Home / Crimen organizado / HACIENDO FOCO EN EL NARCOTRAFICO PARAGUAYO
imagen-1

HACIENDO FOCO EN EL NARCOTRAFICO PARAGUAYO

Por Jean Georges Almendras

HACIENDO FOCO EN EL NARCOTRAFICO PARAGUAYO

                                 Por Jean Georges Almendras- 22 de setiembre de 2016

A poco de cumplirse dos años del asesinato del periodista Pablo Medina, en el Paraguay, por un lado  los medios de comunicación asunceños se hacen merecido eco del reciente estreno de la película de Juan Manuel Salinas “Paraguay, droga y banana”, y por el otro, el gobierno de Horacio Cartes enfrenta uno de sus momentos más difíciles y más reñidos con los sectores populares. Porque, los conflictos sociales se agravan. Y porque el gobierno, segundo a segundo, va perdiendo credibilidad. Y porque la transparencia y honestidad de la administración Cartes ,vertiginosamente se torna inconsistente (¿alguna vez tuvo la consistencia adecuada?). Pero hay más, porque el clima político del hermano país está cargado de una intensidad tal que hoy por hoy es inimaginable pensar que el Poder Ejecutivo está en condiciones óptimas para gobernar: sobran las muertes y las diferencias sociales; sobran las corrupciones y las denuncias relacionadas con el narcotráfico y lo que es más, sobran las movilizaciones estudiantiles y campesinas, levantando el dedo acusador contra el “guía” del pueblo paraguayo: Horacio Cartes. Lo que significa que el vaso se desbordó. En definitiva, el Paraguay de nuestros días muy lejos está de ser un país en el que la fraternidad ciudadana se codea con el aparato estatal. Todo lo contrario. Ciudadanía y Estado, están literalmente en conflicto. Un conflicto cuyas raíces históricas están a flor de piel. Y la narco política sigue siendo una de las vedettes del conflicto, de  la mano de un sistema económico contaminado por la corrupción, fundamentalmente a la hora de gobernar o de estar en lugares claves de la administración pública y judicial.

En medio de ese contexto, donde las tensiones sociales se dan la mano con las incertidumbres (en particular cuando se reclama justicia por diferentes causas y en diversidad de expedientes) desde no pocos sectores populares y estudiantiles se comienza a dar rienda suelta a una andanada de protestas y de movilizaciones, que permiten crean conciencia de la grave situación del Paraguay del 2016.

Y seguramente, no por casualidad, el filme de Salinas –cuya realización data de unos años atrás- recién sale a la luz pública en estos precisos momentos: con la impronta de un realizador que tuvo la paciencia y el valor  de zambullirse en la historia del Paraguay, haciendo foco en el narcotráfico y haciendo foco en todos aquellos personajes que formaron parte de ese flagelo que hoy está extendido por todo el mundo, con ramificaciones por doquier y a todo nivel.

Y no por casualidad la realización documental aborda los primeros pasos del tráfico de drogas en el Paraguay y las vinculaciones con el sistema político y el contrabando,  dejando en  evidencia que destacadas personalidades de los partidos políticos y los medios de comunicación mismos fueron sus cómplices. ¿Un panorama del ayer que dista mucho del panorama de hoy?

Seguramente en función de que el filme de Salinas revolucionó la sociedad paraguaya resultan ser muy oportunas las declaraciones de Nicanor Duarte  al diario Ultima Hora. El ex embajador de Cartes en Argentina (y hoy  un severo crítico del gobierno) hablando sobre temas relacionados con el narcotráfico, la administración en curso y el cartismo propiamente dicho fue en extremo categórico al decir que ve a Horacio Cartes como el empresariocuya gran utopía es que el Paraguay sea propiedad de sus empresas” (y que por esa razón) “se rodeó de gerentes voraces y absolutamente inoperantes para la gestión pública”.

331116_20160212075934_horacio-cartes

Pero además, Nicanor Duarte vaticinó que el cartismo está en retiraday que el narcotráfico es la explicación por la que no hay resultados con respecto al combate al Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). Y agregó:yo creo que los elementos del narcotráfico están infiltrados hoy en lugares muy importantes de las decisiones públicas. En el pasado, en el Paraguay, estos sectores esponsoreaban a quienes iban a ocupar los cargos de representación política. Hoy, son ellos directamente los que han preferido eliminar la intermediación y presentarse directamente a los cargos de representación o a disputar los cargos públicos más importantes

Las expresiones de Nicanor Duarte nos llevan inevitablemente a recordar al lector, como uno de los casos más emblemáticos de ésta nueva metodología mafiosa (la de infiltrarse en lugares importantes) el caso de Vilmar “Neneco” Acosta Marquez

Vilmar “Neneco” Acosta Márquez es un ciudadano paraguayo que al día de hoy viene  cumpliendo prisión preventiva en la Penitenciaría Nacional de Tacumbu a la espera del juicio  oral por la muerte del periodista Pablo Medina. Pero  mucho antes, era un ciudadano paraguayo que apoyado (o tutelado) por el Partido Colorado pudo llegar a ser intendente de una pequeña ciudad (Ypejhú), ubicada en la frontera seca entre Brasil y Paraguay, desde donde dirigía el negocio del narcotráfico.

Pero sigamos conociendo detalles de esa metodología mafiosa de infiltración que llevó a la práctica  “Neneco” Acosta, como tantos otros en los últimos tiempos. A comienzos de marzo de 2015, en una de las páginas del diario ABC Color se consignaba  “hasta octubre de 2010 Vilmar “Neneco” Acosta Marquez no era más que un desconocido  poblador de Ypejhu, un pequeño distrito ubicado a 337 kilómetros de Asunción. Usando como plataforma el movimiento Vanguardia Colorada liderado por el ex vicepresidente de la República Luis Castiglioni y el caudillo altoparanaense Javier Zacarías Irum, presentó su candidatura a la intendencia de su distrito. A poco de que llegaran las internas, dos de los hermanos de “Neneco” fueron acribillados. Uno de ellos murió en el lugar, mientras que el segundo falleció camino del hospital de la ciudad de Paranhos. De acuerdo a los investigadores, el ataque fue perpetrado por miembros de la familia Giménez Suárez, conocidos narcotraficantes de la frontera, con quienes Acosta Marquez mantenía viejas rencillas. El problema en aquella oportunidad había surgido luego de la incautación de unos 5.000 kilos de marihuana prensada efectuada por agentes de Antinarcóticos de la Policía. El 17 de febrero de 2011 Vilmar Acosta Marquez y su padre, Vidal Acosta, fueron detenidos por orden de la fiscal Ninfa Mercedes Aguilar luego de que se hallaran cabellos y cuero cabelludo de seres humanos en la propiedad del último, ubicada  en el barrio Virgen de Fátima de Ypejhú. Un día después se encontraron huesos humanos en la misma propiedad. Ambos fueron llevados  a la penitenciaría regional de Coronel Oviedo, medida confirmada por el Tribunal de Alzada de Salto del Guairá, instancia que semanas después decidió volver sobre sus pasos y liberarlos. “Neneco” salió libre el 11 de marzo, apenas dos días antes de las internas de la ANR. Según los propios fiscales del caso, el cambio de decisión se había dado luego de una grosera intromisión del ministro de la Corte Víctor Núñez. Los jueces que liberaron a los Acosta fueron enjuiciados y encontrados culpables de irregularidades, aunque se les dio apenas un apercibimiento como sanción. Núñez terminaría renunciando al cargo de ministro de la máxima instancia judicial el año pasado”

Lo cierto es que Vilmar “Neneco” Acosta llegó a ocupar el cargo de Intendente, con todas las mieles que deparan al funcionario público de los tiempos modernos. La infiltración de uno de los hombres fuertes del narcotráfico en la región se había concretado legalmente. Nadie podría entorpecer sus actividades y su doble juego. Solo un hombre tuvo la osadía de desenmascarar a “Neneco” Acosta. Ese hombre fue nuestro colaborador y amigo, el periodista Pablo Medina. Y las consecuencias fueron inevitables: resolvieron asesinarlo. Es decir, sacarlo del medio. Cercenar su vida como única forma de silenciarlo. Como lo hicieron con otros colegas años atrás, sorprendentemente con el advenimiento de la democracia.¿  Acaso se desarticulaba la dictadura militar y se instalaba la dictadura criminal?


Pero la muerte de Pablo Medina y de su asistente Antonia Almada,  no hizo otra que avivar el fuego de la toma de conciencia de que todo tiene un límite. Y con los altibajos propios de la condición humana las protestas y los clamores de justicia comenzaron a resonar estrepitosamente en las calles de Asunción y en los poblados más castigados (y más dominados) por el narcotráfico. La bola de nieve fue creciendo visiblemente y el sistema político tembló. Temblaron ciertos cimientos del crimen organizado y muchos personajes comenzaron a mirarse entre sí, cuando ya resultaba imposible frenar la andanada de consecuencias que generó el atentado al periodista. Consecuencias que no calibró Vilmar “Neneco” Acosta Marquez, a la hora en que habría  planificado y ordenado la muerte del periodista, tal como lo deja entrever la acusación de la Fiscalía, sindicándolo como el ideólogo de uno de los hechos criminales más mediáticos y más alevosos de los últimos dos años.

Vilmar “Neneco” Acosta permaneció prófugo varios meses ¿Quizás asistido por sus amistades del ámbito político y policial?¿Quizás amparado por el fuerte brazo de la impunidad todavía vigente en el Paraguay?.

Vilmar “Neneco” Acosta finalmente pudo ser capturado en el Brasil, y extraditado al Paraguay para ser sometido a la Justicia, a pesar de las múltiples artimañas legales que su defensa materializó para impedirlo. Más después fue igualmente capturado en el Brasil uno de los sicarios del atentado a Medina, no así su cómplice que continúa prófugo.

No obstante que Vilmar “Neneco” Acosta  es muy mediático, muy lejos está de ser comparado con los personajes del entramado político-narco de los tiempos que se aluden en el filme  de Salinas, donde los protagonistas eran verdaderamente pesos pesados de un crimen organizado amparado en la impunidad de los regímenes de turno.

Retomando La labor del realizador  Salinas, de hecho su documental ha sido merecidamente valorado: especialmente por su alto contenido testimonial y de denuncia. No olvidemos que bucear en los recovecos del pasado paraguayo y dar nombres y apellidos de implicados en la vorágine de corrupción alrededor de la droga no es (ni ha sido) una tarea a tomarse a la ligera. Y tenemos que tener muy presente que hacerlo, es comprometerse con la verdad, y eso hoy en día a uno le puede costar la vida. Y ese compromiso sale a la luz pública en un momento muy oportuno. En un tiempo de definiciones.

dsc_0706

Según lo consigna EPA  el periodista Sergio Ferreira definió el documental como “una obra audaz. Un filme que estira al debate y que esperemos mueva el avispero para aclarar nuestra historia reciente. Mete el dedo en la llaga con su documental”.

En la publicación EPA, al reseñar los múltiples comentarios sobre el filme, se consigna  uno de los tramos del contundente artículo del abogado Jorge Figueredo, Director de Antimafia Dos  Mil Paraguay. En el artículo titulado “Paraguay, droga y banana: filme comprometido y antimafioso” Figueredo señalaba “en el Paraguay el derrocamiento de Stroessner no fue producto de una revolución popular, de una conspiración de las diversas organizaciones civiles y políticas. La cúpula militar corrupta y mafiosa, ligada sobre todo al narcotráfico, desplazó solo a Stroessner pero no desmontó el sistema criminal que prevaleció durante décadas. Es decir: aquí solo echaron a Stroessner pero sus herederos políticos, económicos, y hasta culturales se quedaron, se “aggionaron”. De criminales pasaron a convertirse en grandes demócratas y lograron lo que ni siquiera los nazis habían logrado en Alemania luego de la segunda guerra mundial”

Otro colega del diario Ultima Hora fue mucho más preciso. Sergio Cáceres destacó:” Es innegable que mostrar la vida conocida pero censurada del general Andrés Rodríguez como narcotraficante es de una valentía destacable. En éste país de frágil memoria y de silencios cobardes, esta película marca todo un hito. Debería ser mostrado en los colegios para que los jóvenes sepan más de nuestra historia y acometan el saludable acto de desmitificar a nuestros supuestos héroes. Los padres tienen la brillante oportunidad de que la película está exhibiéndose en los cines del país. Hay que ir a verla, no solo como un ejercicio estético y cultural, sino como una acción política y ética”.

Siempre en EPA, el periodista Andrés Colmán  del diario Ultima Hora escribió:”Si la imagen que usted tiene de Juan Manuel “Piquito” Salinas es el de un periodista frívolo, autor de columnas de chismes y animador de programas televisivos de farándula probablemente se va a sorprender. El Salinas que se inaugura como realizador cinematográfico parece otro: un buen investigador periodístico que rastrea algunos de los temas más candentes y cruciales del panorama político y criminal en Paraguay, con  mucha habilidad narrativa, audiovisual y solidez documental”

Y luego agregó: “Su principal valor es la audacia y valentía de su realizador, al no temer en llamar narcotraficante al ex presidente Andrés Rodríguez, a quien muchos consideran un héroe civil o el “padre de la democracia”, y hacerlo además con una buena base documental, con testimonios creíbles, con un guión muy bien estructurado que da solidez y coherencia al relato”

regular_paraguay_droga_banana-jpg

Pero la película de Juan Manuel Salinas va más allá al acusar a toda la clase política de haber sido muy condescendiente –en realidad cómplice- al aceptar que un general narcotraficante sea el primer presidente democrático del Paraguay, porque se estaban sentando las bases de un sistema narco político que fue creciendo hasta la actualidad. El filme de Salinas es un documento que reaviva la memoria y que debe ser visto para entender muchas de las cosas que suceden actualmente” continúa Colmán.

E insiste: “Hay un momento muy elocuente que rescata el filme, la sesión del Congreso Nacional en que se debate si el senador vitalicio Andrés Rodríguez debe ser desaforado o no para ser investigado ante las acusaciones de ser narcotraficante. Ver a rostros conocidos de la política –de entonces y de ahora- en fragmentos de sus discursos de defensa al “padre de la democracia” resulta patético. Por eso, el filme de Salinas es un documento que reaviva la memoria y que debe ser visto para entender muchas de las cosas que suceden actualmente” concluye Colmán

Y es así efectivamente. Hacer foco en el narcotráfico del Paraguay de ayer, es hacer foco en el narcotráfico del Paraguay de hoy. Significa, que solo entenderemos el presente si entendemos prolija y certeramente el pasado.

Y entender significa denunciar y comprometerse. Y hoy tenemos suficientes elementos como para entender, denunciar y comprometernos. ¿Alguien lo pone en duda?

 

*Foto Portada: www.youtube.com (Ex presidente Andrés Rodríguez)

*Foto 2: www.espectador.com (Horacio Cartes)

* Foto 3:www.epa.com.py (Cineasta Juan Manuel Salinas)

*Foto 4:www.epa.com.py (Andrés Rodríguez)