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DEFORESTACION EN CHACO PARAGUAYO DESTRUYE A INDIGENAS AYOREOS

Por Felix Vera

DEFORESTACION EN CHACO PARAGUAYO DESTRUYE A INDIGENAS AYOREOS

Por Félix Vera, de la Redacción Antimafia Paraguay

Deforestación, quiere decir tala de árboles. Es un proceso provocado generalmente por la acción humana, que despoja y destruye la superficie forestal o bosque a gran escala, principalmente con fines de lucro. La acelerada tasa de deforestación que afecta a la región occidental del territorio paraguayo, es considerada la mayor del mundo. Compromete no solo el equilibrio medio ambiental y el ecosistema, sino también los derechos entre las comunidades de la etnia indígena (ayoreo) que aun se encuentran en situación de aislamiento voluntario, viviendo en el norte y en el oeste del Chaco paraguayo.
En este sentido, las conclusiones científicas de la Universidad de Maryland, Estados Unidos, sobre la situación de los bosques a nivel mundial, dadas a conocer en el mes de enero de 2014, pone el acento en lo que está ocurriendo en esta región, arrojando datos verdaderamente alarmantes. Un estudio publicado por la iniciativa Amotocodie, es ilustrativo sobre el impacto que tiene la descontrolada deforestación en el territorio de ocupación y dominio ancestral del pueblo ayoreo, en el norte y oeste del Chaco, principalmente.
En febrero de 2014 la superficie desmontada era de alrededor de 2.593.000 hectáreas. Esto representaba, una pérdida del territorio ancestral de los ayoreo del orden del 544% en el término de nueve años. Sin embargo, lo más alarmante es que entre diciembre de 2012 y febrero de 2014 se transformaron en campos de pastoreo 442.450 hectáreas. Es decir que en 14 meses dejaron de existir casi la misma cantidad de bosques que entre 1927 (con la llegada de los colonos menonitas) y 2004 ( transcurrrieron77 años). Esta veloz transformación se caracteriza no solamente por la extensión, sino por una altísima fragmentación de los bosques.
Una gran cantidad de bosques que quedaron remanentes, y que no aparecen en los números de bosques arrancados, se manifiestan en pequeñas islas de pocas hectáreas (reservas obligadas por la legislación ambiental) y barreras corta vientos de no más de 100 metros de ancho en mejores casos, lo cual significa que son bosques transformados. Esto incrementa por lo menos en un 25% la cifra de territorio perdido, por los grupos aislados en el norte del chaco.
Así mismo uno de los casos que más preocupa es la situación de los pueblos ayoreos en aislamiento, en cuyo territorio tradicional se han ubicado numerosas empresas que han desmontado una gran cantidad de bosque, entre ellas Yaguareté Pora (Tigre Hermoso), una compañía de capital brasileño que ha adquirido tierras en el corazón del patrimonio cultural y natural de los grupos indígenas.
Esta empresa, en marzo de 2014, obtuvo una licencia ambiental que le autoriza a deforestar hasta 78.549 hectáreas, luego que por varios años tuviera prohibida esta actividad, en razón de las evidencias alegadas ante la autoridad ambiental sobre la presencia de personas del pueblo ayoreo en dicha zona. Esta situación no solo vulnera los derechos territoriales de ese pueblo indígena sino que compromete el derecho a la vida de quienes están en el monte, y su supervivencia como grupo. La situación se agrava en términos de la responsabilidad estatal, dado el concurso de su propia autoridad ambiental -la Secretaría del Ambiente (SEAM)- en el otorgamiento de licencias, sin consideración alguna por los derechos indígenas sobre su territorio ancestral.
Ante todas estas irregularidades, se suma la pretensión de apropiarse de una parte de un inmueble ya titulado de la comunidad indígena por un particular, y que fuera denunciada por el propio grupo indígena ante el Ministerio Publico, como un hecho de invasión de inmueble, en menoscabo de0 la propiedad comunitaria.
Otro ejemplo de cómo el Estado por sus propios actos demuestra una actitud incompatible con sus obligaciones de garante de los derechos ambientales y territoriales se expresa con la política para este sector que recoge el Decreto Nro. 453/2013 del Poder Ejecutivo, como un indicador claro de sus prioridades. El acto administrativo releva de la obligación de realizar, los estudios de impacto ambiental a las propiedades menores a 2000 hectáreas en el Chaco y menores a 500 hectáreas en la región Oriental, disposición que en la práctica deja sin efecto la tutela de la Ley Nro. 294/93 de evaluación de impacto ambiental.
Finalmente, es de mencionar que una de las formulas para contener la deforestación masiva en la región Occidental de Paraguay es discutida en torno a la sanción por parte del Congreso Nacional de una ley de deforestación cero, similar a otro vigente en la región Oriental. Sin embargo, esta iniciativa enfrenta la resistencia de grupos empresariales, que lograron hasta ahora posponer una definición al respecto.
A sabiendas de los múltiples beneficios, económicos, social, cultural y ambiental que ofrecen el bosque al hombre y a otras tantas especies, se siguen cortando como si sobraran, sin criterio sostenibles y priorizando el dinero, las ganancias a corto plazo para pocos empresarios, pero que afecta a toda esta generación y pone en riesgo al futuro, de nuestro bienestar, equilibrio y calidad de vida. Y menciono una expresión de Frankin D. Roosevelt, Presidente Nro 32 de EE.UU: “La nación que destruye su tierra, se destruye así misma. Los bosques son los pulmones de nuestra tierra, purifican el aire fresco y dan fuerza a nuestro pueblo”.
*Foto de Portada: Noticias Oriente 20