que la furgoneta pertenece a una empresa de construcción y el titular de la misma sería un sujeto que hace algún tiempo fue reportado, durante un simple control de carreteras, en compañía del hijo menor de Riina, Giuseppe Salvatore, que aún vive en Padova.

Mientras tanto, el proceso de la tratativa Estado-mafia, que avanza inexorablemente (incluso después de haber obtenido la calificación de “excelente” del entonces presidente Napolitano, aunque lejos en el Quirinal y a puertas cerradas) sufre nuevos ataques. Después del rechazo del pedido de remisión, los defensores de los ex agentes de Mario Mori y Mauro Obinu y Giuseppe De Donno, iniciaron una queja debido a algunas violaciones que denominaron: longitud infinita de la investigación, en el límite de lo permitido por la ley, delegación de investigaciones delicadas confiadas a investigadores no titulares, magistrados que investigan los temas de la mafia sin formar parte de la Dirección Antimafia, filtración de datos, escuchas ilegales de conversaciones de los acusados con los defensores, costosas solicitudes internacionales y gasto excesivo. La referencia es siempre para los integrantes del pool de la tratativa. A esto se suma el sonado rechazo a Di Matteo, que había solicitado ir a la Dirección Nacional Antimafia, por el CSM, Consejo Superior de la Magistratura, por lo cual el fiscal recurrirá ante el Tribunal Administrativo Regional, TAR, (recurso que se interpone ante el mismo CSM).

La razón principal que llevó al recurrente a apelar es de doble naturaleza, moral y profesional. A causa de las humillante omisiones sobre el valor de los años de sacrificio, riesgo y esfuerzo en los que se articula la carrera del recurrente al servicio de la justicia” / El recurso ante el TAR

A pesar de los múltiples méritos y de una carrera de más de veinte años en la investigación de la mafia como fiscal de Palermo, fueron elegidos otros tres nombres para la Fiscalía Nacional Antimafia. La enésima señal de abandono.

El 7 de mayo del 2015, pocos días antes de que el interruptor de bombas (jammer) fuera finalmente dispuesto para Di Matteo, Vito Galatolo atestigua en el proceso de la tratativa ante los mismos fiscales que advirtieron sobre la amenaza de muerte. Es en esta ocasión que el arrepentido dice que Di Matteo esteba yendo demasiado lejos en la investigación “de ese proceso”, añadiendo más detalles sobre la aportación de Messina Denaro de un especialista en el manejo de explosivos. “Teníamos la orden de no conocer a esta persona -explica el colaborador de justicia- nos sorprendió el hecho de que no debíamos saber quién era este hombre de Messina Denaro. Entendimos que era externo a Cosa Nostra y que podía haber alguien del Estado que estaba interesado en el atentado”. El fugitivo Trapani, entre otras cosas, se había tomado la molestia de tranquilizar a los afiliados.

“No debíamos preocuparnos por el atentado (a Di Matteo, ndr) porque esta vez estaríamos cubiertos” / Vito Galatolo

Había que dar una señal de que la mafia siempre está dispuesta a responder al Estado, aunque en este caso se hablaba de manera afectuosa. Además del ataque a Di Matteo se hablaba también de eliminar a dos arrepentidos, ‘Manuzza’ Nino Giuffre y Gaspare Spatuzza. Si acordábamos hacer el atentado tendríamos que decirle todo a Mimmo (Biondino, ndr) que sabe cómo organizar. Biondino tenía específicamente que ocuparse de los explosivos. Había también que recolectar el dinero. Y cada región debía poner dos personas”.

Entre la cúpula señalada por el jefe de Acquasanta hay uno de Ballarò la tarde del 9 de diciembre de 2012. En aquel momento sobre Girolamo Biondino pendía una investigación de la Fiscalía de Palermo. Una vez investigado se descubrió que justamente esa tarde la cámara colocada en frente de la casa del jefe de San Lorenzo había dejado de funcionar debido al mal tiempo. Una posterior averiguación reveló que el mafioso había salido con un miembro de la familia, que también está bajo investigación. La voz de ese familiar fue registrada mientras habla por teléfono con la esposa de Girolamo Biondino.

Chiarello

Estamos en septiembre de 2015 y otro arrepentido confirma la existencia del TNT comprado especialmente para Di Matteo (del cual más de un “bien pensado” ha planteado algunas dudas). “El explosivo para el ataque al fiscal Nino Di Matteo ha sido transferido a otro escondite seguro”, reveló el ex jefe de Borgo Vecchio, Francesco Chiarello. En particular Chiarello informa después de haber tomado conocimiento de la existencia del explosivo por su compañero de celda, Camillo Graziano, hijo de aquel Vincenzo Graziano acusado por el arrepentido Galatolo de haber tenido en su poder el explosivo. “Me dijo que, afortunadamente, su padre fue liberado de la cárcel, y así pudo mover el TNT”, dice Chiarello. Justo después de enterarse de la liberación de Graziano, Galatolo había decidido colaborar para “sacarse un peso del corazón”.

Sin embargo, tras las declaraciones de los colaboradores de la justicia, son pocas las voces que se alzan a favor de Di Matteo, dentro y fuera del poder judicial. A raíz de las revelaciones de Chiarello es el fiscal Domenico Gozzo, ex fiscal adjunto de Caltanissetta (ahora fiscal general en Palermo) quien comenta lo que ha dicho el último arrepentido.

Esto me preocupa mucho, confirma lo que he pensado en estos años sobre los peligros que enfrenta Nino. Sería apropiado que la Asociación Nacional de Magistrados (ANM) diga algo sobre el tema. Tenemos que hacer todo, todos, para que en Palermo no vuelva a suceder lo que ya ha sucedido” / Domenico Gozzo

No hace falta decir que la ANM no da ninguna respuesta. En Calabria el fiscal Lombardo, como Di Matteo es vigilado y apuntado por el crimen organizado, añade: “Cuando se piensa en golpear a un magistrado que además es un símbolo, como Nino Di Matteo, el mensaje que se desea enviar está dirigio a frenar el accionar de muchos otros. Cuando se enfrentan referencias específicas, tales como las aportadas por un colaborador de la justicia como Galatolo, se tiene la certeza de que alguien conoce muy bien los objetivos reales que deben alcanzarse. Una acción de este tipo ha sido pensada y programada no sólo entre las cúpulas de diversas organizaciones criminales, las que carecen de la necesaria sofisticación estratégica”.

Una forma de querer compensar, en la medida de lo posible, la ausencia de una verdadera solidaridad institucional, es la manifestación organizada el 14 de noviembre del 2015, para “romper el silencio” en contra del goteo sin fin de amenazas y condenas de muerte, a la que asistieron dos mil manifestantes, así como diversas personalidades políticas y del espectáculo. En esta ocasión la única voz institucional que se levantó fue la del Presidente del Senado, Piero Grasso, quien envió una carta.

Quiero decir que estamos en la plaza de Roma, con ustedes, en apoyo a Nino Di Matteo. La ocasión de hoy, que demuestra un deseo general y sentido entre los ciudadanos, es aún más útil para reiterar enfáticamente que la mafia no ha tenido éxito con sus amenazas ni con sus masacres sangrientas, para detener el trabajo del poder judicial en el pasado, no tiene éxito ahora y no tendrá éxito en el futuro” / Piero Grasso

Un nuevo elemento, en enero del 2016, viene dado por el arresto del abogado Marcello Marcatajo. El profesional, que compraba y vendía apartamentos y casas de la constructora Graziano, es considerado por los investigadores como el brazo empresarial del clan de Arenella, en una serie de operaciones destinadas a evitar en particular la incautación de los bienes de dicha familia. Se le había dado mandato para vender 30 cocheras de autos al precio de 500 mil euros; la mitad de esa cantidad sería de hecho utilizada para comprar el TNT para matar a Di Matteo. Para revelar el detalle de la venta de las cocheras en esos meses está, justamente, Vito Galatolo. Marcatajo, en los días en que se habla del atentado, dijo de la noticia: “Estos, por ahora (hablando de los fiscales) tienen otras cosas para averiguar, como por ejemplo el TNT”. En una convesación con otro sospechoso (Francesco Cuccio) se muestran preocupación. “Marcello, mucho cuidado de que no te perjudiquen, va a pasar lo que te dije porque te has convertido en la condena”, le dicen. Y Marcatajo responde: “Me he alejado”. Pero el otro agrega: “En primer lugar, las famosas cocheras que han aparecido en el periódico…”.

A ese lo tenemos que matar

Es la última amenaza registrada casi por accidente en una escucha telefónica, que repercutió en la prensa el 11 de octubre del 2016. El que habla sería un mafioso que, discutiendo con su esposa, se queja de la imprudencia de la suegra que, en los días previos había acompañado a su hija al Tc2, el club de tenis de la calle San Lorenzo. Es en este diálogo que el hombre explicaría claramente el motivo por el cual la niña no debía ir más a ese lugar. Ese club es frecuentado por Di Matteo y “a ese lo tenemos que matar”.

Del diálogo se desprende, por lo tanto, que el plan de ataque es más actual que nunca y que no sucedería sólo en el club de tenis, pero sí en cualquier lugar de la ciudad frecuentado por el fiscal.

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El fiscal jefe de Palermo, Francesco Lo Voi © Emanuele Di Stefano

Sobre la base de estos nuevos elementos el fiscal en jefe de Palermo, Francesco Lo Voi, dispone inmediatamente que se remitan las actuaciones a la fiscalía de Caltanissetta, que investiga los planes del atentado, y también informa al Consejo Superior de la Magistratura las novedades de la investigación. Y no sólo eso. En la nota también habría otros resultados investigativos, que se mantuvieron en secreto, referidos a un proyecto de atentado con el uso de explosivos.

Es fácil pensar que puede tratarse de aquellos 150 kilos de TNT traídos de Calabria, de los que, en 2014, había hablado Galatolo.

La tensión está por las nubes, la alarma por la seguridad del fiscal sube al máximo. Di Matteo es llamado a Roma por el Consejo Superior de la Magistratura, donde informa de los resultados de las investigaciones. A continuación, los consejeros exponen su propuesta: una posible transferencia del fiscal adjunto, de emergencia y fuera de concurso, justo en la Dirección Nacional Antimafia en la que Di Matteo, después de haber solicitado el ingreso, había sido rotundamente rechazado. Pero unas semanas después la respuesta del juez fue clara y decisiva.

Aceptar una transferencia con un procedimiento extraordinario referido únicamente a razones de seguridad sería, en mi opinión, una señal de rendición personal e institucional que no quiero dar. A la Dirección Nacional Antimafia eventualmente iré solo después de ganar el concurso” / Nino Di Matteo.

Di Matteo, en vista de las amenazas y las condenas a muerte cada vez más apremiantes, permanece en Palermo para llevar adelante el proceso que ha visto nacer.

Piezas que faltan

Mientras tanto, los términos para llevar adelante las investigaciones sobre el proyecto de muerte contra el fiscal de Palermo están llegando a su fin. El TNT señalado por los informantes colaboradores de la justicia, revelaciones que configurarían el delito de posesión ilegal de explosivos en una posible acusación, fue buscado por todas partes, pero nunca se lo encontró. Un aporte fundamental fue dado por los arrepentidos que conocieron directa (Galatolo, cuyas palabras son las más fiables) e indirectamente (D’Amico y Chiarello) la intención de Cosa Nostra de matar a Di Matteo. Sin embargo no es suficiente y el entorno en el que maduró el deseo de eliminar al magistrado más protegido de Italia permanece desprovisto de los principales actores, excepto Messina Denaro, cuya palabra autorizada consta en la carta al jefe de Palermo en diciembre del 2012.

En el fondo, sin embargo, permanecen sin rostro los personajes oscuros que le dijo al jefe de Trapani que: “Di Matteo había ido demasiado lejos”, tal vez los mismos “apuntadores” que estuvieron detrás de la matanza del ’92. Palabras de Galatolo que se hacen eco de lo dicho en aquella carta anónima en la que u misterioso mafioso de Alcamo se refería a los “amigos romanos de Matteo Messina Denaro”. Una conclusión escalofriante que surge de las declaraciones del ex jefe dell’Acquasanta y de otros colaboradores de la justicia.

Ahora bien, aún queda por analizar el contexto del período 2012-2013: el primero es el año del conflicto de competencia entre el Fiscal de Palermo y Napolitano. El segundo marca el inicio del proceso de la tratativa Estado-mafia todavía en curso. Pero también es el año en el que Totò Riina es interceptado en la cárcel cuando pronuncia la sentencia de muerte de Di Matteo, exactamente un año después de la carta de Messina Denaro. Y es quizá aquí donde se puede rastrear lo que impulsó a Cosa Nostra -y a quienes están detrás de ella- a implementar el aún vigente plan de muerte: se acerca el momento final de las investigaciones para desentrañar lo conversado o pactado entre Cosa Nostra y ciertos representantes de las instituciones por intermedio de carabineros, entre las masacres de Capaci y Via d’Amelio. La caja de Pandora que, evidentemente, no debía ser abierta.

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Un momento de la audiencia del juicio de la tratativa Estado-mafia

¿Y por qué razón aún hoy un jefe de Cosa Nostra ordena a los miembros de la familia que se mantengan alejados de las canchas de tenis porque “a ese lo tienen que matar”? Tal vez porque la palabra de Cosa Nostra, una vez pronunciada, es irrevocable y no hay marcha atrás posible en el caso de un magistrado cuyo único fin no es la afiliación a un sector político, ni ascender en la carrera, sino el deseo de descubrir lo que sucedió en esos años de estragos y acuerdos. Una integridad moral frente a la cual, desde Cosa Nostra, no se puede hacer otra cosa más que un encuentro frontal y sin descuentos. Eran diferentes, sin embargo, las expectativas respecto de los representantes institucionales cuya línea, con raras excepciones, ha sido siempre la del silencio y la indiferencia, cuando no de clara deslegitimación. Es así como, en el desafortunado caso de que algún día el ataque se lleve a cabo, el Estado se mancharía de complicidad, culpable sin apelación de haber una vez más -como en el 92 a Falcone y Borsellino- abandonado a un juez “incómodo” para el entorno del poder y, por lo tanto, valioso para la defensa de la democracia y de los valores consagrados en la Constitución. “Incómodo” como los otros colegas que, al igual que Di Matteo, en el trabajo diario viven una constante atmósfera de tensión a costa de la propia vida. Remontándonos a enero del año 2016 tenemos el intento de allanamiento en la casa del hijo de Nicola Gratteri (ex fiscal adjunto de Reggio Calabria y fiscal actual en Catanzaro): dos figuras encapuchadas tocaron el timbre haciéndose pasar por policías.

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El fiscal adjunto de Palermo, Nino Di Matteo © Associated Press

Según los investigadores se trataría de realizar un acto de intimidación contra el magistrado que es uno de los especialistas que más sabe del submundo de la ‘Ndrangheta y sus ramificaciones para el monopolio del comercio de las drogas en el mundo occidental. Por esto el episodio intimidatorio se configuraría dentro de un contexto más amplio, en el cual se encuentran los personajes “invisibles” del poder cuya identidad se desconoce, los miembros de un nivel mucho más alto que el de los clanes calabreses, pero vinculados a éstos por las relaciones de negocios.

Golpear a Di Matteo podría significar el tiro de gracia para cortarle las piernas al sector del poder legítimo que enfrenta a las mafias, que no está satisfecho con las demoras institucionales año tras año y que pretende un compromiso constante y creíble de parte del Estado. Un nuevo ataque frontal demostraría que el crimen organizado no está débil y mucho menos derrotado -como pomposamente se ha anunciado en diferentes oportunidades- y que las viejas alianzas entre la mafia y cierta parte del poder, en el nombre de proyectos comunes, están lejos de ser olvidadas. Son los fiscales de Reggio Calabria, Palermo y Caltanissetta los que advierten la presencia de un “sistema criminal integrado”, un organismo plural e invisible para la mayoría de la gente, nacido de la combinación del binomio mafia y ambientes de poder, con una facturación aproximada de 150 mil millones de euros por año, lo cual significa ser la primera multinacional en el mundo. En ella emerge con fuerza la voz autorizada de la ‘Ndrangheta, un verdadero líder occidental del tráfico de drogas, que en América del Sur trata de involucrar y corromper a funcionarios del Estado y a gobiernos enteros. ¿Es acaso esta acumulación de mafias y poderes fuertes, a la que pertenecen los “invisibles” hombres del Estado, más los miembros de la masonería y de las altas finanzas, la que lo quiere muerto al fiscal Nino Di Matteo? Ciertamente, detrás de un proyecto de esta magnitud, son muchos los intereses que podrían entrar al campo de juego para poner en marcha lo que sería, a todos los efectos, un golpe de Estado: la eliminación de un magistrado -y de los guardaespaldas que ponen en riesgo constantemente sus vidas para protegerlo- con el fin de desestabilizar a nuestra República y al conjunto de la sociedad civil, fomentando la postura de las pseudo fuerzas políticas de extrema derecha. Una maniobra criminal y estratégica de alto nivel para evitar un posible nuevo cambio cultural y político en el país. Y para más, imputándole toda la responsabilidad a Cosa Nostra, que al igual que en el pasado, ya se ha acostumbrado a asumir el papel de brazo armado del Estado-mafia.

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