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Almendras y custodios

EL CAMINO DE LA SANGRE, LA SUCURSAL DEL INFIERNO

Por JOrge Figueredo

EL CAMINO DE LA SANGRE, LA SUCURSAL DEL INFIERNO

Por Jorge Figueredo – 3 de Junio de 2015

Era un día lluvioso del otoño paraguayo, caracterizado por precipitaciones intermitentes y temperaturas bajas. Después de varios intentos por conocer el lugar exacto donde asesinaron al periodista Pablo Medina, por fin pudimos llegar a ese lúgubre espacio geográfico, a esa tierra sinuosa donde perdiera la vida, a manos de la mafia, un periodista íntegro, que abrazó su trabajo con una pasión, una coherencia y una honestidad poco común en el resto de los comunicadores.
Porque para Pablo su misión de revelar la verdad y luchar por la justicia estaba por encima de todo y hasta de su propia familia. Sacrificó toda su existencia, entregó su vida por amor al prójimo, a los demás, porque soñaba que alguna vez la sociedad se liberara de las cadenas que la adormecen y la aniquilan poco a poco, por acción de las organizaciones criminales que no les importa asesinar a cuantas personas se interpongan en su camino, solo por el deseo de acumular riquezas mal habidas.
En vísperas de un nuevo aniversario de la Independencia del Paraguay, una comitiva integrada, por los periodistas Georges Almendras, Omar Cristaldo y Félix Vera, de las Redacciones Antimafia Dos Mil Uruguay y Paraguay, y Gaspar Medina, hermano del periodista asesinado, acompañados por efectivos policiales de la Ciudad de Villa Ygatimi y del GEO (Grupo Especializado de Operaciones) nos trasladamos a uno de los satélites de lo que podríamos definir como la Sicilia paraguaya: Villa Ygatimi, ciudad muy similar a Curuguaty. ¿El objetivo? Internarnos en las entrañas mismas de la zona donde fue derramada la sangre de los dos mártires, Pablo y Antonia.
Recorrimos el camino de la sangre. El lugar en el que la mafia asesinó a dos seres en plena labor periodística. La tierra era sinuosa, irregular, tortuosa, con mucho barro y con mucha vegetación. Una naturaleza propia de la tierra roja. Propia de Canindeyú, región del norte paraguayo, donde los abundantes matorrales hacen que rápidamente la luz solar se vea opacada por las sombras generadas mucho antes de oscurecer. La sensación de tristeza que causó llegar al lugar exacto del martirio es inevitable. La propia madre tierra parecía acompañar este sentimiento con su llanto tenue pero constante. El silencio de los pájaros, de los animales en general, resultó palpable y evidenció que toda la naturaleza estaba con mucho dolor, porque el cobarde crimen organizado había destruido dos vidas. A dos luchadores. En suma, a dos misioneros en revelar la verdad, y desenmascarar a los criminales mafiosos.
Cuando conocimos el camino que Pablo y Antonia transitaron ese fatídico día 16 de octubre de 2014 nos dimos cuenta que olía a violencia, a muerte, a desamparo, a olvido. Era el camino de la sangre, donde dos mártires fueron acribillados cobardemente por orden de Vilmar “Neneco” Acosta, alcalde de Ypejhu, -perteneciente al Partido Colorado, actualmente en el poder- y uno de los padrinos del narcotráfico en el Departamento de Canindeyu.
Caminar por los lugares donde periódicamente lo hacía Pablo, me hizo recordar una muy habitual expresión suya: “Estoy informando desde la sucursal del infierno” refiriéndose a las precarias condiciones en que realizaba su labor en Curuguaty, en Villa Ygatimi, y en Ypejhu, donde recibía constantes amenazas de muerte. Pablo Medina no tenía apoyo alguno, ni del Estado, ni de la empresa periodística en la que trabajaba; ya que a pesar del conocimiento que se tenía del riesgo al que se exponía, al enfrentarse con sus publicaciones a la mafia del narcotráfico, el director del diario Abc color Aldo Zucolillo no tuvo la iniciativa de pagarle los servicios de un guardia privado.
Ya han pasado casi ocho meses del asesinato del periodista y su asistente. Y la narco política se acrecienta en el Paraguay. A pesar de las promesas del presidente Horacio Cartea. A pesar de combatir al narcotráfico. A pesar de que Cartes pondría todo su esfuerzo en esclarecer este crimen. A pesar de la creación de la Comisión Bicameral de Investigación dentro del parlamento nacional, para respaldar políticamente al Ministerio Publico y a la Justicia en pos de la dilucidación no solo de este asesinato, sino para pesquisar sobre la relación de los políticos con el narcotráfico.
En estos momentos en el país se fortalece la narco-política, indicio de ello es la detención en los últimos días de Carlos Rubén Sanchez alias “ Chicharo”, luego de haber participado de un encuentro con Basilio Núñez, asesor político del Presidente Cartes, nada menos que en la casa presidencial. Pero hay más. Porque según medios de comunicación locales, en el momento en que “Chicharo” fue aprehendido estaba en compañía del parlamentario oficialista Marcial Lezcano, a quién el Senado había acusado de estar en connivencia con narcotraficantes. Pero lo más grave es que conforme a lo publicado por el diario Abc color de Asunción, Sánchez, imputado por el fiscal Marcelo Pecci por lavado de dinero, sería uno de los principales aportantes para la campaña de algunos dirigentes del Partido Colorado, que a cambio le brindaban protección.
Justamente causó polémica, dentro de las esferas del gobierno, que una persona que contaba con orden de detención se reuniera tranquilamente con políticos pertenecientes al primer anillo de Cartes, con la anuencia del propio Presidente de la Republica, según lo manifestado nada menos que por el ministro de la Senad Luis Rojas, quien sin embargo no informó de este encuentro al fiscal Marcelo Pecci, generando todo tipo de especulaciones.
Este último hecho es solo un ejemplo de que el problema de la narco-política no está ligado simplemente al narcotráfico, sino que va mucho más allá. Está vinculado a las más altas esferas del poder político, económico, financiero nacional e internacional.
Con el agravante, de que “la sucursal del infierno”, de la que hablaba Pablo, no solo se circunscribe a los departamentos de Canindeyu, Amambay y San Pedro (conste que en estos últimos, hubo una sobreproducción de marihuana, y según varias publicaciones, en menos de un mes se incautaron más de 73.000 kilos de la droga ya procesada, la que era trasladada a países vecinos) sino que su área de influencia se va extendiendo, hasta llegar al mismo centro del poder político, económico, social y cultural, es decir la ciudad de Asunción, capital del país.
Por lo tanto, tenemos que tomar conciencia que la lucha contra el narcotráfico no se agota en el esclarecimiento judicial del asesinato de Pablo y Antonia. Debemos investigar y tratar de llegar a las raíces, a la causa primera del por qué mataron a Pablo Medina, y la respuesta estaría en averiguar y descubrir a quienes perjudicaban las publicaciones del periodista, ¿Solo a Vilmar“ Neneco” Acosta y su clan? ¿O también a poderosos sectores de la política y de la economía? ¿O al sector financiero, el que se constituye como el verdadero poder detrás de Neneco Acosta? Vale decir, la Mafia verdadera.
Muchos periodistas, campesinos, y luchadores contra el crimen organizado en el Paraguay seguirán cayendo y derramando su sangre por nosotros, especialmente si no emprendemos, como afirma el periodista Giorgio Bongiovanni, Fundador y Director Internacional de la Revista Antimafia Duemila de Italia, una verdadera revolución cultural y civil en el país, para combatir y derrotar a la mafia ; para hacer que el Paraguay deje de ser una sucursal del infierno y se convierta en un paraíso en la tierra, donde prevalezcan los altos valores de la justicia, la paz y el amor, por los cuales Pablo Medina entregó su vida.

*Fotos: Jorge Figueredo, Omar Cristaldo, Antimafia Dos Mil Redacción Paraguay