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EN PARAGUAY URGE UNA ANTIMAFIA MÁS FUERTE

Por Jorge Figueredo

EN PARAGUAY URGE UNA ANTIMAFIA MÁS FUERTE

                              Por Jorge Figueredo- 22 de octubre  de 2017

 

A pocos días de haber recordado  al periodista Pablo Medina y  a su asistente Antonia Almada, asesinados en el Paraguay, por la narco-mafia el 16 de octubre de 2014, la mejor forma de homenajearlos es continuar trabajando, por el despertar de conciencia de la ciudadanía,  para que conozca  el significado de la mafia, su incidencia en la política, en la economía, en lo social, en la legalidad y hasta en la cultura de nuestro país.

Para conocer los orígenes del fenómeno mafioso o del concepto de mafia debemos recurrir a un estudioso, como es el historiador italiano Giuseppe Carlo Marino quien  en su libro “Historia de la Mafia, un poder en las sombras” sostiene que “ la mafia es, en sentido estricto, un fenómeno siciliano cuya exportación a otras partes del mundo se debe, sobre todo, como es particularmente evidente en las Américas y en especial en Estados Unidos, a las corrientes migratorias sicilianas y a la especifica evolución de sus colonias en las diversas realidades sociales de los países del nuevo asentamiento. Las otras mafias que han proliferado por las diferentes regiones , a menudo muy distantes entre sí (las cercanas constituidas por la Ndrangheta calabresa y por la camorra napolitana y, un poco más lejos, la clásica marsellesa, y, ahora, la turca, la colombiana, la japonesa y la rusa), son fenómenos de fundamental y casi exclusiva naturaleza criminal, de las que se pueden destacar -solo en relación con ciertos aspectos comunes de la organización y del ejercicio de actividades criminales- las afinidades con la mafia siciliana

La mafia siciliana, por la complejidad de los procesos culturales que la han generado y alimentado con el tiempo y por las peculiaridades específicas de su larga historia, no es, y nunca ha sido, circunscribible a la simplificadora dimensión de un fenómeno criminal.

Es obvio que se trata de una criminalidad muy especial, cuya función en distintos tiempos y ocasiones, ha sido la de hacer un apreciado servicio al poder político.“

 “Este fenómeno de indudable naturaleza criminal ha sido utilizado por la política para sus inescrupulosas estrategias de poder, a veces concebidas y justificadas con la remisión a superiores exigencias de interés general. En efecto, nos encontramos ante un característico universo de acontecimientos y misterios, de asuntos criminales y no criminales, de grupos sociales específicos (las bandas) y de grupos paralelos (la masonería), de ideas, prejuicios y postulados ideológicos tradicionalistas de distinto tipo que, todos juntos, componen, para usar una clásica definición de Antonio Gramsci, el sistema de una hegemonía. Como semejante hegemonía se ha formado y con qué consecuencias para la sociedad y para la política, no solo en el restringido ámbito siciliano, sino en el más vasto contexto nacional e internacional que ha tenido relaciones con las vicisitudes de la realidad siciliana. “

En otras palabras, nos encontramos ante un fenómeno muy complejo que es parte integrante de un sistema de poder y asume relieve central la exigencia de entender como un sistema de este tipo pudo formarse y reproducirse en la historia.

La mafia como parte del sistema de poder se ha esparcido por todo el mundo y por Paraguay en particular, adquiriendo características comunes a su origen como su relación con la política, trazándose  objetivos en el campo de las licitaciones –a través de la corrupción- cobrando comisiones,  adquiriendo los suministros en las firmas amigas. Pero el objetivo general más ambicioso: es manejar las licitaciones. La mafia paraguaya igual a Cosa Nostra, controla los aspectos esenciales de la vida política y económica del territorio, porque condiciona a los empresarios, a los políticos, a los funcionarios públicos y a los profesionales autónomos. Este aspecto contribuye a reforzar el dominio sobre el territorio, consolida el consenso social, potencia a las distintas familias en el  territorio, en la sociedad y en el ambiente político y administrativo.

 “El control sobre las licitaciones es una de las formas más significativas del llamado señorio territorial, un dominio totalitario que constituye una característica histórica de la mafia siciliana “, dice Giuseppe Carlo Marino.  

En el Paraguay  se ha institucionalizado la corrupción, se está volviendo  normal, peligrosamente,  la extorsión, el tráfico de influencias, las  amenazas  de muerte a los que denuncian a los políticos y funcionarios corruptos que se han enriquecido ilícitamente,  la criminalización de los luchadores sociales que combaten al crimen organizado y a la mafia.

El poder ejecutivo y los sectores dominantes del poder legislativo buscan someter al poder judicial como una mera dependencia administrativa, a fin de proteger sus negocios ilícitos, buscar impunidad ante la comisión de delitos, o en el peor de los casos, legalizar sus arbitrariedades y el  abuso de poder.

Lamentablemente, la mafia no solo se ha infiltrado dentro del Estado paraguayo, sino que sectores corruptos de sus instituciones trabajan con connivencia con la mafia.  En vez de servir al bien común, se sirven de ella para enriquecer sus cuentas bancarias, y alcanzar su propósito de control de los partidos políticos, organizaciones gremiales y civiles, religiosas, y la economía,  promoviendo además una cultura de la ilegalidad, el conformismo, la pasividad.

Y lo más grave en estos momentos es la legalización de la ilegalidad a través de la aprobación de leyes notoriamente inconstitucionales durante el Gobierno de Horacio Cartes, quien ha adoptado medidas ejecutivas similares al gobierno italiano de Berlusconi, concentrando en su persona el poder económico, político y mediático, y convirtiéndose en un dictador moderno, muy diferente al tradicional.

El Gobierno es una  especie de dictadura perfecta, donde los súbditos (pueblo), ni siquiera se dan cuenta que viven sometidos a la voluntad de un único personaje, como esclavos modernos de la dictadura mafiosa que es la que verdaderamente sustenta a Cartes.

Por eso en este tiempo, la mejor forma de homenajear y seguir el ejemplo que nos dejaron los mártires paraguayos asesinados por la mafia, como Santiago Leguizamón, el General Rosa Rodríguez, Salvador Medina, Pablo Medina y  muchos otros, es empezar a debatir, conversar , difundir la historia de la mafia a nivel mundial, regional y paraguaya, conocer sus metodologías criminales, sus características y  proponer también las formas de combatirlas hasta su total desaparición , por que como lo dijo el Juez antimafia siciliano Giovanni Falcone “la mafia como todo fenómeno humano ha tenido un principio y tendrá un final” . 

Pero depende de cada uno de nosotros, ser ciudadanos activos, críticos, militantes en contra de la mafia y acelerar su aniquilación.

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*Foto de Portada: www.online911noticias.com El territorio