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Di matteo no se escapo

DI MATTEO:”NO ESCAPO DE PALERMO, NI DEL JUICIO SOBRE LA NEGOCIACION”

Por Giorgio Bongiovanni y Lorenzo Baldo

DI MATTEO:”NO ESCAPO DE PALERMO, NI DEL JUICIO SOBRE LA NEGOCIACION”.

Por Giorgio Bongiovanni y Lorenzo Baldo – 21 de Enero de 2016

“No tengo ninguna intención de escaparme de Palermo. Ya he rechazado, hace unos meses, la propuesta del Consejo Superior de la Magistratura de trasladarme a otro lugar por razones excepcionales de seguridad”. Lo dice el Fiscal Nino Di Matteo a la agencia Adnkronos en respuesta a los artículos de prensa publicados sobre una posible “fuga” suya de Palermo – y sobre todo del juicio sobre la negociación – después de la enésima acción pilatesca con respecto a su solicitud de nombramiento para la DNA (Dirección Nacional Antimafia).La escena que se presenta ante los ojos de una opinión pública anestesiada es tan simple como maquiavélica. Mientras se espera la audiencia del Tribunal Administrativo Regional (TAR) de la región del Lazio sobre el recurso presentado por el Fiscal en contra del CSM (Consejo Superior de la Magistratura), el Consejo judicial ha decidido no emitir un dictamen y remitir las actas al CSM. El Consejo habría argumentado la decisión explicando que en la solicitud para el nombramiento para la DNA faltaría la opinión por mérito y aptitudes del mini CSM del distrito judicial de Palermo, de Agrigento y de Trapani. O mejor dicho, el dictamen recibido por Di Matteo cuando se había postulado para la Fiscalía de Enna ya no es suficiente. La sutileza burocrática en la que se basa el Consejo judicial giraría alrededor del hecho de que el de Enna es un despacho de pequeñas y medianas dimensiones, mientras que el cargo de Asesor de la DNA corresponde a un despacho clasificado como “especializado”.

En pocas palabras: se modifica una cláusula relacionada con la presentación de una instancia de progreso en la carrera y en lugar de avisar al directo interesado en tiempo real , para que pueda agregar a su solicitud cuanto solicitado ex-novo, se le informa a juego hecho,diciéndole que ante esta nueva norma su instancia ya no es válida. ¿Acaso es una norma ad hoc para un magistrado que no le agrada al sistema? Pero, sobre todo: ¿porque el Consejo judicial hace como el avestruz ante la condena de muerte que pesa sobre la cabeza de Di Matteo? El proyecto de atentado en contra del Fiscal palermitano “sigue vigente”, ha declarado recientemente el arrepentido Vito Galatolo.

El trotil – ocultado en la ciudad de Palermo, o en las zonas aledañas – todavía no ha sido encontrado, pero la cuestión evidentemente no les interesa a los excelentísimos miembros del Consejo judicial. Que – sin ningún miramiento – se unen al coro de sus colegas del CSM, claramente sordos a las señales de muerte que giran alrededor del magistrado más escoltado de Italia. Y en este amontonamiento de “mentes muy refinadas”, que llegan incluso a poner en duda la existencia del trotil destinado al Fiscal, es obvio que no pueden faltar los prestigiosos opinólogos – de todo tipo y raza – que se apresuran a gritar: ¡Di Matteo abandona el proceso judicial sobre la negociación! Declaraciones delirantes que se superpusieron principalmente después de la requisitoria del juicio de Apelación en contra de los ex oficiales del ROS, Mario Mori y Mauro Obinu, en la que el Fiscal General Roberto Scarpinato ha querido separar el móvil de la negociación de la decisión del ROS de favorecer la permanencia en la clandestinidad de Bernardo Provenzano. Que, en dicho período – junto a Totò Riina – estaba al mando de Cosa Nostra. Es absolutamente evidente que haber favorecido la clandestinidad reforzó a la organización mafiosa y todo esto, más allá del haber optado por eliminar el agravante del artículo 7 en contra de ambos imputados.

¿Acaso la conducta atribuída a Mori y Obinu no se encuadra dentro en una negociación entre el Estado y la mafia?

Existe una Corte a la que se le ha solicitado que exprese un juicio de su parte. Y, hasta que se demuestre lo contrario, la lógica y el sentido común van mucho más allá de las persecuciones judiciales y mediáticas de estos tiempos.
“Incluso en caso de aceptar el traslado – declaró hoy Di Matteo – pediría poder completar mi trabajo de Fiscal en el proceso judicial sobre la negociación Estado-mafia y en las investigaciones relacionadas con el mismo, que aún están en curso. Es más, considero que en la Dirección Nacional Antimafia podría continuar mi labor, siendo aún más incisivo y en mejores condiciones que las actuales”. ¿En qué otro país “civilizado” un magistrado – condenado a muerte – tendría que confiarse a los medios de comunicación para solicitar un poco de atención por parte del Estado para el que está trabajando?

“No quiero escaparme de Palermo – concluyó el Fiscal – pero, si quiero trabajar en mejores condiciones”. Condiciones que se podrían ver concretadas justamente con una promoción para la DNA, o bien, asignándole la regencia de alguna Fiscalía importante, o incluso con un cargo de Fiscal en Jefe Adjunto de Palermo. Precisamente hace poco el Fiscal en Jefe de Palermo, Francesco Lo Voi, declaró que deseaba que se llegara a una sentencia de primer grado en el marco del juicio sobre la negociación “en el lapso de este año”.
Son palabras muy lindas, eso no se discute. Pero se oponen a una realidad algo diferente que ve a Di Matteo, Fiscal de primera línea de ese mismo proceso judicial, que se encuentra literalmente inundado por causas “ordinarias” que resolver: desde balcones no reglamentarios hasta peleas de condominio. Por no hablar de los turnos que tiene que afrontar (rotativos) como cualquier otro magistrado, con todas las dificultades y riesgos que eso implica. Pero esas “mejores condiciones” para poder trabajar a las que se refiere Di Matteo no le interesan a aquellos que prefieren – conscientemente o no – seguir manteniendo el status quo de un golpeteo constante en su contra (en las formas más variadas) con el objetivo, eso si, de agotarlo definitivamente de modo tal de obligarlo a abandonar Palermo y el juicio sobre la negociación. Para felicidad de los (muchos) fariseos del Siglo XXI.

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