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INDIGENA MEXICANO ISIDRO BALDENEGRO, SU MUERTE A TIROS NOS AVERGUENZA

Por Jean Georges Almendras

 

INDIGENA MEXICANO ISIDRO BALDENEGRO, SU MUERTE A TIROS NOS AVERGUENZA

Histórico líder y activista indígena, premio Goldman 2005, se oponía a tala legal o ilegal de montes

Por Jean Georges Almendras-25 de enero de 2017

 

De seis balazos asesinaron a Isidro Baldenegro López, indígena tarahumara, que tenía 51 años de edad y que era líder de la comunidad a la que pertenecía, en la región de la Sierra Madre Occidental, territorio mexicano, en el que su padre Julio corrió igual suerte pero en el año 1986. Padre e hijo se oponían, con los demás integrantes de las comunidades tarahumaras –originariamente “raramúris”- a la tala y venta de madera, tanto ilegal como legal, del monte nativo allí existente. Los beneficiarios de esas talas, en los últimos 30 años, eran poderosas empresas privadas y estatales. Oponerse públicamente a esos emprendimientos de neto corte comercial, diríamos que fue la sentencia de muerte de los Baldenegro, en medio de una tenaz lucha regional por preservar el medio ambiente. Una lucha que a Isidro Baldenegro le significó el premio Goldman en el año 2005, tal como ocurrió con la indígena lenca y activista hondureña Berta Cáceres, en el 2016. Pero ese reconocimiento internacional no fue impedimento para que ambos fueran asesinados por manos de criminales. ¿Criminales que seguramente cumplieron órdenes de personajes influyentes y estrechamente vinculados con los grupos económicos, que vieron en el accionar de los líderes galardonados un verdadero riesgo a sus objetivos? No hay duda que sí.

Las tribus raramúris viven en la Sierra Madre Occidental, en una de sus partes más altas, conocida como Coloradas de la Virgen, territorio que consideran como propio y en el que desde hace tiempo se procura mantener a distancia de las políticas de tala de monte, propiciadas por empresas multinacionales y estatales.

Tal como lo hizo su padre Julio en los años 80, Isidro Baldenegro, que nació y creció en una tierra ancestral en las montañas de Sierra Madre, una región conocida por su biodiversidad continuó liderando esta postura y se convirtió en uno de los activistas indígenas más reconocidos en América Latina, por su lucha por la preservación de los bosques de pino y roble de la Sierra Madre Occidental. Otro de los aspectos más salientes del líder Baldenegro fue haber denunciado públicamente a empresarios, por estar aliados con narcotraficantes y madereros, razón por la cual fundó una ONG en 1993, con único cometido de combatir la deforestación. Isidro Baldenegro y los integrantes de su comunidad organizaron marchas y bloqueos comunitarios que provocaron el cierre temporal de la tala por parte del gobierno en el año 2002, pero al año siguiente organizó una protesta con la participación de esposas de activistas asesinados, movilización que derivó en la prohibición de la tala por decisión judicial.

No obstante, Isidro Baldenegro López fue detenido y en consecuencia fue denominado preso de conciencia por Amnistía internacional, siendo liberado 15 meses después y absuelto de todos los cargos. indio1  

En el año 2005 fue galardonado con el Premio Goldman Medioambiental por su lucha no violenta en defensa de los bosques antiguos de la tala devastadora. Hay que consignar que hasta enero de este 2017 este premio fue otorgado a cuatro activistas mexicanos, entre ellos Baldenegro. En una oportunidad, y a propósito de Baldenegro, el Presidente de la Fundación Ambiental de Goldman dijo: “el trabajo implacable de Baldenegro que organiza protestas pacíficas contra la tala ilegal en las montañas de la Sierra Madre ayudó a proteger los bosques, las tierras y los derechos de su pueblo. Fue un líder osado y una fuente de inspiración para tanta gente luchando por proteger nuestro medio ambiente y los pueblos indígenas”.

El 15 de enero la criminalidad organizada del sub mundo de los taladores de montes ilegales (y legales) le puso punto final a la vida de Isidro Baldenegro. Lo emboscaron en la comunidad donde residía y en un remoto municipio le dispararon en seis oportunidades ocasionándole la muerte.

Según trascendió, Isidro había buscado refugio en una casa de la sierra perteneciente a un tío, al norte de la ciudad de Chihuahua, y en la tarde del día 15 un hombre de aproximadamente 25 años –se estima conocido de la víctima- sacó un arma de entre sus ropas y le disparó a Isidro, prácticamente a quemarropa . Mientras los familiares y allegados han denunciado públicamente que este ataque forma parte del contexto de violencia ejercido por matones al servicio de las empresas taladoras, los cuales en los últimos tiempos no serían ajenos a otros asesinatos y a atentados contra otros indígenas opuestos a la deforestación, trascendió la noticia de que las autoridades tendrían identificado al autor de los disparos. Todas las investigaciones de rigor ahora están en pleno curso, aguardándose con expectativa los resultados.

Aún habiéndose ganado juicios a favor de los defensores de los montes, los taladores siguen operando en la zona y al margen de la ley. Y además, se generan episodios en los que personas, seguramente pagadas por los taladores, amedrentan a los indígenas de las comunidades de la zona, entre ellas la raramúri, una de las más pobres de México. Muchos compañeros de lucha de Isidro han declarado a los medios de comunicación de la zona que los sicarios tienen atemorizado al pueblo. Esta comunidad “Rarámuri” (que más tarde fueron llamados “Tarahumara”) vive exclusivamente en las montañas de Chihuahua y su nombre significa pies ligeros.

De acuerdo a lo publicado en BBC Mundo, el etnólogo noruego Carl Lumholtz, quien escribió el primer libro sobre las comunidades indígenas en el norte del país (libro que se llama “México desconocido” editado en el año 1902) y en el que el autor habla de su sorpresa al encontrar una raza “que vivía aún como en la Edad de Piedra”, señala que estas comunidades lograron superar esa época.

Sin olvidarnos de este contexto histórico, se ha escrito recientemente, sobre éstas comunidades, que la tala de sus bosques y sequías afectaron sus cultivos de maíz y frijol, y de hecho, como se menciona en BBC Mundo “la mitad de los niños de ésta etnia padecen desnutrición”, tal lo informado desde el gobierno de Chihuahua.

Asimismo se informó, que desde los últimos cinco años, el mayor problema es el acoso de carteles del narcotráfico aliados con los taladores, y que los grupos aplican el terror, desplazando a los pueblos para quedarse con sus tierras y sembrar amapola .

Una activista, anónimamente por temor a las represalias, dijo a los medios de prensa que la lucha de Isidro Baldenegro estaba dirigida también a estos grupos y que “no podemos desligar el asesinato de Isidro a los caciques y la delincuencia organizada ni a la defensa del bosque. Los cacicazgos aliados con madereros y delincuencia organizada son los autores materiales e intelectuales del crimen”

Según los declarado por la activista a BBC Mundo “en los últimos años, unos 10 líderes comunitarios y defensores del bosque de Coloradas de la Virgen han sido asesinados; solo el año pasado se cometieron unos tres crímenes y ningunos de los casos fueron resueltos. Ojalá eso no ocurra con Isidro, tiene que haber justicia, el gobierno debe detener a los criminales y castigarlos. Tenemos mucho miedo, no podemos visitar otras rancherías y a veces ni siquiera salir de nuestras casas, porque pueden atacarnos. Pero vamos a seguir

Las repercusiones tras la muerte de Isidro Baldenegro no fueron menores. Por ejemplo numerosas organizaciones civiles mexicanas e internacionales condenaron el mortal ataque. En ese marco la directora de Aministía International para América Latina, Erika Guevara-Rosas dijo categóricamente:” el crimen es una trágica ilustración de los peligros que enfrentar quienes dedican su vida a defender los derechos humanos en América Latina, una de las regiones más peligrosas para los activistasindio2

Por su parte el relator de las Naciones Unidas, Michel Forts, condenó enérgicamente el asesinato, calificándolo de “indignante y absurdo”, al tiempo de exigir justicia a las autoridades mexicanas. A todo esto la filial de Greenpeace en México publicó un comunicado en su página web en el que se pregunta:”¿ Qué tan fuerte era su voz que tuvieron que silenciarla ?”;”¿Hasta cuándo tendremos que seguir contando los casos de activistas asesinados?”.

Las cifras estremecen: según el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (una de las organizaciones ecologistas más importantes de México) entre los años 2010 y 2016 se registraron, al menos, unos 303 ataques a activistas ambientales.

Y otras cifras estremecen aún más: unos 122 activistas medioambientales fueron asesinados en Latinoamérica en el año 2015, y unos 185 ecologistas fueron asesinados en todo el mundo, 33 de los cuales fueron asesinados en México.

Cuando en marzo del pasado año 2016 mataron en Honduras a la indígena Lenca Berta Cáceres no nos alcanzaron los calificativos para condenar el crimen. Porque no hay vocabulario que pueda describir la indignación que se siente ante semejante brutalidad que hace añicos, no solo la vida de la víctima, sino además la conciencia humana, de nuestra civilización. Esa civilización de la que nos sentimos “orgullosos” cuando hablamos de los adelantos tecnológicos y científicos. ¿Orgullosos? ¿Podremos sentirnos orgullosos cuando sabemos que muchas de esas tecnologías no son otra cosa que medios óptimos para avasallar pueblos, tierras y vidas?.

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Me resulta inevitable traer a mi memoria un episodio que concierne a mi país: Uruguay; y que concierne a uno de sus recientes presidentes: José “Pepe” Mujica. No hace mucho tiempo, precisamente él, que ha sembrado toda una suerte de mitología alrededor de su persona (por su perfil de hombre campechano y de oratoria populista) y que es conocido mundialmente como un presidente austero, distante de los convencionalismos y de las formalidades, y sobradamente conocedor de la condición humana por haber sufrido en carne propia las consecuencias de le represión militar y policial (por haber sido guerrillero del MLN Tupamaros) no tuvo reparo alguno en calificar (públicamente) de “terroristas” a los ecologistas uruguayos que se movilizaban pacíficamente por las calles de Montevideo, expresando su enérgica oposición a las explotaciones mineras a cielo abierto en suelo uruguayo, con el saldo nefasto de la destrucción ambiental y con el saldo nefasto de la violación de la soberanía por parte de trasnacionales. ¿Tengo que suponer que afortunadamente los movilizados no eran las comunidades originarias charrúas porque seguramente habrían habido atentados?.Espero que no.

Si un presidente como Mujica lanzaba a los cuatro vientos tales apreciaciones ¿Qué podemos esperar de una caterva de empresarios de tierras mexicanas u hondureñas buscando (con fines exclusivamente comerciales) talar hectáreas y hectáreas de monte o instalar hidroeléctricas en tierras en las que residen comunidades indígenas? ¿Qué podemos esperar de personajes como Luciano Benetton que no titubeó en disponer que “sus tierras” de la Patagonia argentina, fueran desalojadas a plomo y garrote por fuerzas policiales que reprimieron brutalmente a grupos indígenas mapuches, con el vil argumento de que estaban usurpando territorios que pertenecían al empresario italiano? ¿Acaso podemos esperar de estas gentes, sentimientos de respeto a la naturaleza, a la vida de los pueblos y a los derechos humanos de esos pueblos, y a las leyes? No me parece. Las evidencias hablan por sí mismas, porque está más que claro que estas gentes no respetan nada. ¿Se saben impunes? Cuesta decirlo, pero es lo más probable. Dinero, poder y absoluta falta de valores, hacen y dicen mucho, en los tiempos que corren.

Ayer, la víctima fue la indígena lenca Berta Cáceres. Hoy, la víctima fue el indígena raramúri Isidro Baldenegro. ¿Sus victimarios?: los criminales del poder y del neoliberalismo de siempre.

Lencas, raramuris, mapuches, otros grupos indígenas, ustedes, nosotros. Ya no importa mucho si somos indígenas o si no lo somos. Solo importa que esas “sus luchas” deben ser abrazadas por quienes aún no hemos sido devorados por el mercantilismo, los egoísmos y las maldades criminales que pululan y sobran, por todas las regiones del mundo. Sin excepción. No sé si estamos a tiempo de evitar más muertes, pero al menos intentémoslo, juntos.

*Foto de Portada: www.thenewyorktimes.com

*Foto 2: www.sinembargo.com

*Foto 3: www.democracynow.com

*Foto 4: www.lajornada.com