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¡HE AQUÍ EL ESTADO-MAFIA! Y MUCHO MÁS…

Por Giorgio Bongiovanni

¡HE AQUÍ EL ESTADO-MAFIA! Y  MUCHO MÁS…

El Canal Rete 4 emite programa para limpiar el buen nombre de Contrada y de Dell’Utri

Por Giorgio Bongiovanni

He aquí el Estado-mafia. He aquí la “mafia sutil” que entra en las casas de los italianos para  limpiar el nombre de a dos procesados y condenados definitivamente por la Casación por el delito de concurso externo en asociación mafiosa.

La mistificación de los hechos salió al aire en el canal “Rete 4”, durante el programa televisivo “Il Labirinto – Storie di ordinaria in-giustizia” (El Laberinto – Historias de ordinaria in-justicia”. Los protagonistas del programa conducido por Carmelo Abbate fueron Marcello Dell’Utri y Bruno Contrada. El primero, ex Senador y gerente de empresas fue condenado a siete años, el segundo, ex número tres del SISDE además de ser jefe de la Brigada Movíl de Palermo, fue condenado a diez años. El “hilo conductor” es la hipótesis de la inexistencia del delito de concurso externo, se basa en lo expresado por la Corte de Estrasburgo en abril de 2015, que habría dicho que Contrada no tendría que haber sido condenado. ¡Es absolutamente falso!

La Corte Europea de Estrasburgo no entró bajo ningún aspecto en la reconstrucción de los hechos atribuidos a Contrada, sino que simplemente se limitó a sostener que en la época en que ocurrieron los hechos (1979-1988) el delito por el cual fue condenado (concurso externo en asociación mafiosa) “no era suficientemente claro ni previsible”. Más allá del hecho de que si no hubiera sido previsto el concurso externo Contrada habría sido condenado por asociación para delinquir (hasta 1983), o por asociación mafiosa, o por colaboración con la mafia, la realidad es que este especial tipo de delito es un combinado de la asociación mafiosa y del concurso en delito. Durante el programa no se hizo ninguna referencia a la motivación con la cual la Corte de Apelaciones de Caltanissetta estableció el “No” a la solicitud de revisión el pasado 18 de noviembre.

¿Cómo puede ser que no haya surgido ningún tipo de indignación por parte del Jefe de estado Sergio Mattarella, Presidente del Consejo Superior de la magistratura, o por parte del Primer Ministro Matteo Renzi?

¿Por qué no dicen nada con respecto a este enésimo intento de limpiar, aferrándose a lo imposible,  de estos dos criminales en cuestión?

¿Qué esperamos para hacer valer ese sentimiento de Justicia que tendría que caracterizar a los máximos organismos institucionales? ¿Acaso ellos también están de acuerdo con este “proceso” revisionista? Claro está que la transmisión ocurrió ayer y tal vez en los próximos días asistamos a algún comentario, pero sería realmente una gran sorpresa. Además hoy los ojos del mundo están todos dirigidos a la salida de Europa por parte del Reino Unido. ¿Qué importa si se dicen tonterías sobre la justicia italiana? Tonterías como las que el mismo Dr. Contrada contó al calificar como “una manga de sinverguenzas” a esos colaboradores de justicia que han hablado de él y de sus relaciones con la mafia, de las cuales la mitad, o un poco más, según sus dichos, no habrían sido considerados creíbles. ¿Y la otra mitad? Hay arrepentidos mafiosos como Gaspare Mutolo, cuyas declaraciones fueron consideradas creíbles, incluso según la Corte Suprema de Casación.

Y ¿qué decir además de la enorme cantidad de testigos de alto calibre que han contado hechos desconcertantes y espantosos? Basta con pensar en magistrados como Del Ponte, Caponnetto, Almerighi, Vito D’Ambrosio, hasta incluso Ayala. Todos ellos han hablado de la desconfianza que Giovanni Falcone y Paolo Borsellino (y también Boris Giuliano) sentían por “’u Dutturi”. Además están las sentencias que transcriben “negro sobre blanco” el dato de que Contrada le habría dado la licencia de conducir a los jefes mafiosos Stefano Bontate y Giuseppe Greco, que facilitò la fuga durante años de Totò Riina y la fuga de Salvatore Inzerillo y de John Gambino, que mantenía relaciones de privilegio con Michele y Salvatore Greco, que soplaba los secretos de las investigaciones a los mafiosos a cambio de favores y regalos y que llevó a su juicio a testigos falsos para su defensa. Son todos hechos que han quedado impresos en la historia.

Una línea que también vale para Marcello Dell’Utri, según la Casación durante 18 años, desde el ’74 hasta el ’92, intermediario del acuerdo entre Silvio Berlusconi y Cosa Nostra. En la sentencia se dice que “la conducta ilícita del Senador Marcello Dell’Utri duró veinte años” con una serie de comportamientos “para nada aleatorios, así como también extremadamente graves y profundamente dañinos para los intereses de relevancia constitucional”. Además está escrito que “la erogación sistemática de enormes sumas de dinero por parte de Marcello Dell’Utri para Gaetano Cinà indica la firme voluntad de Berlusconi de poner en marcha un acuerdo más allá de los cambios de los cargos en la cúpula de Cosa Nostra”. Según los Jueces esas relaciones entre el ex Senador y Cosa Nostra se han podido comprobar hasta el año 1992. Importa muy poco si el General Carlo Alberto Dalla Chiesa (para nosotros un Padre de la Patria) nunca dijo el nombre de Marcello Dell’Utri a su hija Rita (como ella sostuvo al ser entrevistada en el mismo especial de “Rete 4”). El nombre del ex Senador fue pronunciado por Paolo Borsellino en una entrevista que el Juez concedió a los periodistas franceses de “Canal Plus”, Fabrizio Calvi y Jean Pierre Moscardo, en su casa de Palermo el 21 de mayo de 1992.

Seguramente se puede llegar a la conclusión de que incluso después de ese año hubo contactos entre los jefes mafiosos y Dell’Utri. Lo dicen otros colaboradores de justicia, hay procesos judiciales en curso (como el que se está celebrando sobre la negociación Estado-mafia) que afrontan además el período histórico sucesivo que hasta el momento ha quedado sin aclarar.

Lo que queda claro es que en todos estos años nadie ha reflexionado, o se ha escandalizado, en cuanto al hecho concreto de que un condenado definitivamente por concurso externo en asociación mafiosa, no solo ha sido uno de los fundadores de uno de los partidos más importantes de Italia (Forza Italia) y que ha gobernado por veinte años, sino que además llegó a ocupar un escaño en el Parlamento.

He aquí el Estado-mafia que hemos vivido. He aquí la “mafia sutil” que aún hoy rige en nuestro país, inclusive gracias al beneplácito de una determinada prensa y de determinados grandes periodistas que prefieren tergiversar la realidad.