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CAMBIAR ESTE MUNDO, PERO CON LAS VOCES DE LOS JOVENES

Por Jean Georges Almendras

CAMBIAR ESTE MUNDO, PERO  CON LAS VOCES DE LOS JOVENES

  Por Jean Georges Almendras-22 de noviembre de 2017

 

“¿Por qué estamos haciendo esto?” es  la pregunta, que se hacen  Matías Guffanti y Sonia Tabita Bongiovanni, ante una platea de casi un centenar de estudiantes del tercer nivel secundario, del  Colegio y Liceo Notre Dame, de la ciudad de Montevideo, en la mañana del lunes 20 de noviembre. Es el  momento de  la primera presentación, en el Uruguay, de un espectáculo artístico, de los  integrantes del Movimiento Internacional  y Cultural OUR VOICE (Nuestra Voz), cuyos integrantes en el mundo alcanzan un número cercano a los 200 jóvenes.

Sonia Tabita Bongiovanni  (fundadora del Movimiento), que es una de las portavoces de  los veintidós jóvenes de Italia, Argentina y Uruguay  que la acompañan, se responde y responde a los presentes: “Hacemos esto por ideales justos. Somos un movimiento abierto a quienes tienen nuestros ideales. Ideales de paz, justicia y amor. Somos un movimiento con jóvenes que sienten en lo profundo de su ser, denunciar las injusticias. Creemos que la fuerza de nosotros los jóvenes, es algo importante para ir en contra de todas las injusticias. Nosotros podemos hacer muchísimo. Nos es verdad que ésta sociedad no puede cambiar y la prueba somos nosotros los jóvenes. El futuro es nuestro. Para cambiar algo tenemos que unirnos para una misma causa. La esperanza somos nosotros”

Las palabras en Sonia Tabita fluyen. Los conceptos que se manejan, desbordan por su profundidad, en el sentido de que trasmiten valores. Valores de convivencia humana. Valores de jóvenes que no tienen reparo alguno en expresarse, libres y con espíritu de denuncia.  Denunciando las injusticias sociales del mundo de hoy. Denunciando al crimen organizado. Denunciando las corrupciones del sistema político. Y denunciando las atrocidades de los poderosos, que  sentados en las sillas de mando de un sistema financiero perverso, dejan a su paso: pobreza y desesperanzas. Y también muerte y violaciones de derechos humanos y de derechos civiles.

Los veintidós jóvenes Our Voice, aquella mañana, se expresaron  en el lenguaje de los jóvenes. Porque  les hablaron a otros  jóvenes. Jóvenes estudiantes que les entendieron perfectamente, y que en un abrir y cerrar de ojos se  identificaron con sus interlocutores, con sus ideales y con sus propuestas.  Propuestas de una riqueza indescriptible. 

Matías Guffanti siguió  en la misma línea, en ese encuentro que marcó un comienzo en la vida de Our Voice, porque fue su carta de presentación en una tierra en la que no escasean las injusticias, ni tampoco las aberraciones del mundo moderno, aunque se vista de civilización y  de calidad de vida.

Las injusticias no son regionales, y es precisamente por eso que Our Voice  es un Movimiento Internacional. Las injusticias de un lugar en el mundo, son también  nuestras injusticias” ha dicho Guffanti, junto a Sonia Tabit. Ambos  son  el hilo conductor de una realización inédita, que en aquella mañana resultó ser la llave maestra para el inicio de un camino sudamericano a recorrer.

La sala del Colegio y Liceo Notre Dame, fue escenario del lanzamiento de una verdadera entrega a una toma de conciencia masiva, de que los cambios no son una utopía.

“¿Quiénes son los locos?” se preguntó Diego Grachot, representante de Uruguay.

Y él mismo se respondió, con otra pregunta¨: ¿Somos los locos los que queremos un mundo sin guerras, sin narcotráfico y  en paz?”. Los estudiantes  no dudaron ni un instante en contestar, con un sí rotundo. Una ovación deslumbrante. Impactante.

Una ovación, con sabor a compromiso; con sabor a sintonía. Una sintonía entre jóvenes de un mismo planeta, desconociendo fronteras, prejuicios e hipocresías. Una sintonía que se podía sentir  en la piel., aquella mañana. Una sintonía que se podía percibir en cada una de las preguntas de los estudiantes. Y cada una de las respuestas que recibían. Una sintonía, necesaria (indiscutiblemente) para cambiar este mundo.

No fueron palabras muertas, las que se escucharon. Fueron hechos concretos y llenos de vida. Con una fuerza increíble en cada una de las representaciones: del arte de la danza, a través de Alina y de Anubis; y del arte teatral, a través la interpretación, por parte del grupo de Uruguay,  de tres dramáticas escenas denunciando las desapariciones de personas en los tiempos de dictadura; del arte musical: a través de un rap interpretado por Leandro y Julietta, denunciando el asesinato del periodista de nuestra redacción Pablo Medina, en el Paraguay, hace tres años;  a través de una canción del cantautor uruguayo Daniel Viglietti, recientemente fallecido, interpretada por  Juan Manuel; y de una intervención musical de Christian y Renzo.

No fueron palabras muertas; no fue un espectáculo artístico banal: tampoco fue un momento de diversión superfluo. Aquella mañana, los jóvenes del Notre Dame encontraron un camino y los jóvenes Our Voice se los brindaron, con la naturalidad de los jóvenes, encontrando también otro camino. El camino de la pasión por la verdad. Por la verdad y por la justicia, como emblemas de un encuentro contundente. Fundamentalmente regido por la sinceridad y por la inocencia. Una inocencia combativa y militante.

Fueron dos horas intensas, en estos  tiempos de lucha que nos toca vivir y que les toca vivir a ellos, los jóvenes. Jóvenes que sin conocerse, parecieron ser un mismo bloque de resistencia. Una resistencia retroalimentada con las actitudes, con los proyectos y con las múltiples expresiones del arte, de esos jóvenes y de todos los jóvenes del mundo.

Porque urgen los cambios. Y urgen las voces de los jóvenes, para esos cambios.