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“CARA DE MONSTRUO” Y ATTILIO MANCA

Por Lorenzo Baldo

“CARA DE MONSTRUO” Y ATTILIO MANCA

por Lorenzo Baldo – 21 de agosto del 2017
Entre los secretos que Giovanni Aiello se lleva a la tumba está la muerte del joven urólogo

Lo seguro es que está muerto. Pocas certezas hay para todo lo demás. Giovanni Aiello, para muchos “cara de monstruo”, ya no puede hablar, ni negar, ni despistar más. Quedan las dudas sobre su persona, sobre el “rol” de asesino del Estado que según algunos colaboradores pudo haber tenido.

Vuelven ahora a la mente las palabras del arrepentido Carmelo D’Amico. Hace algunos años, cuando mencionó a los investigadores lo que él llamó el homicidio de Attilio Manca -sin mencionar claramente a Aiello- habló específicamente de un miembro de los servicios secretos de origen calabrés de “cara fea” que se había “ocupado” de aquel delito. “Después -explicó D’Amico- hablé de estos acontecimientos cuando fui detenido en la prisión Opera de Milán bajo el régimen del 41 bis junto a Rotolo Antonino (jefe de Cosa Nostra, ndr). Me confió que los Servicios Secretos habían identificado a Attilio Manca como el médico que había curado al prófugo Provenzano. Rotolo no me dijo quién era este sujeto que pertenecía a los Servicios, pero yo sabía que era la misma persona a la que apuntaba Rugolo, el General de los Carabineros que antes mencioné; seguramente era un hombre de las instituciones. Rotolo Antonino, siempre durante nuestra detención conjunta en la prisión de Opera de Milán, me dijo que Attilio Manca había sido eliminado porque había tratado a Provenzano y que los que lo mataron a ese médico habían sido los Servicios Secretos“.

El informe continuaba sin titubeos, mientras D’Amico se adentraba en un verdadero campo minado. “En esas circunstancias -seguía diciendo el arrepentido- Rotolo me dijo que de aquel homicidio se había ocupado un sujeto al que llamaban ‘el Calabrés’; este, por como me lo dijo Rotolo, era un militar perteneciente a los Servicios Secretos, efectivamente de origen calabrés, que era bueno para hacer que parezcan suicidios aquellos que a todas luces eran homicidios. Rotolo Antonino me dio también otro nombre involucrado en el asesinato de Attilio Manca, en particular me habló de un ‘director del SISDE’, a quien llamó ‘el Director’. Rotolo no me dijo como fue asesinado Manca, ni tampoco me dio el nombre y el apellido de ‘el Calabrés’ y de ‘el Director’, ni yo se lo pregunté específicamente”. Por último, el último disco: “Rotolo, si no recuerdo mal, señaló al Calabrés como ‘el Feo’, pero no puedo decir la razón y que era un ‘un cornudo’, en el sentido de que era muy bueno en cometer este tipo de asesinatos“. La referencia al agente de los servicios Giovanni Aiello, más conocido como “cara de monstruo” ni siquiera era demasiado velada.

Retomar hoy elementos objetivos como estos es el imperativo más urgente para llegar a una verdad completa acerca de los muchos misterios de Estado que aún no han sido esclarecidos. Frente a esta muerte -cuanto menos “anómala” y más que “providencial” para ciertos aparatos- nos queda el deber moral de continuar escarbando en el corazón negro de nuestro Estado. Cada vez más existe el deber de encontrar -a pesar de todo- los resultados de las investigaciones realizadas sobre Giovanni Aiello: para Vincenzo y Augusta Agostino y toda su familia en primer lugar. Y para todos aquellos que se preocupan por los destinos de este país.