Home / Información regional / EL DECRETO 683/18 Y EL NUEVO ENEMIGO INTERNO DE LA ARGENTINA

EL DECRETO 683/18 Y EL NUEVO ENEMIGO INTERNO DE LA ARGENTINA

Por Jose Guzman

EL DECRETO 683/18 Y EL NUEVO ENEMIGO INTERNO DE LA ARGENTINA

  Por José Guzmán- 6 de agosto de 2018

La publicación en el Boletín Oficial de la República Argentina del decreto 683/18, firmado por el presidente Mauricio Macri, el ministro de Defensa Oscar Aguad y el jefe de Gabinete, Marcos Peña, que oficializa la reestructuración de las Fuerzas Armadas y la Defensa Nacional, habilitando la participación de las Fuerzas Armadas en la seguridad interior, vuelve a generar la idea del enemigo interno en la sociedad argentina.

En el artículo 3° el decreto prevé que “en el caso de las misiones establecidas en la Ley N° 24.059 – la Ley de Seguridad Interior -, el Ministerio de Defensa considerará como criterio para las previsiones estratégicas, la organización, el equipamiento, la doctrina y el adiestramiento de las Fuerzas Armadas, a la integración operativa de sus funciones de apoyo logístico con las Fuerzas de Seguridad.”

La Ley 24.059 de Seguridad Interior “establece las bases jurídicas, orgánicas y funcionales del sistema de planificación, coordinación, control y apoyo del esfuerzo nacional de policía tendiente a garantizar la seguridad interior”, según reza su texto, por lo que ahora, luego del decreto gubernamental, el accionar de las fuerzas armadas también queda contemplado por ésta ley, tras la “integración operativa de sus funciones de apoyo logístico con las fuerzas de seguridad”.

¿Qué es el enemigo interno?

En los años 70, la mayoría de los gobiernos de América Latina, bajo la influencia política de Washington, abrazaron  la doctrina de la “Seguridad Nacional”. Esa doctrina modifica el papel de los ejércitos y estos pasan de cuidar fronteras a perseguir al denominado como “enemigo interno”.

Estados Unidos entre sus muchas acciones para la dominación en el mundo, realizaron todo tipo de “injerencias” en los países de la región. Amparados en la “doctrina de la seguridad nacional”, creada bajo la inspiración norteamericana del enemigo externo comunista, las oligarquías nacionales de nuestra región, apoyadas de diferentes formas por los Estados Unidos, promovieron todo tipo de dictaduras, muchas de ellas cruentas y genocidas. Instalaron la teoría del enemigo interno en todos los países de nuestra región. El fatídico y genocida Plan Cóndor, se planificó y ejecutó en el marco de esta idea.   

En nuestro país, encapuchados en la Doctrina de la Seguridad nacional, el acuerdo /alianza oligarquía-fuerzas armadas destrozó la oposición popular a la Dictadura del mal llamado Proceso de Reorganización Nacional. Pero para ello, tuvo que instalar, con mucha fuerza en las subjetividades, la amenaza de un enemigo violento, antipatriótico y muy destructivo: el terrorismo subversivo. Esta instalación de un enemigo interno cumplía, por lo menos, dos objetivos:

Generar un consenso antisubversivo en la población.

Justificar las violentas represiones que estaban realizando.

 

¿Qué había detrás de todo esto?

Un Plan de gobierno de sesgo conservador, favorable completamente a los intereses de la oligarquía, esto es, a los principales lobbies de la Argentina. A la Sociedad Rural, a los grupos concentrados de la economía, las corporaciones, a los bancos y al capital especulativo. Para imponer este plan había de aniquilar cualquier tipo de resistencia popular que, en ese entonces, estaba acompañada por una población con una subjetividad más crítica que la de hoy, exceptuando el porcentaje de la derecha conservadora que apoya siempre a los gobiernos oligárquicos. Para ello, con la coartada del enemigo interno, el terrorismo subversivo, la dictadura produjo el mayor genocidio de la historia argentina, mediante la implementación sistemática de las desapariciones forzosas. Lo que fue más que represión, la aniquilación de una generación completa de personas con el ideal de cambiar el mundo.

Si bien el gobierno actual no llegó al poder político mediante un golpe cívico-militar, poco a poco fue derivando hacia la salida represiva. La ecuación no es difícil de resolver. El proyecto socio-económico conservador neoliberal es empobrecedor y devastador para los sectores populares. El desempleo, la pobreza y la pérdida de horizontes de vida de la gente crean tensión social, que se traduce en protestas, manifestaciones, marchas, movimientos sociales, etc. Para una oligarquía que nunca va a modificar sus políticas regresivas y anti populares, esto tiene una única salida: la represión. Y aquí aparece, otra vez, la figura del “enemigo interno”.

Por eso, si ya instalamos en la conciencia de las personas la idea del enemigo interno, después será muy fácil lograr que la población vea a dicho enemigo en la figura de los que tensionan a la sociedad con sus marchas, manifestaciones y protestas. El resultado es la demonización de la protesta, el paso previo a su judicialización y represión.

Y aquí aparecen los medios hegemónicos, con operaciones mediático-judiciales y un alto porcentaje  del periodismo  manipulando a las audiencias. Se puede ver como a cada minuto se instala en los medios la idea de que los movimientos sociales, los grupos que protestan y se manifiestan son violentos y ejercen la violencia. Y no sólo eso, sino que comienzan a darles vida a palabras de la época de la dictadura, como terrorismo, subversión, etc. Las audiencias, en su generalidad receptivo-pasivas, son inoculadas con este perverso veneno que condiciona su subjetividad y las convierte en enemigas de sí mismas.  

Eduardo S. Barcesatabogado constitucionalista de Argentina, defensor de los Derechos Humanos  indico sobre este decreto:

CONSTITUCIÓN NACIONAL Y FUERZAS ARMADAS

“Establece el art. 75, inc. 27° de la Constitución Nacional (Atribuciones del Congreso): “Fijar las fuerzas armadas en tiempo de paz y guerra, y dictar las normas para su organización y gobierno”. Por tanto que es una potestad propia del Poder Legislativo el dictar las normas, y como se trata de normas que se debaten y aprueban por ambas Cámaras del Congreso de la Nación, esas normas son leyes, no decretos. El Presidente de la Nación tiene una facultad reglamentaria, que es la del art. 99, inc. 2° de la C.N., donde claramente se previene “… cuidando de no alterar su espíritu con excepciones reglamentarias…”. El PEN ha eludido el mecanismo de los decretos de necesidad y urgencia, por dos razones inocultables; la primera, que el Congreso de la Nación se encuentra en actividad y no hay ninguna necesidad y urgencia, mucho menos si –con sinceridad institucional- se quiere convocar a un diálogo con todas las fuerzas políticas, que –precisamente- se encuentran representadas en el Congreso de la Nación, por su integración plural y proporcional, que expresa el mapa político de todo el país. La segunda razón, es que los DNU deben ser revisados por el Congreso de la Nación, lo que hace ostensible que no hay interés real, por parte del Gobierno, en debate alguno, y que prevalece el führerprinzip.-

El Decreto N° 683/2018, publicado en el BO del 24/7/2018, altera la legislación vigente (leyes 23.554, 24.948 y 25.520), y si bien en su articulado sólo aparenta modificar los decretos reglamentarios de estas leyes, está modificando las leyes nacionales invocadas, creando –especialidad de este gobierno- una situación de anomia, no se sabe qué disposiciones rigen, porque las leyes dicen una cosa, y este decreto, otra. Pero lo cierto, e institucionalmente ilegítimo, es que se están introduciendo modificaciones sustanciales a la regulación legal de las fuerzas armadas, y que se crea un nuevo enemigo interno, el pueblo de la Nación Argentina, titular de la soberanía y del derecho de libre determinación.-

Nuevamente la vida, libertad e integridad física y psíquica de los argentinos va a ser sujetada por el arbitrio de un Presidente de la Nación Argentina que no vacila en derrumbar nuestra institucionalidad y la división de poderes, piedra basal de la doctrina y sistema del Estado de Derecho.-

No vacilamos en afirmar que este Decreto N° 683/2018 es un quiebre del deber de obediencia a la supremacía de la Constitución Nacional, establecido en su art. 36, incorporado por la Reforma Constitucional del año 1994.-

Convocamos a los integrantes de ambas Cámaras del Congreso de la Nación a repugnar, por vía de declaración de nulidad e inconstitucionalidad, la apropiación usurpativa de sus indelegables atribuciones constitucionales.-

También un llamamiento al Ministerio Público Fiscal para que cumpla con su deber de denunciar un obrar que configura, claramente, violación de los deberes de funcionario público y abuso de autoridad, y al Juez que le toque intervenir, para que impida la consumación del obrar delictivo (art. 23, C. Penal), recordando que el deber primero del Poder Judicial de la Nación (art. 3°, Ley 27) es el de asegurar la observancia a la supremacía de la Constitución Nacional, aun por sobre los actos de los otros poderes que estén en contradicción con ella.-“

Indicando en AM530“El primer afectado con este decreto es el Congreso de la Nación, este decreto va a derogar tres leyes”.

Gastón Delgado Licenciado en Seguridad Ciudadana (UNLA). Doctorando en Filosofía (UNLA) argumento que “Las fuerzas armadas no están capacitadas para los conflictos de orden interno, ya que su entrenamiento está encauzado en la neutralización de los enemigos de origen externo”

La duda que se plantea es: ¿este decreto se gestó  en los últimos meses o se viene planificando con anterioridad?

En una entrevista al Dr. juan Gabriel Labake realizada en Radio grafica donde hablaba del Proyecto Sur decía:

“Los expertos en política exterior de todos los candidatos que iban perfilándose tuvieron un acuerdo convocados por el CARI (Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales), que funciona al estilo de lo que es The Council on Foreign Relations (CFR) de New York y funciona con la bendición y el espíritu y con la presencia desde su fundación”

(Jorge Rafael Videla y Henry Alfred Kissinger)

 “Este CARI convocó a una reunión, lo preside hoy Rodríguez Giavarini, el que fue ministro de Raúl Alfonsín, y él convocó a los expertos en política internacional de todos los candidatos a presidente que se perfilaban para el 2015, y les pidió que diagramaran los lineamientos de una política internacional para la Argentina en los próximos tiempo, y coincidieron todos en que esa política internacional tenía que tener dos grandes objetivos o vectores: 

“En 1ª lugar la lucha contra el narcotráfico, en la línea de la DEA, (el departamento de lucha contra el tráfico de drogas, que no controla Norteamérica, lo que controla Norteamérica es bueno, lo otro es malo), y en 2do lugar la lucha contra el terrorismo internacional, el terrorismo de los otros, lo que EEUU le asigna a otros. Todo esto es lo que ellos veían como hipótesis de conflicto en la Argentina, en línea tanto de política de doctrina Nacional como de política internacional, esto fue realmente una aberración que sucediera, sucedió, se publicó, se hizo un acto al que asistieron todos los expertos, publicaron un folletito. Y con ese folleto yo me preocupé mucho de que en la Argentina todos los candidatos a presidente pensaran que este era el porvenir de la política internacional Argentina”.

Por otro lado al analizar los documentos de “Política exterior y defensa” Grupo de Trabajo sobre la Inserción de la Argentina en el mundo. Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales. Dirección URL: http://www.cari.org.ar/pdf/politicaexterior  del 2015,Horacio Jaunarena   explica en detalle lo siguiente:

“En los Estados Unidos, en el documento de Defensa conocido en enero de 2012, “Prioridades para la Defensa del siglo XXI”, se reconoce que sus gobiernos cometieron el error de hacer inter-venir a las Fuerzas Armadas en conflictos para los que no habían sido preparadas, sin siquiera tener el ordenamiento legal que las regulase adecuadamente. Las consecuencias fueron funestas

  

Haciéndonos cargo de nuestra dolorosa historia, debemos recordar siempre lo que sucede cuando enfrentamos un conflicto, sin que para ello tengamos la legislación, la doctrina, la instrucción y el equipamiento adecuado para hacerlo.

Es necesario que desde la conducción política del Estado se elaboren certezas que permitan orientar la preparación de nuestras Fuerzas Armadas y de Seguridad para los nuevos tiempos y se las acompañe con el ordenamiento legal que encuadre su actuación. Luego vendrán los aportes profesionales para elaborar los instrumentos técnicos que hagan posible las respuestas a de-cuadas a los requerimientos.”

“no solamente las nuevas amenazas se refieren a la acción de otros ejércitos nacionales. Es probable que tengamos que enfrentar otros desafíos no convencionales, como el terrorismo, el narcotráfico, los riesgos de accidentes nucleares o los generados por grupos irregulares que se apropian de algunos de sus elementos.”

Estas ideas ya se planteaban en 2105 de la mano de Jaunarena, quien estuvo al frente del Ministerio de Defensa durante las presidencias de Raúl Alfonsín, Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde y avaló la eventual decisión del presidente Mauricio Macri de modificar el rol de las Fuerzas Armadas con el decreto 683/18.

Hoy no hay condiciones para un genocidio sistemático en la Argentina como en el pasado, no obstante sí las hay para una regresión socio-cultural que nos haría retroceder muchos años, en la que desaparecerían, casi sin que nos diéramos cuenta, con toda naturalidad, una serie de derechos y conquistas que costaron muchos años de lucha a la sociedad y los documentos del 2015 los cuales fueron guiados por una doctrina que es propia de Estados Unidos nos hace pensar que un nuevo  Plan Cóndor con características modernas  se encuentra en marcha.

…………

Foto 1: Postmetro

Foto2: Diario 26º

Foto 3: Hispantv

Foto 4: Radio Grafica

Foto 5: Radio Cooperativa

Foto 6:www.pajarorojo.com.ar

Foto 7: elmisionero.com.ar