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CRISTINA FERNÁNDEZ PROCESADA ¿Y DESPUÉS ?

Por Jean Georges Almendras

 

CRISTINA FERNÁNDEZ PROCESADA ¿Y DESPUÉS ?

Por Jean Georges Almendras-29 de diciembre de 2016

 

Podría decirse, sin ánimo de ofender a la ex presidenta argentina Cristina Fernández, que en los últimos meses de este 2016 que termina, tanto se tensó la cuerda que era de esperar que la Justicia le iba a caer encima, y con todo. También podemos decir que toda la telaraña judicial que se desató tras el caso Lázaro Báez iba a desembocar –inevitablemente- en una resolución como la reciente: su procesamiento por presunta asociación ilícita y administración fraudulenta. Resolución -hoy cuestionada por los kirchenistas especialmente y obviamente por ella misma- y que se enmarca en la causa que investiga si durante sus gobiernos se desviaron fondos estatales mediante los contratos de obra pública asignados a Austral Construcciones, una empresa perteneciente a Lázaro Báez, en la zona de Santa Cruz. Resolución firmada por el juez Julián Ercolini quien además dispuso el embargo de 10.000 millones de pesos argentinos, equivalente en dólares a unos 645 millones. Así mismo Ercolini también procesó a otras diez personas, entre ellas Lázaro Báez y los ex funcionarios Julio de Vido y José López.

Mientras la ex presidenta, ya a sabiendas de la resolución, criticó duramente la resolución judicial, aludiendo a la Justicia y al actual Gobierno, y dijo a los medios de prensa argentinos y a los periodistas extranjeros, que el delito del que se le acusa lo “usaron todas las dictaduras” para perseguir a sus opositores, el magistrado Ercolini indicó públicamente que indicó en su fallo que la asociación ilícita se creó durante el gobierno de Néstor Kirchner y se mantuvo en las administraciones de Fernández.

En tal sentido, los medios ampliaron que en sus declaraciones ante la Justicia por esta causa, la ex mandataria aseguró que no se benefició a Austral Construcciones al tiempo de exigir se analizara el otorgamiento de toda la obra pública durante su gobierno para verificarlo, un pedido que fue de plano descartado por los fiscales del caso. Pero también los medios argentinos se vieron en la obligación de consignar –o recordar a la población- que la ex presidenta ya había sido procesada en mayo por el juez Claudio Bonadio, en la causa conocida como “Dólar Futuro”, por el delito de “administración infiel en perjuicio de la administración pública”

En resumidas cuentas, que se haya dispuesto nuevamente el procesamiento de la señora Cristina Fernández, vísperas del cierre del 2016, significa que el asunto (que genera un torbellino de dudas y confusiones) tal cual como una telenovela “argentina”, en este momento, los buenos parecen haber anotado unos cuantos puntos sobre los malos, aunque claro está, según Cristina y todos su partidarios, los malos son los otros. Aquellos que ocupan los sillones de la Justicia.

Podríamos redactar páginas y páginas con los detalles de la causa de Cristina Fernández. Podremos opinar a favor o en contra. Y es loable. Pero hay un hecho innegable, el procesamiento se materializó. ¿Una conspiración? Puede ser. ¿Un acto de justicia? También puede ser. Las especulaciones y las opiniones, no faltarán en las redacciones de diarios, radios y canales de televisión del territorio argentino. Y mucho menos faltarán en los hogares argentinos. Los mismos argentinos que en los últimos tiempos vienen siendo testigos de los tsunamis ocasionados por las corrupciones presuntamente practicadas por sus líderes del kirchenismo. Maniobras que, según se dicen en tiendas judiciales, estuvieron a cargo nada menos que de funcionarios de puestos de confianza del gobierno de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, empañando la confianza de miles y miles de sus electores, si se constatan como reales todas las acusaciones. Acusaciones que de ser ciertas también constituyen un verdadero lanzazo al sistema político argentino.

No debe ser fácil para los argentinos (tomando en cuenta que para nosotros, que somos solo observadores y testigos ya no lo es) asumir y digerir todo este escándalo con el sello propio de la vida política argentina.

Y en medio de la tormenta que viene azotando implacablemente a todo el sistema político argentino, que ahora vive los tiempos del macrismo (que también da mucho para hablar), las críticas hacia la administración Fernández, se reavivaron con su procesamiento. Como también se reavivaron las de Cristina Fernández hacia la Justicia.

¿Ercolini, con su esposa vocera del ministro de Justicia macrista, en una causa que lleva 8 años en su juzgado, ahora dice que nuestros gobiernos constitucionales fueron asociaciones ilícitas? ¿Procesará también al 46% y al 54% que nos votaron en el 2007 y en el 2011?” dijo en Facebook Cristina Fernández sin dejar de repasar –irónicamente- no pocos de los polémicos asuntos que afectan al gobierno de su sucesor Mauricio Macri.

Dice el refrán: “Tiene toda la razón, pero marche preso”. Aplicado al presente y al caso, diría así: “Tiene razón señora Cristina Fernández pero marche procesada” Ojalá fuera así de sencillo. Pero no lo es. Los unos y los otros. ¿Es acaso una guerra sin cuartel?

Hay una realidad tangible: un procesamiento, que admitimos puede ser parte de una conspiración. Pero por el momento, el procesamiento abre las puertas de la duda. ¿Algunas cosas ocurrieron detrás de bambalinas? Seguramente. ¿Esas cosas, por menores que fueran, pudieron ser explotadas para dar forma a un ataque político contra las administraciones Kirchner-Fernández? Puede ser. ¿Somos todos testigos de una conspiración descarada, con olor a golpe de Estado encubierto de misiles judiciales para lograr los fines opuestos a los Kirchner? Puede ser. ¿También podemos ser testigos de descaradas maniobras dolosas con olor a corrupción en las administraciones Kirchner-Fernández?. También puede ser. Pero conspiración o no, corrupción o no, el escándalo ganó las calles. Ni los kirchenistas más honestos –que por cierto los hay, y tengo amigos muy cercanos entre ellos- imaginaron o supusieron en su momento, que todo llegaría tan lejos. Era imposible pensar que un gobierno que contempló, ayudó y se solidarizó con los sectores sociales más castigados económica, social y culturalmente de Argentina, podría dar pié a sus opositores para generar todos los dolores de cabeza que hoy por hoy son plato principal mediático.

Una resolución judicial de 800 páginas. Una noticia de procesamiento. Otro más que involucra a la ex presidenta, a su imagen y a su trayectoria. La interna del kirchenismo-fernandismo, cuyas aguas se agitan con cada novedad que surge de Tribunales, seguramente debe estar desconcertada. Los unos demonizando a la Justicia y los otros con las dudas a flor de piel. ¿Quién tiene la razón?. ¿Hay un camino trazado para hallar la verdad? Aunque no nos guste y aunque no guste a quienes votaron a Néstor Kirchner y Cristina Fernández, lamentablemente esa búsqueda de la verdad está presente. Mejor dicho, tiene que estar obligatoriamente ¿Quizás para separar el trigo de la cizaña?. Quizás. Mal que le pese: sea a los jueces (que podrían estar equivocados) o sea a los acusados (que nos podrían estar mintiendo)

Los medios de comunicación de Argentina y del mundo, dieron cuenta de este nuevo capítulo del caso Cristina Fernández, que si se me permite, no es igual a lo que tocó en suerte a la señora Dilma Rousseff, por más conspiraciones que estén en juego. Lo que ocurrió en Brasil, tiene otro color. Un color más intenso, que habla de manipulación ideológica nítidamente. La señora Roussef no llegó a pisar los Tribunales brasileños. Y su perfil como persona y de administración resultó ser muy diferente al de Cristina Fernández, aun existiendo puntos en común.

Cristina Fernández ha sido procesada.

El procesamiento en Argentina implica que el magistrado halló pruebas para inculparla y que el proceso seguirá su curso hasta que se ponga fecha para el juicio oral ante un tribunal federal.

¿Y después?

Lo que significaría ese después, no es otra cosa que la imperiosa necesidad de saber la verdad. Saber, si hay conspiraciones judiciales o políticas. Saber, dentro de qué niveles de transparencia se manejaron las administraciones Kirchner y Fernández. Y saber, ahora que las cartas se colocaron sobre la mesa, de qué manera la ex presidenta puede demostrar lo contrario, sin contaminar “su verdad jurídica” con “su verdad política”. Verdades que no se deben fusionar ni confundir, porque a veces, en todos estos meses de idas y venidas en el caso, las intervenciones mediáticas de Cristina Fernández, más se parecieron a arengas políticas que a explicaciones de su gestión. Como si arengar a la masa resultase la mejor forma de encubrir o desviar la atención de miles y miles de ciudadanos honestos en su búsqueda de las verdades que tanto podrían empañar ideologías como reforzarlas, según como se den las cosas.

Así que, no hay otra opción que esperar el resultado de los procesos. Seguir atentamente el curso de los acontecimientos.

Ese es el después del procesamiento de Cristina Fernández, en la Argentina de hoy.

 

*Foto de portada: www.CNN.com