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   DI MATTEO: “SENTENCIA TRATATIVA UNA VERDAD DE LA QUE NO SE DEBE HABLAR”

Por Giorgio Bongiovanni y Marta Capaccioni

      Desaparición de la agenda roja: “No debemos sorprendernos”

           Por Giorgio Bongiovanni y Marta Capaccioni – 17 de enero del 2020

“La desaparición de la Agenda Roja, por su importancia, no debe sorprender, en el sentido de que desafortunadamente los grandes crímenes, aquellos que en la historia de nuestra República se vinculan a la convergencia de intereses entre la mafia y otros poderes – como fueron los del ‘92 – siempre se han caracterizado por la necesidad de hacer desaparecer cualquier rastro que pueda, en la inmediatez de las investigaciones, de algún modo dirigir el trabajo de los magistrados hacia hipótesis valientes, prudentes e intrépidas”. Con estas palabras, el consejero togado Nino Di Matteo se expresó ayer por la noche en la conferencia para la presentación del libro “Il patto sporco”, escrito a cuatro manos por el propio magistrado y el periodista y escritor SaverioLodato, en el Auditorio Gaber de Milán. “Esto siempre ha sucedido – continuó Di Matteo– había sucedido poco tiempo antes en la masacre de Capaci con la manipulación de los archivos de la computadora de Falcone y diez años antes con la desaparición de documentos de la caja fuerte de la residencia del prefecto de Palermo dalla Chiesa en la tarde del 3 de septiembre de 1982. También sucedió con la sustracción de la Agenda Roja, porque está comprobado que Paolo Borsellino la tuvo con él ese día. Entonces hace falta saber qué es lo que ciertos funcionarios infieles del Estado podrían temer de las anotaciones de Paolo Borsellino”.

Una tarde de estímulo y aliento. Una tarde necesaria para todos aquellos que luchan cada día, arriesgando y sacrificando la propia vida, en busca de la verdad. Durante la conferencia también hubo otros oradores que hicieron una contribución importante a la reunión: Luigi Piccirillo, consejero regional y miembro de la comisión antimafia, que abrió el trabajo de la noche, Salvatore Borsellino, fundador de las Agendas Rojas y hermano del juez Paolo, quien intervino por conexión y Angelo Garavaglia Fragetta, también de las Agendas Rojas quien, con compromiso y dedicación, reconstruyó en un video el escenario de la masacre de Via D’Amelio, centrando su atención en particular en la desaparición de la agenda roja. Finalmente, al final de la conferencia, habló con gran decisión Mónica Forte, presidenta de la Comisión Antimafia de la región de Lombardía. Los temas encarados por el magistrado Nino Di Matteo junto con el periodista y moderador de la velada Marco Lillo abarcaron desde el período de la masacre de los años 1992 y 1993 hasta los años del gobierno de Berlusconi, desde los desvíos institucionales hasta las relaciones entre la mafia y la política, desde las deslegitimaciones de magistrados y periodistas hasta el silencio ensordecedor de la política y la prensa sobre hechos incómodos ahora ya establecidos.

                Sentencia Tratativa Estado-Mafia: “Un silencio ensordecedor”

“Todos estaban convencidos y esperaban una sentencia absolutoria que finalmente pudiera anular años y años de investigaciones”, dice el consejero togado refiriéndose a la sentencia de la Tratativa del 20 de abril de 2018 “porque la verdad era demasiado incómoda para ser recordada, es decir, la verdad que mientras nuestros jueces y sus agentes de escolta saltaban por los aires, mientras que en 1993 hubo otras 5 masacres, una parte del Estado hablaba con Totò Riina y luego con sus sucesores para saber qué querían para detener la escalada de violencia. Hay hechos que surgen y que nunca podrán ser negados: fue el Estado el que buscó a la mafia y no al revés”. Esa investigación abierta en Palermo por magistrados valientes, a quienes la prensa en un intento de aislarlos llamó “protagonistas y politizados”, condujo no sólo a afirmar finalmente a nivel judicial que funcionarios desviados del Estado llegaron a un acuerdo con la mafia, sino que también sirvió para probar los acuerdos con altos líderes políticos: como la relación, llevada adelante por el senador de Forza Italia MarcelloDell’Utri, con el grupo empresarial del ex primer ministro Silvio Berlusconi, el cual, desde 1974 hasta al menos los años de las masacres, ingresó cientos de millones en los cofres de quienes pusieron las bombas. Pero “en esa sentencia se escribió algo que la opinión pública italiana no debe saber, que la política ha olvidado, que todos han olvidado o pretenden olvidar”.

         Hace tres días la sentencia Mannino: “Será opuesta a la sentencia de la Tratativa”

“Desafortunadamente en estos días tuve que leer las páginas de una sentencia que me molestó, porque sostiene cosas aberrantes”, comenta Salvatore Borsellino en referencia a los fundamentos de la sentencia de apelación dictada hace unos días, que absolvió al ex político de la DC, Calogero Mannino, acusado de atentar contra el cuerpo político del Estado.

El magistrado Di Matteo, al leer las crónicas y los primeros artículos periodísticos, aclaró que “se quiere hacer la contraposición entre dos sentencias que no se pueden comparar sin especificar sus diferencias ontológicas”: la sentencia Mannino, dictada en un juicio abreviado, considera una sola posición y en un hecho relativo a la fase inicial de la Tratativay, la sentencia del proceso de la Tratativa, firmada por los jueces Montalto y Brambille, es el resultado de cinco años de debate, con cientos de testigos escuchados, cientos de intercepciones telefónicas escuchadas, cientos de documentos estudiados e incluso con presidentes de la República, como Giorgio Napolitano, que fue escuchado por el Tribunal Penal.

                         Una política ausente en la búsqueda de la verdad

El consejero togado continuó haciendo referencia a la complicidad y quizás a la culpa de una parte del Estado y la política de aquellos años. Porque “en relación a la Tratativa, muchos hombres del Estado habían sido informados y habían guardado silencio, respecto a que la amenaza de Cosa Nostra había sido dirigida a tres gobiernos diferentes y nadie había denunciado lo que estaba sucediendo y que habían percibido claramente”. Complicidad que se mantiene todavía hoy, con el arma del silencio y de la división. “Para avanzar necesitamos todo y a todos. Sería necesaria una política que, además de la Comisión Parlamentaria Antimafia, cuente también con las directivas que los ministros deben dar a las fuerzas policiales, empujando para que se complete el camino de la verdad. En cambio, cuando el poder judicial pretende avanzar, lo frenan en lugar de empujar”, explicó Di Matteo. En este último aspecto, el magistrado hizo referencia, una vez más, a las relaciones de las “corrientes” con la política que amenazan con socavar la independencia del poder judicial. Es un problema, porque “la lucha por la autonomía e independencia del poder judicial no es una lucha por la protección de una prerrogativa para nosotros, los jueces, pero es una lucha por la libertad y la democracia para nuestros ciudadanos”.

Di Matteo también recordó su separación del pool antimafia en mayo pasado, cuya decisión parece haber provenido del fiscal Cafiero de Raho, especificando que su “culpa” habría sido la de “haber puesto en orden y relacionado, en una entrevista sobre la Masacre de Capaci, todos los elementos conocidos, públicos e incluso consagrados en sentencia pasada en autoridad de cosa juzgada, porque da miedo que se aclaren ciertas cosas. Porque da miedo que alguien pueda conectar los enchufes”. Y sobre este caso volvió a caer un manto de silencio, especialmente por parte del CSM, el órgano autónomo del poder judicial, que tiene la tarea y el deber de mejorar a los magistrados y de proteger a estos últimos, en particular a los independientes y valientes, que no pertenecen a nadie y se inspiran sólo en la intención de buscar la verdad y hacer justicia.

                                                 “La verdad aún es posible”

Di Matteo concluyó la noche pronunciando palabras de esperanza, de confianza, de resolución y de unión hacia un objetivo deseado y temido: “La verdad aún es posible, son muy pocos los que aún la buscan y todavía están convencidos de pelear una guerra que otros piensan que definitivamente se acabó. Espero y deseo a todos, opinión pública informada, Agendas Rojas, periodistas como Marco Lillo y Saverio Lodato, que nos han estimulado a lo largo de los años, como Giorgio Bongiovanni y todo el equipo de Antimafia Duemila, que han mantenido en alto la atención y el recuerdo desde cuando en los primeros juicios por las masacres llegaban a Caltanissetta, donde las audiencias duraban de la mañana a la tarde, y lo hacían en autobús desde Le Marche y después de concluir se tomaban otro autobús para regresar. Deseo que no se desanimen, sabemos que el camino a la verdad es necesariamente lento y lleno de insidias, trampas, obstáculos, pero puede ser un camino inexorable, no debemos desanimarnos”.

 

 

Foto de Portada y restantes: © Imagoeconomica