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CELEBRACIÓN: RETÓRICA E HIPOCRESÍA

Por Giorgio Bongiovanni

CELEBRACIÓN: RETÓRICA E HIPOCRESÍA

23° aniversario del atentado de Capaci: palabras al viento y muchos silencios
¡Galería Fotográfica!
Por Giorgio Bongiovanni y Lorenzo Baldo – 23 de Mayo de 2015

Palabras. Fueron las que se dijeron y también las que se callaron. En ambos casos fueron muchas. Una sensación de náuseas nos acompaña ante la exaltación de la retórica y de la hipocresía. Que hoy se manifestaron con toda su potencia en el aniversario de un feroz atentado que hasta el día de hoy jamás ha sido plenamente aclarado. Pero ésta es una tierra extraña, que lleva en procesión a los héroes que han muerto asesinados en calidad de trofeos y que se prepara para conmemorar a los que vendrán. Y así comienza la gran puesta en escena. Hombres y mujeres de las instituciones, magistrados, fuerzas del orden, muchos “vip” que sonríen y que se dan la mano. Todos tienen un recuerdo personal del Juez Falcone. Hay quienes lo identifican con el inspirador de sus acciones y quienes exaltan sus dotes. Por su lado el Presidente del Senado, Piero Grasso, traza en su página de Facebook un recuerdo muy personal de su amigo y colega. Son palabras de cariño por “un maestro”, “un fuera de clase” por su “tenacidad proverbial”. “Nos has enseñado mucho a todos nosotros y a tu tierra – concluye Grasso en su misiva -, que ha recibido de ti la herencia del compromiso en pos de la legalidad y que ha infringido duros golpes a Cosa Nostra”.

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Pero luego, frente a los cronistas hacinados fuera del aula bunker de la cárcel del Ucciardone explica que “hoy la mafia de los tiempos de Falcone, la que perpetra los atentados, la terrorista, ya no existe. La hemos desestructurado. Hay un fenómeno criminal menor que intenta infiltrarse en la economía legal y es contra la que tenemos que luchar y es más difícil porque se encuentra oculta”.

Por lo tanto la mafia que comete atentados ya no existe, dice el ex Fiscal nacional antimafia. Decididamente una afirmación de ese tipo significa asumirse una gran responsabilidad. Dios no quiera que vuelvan a explotar bombas en Palermo, porque realmente el Presidente del Senado sería una de las primeras personas a las que se le pediría explicaciones sobre estas declaraciones.
Y justamente las personas que han perdido a los seres más queridos a causa de un coche bomba de matriz mafiosa (y no solo) en cambio nos dan a entender que han comprendido perfectamente la peligrosidad de este pulpo que tiene miles de tentáculos

Una de ellas Margherita Asta, la única sobreviviente del atentado de Pizzolungo, intervino a través de una conexión de internet desde la región de Reggio Emilia. En la pantalla gigante aparece el rostro sereno de esta joven mujer que tiene las ideas muy claras. “Cuando hablamos de mafia tenemos que hablar de un sistema criminal formado por sectores de la política, del empresariado, de verdaderos mafiosos”. Todo el resto pasa a un segundo plano.

Los discursos autorreferenciales de la Ministra de Educación, Stefania Giannini, – que con su reforma está minando las bases de la escuela pública – se disipan sin importancia en el éter, así como la mayoría de los que se alternaron sucesivamente. Nadie habla de la importancia de apoyar – mientras aún están con vida – a los magistrados condenados a muerte por Cosa Nostra. Nadie se interroga sobre el “gran juego” que Giovanni Falcone había intuido, sin lugar a dudas relacionado con esos “sistemas criminales” responsables de los atentados ocurridos durante los años ’92 y ’93. Nadie se pregunta cómo puede ser que hayan asesinado a tantas personas inocentes en el altar de una negociación Estado-mafia. Es como si fueran cuestiones impronunciables.

Fuera del coro llegan las declaraciones de la Presidente de la Comisión antimafia, Rosy Bindi. Durante el congreso de la Fundación “Falcone” Bindi afirma que “es una característica de la mafia mantener contactos con el poder, de lo contrario no sería mafia si no contara con el consentimiento y la capacidad de condicionar al poder político y a los poderes”. “El Fiscal Di Matteo tiene razón – subraya – pero esta es la mafia, derrotarla quiere decir hacer un llamado para tomar un nuevo sentido de responsabilidad a todos los poderes de este País”.

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El mismo Presidente de la República, Sergio Mattarella, declaró que vino “para decir que la mafia puede ser derrotada”, incluso con una promesa solemne: “derrotaremos a la mafia”. Palabras muy fuertes, sin lugar a dudas. Mattarella todavía no ha pronunciado ni una sola palabra de apoyo a los magistrados – vivos – condenados a muerte por Cosa Nostra, Di Matteo in primis. La de hoy habría sido la ocasión perfecta, pero no hubo ningún tipo de referencia explícito. No quisiéramos pensar que el Presidente de la República considere que hay una mafia que a esta altura es débil, incapaz de ser, a veces, “el brazo armado del Estado”, así como lo dijo el actual Presidente del Senado hace algunos años. Desde lo alto de las gradas del aula bunker observamos la conclusión de este espectáculo. Mientras tanto afuera de aquí hay muchos jóvenes que ya han quedado marcados por una profunda desilusión frente al futuro. Que no saben qué hacer con esos discursos – vacíos – que escucharon esta mañana. Pero las declaraciones de un chico de veinte años al ser entrevistado por el blogger Piero Ricca, son las que duelen más: “Si viera que aparece un nuevo Falcone le diría que abandone porque este pueblo no se lo merece”. Palabras que pesan como una roca frente a las cuales la hipocresía y la retórica de esta jornada desaparecen como nieve bajo el sol.

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