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EN EL FINAL DE GELLI, LAS PALABRAS VERDADERAS DE TINA ANSELMI

Por Anna Vinci

EN EL FINAL DE GELLI, LAS PALABRAS VERDADERAS DE TINA ANSELMI.

Por Anna Vinci – 16 de diciembre de 2015

Falleció Licio Gelli, en su casa, ocurrió el 15 de diciembre de 2015.

Que descanse en paz. Ante cada muerte lo que corresponde es el respeto y las oraciones, para aquellos que son creyentes. Pero por más que los muertos sean todos iguales, y justamente merecen respeto, lo que sí son diferentes son las vidas.
La huella de un hombre que quiso marcar la vida de nuestro país no caduca en la nieve de primavera. Permanece y hay que mantenerla “viva”. Lamentablemente en nuestro país existe una tradición: sobre las huellas nefastas se intenta arrojar el barro del olvido, de hecho está formado de barro, y uso un eufemismo, ese procedimiento a través del cual se quiere ocultar, confundir: todos de alguna forma, culpables, pero ninguno culpable totalmente.
Conocí a Licio Gelli a través de las muchas conversaciones que mantuve con Tina Anselmi, una mujer que lo enfrentó a cara descubierta, en primera persona, mientras era Presidenta de la Comisión Bicameral de investigación sobre la logia Masónica P2 de Gelli. Y en base a eso me tomo el atrevimiento de plantear algunas reflexiones, con la esperanza de que sirvan para algo, al menos para hacer sentir una opinión, muy autorizada por cierto –me refiero a Tina–,a la que intento darle voz recordando sus palabras, ella aún hoy está presente a pesar de su silenciosa vejez y de vivir dignamente su enfermedad. Efectivamente el riesgo que se corre es de que esta vez también tengamos que escuchar conmovedores elogios fúnebres dedicados al gran hombre que fue Gelli.
Y comienzo con el repaso de las consideraciones de Anselmi sobre Gelli: “Un buen director general, obsesionado con el poder, enfermo de poder, cuyo poder se basaba en el chantaje, a veces en su alardear, en la mala concienciade muchos, la cobardía de muchos […]. De todos los que entrevisté durante las investigaciones de la Comisión, los peores, sin lugar a dudas, eran los que decían haberse afiliado a la Logia P2, ‘solo’ para hacer carrera, ¡¿’solo’?! Y entonces ¡¿quién es la persona que pone en peligroalgo que vale más que la carrera, es decir, su propia vida y la de sus afectos?! ¡¿Quiénes son los que lucharon, y he conocido varios, para que en nuestro país reinara una verdadera democracia?!”
Al respecto quiero recordar algunas consideraciones públicas de Anselmi presentes en su informe de la sesión del 9 de enero de 1986 en la Cámara de Diputados, sobre la conclusión de las actividades de la Comisión, que quedó cerrada el 14 de julio de 1984… ¡casi dos años y no lahabían escuchado! ¡Tenían cosas más importantes que hacer nuestros representantes políticos, elegidos por el pueblo: ¡pacificar el país!
“A través de la exploración de este mundo, de este reconocimiento, en realidad poco edificante, de la otra cara de la luna, se puede llegar a una conclusión fundamental: que la política subterránea vive y próspera en contra de la política oficial; que cada intento de corregir, subrepticiamente y por caminos alternativos, el sistema democrático en realidad significa negarlo desde la raíz de sus trabajos constitutivos”. [Extraído de las Actas Parlamentarias, desde página 35662 hasta página 35670 IX legislatura Discusiones].
Por lo tanto un hombre obsesionado por el poder y tan fuerte al momento de chantajear, que osó escribir una carta al apenas elegido Presidente Cossiga, el 3 de diciembre de 1985 en la que “pedía justicia”, carta de la cual Tina Anselmi conservaba una fotocopia junto a sus apuntes, a su diario, que tenía durante el trabajo de la Comisión. Como me dijo irónicamente una vez: “Por lo general en nuestro país abundan los ‘locos’.
A continuación algunas frases extraídas de la carta antes mencionada:
“Señor Presidente, le planteo algunas modestas consideraciones sobre el caso de la Logia P2 y sobre todo le adjunto los documentos que prueban la veracidad de lo que sostengo. En contra de los mismos se pueden contar todos los cuentos que uno quiera, como se ha hecho en estos años, pero los documentos son reales y representan el sello de la verdad…”
Es obvio que entre los cuentos se encuentra el trabajo de la Comisión presidida por Anselmi.
“Vale la pena, excelentísimo señor Presidente, detenerme además en las aberraciones de esta Comisión de investigación, que ha trabajado por más de cinco inútiles semestres en sesiones ‘mediúmnicas’…”
Así fue como Gelli tuvo el atrevimiento de dirigirse al cargo más alto del Estado, hablando de una Comisión Bicameral. ¿De dónde recibía tanto poder? Eso ¿de dónde?
Y más adelante: “Ha sido un siglo oscuro el que hemos vivido, con el falso escándalo de la P2, Señor Presidente. En él, ya sea por placer, por cinismo, o por inconsciencia, son muchos los que se han dejado convencer, a menudo por el mal sutil del protagonismo. Y también me refiero, sin ningún ribete de irrespetuosidad por el cargo que ha ocupado y por su reverencial edad, a Su antecesor, al Presidente Sandro Pertini”:
Creo que esa carta es, ni más ni menos, que el sello de una decisión.
En ese momento se podía decidir si continuar en el camino marcado por el trabajo de la Comisión, o en cambio enterrarlo, para pacificar al país, obviamente.
Enterrar el trabajo que había esclarecido, que había “[…] documentado la presencia de hombres afiliados a la Logia en buena parte de los casos más turbios que atravesó el país a lo largo de más de una década. Desde asuntos financieros, como los de Sindona y de Roberto Calvi, hasta episodios de subversión violenta del sistema, en todos ellos nos encontramos con que la Logia P2, con su reserva, constituye el lugar privilegiado en el que entran en contacto y se entrelazan los ambientes más dispares que de hecho tienen en común la voluntad de actuar por fuera de la legalidad republicana”.
Y siguiendo con fragmentos del informe:
“[…] Es así que aquí he oído hablar de Gelli fascista, de Gelli en contacto con la Resistencia comunista, de Gelli mayordomo del poder demócrata-cristiano. El innegable transformismo del personaje, y sobre todo de la realidad que éste encarna, creo que constituye el mayor peligro de este fenómeno, porque es precisamente su presencia real, o de todas formas atendible, en los ambientes más dispares lo que está a la base de la técnica de poder de una organización secreta con ambiciones y con el peso de la Logia P2: una técnica que tiene como eje el arma miserable del chantaje, que cuanto más difundido y generalizado más funcional es aún y sobre todo es mucho más lo que garantiza”. Y todavía hay más: “Es por ello que creo que si la Logia P2 ha sido, como de hecho lo ha sido, un mecanismo de control y de condicionamiento, entonces es evidente que en este asunto todos salimos perdiendo, o todos salimos ganando: porque si la Logia P2 ha sido cómo lo ha sido en verdad un tema de política subterránea, ésta en realidad está en contra de todos nosotros”. Nosotros que creemos en el Estado de derecho, en la Constitución, en la transparencia de la política, allí donde la Logia P2 los niega.
Por lo tanto entre Pertini y Cossiga se eligió a Cossiga y por lo tanto… a Gelli.
Gelli que deja detrás suyo un rastro de sangre que ha marcado a nuestro país. Gelli que deja una de sus victorias incompleta. En su lucha en contra de Tina Anselmi no ganó. Por lo tanto es correcto recordarlo con las palabras de la mujer que investigó en ese gran banquete de poder, alimentado por una cultura consolidada en lugares históricamente, altamente machistas: masonería, iglesia, ejército, mafia, policía.
Una gran mujer con la que él intentó, hasta el final, encontrarse para no dejar esta batalla sin ganar. Me refiero a su último intento de verla, hace pocos años, a través de un intermediario enviado a Castelfranco. Al haber recibido una respuesta negativa Gelli dijo que no había podido verla porque ella estaba enferma. Cosa que no es cierta, es mentira, él vivió solo de mentiras. Tina jamás se habría reunido con él. ¿Cuál pacificación puede existir si no se reconocen los responsables? La culpa es otra cosa. Pero en política existe la responsabilidad. ¡¿O no?!
Que Gelli descanse en paz y que al menos por una vez lo acompañen palabras de verdad.
Las de Tina Anselmi.

MI