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COREA DEL NORTE EN EL GRAN JUEGO NUCLEAR

Por Manlio Dinucci

COREA DEL NORTE EN EL GRAN JUEGO NUCLEAR

por Manlio Dinucci – Video – 08 de septiembre del 2017

Los reflectores, centrados en las pruebas nucleares y misilísticas norcoreana, dejan en la sombra el marco general en el que ellas se insertan: una creciente carrera armamentista.

Los reflectores político-mediáticos, centrados en las pruebas nucleares y misilísticas norcoreanas, dejan en la sombra el marco general en el que ellas se insertan: una creciente carrera armamentista que, mientras mantiene un arsenal nuclear capaz de borrar a la especie humana de la faz de la Tierra, avanza en pruebas de alta tecnología y cada vez más sofisticadas.

La Federación de Científicos de Estados Unidos (FAS, por sus siglas en inglés) estima en 2017 que Corea del Norte tiene “material para producir potencialmente de 10 a 20 cabezas nucleares, pero no hay evidencias disponibles de que tenga ojivas nucleares transportables en misiles balísticos”. Siempre de acuerdo con la FAS, los Estados Unidos poseen 6800 ojivas nucleares, de las cuales 1650 son estratégicas y 150 no estratégicas, preparadas en todo momento para ser lanzadas. Incluyendo a los franceses y británicos (con 300 y 215 respectivamente), las fuerzas de la OTAN disponen de 7315 cabezas nucleares, de las cuales 2200 están listas para ser lanzadas, frente a las 7000 rusas, de las cuales 1950 están listas para el lanzamiento. Según las estimaciones de la FAS, alrededor de 550 cabezas nucleares estadounidenses, francesas y británicas, listas para lanzar, se despliegan en Europa cerca del territorio ruso. Es como si Rusia hubiera desplegado cientos de ojivas nucleares en México apuntando a los Estados Unidos.

Agregando las chinas (270), pakistaníes (120-130), indias (110-120) e israelíes (80), se calcula que el número total de cabezas nucleares es de unos 15000. Son estimaciones aproximadas, casi con certeza por defecto.

Y la carrera de armamentos nucleares continúa con la actual modernización de las ojivas y de los vectores que las transportan.

A la cabeza está Estados Unidos, que realiza pruebas continuas de misiles balísticos intercontinentales Minuteman III y se está preparando para reemplazarlos con misiles nuevos (costo estimado de $ 85 mil millones de dólares). El Congreso aprobó en el 2015 un plan (estimado en alrededor de 1.000 millones de dólares) para impulsar las fuerzas nucleares con otros 12 submarinos (7 mil millones cada uno), armados con 200 cabezas nucleares y otros bombarderos estratégicos (550 millones de dólares), cada uno armado con 20 cabezas nucleares.

En el mismo escenario se ubica la sustitución de las bombas nucleares B61 de EE.UU., desplegadas en Italia y otros países europeos, con el nuevo B61-12, armas de primera anotación.

El fortalecimiento de las fuerzas nucleares también incluye el “escudo antimisiles” para neutralizar las represalias enemigas, como la desplegada por EE.UU. en Europa contra Rusia y en Corea del Sur, no contra Corea del Norte sino, en realidad, contra China.

Rusia y China están acelerando la modernización de sus fuerzas nucleares, para no distanciarse.

En el 2018, Rusia desplegará un nuevo misil balístico intercontinental, el Sarmat, con un radio de hasta 18000 km, capaz de transportar 10-15 ojivas nucleares que, cayendo en la atmósfera a una velocidad hipersónica (más de 10 veces la del sonido), maniobran para escapar a los misiles interceptores perforando el “escudo”.

En tal situación, en la que un pequeño círculo de Estados mantiene el oligopolio de las armas nucleares, donde aquellos que las poseen son una amenaza para quienes no las tienen, es cada vez más probable que otros traten de obtenerlas y de que tengan éxito. Además de los nueve países que ya poseen armas nucleares, hay alrededor de 35 más capaces de construirlas.

Todo esto es ignorado por los periódicos y las cadenas de televisión cuando lanzan las alarmas contra Corea del Norte, denunciada como la única fuente de amenaza nuclear. También se ignora la lección que Pyongyang dice haber aprendido: Gaddafi -recuerden- había abandonado totalmente los programas nucleares, permitiendo las inspecciones de la CIA en territorio libio. Pero eso no lo salvó cuando EE.UU. y la OTAN decidieron destruir el Estado libio. Si hubiese tenido armas nucleares, piensan en Pyongyang, nadie habría tenido el valor de atacarlo. Este razonamiento también puede ser hecho por otros: en la situación actual del mundo es mejor tener armas nucleares que no tenerlas.

Si bien sobre la base de esta lógica peligrosa aumenta la probabilidad de proliferación nuclear, el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares, adoptado por gran mayoría en las Naciones Unidas en julio, es ignorado por todas las potencias nucleares, por los miembros de la OTAN (Italia incluida) y por sus principales socios (Ucrania, Japón y Australia).

Es fundamental una movilización generalizada para imponer que nuestro país también se adhiera al Tratado de Prohibición de Armas Nucleares y luego elimine de su territorio las bombas nucleares estadounidenses cuya presencia viola el Tratado de No Proliferación ya ratificado por Italia. Si no hay conciencia política, debería al menos imponerse el instinto de supervivencia.

 

Fuente: il manifesto, 5 de septiembre del 2017

Extraído demegachip.globalist.it