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Foto original © Paolo Bassani
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DI MATTEO: “… NI SIQUIERA PARA LA MAGISTRATURA” Por Lorenzo Baldo*

Por Lorenzo Baldo

DI MATTEO: “… NI SIQUIERA PARA LA MAGISTRATURA”
Por Lorenzo Baldo*

Foto original © Paolo Bassani

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Entrevista al Fiscal que investiga sobre la negociación Estado-mafia

Su labor constante contra un “sistema criminal integrado”
que tiene en jaque a nuestro país.

Es el mes de junio, en su oficina ubicada en el segundo piso del Palacio de Justicia de Palermo el Fiscal sustituto Nino Di Matteo explica que la mafia y la corrupción representan “dos caras de la misma moneda, dos aspectosdiferentes de un único sistema criminal integrado, en el que la violencia de la mafia y el dinero de la corrupción se completan recíprocamente para alcanzar objetivos criminales”.
En el análisis del magistrado siciliano, condenado a muerte por el jefe de Cosa Nostra, también hay espacio para el “protagonismo” de los servicios secretos que, por razones consideradas como “de Estado”, aceptan el diálogo con otras fuerzas criminales. ¿Mafia, política e instituciones? “En lo que se refiere a la disminución de la tensión y de la atención en afrontar este tipo de investigaciones, la política y los gobiernos que se han sucedido en los últimos años, han tenido un peso importante, o hasta incluso fundamental”. Di Matteo es consciente de que si la magistratura no es ayudada, apoyada y estimulada por la política puede llegar solo hasta un cierto punto en esta búsqueda de la verdad. Pero la verdadera situación es completamente diferente. “Nosotros no hemos tenido ni la ayuda, ni el apoyo, ni tampoco el estímulo para buscar la verdad; en cambio en determinados momentos creemos que hemos tenido obstáculos que podrían haber sido evitados”.
Obstáculos que se manifiestan en el aislamiento institucional, en la desconfianza, en la sospecha, en la toma de distancia por parte de algunos sectores de la misma magistratura. Así se llega a la amarga conclusión de que “la lucha en contra de la mafia ya no es prioritaria, ni siquiera para la magistratura”. Con una última esperanza de que esta tendencia se pueda llegar a invertir.
-Recientemente usted ha declarado que “para vencer a la mafia infiltrada en la administración pública yla corrupción Italia tiene que afrontar otra gran guerra de liberación”. Pero¿la voluntad político-institucional de querer afrontar esta nueva “guerra de liberación”es pura utopía?

-Creo que hasta ahora los acontecimientos demuestran cómo esta voluntad no ha sido efectiva, general, ni mucho menos prioritaria. Se ha avanzado algo siguiendo una lógica que respondía a situaciones de emergencia, tratando de reaccionar ante los acontecimientos, ante los escándalos y ante los resultados de las investigaciones judiciales que son cada vez más numerosas.Por lo tanto creo que falta una visión de conjunto que sea constante e inteligente, capaz de concentrar los esfuerzos, incluso con un objetivo más elevado y a más largo plazo, en dos direcciones: el cercenamiento de las relaciones externas de la mafia con la política, la economía y las instituciones y la represión más eficaz del fenómeno de la corrupción.Quese está volviendo cada vez más complementario al mafioso, al punto tal que mafia y corrupción hoy por lo general representan dos caras de la misma moneda, dos aspectos diferentes de un único sistema criminal integrado, en el que la violencia de la mafia y el dinero de la corrupción se completan recíprocamente para alcanzar objetivos criminales.

-También el Fiscal calabrés Giuseppe Lombardo denunció que se ha subestimado la circunstancia de que mafia y la corrupción son partes indispensables de un mismo sistema criminal integrado y circular.

-Mi colega Lombardo (a quien en el paso del tiempo he aprendido a estimar enormemente, a través de un continuo intercambio de informaciones) llega a las mismas conclusiones porque evidentemente es otro magistrado que, en su carrera, en su rol de Fiscal sustituto de Reggio Calabria, no se ha limitado a la voluntad de atacar al fenómeno militar dela ‘Ndrangheta, sino que ha elevado el nivel de su objetivo, tratando de localizar y afectar las relaciones externas de esa mafia. Cada vez que las investigaciones enfocan su interés en las relaciones externas de Cosa Nostra, igualmente vuelven a aparecer esos fenómenos corruptivos que consideramos, justamente, aspectos diferentes de la misma situación criminal.

-Hace algún tiempo el profesor Stefano Rodotà recordó que cuándo la Logia P2 fue descubierta se llegó a hablar de “doble Estado” para luego agregar que en Italia está “la prueba definitiva” de que “los Servicios acompañaron los fenómenos subversivos y que los mismos eran una parte del doble Estado”. Por lo tanto ¿estamos asistiendo a una evolución de este “doble Estado” que se convierte en un sistema criminal integrado?

-Creo que tenemos que distinguir algunos aspectos diferentes. Como señalaba antes, por un lado hay un sistema criminal integrado que ha llegado a serlo porque tiene cada vez más que ver con la conexión entre fenómenos típicos de la violencia mafiosa y fenómenos corruptivos. Con respecto al pasado, la mafia recurre cada vez más a menudo a la corrupción para alcanzar sus objetivos. Los corruptos que se encuentran en las instituciones públicas, pero también en el empresariado privado, para alcanzar sus objetivos no dudan en dirigirse a la mafia, utilizándola casi como una agencia de servicios. El dato destacado por el profesor Rodotà con respecto a las relaciones que han caracterizadomuchas fases de nuestra vida democrática sigue siendo de extremada actualidad. Me refiero al protagonismo de nuestros Servicios Secretos que, en su momento, se han desviado de seguir las normas institucionales, por razones “políticas”, o por razones consideradas “de Estado” (pero que precisamente porque eran consideradas tales, pero no eran declaradas, resultan absolutamente inaceptables), aceptando el diálogo con otras fuerzas criminales de tipo mafioso o de tipo camorrístico. Es decir que siempre hay que tener los ojos bien abiertos sobre la actualidad para entender si determinados fenómenos puedan llegar a reproducirse, aunque apenas sea en parte.
Por consiguiente creo que hay que seguir insistiendo en averiguar más sobre los episodios, que incluso se remonten en el tiempo, de contigüidad entre los Servicios de seguridad y las organizaciones criminales.Si se dejan sin explorar determinados campos y determinados aspectos (sobre los cuales existen incluso algunas sentencias definitivas que nos imponen que se exploren), se corre el riesgo de otorgarle definitivamente a la mafia, y a las otras organizaciones criminales, un poder de chantaje con respecto al Estado. Un Estado que sin embargo quiere librarse del fardo constituido por estas relaciones ambiguas e ilícitas del pasado no puede hacer otra cosa que continuar en la dirección del afianzamiento y en la identificación eventual de las responsabilidades penales de las personas individuales. (…)

-Aun siendo el magistrado más escoltado de Italia, más allá de investigar sobre la negociación, usted se tiene que ocupar predominantemente de delitos comunes, que le quitan un tiempo precioso a las investigaciones sobre el pacto entre la mafia y el Estado. Es completamente evidente lo absurdo de esta doble actividad. ¿A qué se deben estas normas a las que tiene que someterse?

-En mi caso, y como creo que será en muchos otros casos, lamentablemente esto es fruto de lo que inicialmente era una norma del Consejo Superior de la Magistratura sobre los límites de permanencia en las Direcciones de Distrito Antimafia y luego, con la reforma de la judicatura (la así llamada reforma Mastella), se ha convertido, también para los magistrados de los pool antimafias, en un límite de ley, es decir, un límite de permanencia de diez años en la misma Dirección de Distrito Antimafia.Por lo tanto se trata de una situación que no se debe a una actitud, o a una decisión, de un jefe de despacho específico (en este caso de un Fiscal específico).
Según mi opinión se trata de la absurda consecuencia de una ley errónea que (frente a la exigencia cada vez más evidente de contraponer a un crimen cada vez más organizado magistrados cada vez más especializados) termina perjudicando esta exigencia, provocando así un efecto ilógico. Cuando un magistrado empieza a tener más conciencia, más experiencia, moviéndose mejor en el difícil campo de la investigación antimafia, de un momento a otro tiene que volver a ocuparse de otra cosa. Es como si (haciendo una comparación con el sector médico), después de años de estudio para especializarse en la rama tan delicada de la cirugía, el cirujano, cuando empieza a adquirir una manualidad y una experiencia práctica para intervenir quirúrgicamente, tuviera que volver a hacer otra cosa, dedicándose tal vez a urgencias, o a la medicina de clínica general. El simple hecho de que ya no se hable de la oportunidad de cambiar esta norma es otra señal – no primordial, pero en todo caso significativa- de un dato objetivo: la lucha en contra de la mafia ya no es prioritaria, ni siquiera para la magistratura. (continúa)
*¡Para leer la entrevista completa publicada en laedición n. 72 de la revista ANTIMAFIADuemilapuedes comprar el nuevo número!
* PDF disponible en lengua italiana:
http://www.antimafiaduemila.com/200801071609/la-rivista/abbonamenti.html