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EL GRAN JUEGO DEL 2017

Por Giulietto Chiesa

 

EL GRAN JUEGO DEL 2017

por Giulietto Chiesa – 11 de Enero del 2017

La OTAN se está preparando seriamente para la guerra con Rusia. A diario se hacen suposiciones acerca del lugar donde se espera, o se piensa, que va a empezar.

Un ejército entero se está moviendo en las fronteras del mar Báltico cerca de Rusia. Si los cálculos aproximados, basados en comunicados de prensa alemanes y norteamericanos, como así también en otros estonios, lituanos, letones y polacos, son realistas, se trata de aproximadamente 5.000 hombres, más los tanques, jeeps, camiones, cañones motorizados y diferentes vehículos de combate que superan los 2500. Y todo esto sin contar los barcos de transporte, la organización de los movimientos por tierra, toda la logística, las telecomunicaciones y la aviación.

Aparte del costo de los materiales (que es de miles de millones de euros), hay que añadir el costo del personal y del transporte. Un hermoso botín para los militares. Será una larga aventura. Según el general Volker Wieker, que fue entrevistado por el periódico militar Bundeswehr Aktuelle, se debe lograr una “plena capacidad operativa” antes de los seis meses. Para ello ha sido dispuesta la operación de la OTAN denominada “Atlantic Resolve”.

¿Por qué todo esto?

¿Acaso “Rusia se está preparando para la guerra”?

Ese es el mantra que todos los comunicados militares de prensa repiten en forma continuada. Lo cual es equivalente a declarar que la OTAN se está preparando seriamente para la guerra con Rusia. Aquí y allá surgen nombres de los lugares donde se espera, o se piensa que la misma va a comenzar. Sería en algún lugar de la frontera entre Lituania y Rusia.

Pero no se pueden ver las operaciones de lo que podríamos llamar “el frente del Norte”, separado de los otros en curso. Es una pintura de diversos colores, sobre la que se mueven los mismos personajes. El senador americano del partido republicano McCain, por ejemplo, que luego de terminar una gira por los países bálticos y Polonia, -para “tranquilizar” a la parte más agresiva de Europa con respecto a Rusia puesto que Washington, nos guste o no, va a mantener la presión sobre Putin- se apresuró a ir a Ucrania para supervisar a las tropas ucranianas-mercenarias apostadas en las dos orillas del Donbass y de Crimea.

Este es el “frente de Ucrania”, el que hay que mantener alerta a la espera de que Donald Trump entre en acción. Que tal vez sea usado para una provocación más o menos sangrienta, que constriña a Rusia a una reacción menos fría que la que tuvo ante la expulsión de los 35 diplomáticos rusos de los Estados Unidos.

Tampoco podemos olvidar el “frente sirio”. El más caliente de todos, donde es probable que la guerra sea detenida por la inédita coalición entre Rusia, Irán y Turquía. Los servicios de inteligencia occidentales, como ya es evidente, han puesto en marcha un plan para refinanciar, reorganizar y devolver a la lucha a las tropas mercenarias que están cediendo ante el avance del ejército de Assad, de la aviación rusa y de la ayuda de Hezbolá e Irán. Aquí la distinción entre asesinos y asesinos-moderadas se deja de lado, con tal de cortar gargantas.

La CIA, el Pentágono y la OTAN no pueden aceptar la derrota en este frente que, de militar, ya se ha convertido en político y diplomático. Sus consecuencias fueron catastróficas para la llamada coalición occidental. Por muchas razones. Porque la paz es posible sin occidente (de hecho es posible porque Occidente se fue solo); porque Turquía, país de la OTAN, se fue en busca de nuevas alianzas; porque el mundo árabe en su conjunto se dió cuenta de que la dominación estadounidense se desmorona; y porque se creó un frente común parcial entre sunitas y chiítas.

Así se puede ver claramente una línea terrorista que, descaradamente, parece venir justo desde el centro de occidente y que une el asesinato del embajador ruso en Ankara (castigo a Rusia) con la matanza en el club nocturno de Estambul (castigo a Erdogan).

Y es el “frente turco” el que, a su vez, se diluye en el “frente europeo”. Todo (y mucho más) “se mantiene”. Junto al anuncio de una poderosa campaña de alerta y preparación en Europa, en vista de las elecciones en Francia y Alemania, y quizás Italia. Las filiales europeas de los bancos de Estados Unidos deben ser llevadas definitivamente a la histeria anti-rusa y anti-islámica. Por ahora, con la amenaza de los hackers rusos; después se verá la forma de intensificar las masacres terroristas contra la población civil indefensa.

El problema es que Europa -así como el electorado estadounidense- parece no reaccionar a la lluvia de sangre y miedo que se generó en los últimos tres años. Aumenta el desengaño de la mayor parte del pueblo, se ensancha la desconfianza de la gente en la élite que los guía. Se levanta el fanstasma del “populismo”. Es por eso que el juego se vuelve cada vez más transparente y se puede ver mejor a los jugadores, encontrándose que son siempre los mismos, aunque utilicen banderas diferentes.

Fuente: it.sputniknews.com

Extraído de: megachip.globalist.it