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“EN EL NOMBRE DEL PADRE” (FIERA ASESINA)

Por Giorgio Bongiovanni

    “EN EL NOMBRE DEL PADRE” (FIERA ASESINA)

Las elucubraciones de Giuseppe Salvatore Riina

                                            Por Giorgio Bongiovanni – 06 de Abril de 2016

“Honra a tu padre y a tu madre” es el cuarto de los Diez mandamientos. Un concepto que puede ser válido también para los hijos de los mafiosos. Giuseppe Salvatore Riina, también llamado Salvo (en el mes de mayo cumplirá 39 años), que ya ha sido condenado por asociación mafiosa a 8 años y 10 meses (pena que ha pagado completamente) quiso “honrar” a su padre, el jefe mafioso terrorista Totò Riina, publicando un libro titulado “Riina. Family Life” (Riina. Vida familiar, de la editorial Anordest), y que pasado mañana estará en las estanterías de las librerías italianas. Una biografía inédita sobre la vida del “Jefe de todos los jefes” que pretende presentarnos la imagen de un padre cuidadoso, amoroso, con principios sólidos.

Es cierto que las culpas de los padres no tienen que recaer en sus hijos pero también es cierto que ante las barbaridades perpetradas por “u curtu” uno no se puede callar, o permanecer en silencio, como si no hubiera pasado nada. En los mandamientos también está escrito “No matarás”, “No dirás falso testimonio” y es un hecho singular que precisamente Riina jr., en su cara a cara con nuestro colega del periódico “Corriere della Sera”, cuando éste le recordó las palabras que le fueron interceptadas al padre en la cárcel (desde “la fin del atún” que le reservaron a Giovanni Falcone, a otros delitos), haya dicho: “Yo defiendo la dignidad de un hombre y de su familia. Y su coherencia cuando se negó a colaborar con los magistrados. ‘No se arrepiente ante los hombres, solo ante Dios’, me repetía”.

¿De qué dignidad se habla si se dicen mentiras, si se omiten o se encubren en forma voluntaria delitos, crímenes y blasfemias en contra del Espíritu Santo, como por ejemplo la de haber sido responsable de atentados y de la muerte de mujeres y niños? Esto significa ser cómplices al menos desde el punto de vista ético.

Las palabras escritas en el libro que saldrá a la venta, así como las pronunciadas por Riina jr. (que hoy vive en Padova bajo vigilancia, mientras que su hermano, Giovanni, está pagando la cadena perpetua bajo el régimen carcelario duro del 41 bis, al igual que su padre) publicadas por

el periódico, son una ofensa a la inteligencia de las víctimas de la mafia, de los ciudadanos e incluso a la verdad.

¿Cómo se puede definir como un “héroe” a un hombre que, por más que no le haya hecho faltar nada a su familia ha cometido las más grandes bestialidades?

¿Cómo se puede quejar de que “desde enero de 1993 no le hago una caricia a mi padre,  mis hermanas y mi madre tampoco”?

Entonces ¿qué tendríamos que decir de todas esas familias que por culpa de su padre quedaron destruídas, algunas por la pérdida de un familiar y otras, como ocurrió con los atentados de 1993, vieron quedar inválidos a sus seres queridos?

Es fácil ocultarse detrás de la excusa del “no quiero hablar, porque cualquier cosa que diga será instrumentalizada”.

Es fácil decir que “de mafia no hablo”.

Es fácil atrincherarse detrás del dicho “la mejor palabra es la que no se dice”.

Claramente no podemos ser estúpidos. Riina jr. no hace más que respetar esas reglas que se convierten en leyes en el marco de Cosa Nostra, para todos los “hombres de honor”, esas que fueron dictadas por su padre asesino, basadas en la ley del silencio.

Si realmente Riina jr. quiere ser respetado como hombre tiene que disociarse moralmente del padre, presentarse ante los magistrados, decir todo lo que sabe sobre la mafia y sobre todo sobre esas relaciones secretas que Totò Riina, hoy “pobre viejo” encerrado bajo el 41 bis, mantuvo con los altos cargos del Estado y de la Economía.

Que la familia Riina diga dónde ha quedado el resto del patrimonio del padre, quién lo tiene, cuáles son las propiedades pertenecientes a la misma y que aún no han sido identificadas. Estas son las cosas que la Italia honesta quiere y debe saber, no los detalles frívolos sobre la vida transcurrida mientras estaba prófugo, o cuántas veces el Jefe de todos los jefes vio al equipo del “Moro di Venezia” competir en el America’s Cup. Tampoco interesan mucho las reacciones del jefe mafioso cuando murieron primero Giovanni Falcone y luego Paolo Borsellino.

Riina jr., su hermano, sus hermanas, su misma madre, podrían haber sido víctimas de un aseisno sangriento, manipulado por los poderosos para atacar la democracia en Italia pero, una vez conocida esta verdad, no pueden hacer otra cosa que seguir el camino del arrepentimiento y de la colaboración con la justicia, si realmente quieren honrar a su familia y no ser cómplices. De lo contrario sería mejor que se aferraran a estos recuerdos pero sin ofender la memoria de todas aquellas personas que perdieron a alguien ya sea en manos de su padre, o por orden suya.

Porque es falso arrepentirse “solo ante Dios”. Significa ser cobardes. La Biblia recuerda que hay que pedirle perdón a las personas ofendidas, decir toda la verdad y sólo entonces se le  puede pedir perdón a Dios.

Es cierto, puede ser lógico que un hijo, ya condenado por delitos mafiosos, brinde “declaraciones de amor” con respecto a su padre. Pero si hay algo que no parece ser muy lógico es la decisión de publicar un libro de este tipo. ¿Por qué ahora? ¿Por qué en este momento en el que “La fiera”, como lo definían los hombres de Cosa Nostra, sigue lanzando mensajes sibilinos y condenas a muerte en contra de un magistrado como Nino Di Matteo, que junto a otros pocos colegas han tomado la herencia de Falcone y Borsellino, o personas como Don Luigi Ciotti? Una decisión que no podemos compartir, en lo más mínimo, y que quizás es más grave que todo lo demás.

Es igual de perverso y grave el hecho de que esta noche, en el canal RAI (red del servicio de telecomunicaciones público), en el programa de Bruno Vespa: “Porta a porta”, salga al aire la entrevista que le hicieron a Riina jr. para publicitar la publicación de su libro. Importa muy poco si luego hay invitados presentes en el estudio para dar su opinión. Sea cual sea su mensaje no sería más que una bofetada para todas esas víctimas inocentes de la mafia que el 21 de Marzo pasado fueron recordadas en la ciudad de Messina y que tendrían que ser honradas todos los días. Si no se llega a detener la transmisión de dicha entrevista nos encontraremos ante un nuevo escándalo de Estado-mafia.