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LA ESTRATEGIA DEL ENGAÑO

Por Giorgio Bongiovanni

LA ESTRATEGIA DEL ENGAÑO

por Giorgio Bongiovanni
El libro verdad de Stefania Limiti – 29 de junio del 2017

¿Por qué el libro verdad? Porque el libro de Stefania Limiti, que contiene una dramática y muy bien documentada serie de hechos, demuestra la realidad en la que este país siempre ha vivido: que nuestra república descansa sus fundamentos en la estrategia de la tensión, de las masacres, de las bombas, de las falsas pistas; a excepción de unos pocos destellos de luz.

Contrariamente al pensamiento obsoleto de algunos expertos, este volumen explica que las organizaciones criminales -terroristas o mafiosas- lejos de ser asociaciones independientes están, claramente, dirigidas por personajes del más alto nivel, llámense servicios secretos, masones, hombres de las altas finanzas o elementos desviados de las instituciones. Las investigaciones, los testimonios y las sentencias definitivas en los casos de los atentados que han ensangrentado a Italia nos muestran que detrás de ellas no estaban sólo los autores materiales, mafiosos o terroristas. Detrás de ellas hubo una clara dirección puesta en marcha para crear entonces el desorden y la tensión necesarias para evitar que Italia fuese gobernada por el comunismo y, hoy en día, para impedir el real establecimiento de una vida política democrática. Ésta, que sigue siendo la séptima potencia económica mundial, explica el libro, se controla desde el otro lado del océano para que no se convierta en un peligro para los actuales intereses imperialistas.

De hecho, está lo suficientemente probado que, cuando se habla de las masacres de los años ’92 y ’93 -y no lo dice sólo Stefania Limiti, sino también las actuaciones judiciales- aunque no fueron identificados los autores ideológicos, está claro que detrás de los atentados del bienio siniestro se han puesto en marcha llamativas pistas falsas (un ejemplo es Via d’Amelio, cuyo cuarto juicio acaba de terminar). Pero, sobre todo, se describe también la presencia de elementos externos a las organizaciones criminales, brazo armado de los atentados. ¿Cómo olvidar, por ejemplo, el billete encontrado cerca del cráter de Capaci con el nombre de Lorenzo Narracci, jefe de la estación del SISDE (uno de los Servicios Secretos Italianos, ndt) en Palermo; la desaparición de la agenda roja de Borsellino; el hallazgo, después de 25 años, de la bolsa de dalla Chiesa sin sus documentos; el hombre sin nombre, ajeno a Cosa Nostra, que el arrepentido Spatuzza vio en la preparación del coche bomba para Via d’Amelio. Más el sentimiento expresado por el ex Ministro y Jefe de Estado Carlo Azeglio Ciampi, de haber asistido en el ‘93 a un golpe de Estado, acompañado por la declaración de otro ex presidente, Oscar Luigi Scalfaro, cuando lanzó su famosa llamada de alarma “¡yo ahí no estoy!” en medio del período de los atentados.

Etcétera, etcétera, etcétera.

Lo que emerge del libro, y es su gran mérito, es la documentación completa de cómo en Italia se ha llevado a cabo un verdadero complot de Estado. Un volumen de gran mérito, útil también para las jóvenes generaciones, para entender donde se hunden las raíces de nuestro país.