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EX ESMA, NUEVO JUICIO

Por Georges Almendras

EX ESMA, NUEVO JUICIO

                                 Por Jean Georges Almendras-13 de agosto de 2018

 

Puede parecer sorprendente.

En la Argentina macrista se hará realidad un cuarto juicio por crímenes de lesa humanidad cometidos en la ex ESMA: ese edificio emblemático del terrorismo de Estado de los años de la dictadura militar, ubicado en un coqueto barrio de la ciudad de Buenos Aires.

Serán audiencias con mayor cantidad de víctimas.

Será un nuevo proceso contra 10 represores.

Represores de la Armada Nacional, de la Policía Federal y del Batallón 601 del Ejército.

 

El proceso de desarrollará en los Tribunales de Comodoro Py  bajo la jurisdicción  del Tribunal Oral Federal número 5,  estando a su frente dos magistrados que estuvieron en el anterior juicio: los doctores Daniel Obligado y Adriana Palliotti, ambos acompañados por los jueces Gabriela López  Iñiguez (que sustituye a Leopoldo Bruglia) y Javier Ríos.

 

El  anterior juicio oral (el tercero) tuvo una duración de cinco años y finalizó en noviembre del  pasado 2017. En aquella oportunidad los acusados fueron más de 60 personas.

 

De acuerdo a las informaciones de los medios locales en este cuarto proceso oral se revisarán causas en las cuales se detallan secuestros, torturas y en algunos casos torturas de más de 800 personas, como así también casos de robos de bebés.

Bajo la mira del Tribunal, con el cometido de establecer responsabilidades, están unos diez represores que formaron parte del grupo de tareas 3.3.2. Un grupo conocido como “La patota de la Armada”, entre los años 1976 y 1979.

 

Cabe consignar con destaque, que la mitad de los integrantes de esta “patota”, hoy por hoy, gozan de prisión domiciliaria.

Trascendió que los represores que pertenecen a la Armada argentina son: Carlos Castellvi, Horacio Ferrari, Jorge Ocaranza, Néstor Tauro, Ramón Zanabria, Carlos Carrillo y José Iturri.

 

¿De qué manera se puedo establecer  su participación en los delitos de lesa humanidad?

Fue detectada con posterioridad a un exhaustivo análisis de los archivos secretos de la Armada que el Ministerio de Defensa halló y aportó a la causa en el año 2011.

Otro de los represores que será juzgado es el integrante del Batallón de Infantería de Marina número 3, Claudio Vallejos acusado del secuestro del entonces embajador argentino en Venezuela Enrique Hidalgo Solá.

Los restantes represores a juzgar por el Tribunal son el ex agente de inteligencia del Ejército Miguel Conde y el ex agente de la Policía Federal Raúl Cabral.

 

Aludiendo a este nuevo proceso la abogada del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) Luz Palmad Zaldúa dijo a Página 12: “es importante porque una cosa es decir que las políticas públicas en materia de memoria, verdad y justicia son importantes y tienen que seguir y otra cosa es ver los avances que esas políticas públicas pueden provocar en un expediente judicial”

Y agregó: “ESMA es uno de los centros clandestinos que tiene mayor nivel de reconstrucción (en torno de su función en el terrorismo de Estado) y aún así falta información para conocer más, para determinar nuevas responsabilidades penales y reconstruir circuitos de represión”

Sobre la vinculación de los represores Tauro, Ocaranza e Iturri con la patota de la Ex ESMA dijo que ésta pudo reconstruirse gracias a un expediente en los archivos aportados por Defensa “gracias al trabajo de expertos destinados a esa tarea por una política pública”.

 

“Esperamos que no haya ninguna habilitación a las defensas que tratan de demorar e interrumpir” fue  otras de las apreciaciones de la abogada del CELS.

 

Las víctimas de las torturas y de los secuestros, reclaman justicia.

Los familiares de los detenidos desaparecidos de la ex ESMA, reclaman justicia.

La sociedad argentina, que se precia de democrática y goza de las libertades individuales, reclama justicia.

Los abogados querellantes coinciden que antes de fin de año podrían dictarse las sentencias.

Los ciudadanos argentinos que entienden que esos juicios son bienvenidos, especialmente en tiempos en los cuales ciertas corrientes y doctrinas gubernamentales se abrazan más a las impunidades que a las verdades, desean que se siga echando luz sobre los episodios de los tiempos del terror, no con ánimo de venganza sino con ánimo de poder ver que la justicia (en estos tiempos de injusticias y represiones) es un hecho y no un eufemismo.

 

Los macristas recalcitrantes, seguramente no comprenderán estos juicios; ni tampoco se sensibilizarán con quienes han sufrido en carne propia el terror de la dictadura.

 

Pero escarbando,  esos recalcitrantes ciudadanos nunca podrán entender cómo es que  hay todavía luz verde, para seguir con los revisionismos y con los procesos a los uniformados que fueron mano criminal de los dictadores.

 

Nunca podrán entender, porque definitivamente están a favor de que el Estado argentino (el mismo que hoy ejerce con certeza inequívoca abusos de poder y de funciones, sin importar el costo de vidas inocentes), debería actuar dentro de una doctrina de dar vuelta la página sin mirar atrás, es decir: sin dar espacio a la memoria de un pasado reciente, surtido en crímenes y en terrorismos; es decir: dando harto espacio a la impunidad como marco ideal para que el autoritarismo de ayer se entrelace con el autoritarismo de hoy, como si nunca hubiese pasado nada. 

 

Nosotros decimos, desde esta redacción de Montevideo, Uruguay, una redacción  que no es fascista ni tampoco servil a la corrupción o a prácticas del terrorismo mediático, como los diarios Clarín y La Nación entre otros medios argentinos (que obviamente y descaradamente sirven codiciosamente al poder y al crimen organizado) que los juicios sobre los hechos criminales de la dictadura deben seguir su curso; que los represores deben sentir el proceso como el  efecto de una vida al margen de las leyes; y que verdaderamente es necesario que se haga justicia, aún cuarenta años después.

 

Nosotros decimos, desde la redacción de Montevideo, Uruguay, como redactores de vanguardia y que servimos al pueblo y a la verdad, y que no nos hacemos eco de los escritos de los diarios serviles a un macrismo criminal y lacayo de los Estados Unidos en los cuales se miente y se distorsionan los hechos, con cinismo admirable, que los ciudadanos tenemos que tomar conciencia que estos juicios a los genocidas y a los represores de la dictadura son fundamentales para preservar una democracia republicana honesta. Una democracia que día a día es violentada y ultrajada por los hombres que están “gobernando” desde la Casa Rosada, apoyados por un sistema político corrupto y por un periodismo tenebroso que contamina a la ciudadanía, porque difunde doctrinas y políticas criminales y de puro poder económico, con el agravante de dar sutil apoyo a los hombres de uniforme de hoy y a los uniformados de los años setenta y seis.

 

Ocurre que aún hay quienes  todavía siguen aferrados al pasado, vestidos con ropas de democracia y barajando las cartas de las luchas del ayer, sin darse cuenta que se transformaron en burgueses, en latifundistas del tercer milenio o en incondicionales elementos de un capitalismo criminal que entre otras cosas se ensaña con los más vulnerables y los más necesitados, y además,  persigue pueblos originarios, al punto de provocar muertes, arbitrariedades y abusos de poder, aferrados  a la doctrina de la existencia de un enemigo interno al acecho. 

 

A ellos, entonces, que les aproveche este juicio.

Que buena falta les hace saborear el trago de la justicia, después de haber destilado años de amarguras y de  muerte.

 

 

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*Foto de Portada: www.cuartointeremedio.com