Home / Crimen organizado / JUSTICIA KAFKIANA Y DICTADURA CARTISTA
justportada

JUSTICIA KAFKIANA Y DICTADURA CARTISTA

Por Jorge Figueredo

 

JUSTICIA KAFKIANA Y DICTADURA CARTISTA

A 28 años de la caída del dictador Stroessner

Por Jorge Figueredo-4 de febrero de 2017

Los días 2 y 3 de febrero de 2017 se recuerdan los 28 años de la caída de la dictadura del General Alfredo Stroessner quien gobernó el Paraguay desde 1954 a 1989. El mayor legado del stronismo fue la corrupción generalizada. Despolitizó a toda una generación y se propició una educación mediocre, -vaciada de toda formación cívica y cultura de la legalidad- y por lo tanto promovió una población sin valores éticos, donde lo ilegal fue alabado y lo íntegro fue reprochado, y hasta burlado. Desarrolló una generación de personas sin espíritu crítico, no pensante. Hubo miles de víctimas de tortura, maltratos, asesinatos, enfermedades y exiliados que nunca pudieron regresar al Paraguay. El Gobierno de Stroessner entregó las mayores riquezas naturales con que contábamos al capital transnacional pues regaló las mejores tierras a latifundistas extranjeros, expulsó a miles de campesinos de sus tierras y hubo miles de campesinos, obreros, artistas e intelectuales que tuvieron que salir del país, impulsados por el miedo, la pobreza y la represión sistemática del régimen.

Se manejó discrecionalmente la vida y la libertad de las personas, por eso se dictaron las leyes 294 y 209 de represión al pensamiento, a cualquier opinión disidente: se reprimieron las manifestaciones ciudadanas contra la dictadura aplicando arbitrariamente el estado de sitio, pues toda movilización contra la dictadura fue considerada subversiva y delito: se encarceló a miles de ciudadanos por el solo hecho de participar de estas manifestaciones; y toda expresión ciudadana, a través incluso del teatro, la música, la poesía y los libros de ensayo e historia , fue censurada por la dictadura stronista .

Pero la dictadura stronista no pudo mantenerse tantos años, sin tener como instrumento -para legalizar sus crímenes e imponer la privación de libertad de sus enemigos- al poder judicial.

El signo más evidente de la dictadura del General Alfredo Stroessner fue contar con una justicia obsecuente, vasalla, pusilánime al servicio del terrorismo de Estado, antes que de garantizar la legalidad y administrar justicia. De hecho los magistrados del Poder Judicial en el Paraguay, estuvieron lejos -por décadas- de comportarse como miembros de un poder del Estado, a la par que el Ejecutivo y Legislativo, porque aplicaban una justicia kafkiana, irracional, sin sentido común: donde las cárceles se llenaban de presos políticos. Existían pocos presos comunes, mientras que la mayoría de delincuentes que llegaron a conformar bandas, y los de cuello blanco, que -hoy denominamos mafiosos- se encontraban en el Gobierno, como grandes “señores” dueños de la vida y el patrimonio de todos los paraguayos, cometiendo sus crímenes con total impunidad.

A pesar que ya pasaron casi tres décadas de la caída del poder de Stroessner, podemos sostener que el stronismo como ideología política jamás se ha ido, sino al contrario, se han creado las condiciones, sobre todo durante el actual Gobierno de Horacio Cartes, para imponer una nueva Dictadura: mucho más sofisticada y por lo tanto más cruel, que la de Stroessner con el apoyo del Poder judicial , del Ministerio Público y un gran sector de los medios de comunicación empresariales. just1 

Y como muestra es necesario referirse a lo ocurrido el domingo 29 de enero en horas de la tarde. Ese día se realizó en Asunción una manifestación ciudadana contra la corrupción, encabezada por el activista social Paraguayo Cubas, el concejal de Ciudad del Este Celso Miranda, apodado Kelembú y el concejal departamental del Alto Paraná, Miguel Martinez Nuñez entre otros, realizando grafitis con pintura en aerosol. La primera vivienda elegida para ser pintada fue la del Fiscal General del Estado Javier Díaz Verón. Una vez que los manifestantes llegaron a las inmediaciones de la casa, pintaron la muralla que formaría parte del patrimonio del Ministerio Público, así como tres vehículos sin chapa que estaban en la calle, con leyendas alusivas contra la corrupción y la dictadura.

Personal policial se hizo presente y los manifestantes fueron reprimidos y en consecuencia fueron detenidos los principales líderes sin que existan motivos para ser privados de su libertad. Pero lo más grave de ésta situación, no solo es la detención arbitraria, inconstitucional e ilegal de los ciudadanos Paraguayo Cubas, Celso Miranda, Celso Daniel Miranda, Miguel Martinez Nuñez, Raimundo Luciano Ayala y Jose Luis Segovia Almada, sino que la Agente Fiscal interviniente, sin realizar aparentemente un análisis serio de la conducta de los aprehendidos, les imputó “Perturbación de la Paz Pública” “Daño a cosas de interés común y Resistencia” solicitando prisión preventiva para todos. También los jueces intervinientes actuando sin un mínimo de racionalidad impusieron la prisión preventiva para los mencionados concejales, para el hijo de uno de ellos, así como para Paraguayo Cubas, mientras que a Raimundo Luciano Ayala y Jose Luis Segovia Almada se les impuso el arresto domiciliario. just2

Es decir tanto el representante del Ministerio Publico y el Poder Judicial actuaron como en la vieja época de la dictadura de Stroessner, simplemente legalizando las actuaciones represivas de la policía y por ende del actual Gobierno de Horacio Cartes –quien actualmente está realizando una campaña impulsando su reelección por medio de la enmienda- quién en los últimos años ha venido persiguiendo a toda persona que cuestione la corrupción, no solo de su administración, sino del origen dudoso de toda su riqueza y su supuesta conexión con actividades criminales como el lavado de dinero, el contrabando y el tráfico de drogas

Es denigrante la actuación del Poder Ejecutivo a través de la policía y de la justicia paraguaya, ante una movilización ciudadana que solo ejercicio sus derechos constitucionales de reunión, de manifestación, y de libertad de expresión. Pues pintar paredes y vehículos,-aunque sea patrimonio- no es perturbación a la paz pública, y tampoco los manifestantes realizaron hechos violentos contra personas o cosas; no existió daño a cosas de interés común, porque la pintura no causó destrucción total ni parcial de la muralla ni los vehículos, y mucho menos existió “resistencia” : ya que el delito de resistencia supone dos actos emanados de la autoridad estatal: Un primer acto que expresa la voluntad jurídica estatal y un segundo acto que es de ejecución llevado a cabo por un funcionario u órgano en ejercicio de su competencia o funciones atribuidas por el orden jurídico. En este caso en particular los manifestantes no se opusieron a la ejecución de ninguna resolución escrita, leyes, sentencias etc. emanada de autoridad competente, ya que estaban solamente ejerciendo un derecho constitucional establecido en nuestra carta magna.

Muchos pensábamos ingenuamente, que la justicia Kafkiana propia del sistema inquisitivo y dictatorial había desaparecido del Paraguay. Una justicia caracterizada, porque en ella “los procesados sufren un procedimiento judicial indefinido del que entienden poco y nada, que parece no dirigirse a dirección alguna y en el cual la burocracia gana por goleada a la solución del conflicto de fondo, que es observado por los acusados con la impotencia propia de quienes a cierta altura ya no saben siquiera quién acusa, para qué o porque”. Donde abundan los misterios, las citaciones, las pseudo-imputaciones, donde se da cumplimiento a las formalidades legales pero se viola los principios básicos fundamentales del derecho penal como el de la Dignidad Humana, de la legalidad, de la humanidad, y el de intervención mínima o de última ratio del poder del estado.

Sin embargo, ahora nos damos cuenta, no solo que la Justicia Kafkiana goza de buena salud sino que se encuentra potenciada por el actual Gobierno de Cartes. De hecho esta Justicia es perfectamente funcional a los interés políticos, económicos, y elitistas del Grupo Cartes . Podemos sostener que sin esta clase de administración de Justicia , hace tiempo ya Horacio Cartes podría haber sido procesado, por la probable comisión de varios delitos desde el poder. Como mínimo hubiera sido ya sometido a un Juicio Político, pues a diferencia del ex presidente Fernando Lugo, en su caso sí se reúnen los presupuestos constitucionales y legales para el mismo.

Esta represión e imputación de ciudadanos que legítimamente se han manifestado contra la corrupción e impunidad vigente en el país, es muy peligrosa, pues se está abriendo la caja de Pandora para que una nueva dictadura de consolide en el Paraguay, aún más cruel y criminal que la de Stroessner. Será la dictadura mafiosa ya instalada dentro del Estado, cuyos crímenes serán legalizados desde los órganos de justicia, conformándose un sistema criminal perverso, donde solo prevalezcan los derechos económicos, políticos y culturales de una elite, en detrimento del pueblo.

Por lo tanto, en estos momentos, Paraguayo Cubas y todos los imputados, que guardan: ya sea prisión en las cárceles o arresto domiciliario, son evidentemente presos políticos o de conciencia de la Dictadura de Horacio Cartes.

Si todos los ciudadanos honestos no nos manifestamos contra la dictadura Cartista que se está imponiendo en el país, exigiendo la liberación de los presos políticos mencionados y de tantos otros -la mayoría de ellos, campesinos que fueron condenados injustamente por el Caso Curuguaty- así como contra la corrupción, la mafia y la impunidad, la Justicia Kafkiana en connubio con el régimen cartista estarán consolidando una nueva dictadura criminal.

*Foto de PORTADA: www.judicialesherald.com Abogado Paraguayo Cuba en momento se der detenido

*Foto 2: www.moopio.com Secuencia de la manifestación

*Foto 3: www.780AM.com Magdalena Britos www.UltimaHora.com