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EXTRADICION EXPRÉS DE CESARO BATTISTI A ITALIA, EVO MORALES BAJO LA LUPA

Por Georges Almendras

EXTRADICION EXPRÉS DE CESARO BATTISTI A ITALIA, EVO MORALES BAJO LA LUPA.

Por Jean Georges Almendras-16 de enero de 2019

Si en los últimos años hubo alguna vez una extradición literalmente expres en el mundo, en América Latina, fue la del italiano Cesare Battisti, de 64 años de edad. Fue detenido en la ciudad denominada Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, el sábado 12 de enero de este flamante 2019 y en menos de 24 horas fue ascendido a un avión italiano en el que viajaron expresamente a buscarlo funcionarios de alto rango de la inteligencia italiana. Habiendo decolado el avión de suelo boliviano el domingo 13 de enero, era ya un hecho consumado la extradición de este hombre acusado de cometer actos terroristas en los años setenta, en Italia, siendo integrante del grupo extremista Proletarios Armados por el Comunismo. Tal la breve historia de la extradición de Battisti. Su historia no obstante deja a todos interrogantes sobre su pasado y sobre su presente, los que es decir sobre su extradición. Y en ese presente, se incluyen, desde diferentes sectores de la izquierda de América Latina y del mundo, duras críticas al gobierno de Evo Morales por haber sido la llave maestra para que Battisti ahora se encuentre entre rejas, en una prisión de alta seguridad italiana, algunos dicen de Cerdeña y otros de Roma, según versiones procedentes de la bota italiana.

Desgranando sintéticamente la historia de Battisti podemos decir que él, en los años jóvenes era miembro del PAC, durante los llamados “años de plomo” en Italia. En el año 1993 fue juzgado en ausencia y finalmente condenado a perpetuidad acusado de participar en cuatro homicidios y de complicidad en otros asesinatos a finales de los años 70.

Cesare Battisti , obviamente prófugo de la justicia italiana , vivió 15 años exiliado en Francia protegido por el gobierno de Francois Mitrterrand. En esa primavera francesa se transformó en un exitoso escritor de novelas policiales, pero luego, acontecimientos políticos en Francia y en la región de por medio, debió poner proa a México y luego de un tiempo retornó a su Francia querida. Finalmente en el 2004 debió abandonar ese país europeo, y siempre en la clandestinidad, se trasladó a Brasil. Un buen día las autoridades brasileñas lo capturaron y fue detenido en Río de Janeiro en el año 2007. Dos años después el entonces presidente Lula Da Silva, en el curso de un largo proceso, negó a Italia su extradición. En todo ese lapso Battisti no pudo eludir la cárcel hasta que en el último día de mandato de Lula da Silva, éste le otorgó el estatuto de refugiado político.

Calmas las aguas para Cesare Battisti, finalmente se casó con una ciudadana brasileña y en el año 2013 tuvo un hijo. El núcleo familiar de los Battisti halló la paz. Pero fue una paz de pocos años porque al ascenso al poder de Michel Temer fue determinante en su vida.

El 14 de diciembre del pasado 2018 el ex mandatario Temer firmó el decreto que aprobaba la orden de extradición de Battisti. Una orden que había sido revocada reiteradamente por Lula Da Silva. Fue en ese marco que Cesare Battisti optó por huir a Bolivia donde gestionó ante el gobierno de Evo Morales ser acogido como refugiado político.

Tres días antes de la navidad del 2018 Battisti envió una carta a las autoridades del Consejo Nacional del Refugiado en Bolivia pidiendo literalmente se le concediese el asilo que le garantizaría “seguridad, libertad y vida”. El Defensor del Pueblo de Bolivia, David Tezanos oportunamente dijo a la prensa local :”No se le tomó una entrevista ni se le hizo conocer una resolución denegatoria, aspectos fundamentales del debido proceso(..) lo que vulnera los principios de no devolución y no expulsión

El desenlace de la extradición de Cesare Battisti a Italia fue inevitable. Y fue acelerado. Y fue literalmente expres.

¿Qué motivos llevaron a Evo Morales a optar por entregar a Battisti a las autoridades italianas y no dar una mínima atención a su pedido de asilo político?

Desde el momento mismo en que los funcionarios de la inteligencia italiana llegaron en un avión oficial al aeropuerto de Viru Viru, de Santa Cruz de la Sierra, a buscar a Battisti, sobrevino en los medios de comunicación, principalmente de izquierda, una lluvia de críticas; críticas que también se extendieron en no pocos ámbitos de la izquierda sudamericana y del mundo. Críticas con sabor a desconcierto y asombro por la estrategia del gobierno boliviano, que en más de una oportunidad a través de su mítico vocero del Ejecutivo, el indígena aymara Evo Morales, tuvo expresiones de repudio y de crítica por los gobiernos de derecha y de ultraderecha.

¡Vergüenza! Evo Morales entrega a a Cesare Battisti a la derecha italiana ¡” fue el titular de La Izquierda Diario.

Lamentable: el gobierno boliviano extraditó al luchador italiano Cesare Battisti; los fascistas Bolsonaro y Matteo Salvini festejan” fue el titular de Resumen Latinoamericano.

El periodista e historiador Pablo Steffanoni, jefe de redacción de Nueva Sociedad, en un escrito con su firma publicado por La Diaria en Montevideo, Uruguay, ha escrito: “De este modo, para sorpresa de muchos, Evo Morales entregó en 24 horas a Battisti, negándole el pedido de refugio pero, más aun, el derecho básico a un proceso de extradición en el que se pudiera analizar el caso. De este modo, el presidente boliviano quedó inmerso en una operación armada por el nuevo eje ítalo-brasileño: ambos referentes están tratando de montar una internacional de la extrema derecha a escala global. Muchos medios captaron la situación y titularon que Jair Bolsonaro usa la detención del ex integrante del grupo italiano como un “guiño a Salvini”. Pero si el nuevo presidente brasileño le hizo un “regalo” a su colega italiano, Evo Morales le hizo el suyo al “hermano Bolsonaro”, como lo llamó en su tuit de felicitaciones tras su triunfo electoral. Y queda la duda: ¿esta entrega exprés fue negociada en la jura del ex capitán en Brasilia el 1º de enero? Se entiende que Bolivia intente una convivencia pacífica con Brasil por necesidades económicas (venta de gas) y, en alguna medida, políticas (evitar que Bolsonaro financie a la oposición). Pero es probable que, por más que Evo se incline ante el nuevo “mito” de Brasil, este conspire igual. Por otra parte, este no era un tema con Brasil sino con Italia. Incluso si la Comisión Nacional del Refugiado (Conare) rechazaba el refugio, como finalmente lo hizo, quedaba pendiente, en última instancia, el derecho a defensa en un juicio de extradición. Para Evo Morales el caso era simplemente un pleito ajeno que ponía palos en la rueda en su proyecto reeleccionista, la única meta real que queda en pie en el “proceso de cambio”, pese a haber ganado el No en el referéndum de febrero de 2016. El presidente boliviano confirmó, con esta decisión, que es ajeno a un tópico central en la cultura de izquierda: la solidaridad. Battisti huyó a Francia en 1981 y luego a México para regresar a Francia nuevamente en 1990, aún bajo el gobierno de François Mitterrand. Allí el italiano se volvió un popular escritor de novelas policiales. La llamada “doctrina Mitterrand” negó la extradición de varios exmilitantes y dirigentes de la extrema izquierda italiana de los “años de plomo”. “Rechazo considerar a priori como terroristas activos y peligrosos a aquellos hombres venidos especialmente de Italia mucho tiempo atrás de que ejerciera mis responsabilidades y que integrándose aquí y allá en el extrarradio parisino se han arrepentido… a medias o del todo… no lo sé y permanecido alejados de su actividad… Francia es y será solidaria con sus socios europeos y desde el respeto de sus principios y sus leyes rechazará toda protección directa o indirecta al terrorismo real, activo y sangriento”. Técnicamente, Battisti no fue incluido formalmente en esa “doctrina” por sus delitos de sangre pero fue en la práctica protegido de la extradición (tuvo el apoyo de figuras como Bernard-Henri Lévy o Carla Bruni) hasta 2004, cuando debió huir y recaló finalmente en Brasil, donde pasó tiempo en prisión y finalmente fue liberado”.

En este contexto, de ribetes sumamente intrincados, uno se pregunta qué explicaciones dieron las autoridades bolivianas sobre el proceder de Evo Morales. El colega Steffanoni lo relata en estos términos: “En Bolivia, el ministro Carlos Romero se pareció a un ministro del interior de cualquier gobierno de la “derecha alternativa”, y justificó la expulsión inmediata (curiosamente a Italia de donde no había llegado) por haber ingresado ilegalmente al país”.

Y agrega Steffanoni: “Pero la entrega, que Bolsonaro y Salvini vivieron como su Plan Cóndor de opereta, tiene un agravante político adicional. El propio vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, fue encarcelado y, si bien no pesaban sobre él delitos de asesinato, fue acusado y condenado por terrorismo en la década de 1990 debido a su pertenencia al Ejército Guerrillero Túpac Katari. Y más aún: Antonio Negri, el popular intelectual italiano, tan seguido en Bolivia, que compartió mesas con García Linera y fue publicado por la Vicepresidencia, además de haber sido acusado en Italia de pertenencia al grupo Potere Operaio y a las Brigadas Rojas, y de haber sido el cerebro de atentados, también fue beneficiado por la doctrina Mitterrand hasta que finalmente negoció una entrega y reducción de pena en Italia. Pero la “doctrina Evo” no responde sólo a una falta de solidaridad, refleja también un desprecio a los derechos “democrático-burgueses” a un proceso justo. La decisión que tomó es parte de un funcionamiento del sistema judicial que combina corrupción endémica, falta de independencia y decisionismo presidencial en cualquier cuestión trascendente”

Esta necesidad de defender derechos tampoco la ven quienes se indignaron, con razón, por la expulsión, pero lo hicieron por considerar que Battisti era un comunista heroico entregado por la Revolución boliviana como si Bolivia fuera la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) de 1920. El propio hermano del vicepresidente, Raúl García Linera, escribió que la entrega de Battisti constituye el primer acto contrarrevolucionario del gobierno de Evo Morales. De todos modos, comparado con la mayor parte de los funcionarios, que guardaron un silencio indigno frente a la decisión presidencial de mandarle su regalito al neofascista milanés, al menos García Linera hermano expresó sus divergencias de forma clara y pública, lo que no ocurrió con infinidad de oficialistas que suelen indignarse por el funcionamiento de la Justicia en los países gobernados por la derecha”. 

Resulta ser intricado el panorama, donde obviamente no están ausentes los intereses económicos y los intereses políticos. Intereses sobre los cuales no está indiferente ni ajeno el mismísimo Evo Morales, siendo Cesare Battisti el plato principal. Plato sándwich de una situación que atañe más a Bolivia que a Brasil o a Italia misma.

Informaciones procedentes de Italia dan cuenta que el Ministro de Justicia Alfonso Bonafede explicó a los periodistas locales que como Brasil no prevé la cadena perpetua en su derecho penal, Italia habría accedido a reducir la condena a uno 30 años de cárcel con la esperanza de recuperar al fugitivo. Un compromiso jurídico que ya no corre al regresarlo directamente a Roma.

El colega Pablo Steffanoni, fue mucho más al hueso. Escribió: Así, Evo Morales, que protestó porque un diputado bolsonarista dijo que aquellos a quienes les gusten los indios vayan a Bolivia, terminó como convidado de piedra de la fiesta de otros: la de la nueva internacional de la extrema derecha. Incluso el mensaje de Bolsonaro “agradeciendo” a Bolivia tuvo sus tonalidades humillantes: les agradeció a las autoridades bolivianas haber atrapado al protegido del “gobierno más corrupto de la historia de Brasil”. Es decir, el de Lula, el aliado de Evo condenado a 12 años de prisión por el actual ministro de Justicia de Bolsonaro”

Hugo Moldiz, ex Ministro de Gobierno, de Bolivia, habló de que todo este asunto relativo a Cesaro Battisti tendrá un alto costo político para el gobierno de Evo Morales.

Jaime Iturri del canal de televisión oficialista ATB señaló que hasta Lula se negó a entregar a Cesare Batistti a los italianos, al tiempo de cuestionar al gobierno de Morales por el hecho de darle la oportunidad de un juicio de extradición.

Raúl García Linera, hermano del Vicepresidente de Bolivia, declaró al periodismo local e internacional:”Hoy, por primera vez este proceso de cambio actúa contrarrevolucionariamente, hoy los intereses del Estado se pusieron por encima de la moral revolucionaria, de la praxis revolucionaria. Por primera vez me siento avergonzado y decepcionado por el accionar gubernamental fundamentalmente, reñido con la Moral Revolucionaria y grito con toda mi alma, este accionar es injusto, cobarde y reacccionario”

Javo Ferreira, dirigente de la Liga Obrera Revolucionaria por la Cuarta Internacional (LORCI) al ser entrevistado por periodistas de La Izquierda Diario dijo: “Pese a las diferencias programáticas y estratégicas que mantenemos con Battisti, así como con su pasado y presente político, repudiamos la actitud colaboracionista de Evo Morales y el Gobierno del MAS con la ultra derecha brasilera y europea que criminalizan a los luchadores sociales y preparan feroces ataques a la economía y a los derechos y libertades democráticas de las y los trabajadores y el pueblo”

¿Mirando con la inevitable lupa de la conciencia popular y revolucionaria, uno inevitablemente se pregunta si este gobernante aymara, identificado con los ideales de una izquierda coherente, no estará dándole un giro reaccionario a su gobierno?

¿El discurso revolucionario de Evo Morales, estandarte desde antes y durante su gestión de gobierno, no estará siendo pisoteado por él mismo, evidenciando que en realidad , hoy por hoy, están predominando intereses políticos y de clase, bastante distantes del proyecto socialista que ha caracterizado a Evo Morales, y en donde la actitud democrática y el respeto de los derechos humanos ha sido siempre una constante en sus discursos, en su gestión, en sus campañas y en sus planteos?

A nuestras interrogantes sumamos los dichos del colega Carlos Aznarez de Resumen Latinoamericano. Aznares ha sido contundente. Ha sido fiel a sus sentimientos de una lucha revolucionaria que ha sido la base y el cimiento de las luchas revolucionarias de los tiempos que corren.

Ha escrito sin tapujos ni hipocresías: “Se podrá argumentar (seguramente algunos lo harán) de que el prófugo era una “papa caliente” en el difícil escenario electoral boliviano, pero lo que no se puede negar en estos casos extremos, es que si un revolucionario no puede ser protegido por sus pares. ¿Quiénes lo harán?. El continente ha cambiado de color, lo sabemos, y son pocos los países donde los que  luchan y son perseguidos de por vida pueden aspirar a refugiarse, pero lo que no se puede admitir bajo ningún concepto es que quienes precedieron a los revolucionarios y progresistas de hoy, se les cierren todas las puertas y se los entregue al enemigo que todos los días martiriza a nuestros pueblos. Muchos seguimos creyendo en los principios solidarios que marcaron nuestras vidas, en esos códigos éticos que dicen que cuando un hermano de lucha está en problemas, otros hermanos deben darle una mano aunque eso no sea lo  “políticamente correcto”. En nombre del internacionalismo defendamos a los que lucharon siempre.  Es ahora el momento que se escuchen nuestras voces. Por eso creemos que este domingo se ha perdido otra batalla y nos duele por el escenario donde se decidió, el de un gobierno que apoyamos, defendemos y respetamos, pero eso no significa que nos hagamos los distraídos o miremos a un costado. Battisti no debería haber sido extraditado, toda persona detenida tiene derecho a la defensa y mucho más aún cuando se trata de alguien que había solicitado refugio.  No sólo no se lo escuchó sino que se lo calificó de “terrorista” y otros epítetos que están fuera del lenguaje entre revolucionarios. Más aún si se trata de un luchador que con sus errores y aciertos allanó el camino para otros que vinieron después. Si hay algo que deberían entender muchos de los que hoy hicieron silencio o actuaron equivocadamente es que la historia no empezó cuando ellos llegaron, sino que muchos de los procesos revolucionarios y progresistas fueron posibles a que otros antes pusieron sacrificio, clandestinidad y lucha para cambiar sociedades deshumanizadas y retrógradas. Ahora ya es tarde. Battisti ha sido entregado a un enemigo que, desde Bolsonaro y Salvini, pasando por los medios hegemónicos, festejan. Nosotros seguimos pensando que no hay razones de Estado que justifiquen semejante yerro”

Carlos Lungarzo es argentino, residente en Brasil y es graduado en Filosofía y en matemáticas, y militó en el Movimiento al Socialismo (MAS) de Argentina. Es autor del libro editado en el 2012: “Los escenarios ocultos del Caso Battisti”. En el año 2008 luego de que Battisti fuera detenido en Brasil se dispuso a examinar las razones de la polémica condena del militante antifascista en Italia. Lungarzo fue a visitar a Battisti al complejo carcelario Papú. En una entrevista a raíz de su extradición, colegas de Resumen Latinoamericano entrevistaron al filósofo argentino Lungarzo y en ese encuentro habló de Battisti recordándolo cuando lo conoció en la cárcel brasileña: “Battisti es como un niño crecido. Es una persona llena de vida, de ideas. Como todo niño, a veces es un poco terco, muy imaginativo, muy buen amigo. Él se interesa por todo lo que usted habla. Por ejemplo, cuando supo quién era, me dijo: ¿cómo un matemático puede interesarse por esta cuestión? Entonces, le conté mi historia personal, dije que viví en Argentina en una época de dictadura, comencé a proteger a la gente. En fin, él es una persona encantadora. Y esa es una visión unánime. Prácticamente todos mis amigos se hicieron grandes amigos de él”.

El periodista de Resumen Latinoamericano le pide a Lungarzo que explique el por qué de tanta movilización de las autoridades italianas para su detención. Lugarzo responde sin titubear: “Es una historia un poco larga. Esta movilización de los últimos días es típica de todo país represor. En cualquier país de América Latina, o países latinos de Europa (especialmente España o Italia), cuando hay una persecución contra un fugitivo cualquiera, se juntan 50, 60 policías para hacer la operación. Es una manera de impresionar, porque el represor es, por naturaleza, cobarde. Entonces, él necesita un grupo muy grande para hacerlo. Esta es una cuestión operativa de la policía. Pero hay otra cuestión que me parece más importante. En primer lugar, no actuó en ninguna de las cuatro muertes que se atribuyen a él. Los delitos que cometió eran todos políticos, cosas como invadir un supermercado para hacer caja para las acciones revolucionarias, o eventualmente extorsionar a un torturador para que dejara de perseguir a la gente, cosas de ese tipo. Como él, al menos otros 1500 estudiantes fueron arrestados. Cesare venía siendo perseguido de esa manera tan violenta desde, más o menos, el final de los años 80. Y creo que eso se debe a su gran fama como escritor. Cesare escribió unos 18 libros, y los primeros eran todos relacionados con dramas de personas que vivían bajo el fascismo, especialmente en Italia. Estas historias representaban la realidad de un país donde aún existía el fascismo. Él mismo dice que no hay neofascismo o antiguo fascismo. Él habla sobre el fascismo real. Por otro lado, habla de las torturas, de los crímenes violentos, de los crímenes en las cárceles, de la violencia social. Eso dejó a los italianos furiosos. En 1994, cuando él estaba bajo la protección del gobierno francés, varias veces los fascistas italianos exigieron que Francia callara la boca de Battisti, impidiendo que él diera entrevistas a la radio o la televisión. Como Francia tiene muy fuerte el tema del derecho a la opinión, no lo hicieron. Y eso hizo ir aumentando la rabia del gobierno italiano contra Cesare Battisti. Creo que eso es lo que mejor explica todo esto. Cesare es mucho más escritor que militante. Este caso de Battisti es un caso típico de lo que llamaríamos un “asesinato antiiluminista”, como cuando quemaban las brujas en las hogueras, o cuando los italianos quemaron a Giordano Bruno, el filósofo. No lo quemaron, pero torturaron a Galileo Galilei, entonces ese es otro caso parecido”.

¿Y qué le espera a Césare Battisti en la cárcel italiana? Es la pregunta que se lanza a Lungarzo y él contesta lacónico: “Bueno, el proceso judicial acabó, eso no va a ser revisado. Él fue condenado inicialmente a cuatro prisiones perpetuas. Me imagino que los jueces se dieron cuenta de que era una condenación muy ridícula. Entonces, pasaron a condenarlo sólo a dos prisiones perpetuas. Creo que corre grave riesgo de tortura inicialmente. Si los grupos de derechos humanos de Europa no intervienen, puede ser torturado y pueden hacer cualquier tipo de cosas con él”.

Igor Fuser es doctor en Ciencia Política de la Universidad de Sao Paulo y profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Federal de Brasil. Escribió un artículo que fue publicado el 18 de diciembre por el periódico del Movimiento Sem Terra de Brasil, justo en el momento en que Battisti habáia decidido salir de Brasil hacia Bolivia, ante la posibilidad de ser detenido.

Igor Fuser, en su artículo elaborado para el proyecto Periodistas por la Democracia alude a cinco razones para defender a Battisti, considerando que podría quedarse en Brasil con su familia.

La primera: Lo más importante. Cesaro Battisti es inocente. El episodio de su condena en Italia es un escándalo comparable a la farsa judicial armada por Sergio Moro contra el ex presidente Lula. El italiano fue arrestado a finales de los años 1970 por su participación en un grupo de extrema izquierda y condenado a una pena de trece años por varios delitos políticos como subversión. Se escapó de la cárcel pocos meses después y reapareció en Francia, donde obtuvo asilo político. Sólo entonces, las autoridades judiciales italianas, como una especie de vendetta, decidieron acusarlo por el asesinato de cuatro hombres (tres de ellos, fascistas involucrados en diversos tipos de violencia). Sin ninguna prueba, sólo sobre la base de las delgadas premiadas de ex compañeros que de esa forma consiguieron aliviar sus penas, Battisti fue condenado a cadena perpetua. La segunda: Vamos a hablar claro: Battisti está siendo perseguido porque es un hombre de izquierda. El caso es de alto interés a la ascendente extrema derecha italiana, dueña para facturar políticamente con el show de la extradición. La tercera: Al presionar a Brasil, por diferentes medios y hasta los días de hoy, el gobierno de Italia pone en juego la soberanía política de nuestro país. Llegó al punto de amenazar con un boicot a la Copa del Mundo de 2014, luego volvió atrás y, al final de cuentas, eso no hizo la menor diferencia. En la larga novela del Caso Battisti, no faltó ni siquiera un diputado italiano, Ettore Pirovano, que en 2009, al criticar al ministro de Justicia Tarso Genro por su negativa a conceder la extradición, recurrió al infame prejuicio existente en Europa contra las mujeres brasileñas. “Brasil es más conocido por sus bailarinas que por sus juristas”, ironizó el parlamentario, del partido neofascista Liga del Norte. Se entiende, ahí, lo que ese elemento quiso decir por bailarinas. La cuarta: La extradición de Battisti es una completa aberración desde el punto de vista jurídico. La quinta: Finalmente, la extradición de Cesare Battisti representa una grave violación del principio de seguridad jurídica. La decisión de Lula, que rechazó la solicitud de extradición en 2010, fue confirmada al año siguiente por el STF. Sí, después de todo, el decreto de Lula aún fue sometido al STF, que lo aprobó el 11 de junio de 2011, por seis votos contra tres. Los seis jueces que votaron a favor de la decisión de Lula y el rechazo de las quejas de Italia fueron Fux (impresionante!), Lewandowski, Marco Aurelio, Carmen Lúcia, Ayres Britto y Joaquim Barbosa. En suma: asunto encerrado, juzgado en todas las instancias posibles mucho más allá de lo que sería imaginable. Desde entonces, Battisti ya no es un refugiado político, sino un inmigrante con residencia permanente, condición que mantiene hasta el presente momento. Aceptar su arresto y entrega a un gobierno extranjero significa admitir que las garantías jurídicas ya no valen nada más en Brasil, que cualquier ciudadano o ciudadana puede en cualquier momento ser víctima del arbitrio del Estado, exactamente como ocurrió durante los 21 años de la dictadura militar – los tiempos de la tiranía, que los fascistas están intentando implantar nuevamente, pero no lo logran

Entre bambalinas. En las entrañas. En los recovecos del gobierno de Evo Morales seguramente están (y estarán) las respuestas a las tantas preguntas sobre el caso Cesaro Battisti. Y particularmente sobre los entretelones de su extradición. Una extradición cuestionada a todas voces. Una extradición celebrada y festejada, públicamente, por el gobierno italiano y por el gobierno fascista brasileño.

Una situación incómoda para el presidente aymara Evo Morales. Una situación que pudo haberse evitado, pero que ahora lo pone bajo la lupa. Una situación que seguramente tendrá sus consecuencias, en la interna política boliviana, siendo los espectadores de la platea los gobiernos de Brasil y de Italia, siendo que en realidad ellos también tienen roles protagónicos en esta nueva historia de maldades de un sistema repulsivo para las democracias de nuestros días. Porque más allá de las responsabilidades que puedan definirse a Battisti sobre actos delictivos (por la justicia italiana, que deberá darle las debidas garantías a Battisti) estos procedimientos de extradiciones y conspiraciones basadas en intereses políticos, no le hacen nada bien a las democracias que se dicen vigentes, en Bolivia y en Brasil.

Esta es una situación incómoda e irregular.

Un hecho repulsivo, porque viene bosquejado, planificado e instrumentado por los hombres de los gobiernos que no respetan derechos y se imponen abrazados al terrorismo de Estado , a los autoritarismos y a despotismos mafiosos, propios de las mentes de derechas y de un fascismo repugnante que busca afanosamente hacer un remake de sus viejas prácticas, sin importar vidas ni leyes.

Y Evo Morales no era uno de esos gobiernos. ¿Y entonces, qué le pasó?¿Qué aconteció?

Verdaderamente un asco de situación: desde la extradición, por la luz verde que dio Evo Morales, que ahora está bajo la lupa de una comunidad revolucionaria sudamericana sumida en la decepción y en la impotencia, y hasta lo hecho por el gobierno fascista del Brasil y hasta lo hecho por el gobierno, no menos fascista de Italia.

Verdaderamente son muchas las preguntas para Evo Morales. El gobierno italiano se dio el gusto. El gobierno fascista de Bolsonaro otro tanto.

Mientras tanto, Cesare Battisti, que fue arrojado al circo romano desde el suelo andino, es quien ahora lleva la peor parte.

¿Tenía que ser así verdaderamente?

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*Foto de Portada: AFP

*Foto 2: PeriodistasLibres www.resumenlatinoamericano.com

*Foto 3: www.resumenlatinoamericano.com