Home / Información regional / LA MANO CRIMINAL DE GENDARMERIA, DEL GOBIERNO ARGENTINO Y DE BENETTON
maldo

LA MANO CRIMINAL DE GENDARMERIA, DEL GOBIERNO ARGENTINO Y DE BENETTON

Por Jean Georges Almendras

LA MANO CRIMINAL DE GENDARMERIA, DEL GOBIERNO  ARGENTINO Y DE BENETTON

Ha muerto Santiago Maldonado, su  cuerpo tendrá la última palabra para hacerse justicia  

                             Por Jean Georges Almendras-22 de octubre de 2017

Santiago Maldonado fue hallado muerto en el río Chubut. Fue confirmado por su propio hermano, Sergio, quien reconoció sus tatuajes

Desde el 1ero de agosto de este 2017, una cadena de situaciones y de circunstancias llevaron de la mano a este desenlace. El desenlace destinado a los hombres que deciden liberarse de las  pesadas cadenas del egoísmo y del individualismo, para   servir al prójimo. Para sumarse íntegramente a una causa justa (en este caso a la de las comunidades mapuches) comprometiéndose así, con el sentido de la vida, aún a riesgo de perder la suya, tal como ocurrió, lamentablemente.

Hallado el cuerpo de Santiago, sobrevinieron los rituales forenses ¿para que se  puedan correr los telones de la indiferencia y de la  insensibilidad gubernamental? ¿Y  de la impunidad? Esperemos que sí. Pero entre tanto la muerte de Santiago Maldonado fue un muy fuerte sacudón, para todos. Aún a sabiendas de que ese final estaba anunciado en alguna medida, a juzgar por las características del operativo de represión de aquel día, en la comunidad  Pu Lof de Cushamen de la ruta 40,  y del contexto en el que se venía desarrollando la causa mapuche.

La familia Maldonado, la comunidad mapuche,  la sociedad argentina,  y todos nosotros, (seguramente como usted, amigo lector) nos vimos obligados a digerir con lágrimas el trago amargo de la muerte de Santiago.  Un trago amargo que irremediablemente nos lleva a querer hacer justicia por manos propias y a transformar nuestro grito de justicia, en una arenga popular, de proporciones inimaginables. Porque el tema por su naturaleza es extremadamente fuerte.

Esta muerte no debe quedar impune. No debe quedar en la nada. Y esto dependerá exclusivamente del curso de las investigaciones, en un contexto por demás intrincado, y por demás criminal. ¿Por qué? Porque el hallazgo del cuerpo de Santiago fue una burda maniobra de simulación. Plantaron su cuerpo (como si tal caso) en un tramo del río Chubut, para que sea encontrando a la luz del día, a la vista de todas las partes, transcurridos nada menos que 78 días, desde el día de la represión. Lo que nos lleva a pensar, con sentido común, que Gendarmería tuvo mucho que ver con esa muerte, porque Santiago, ese 1ero de agosto estuvo a merced de las fuerzas de seguridad. Y a merced de las fuerzas de seguridad, significa que Gendarmería, pudo haberlo asesinado, o pudo haberle negado asistencia (después de que Santiago se ahogara al  luchar para no ser reducido), y lo que es más grave, pudo haber optado (y es lo más probable que haya sido así, en esos tensos segundos de represión)  por uno de los actos más criminales: apoderarse del infortunado artesano, y extraerlo del lugar (y obviamente no para darle asistencia) sino para hacer de su vida un escarnio público (escandaloso y mafioso) y un enigma, sobre su paradero. Muerto o vivo, Gendarmería se lo llevó. Se lo llevó.

 ¿Donde está Santiago Maldonado? Nos preguntábamos todos. Todo apuntaba, en aquellos primeros días de agosto, a que Gendarmería Nacional lo sabía. Y se callaba la boca, con premeditación y alevosía. Hoy, con el cuerpo de Santiago en una mesa de la Morgue Judicial, todo sigue apuntando a que Gendarmería lo sabía, y se callaba la boca, con premeditación y alevosía.¿Lo sabían Mauricio Macri, la Ministra de Seguridad Patricia Bulrich, Pablo Nocetti y toda la caterva de jerarcas del Gabinete, empecinados en cubrir a Gendarmería a toda costa?. Tengo la impresión de que sí, de que lo sabían perfectamente. Todos, como el Juez Otranto y los asesores del gobierno que se constituyeron junto a él, en la ciudad de Esquel, se callaron la boca por 78 días con premeditación y alevosía.

Honestamente, todos deberían renunciar inmediatamente a sus cargos. Y ni por asomo atreverse mirar de frente o hablar al pueblo argentino y al mundo entero, porque todos ellos tienen sus manos sucias por la muerte de un joven que abrazó una causa justa, junto a sus amigos de la comunidad mapuche.

      ——————-0———————

Pero ahora veamos paso a paso  algunos de los hechos, que consideramos esenciales para ir conformando una línea de seguimiento de las actuaciones judiciales y forenses, que  se visualizan en el horizonte: a) son recurrentes los testimonios que coinciden que la zona en la que se halló el cuerpo sin vida de Santiago, fue rastrillado anteriormente sin resultados positivos; b) en la previa al hallazgo,   el Juez Gustavo Lleral tenía ya todo dispuesto a allanar las instalaciones de la empresa italiana Benetton (lo que finalmente no aconteció por encontrarse el cadáver en el río); c) el cuerpo estaba flotando en las aguas, boca abajo y no estaba enganchado  en ramales; d) el cuerpo era visible desde varios ángulos de la zona, es decir no estaba oculto o disimulado por la geografía del lugar; e)  el cuerpo fue hallado por un buzo de la Prefectura argentina, en el transcurso de un operativo de rastrillaje, en el que venían participando miembros de la comunidad mapuche junto a las autoridades actuantes; f) el cuerpo lucía las ropas con las que Santiago huía de los gendarmes que irrumpieron los terrenos de la Pu Lof de Cushamen el 1ero de agosto; g) el cuerpo, a simple vista, no presentaba el deterioro propio de un cuerpo que hubiera permanecido 78 días en el agua; h) y aún más, a simple vista, a excepción de la cavidad craneana y  la cara del  joven, la putrefacción del tórax y miembros superiores e inferiores no eran coherentes con una putrefacción de 78 días, salvo que el cuerpo hubiese sido mantenido preservado en un habitáculo o caja enfriada a tales efectos.

          ———————0————————–

Extraído el cuerpo de Santiago y en medio de la conmoción reinante en el lugar, entre los observadores de la APDH, la familia Maldonado y los integrantes de la comunidad mapuche, y el mismo Juez Federal  Gustavo Lleral, el caso Maldonado se transformó al acto,  literalmente en un tsunami que ya en sí mismo tuvo consecuencias insospechadas, pero que se armonizaban plenamente con el contexto planteado desde un primer momento.

Santiago Maldonado no había desaparecido caminando por la  principal  avenida de la ciudad de Esquel ni tampoco por la ruta 40, de la provincia de Chubut. Santiago Maldonado había desaparecido forzadamente durante un irregular y desproporcionado operativo de represión policial, llevado adelante por una treintena de efectivos de ambos sexos de la Gendarmería Nacional. Un operativo que se inscribía en un marco de represión dirigido sobre la comunidad mapuche de la Pu Lof de Cushamen, iniciado bastantes meses atrás por las autoridades gubernamentales, tras generarse un muy pesado conflicto con la empresa italiana de Luciano Benetton.

 ¿Un conflicto enarbolado por mapuches terroristas? ¿O un desesperado intento de recuperar esas tierras ancestrales, usurpadas por el hombre blanco poderoso y europeo, negociando con los poderosos de la región y de los gobiernos de turno, en el siglo pasado y hoy, en pleno siglo XXI?

Santiago Maldonado no era un mapuche. Era un blanco. Un winca rubio de ojos celestes. Un artesano. Un joven de ideas anarquistas que no congeniaba con el modelo del joven fagocitado por la cultura consumista y capitalista. Era un joven libre, noble a sus ideas y a los valores con los que fue educado en una familia de trabajadores donde no faltaban los afectos y sobraban los proyectos para construir un mundo más justo y más solidario. Y ese sentimiento de solidaridad que fue cultivando con los años lo catapultaron a la vida, granjeándose amistades y el respeto de quienes tenían el placer de conocerlo, dentro y fuera de su argentina natal.

La causa de los mapuches, calificada a priori como una causa dirigida hacia el Estado, buscando la recuperación de tierras ancestrales, tiene un componente mucho más perverso y más retorcido, que tiene nombre y apellido: Luciano Benettón y todo su imperio de la moda, aterrizado en  la belleza natural de la provincia de Chubut, corrompiendo con sus grandes capitales los corazones y los poderes de gobernantes, y funcionarios públicos, supuestamente allí para defender la soberanía y los intereses nacionales. Aunque de esos intereses nacionales, según la óptica de los poderosos ( wincas) no formen parte las comunidades mapuches.

En ocasión de nuestra presencia como Antimafia Dos Mil en la Pu Lof de Cushamen, Provincia de Chubut, a mediados de agosto (a poco de la desaparición forzada de Santiago) para dar cobertura periodística  in situ sobre  todo lo concerniente a la desaparición forzada de Santiago, notamos, todos los integrantes del equipo que allí nos trasladamos , y como un detalle no menor existente en la zona, que todo a nuestro alrededor en cuanto a terreno y paisaje es Benetton y que todas las instalaciones de la estancia del empresario italiano brindan cobertura logística e institucional a la Gendarmería Nacional. Es decir, notamos que los vínculos entre el aparato privado Benetton y  el aparato estatal, con rostro de Gendarmería Nacional, fueron y son, en extremo estrechos y sólidos. Diríase, más bien un idílico vínculo rebosante  de intereses comunes.

Y entre esos intereses en común, están  las comunidades mapuches allí instaladas y en recurrente reclamo de sus tierras. Comunidades que representan para ellos,  una ineludible molestia. Una muy pesada carga de la cual hay que deshacerse. Y a la cual hay que demonizar y hay que acometer bajo diferentes modalidades, y si fuera posible con las herramientas legales que se puedan tener a mano, o con las herramientas de la ilegalidad, que también se tengan a mano, como ser: intimidaciones, amenazas, violencias verbales, violencias físicas, destrozos de viviendas de mapuches, acciones de terror cometidas contra mujeres y niños de las comunidades y la aplicación, en las comunidades linderas de la Pu Lof en Cushamen, de prácticas de prepotencia, avasallamiento y violatorias de los derechos humanos. Tal el panorama de la región. Y a esa región con semejante panorama se fue Santiago Maldonado.

                                            ——————-0——————-

 

Santiago fue visto con vida por última vez, cuando los gendarmes reprimieron (sin la cobertura legal para entrar violentamente en la Pu Lof  de Cushamen)  el día 1ero de agosto. Y fue hallado sin vida, 78 días después, cuando fuerzas de seguridad (con toda la cobertura legal a su favor) rastrillaron (por enésima vez) las aguas del río Chubut, supervisados por el Juez Federal Gustavo Lleral.

¿Cómo es posible que ese cuerpo no fue  hallado a lo largo de los varios rastrillajes realizados anteriormente en la zona? ¿Cómo llegó ese cuerpo a las aguas del río Chubut?

La hipótesis de la desaparición forzada de  Santiago, por parte de los efectivos de la Gendarmería Nacional, en la represión del 1ero de agosto, tuvo siempre su consistencia. E igual consistencia tuvo la actitud del Juez Guido Otranto a la hora de flechar las investigaciones buscando a toda costa deslindar responsabilidades de la Gendarmería. Y de tal nivel de descaro fueron esas demostraciones de parcialidad de Otranto, que los abogados querellantes lo recusaron, y finalmente el Tribunal de Apelaciones lo sacó del caso, pero sin aplicarle ningún tipo de medida o amonestación. Es decir, todo su rosario de incoherencias y negligencias, quedó impune.

Pero hoy, que ya algunas de las cartas del juego se ubicaron sobre la mesa, como por ejemplo que el cuerpo hallado en las aguas del Chubut fuera efectivamente el de Santiago, se abre una nueva etapa.

La de reconstruir  los hechos en sentido inverso, hasta desembocar en el momento exacto en que los mapuches que estaban siendo perseguidos son testigos del momento en que Santiago no continúa con ellos y desiste de cruzar el río porque no sabe nadar; y del momento que oyen un escopetazo y escuchan gritar ¡! lo tenemos”; y del momento en que ven que los gendarmes se lo llevan y lo suben a un unimog y finalmente lo retiran de la zona en una camioneta blanca sin identificación de la fuerza.

Y en esa nueva etapa que se abre, de reconstrucción de los hechos a la inversa, valen algunas interrogantes: ¿De dónde o a quien pertenecía esa camioneta blanca?¿Capturado forzadamente Santiago, por fuerzas de seguridad (o fuerzas de inseguridad) por qué no fue tratado como una persona detenida y bajo los protocolos de la legalidad?¿Y si se encontraba herido o inconsciente, por qué motivo no se le dio inmediata asistencia y se aplicaron en su persona, los protocolos que la Ley manda?¿Qué criterios se pusieron en práctica por parte de los funcionarios que tuvieron cercano contacto con Santiago, sin perjuicio de la ilegalidad de perseguirlos dentro del predio de la Pu Lof de Cushamen apelando al uso de escopetas y pistolas automáticas contra piedras y hombres en resistencia huyendo despavoridos y sin armas de fuego?¿Dónde fue trasladado  Santiago? ¿Fue trasladado vivo o muerto? ¿Fue trasladado  agonizante? ¿Fue trasladado sin vida después de ahogarlo en las aguas, presionándole su cabeza o su cuerpo en las frías aguas del río Chubut?¿Hay alguna duda de que los gendarmes tomaron participación protagónica en la desaparición forzada de Santiago, y en los minutos que siguieron luego de ser retirado del lugar?

Nos manan preguntas, porque los hechos, en sí  mismos (y ahora que se encontró el cadáver de Santiago, aún más) son de una naturaleza criminal tal,  que es imposible, verdaderamente imposible suponer, que no hubo  uniformados involucrados en una desaparición forzada donde  la violencia policial no estuvo ausente.

En la autopsia realizada en la Morgue Judicial de la ciudad de Buenos Aires, de la calle Viamonte y Jujuy, se informó por parte del Juez Lleral, que en el primer examen realizado del cadáver por parte de 56 peritos calificados (más dos forenses veedores designados por la familia Maldonado) se llegó a la conclusión de que el cuerpo de Santiago no presentaba lesiones.

¿Qué pasó entonces? ¿Hallado en aguas del río Chubut murió por asfixia por inmersión(es decir, ahogado)? ¿Ahogado accidentalmente?¿Ahogado por uno o por todos los gendarmes que lo capturaron?¿Fue ahogado intencionalmente, y por eso debieron urgentemente  evacuar su cuerpo de la zona?¿ Y si Santiago se ahogó accidentalmente, no se le prestó asistencia y peor aún se lo retiró del lugar, en un acto criminal de flagrante omisión de asistencia, quizás con el agravante de ser caratulado ese accionar como homicidio calificado?

El juez Lleral ha informado tras la autopsia, que en las próximas semanas se sabrán más detalles del acto forense, particularmente la causa de la muerte, la data de ella. Obviamente, dos aspectos que serán determinantes para orientar las investigaciones.

Por lo que nos preguntamos: ¿Si Santiago ya estaba muerto “ahogado” al ser capturado, y fue retirado del lugar y trasladado  -estimamos- a un punto no muy lejano, no se está ante un muy grave delito cometido por los funcionarios que manipularon el cuerpo para trasladarlo? De ser así, no creemos ni aceptamos, que  la  oficialidad al mando fuera ajena al hecho.

Ahora será vital saber la causa exacta del deceso y la hora variable del mismo. Será vital saber además, que tiempo de permanencia tuvo el cuerpo de Santiago en las aguas del Chubut donde fue hallado. Sera vital saber ese aspecto, científicamente hablando, porque hasta el momento, todo hace suponer que una buena parte de los 78 días, el cuerpo seguramente estuvo preservado en un recinto apropiado de baja temperaturas. ¿Dónde fue preservado así? ¿Cuándo y por qué  decidieron los involucrados en la criminal  maniobra descartarse del cuerpo? ¿Quizás cuando fueron informados de buena fuente que se estaba por concretar el allanamiento dispuesto  por el juez, de las instalaciones de Leleke, de Benetton?

¿Fue allí, que estuvo Santiago vivo o muerto? ¿Fue en una dependencia de la Gendarmería que estuvo vivo o muerto?¿Estuvo vivo y privado de su libertad? ¿Por cuánto tiempo?¿Estuvo muerto y preservado en un recinto a bajas temperaturas?¿Cerca , muy cerca de la Pu Lof de Cushamen?¿Fue allí que alguien  atendió su celular, cuando su amigo lo llamó el 2 de agosto?¿Ese llamado del celular lo escuchó Santiago pero estaba inhibido de tomar el teléfono y responder para pedir auxilio?

¿Qué mentes mafiosas llevaron adelante todo este accionar criminal?¿Es viable suponer que Gendarmería Nacional , tras la represión en la Pu Lof de Cushamen, fue apoyada por la infraestructura de Benetton de la zona, para esconder el cuerpo, mientras en el exterior de sus instalaciones la búsqueda de Santiago, y su desaparición forzada  eran dos de  los hechos más graves, que la sociedad argentina y mundial venían masticando con dolor e impotencia , en un gobierno “democrático”, que más se empeñaba en preservar a la  Gendarmería Nacional, que en buscar la verdad?.

Es viable, muy viable. Como viable fue, que todas las actuaciones del Juez Otranto, no solo  estaban armonizando con las políticas de encubrimiento de los Benetton y de la Gendarmería Nacional ¿Con la complicidad expresa o tácita de Macri, de la Ministra de Seguridad Patricia Bulrich, y de otros jerarcas del gabinete, entre ellos Pablo Nocetti?¿Con la complicidad de los Comandos de la Gendarmería Nacional?¿Con la complicidad de la Fiscal Silvina Ayala?

                                          ———————-0———————-

Todo esto conforma un verdadero nudo gordiano que habrá que desatar, con premura. Los peritos forenses, tienen que brindar al Juez Lleral  y a nosotros, los ciudadanos libres, de Argentina y de la región,  datos  vitales de la autopsia del día 19 de octubre, para así poder ir atando cabos.

Pero ya es innegable que Gendarmería Nacional tiene enormes responsabilidades, en la represión ilegal de ese 1ero de agosto, en la desaparición forzada de Santiago, en su muerte y en el encubrimiento de su paradero. Igualmente el gobierno de Macri. Igualmente sus máximos jerarcas del Gabinete, encabezados por Patricia Bulrich.

¿Y la empresa Benettón? No creo que esté libre de responsabilidades. Creemos que la Justicia debe apuntar, sobre el personal y sobre el mando de la estancia. Estamos seguros que allí hay mucho camino por recorrer, para hallar más aristas de la verdad.  Digo más. Capaz su protagonismo y la participación en el conflicto con las comunidades mapuches, y en el caso de desaparición forzada de Santiago Maldonado, en su muerte y en el encubrimiento de la verdad, para que la impunidad de la Gendarmería Nacional sea preservada, es mucho mayor de lo que todos  imaginamos.

Todos, instintivamente, siempre damos prioridad en el reclamo de justicia –frente a un hecho criminal de esta naturaleza o de otra- pidiendo la cabeza de los autores materiales. De los ideólogos, a veces no se es tan receloso. Pero esta vez, creemos que los ideólogos conocen muy bien el terreno, la zona, los vínculos y las políticas de Estado.

¿Será que los ideólogos y los hacedores de tanta podredumbre estuvieron cerca la Pu Lof de Cushamen? ¿Será que Santiago siempre estuvo cerca de todos quienes lo buscaban  corriendo una verdadera carrera contra reloj?

¿Será que en este caso se aplica a raja tabla  esa costumbre mafiosa italiana, de que los mafiosos siempre saludan o dan sus condolencias  a las familias de sus víctimas, personalmente o  enviando coronas al entierro  o realizando llamados telefónicos por teléfono?

Nos basta un hecho para darnos una respuesta: cuando el dolor de la familia Maldonado estaba en uno de sus momentos más dramáticos, después de reconocer el cuerpo de Santiago,  el Presidente Mauricio Macri hizo un llamado telefónico a la madre de Santiago Maldonado, solidarizándose con ella. Sergio Maldonado lo calificó de hipócrita.

Los próximos días serán determinantes. Y Gendarmería Nacional, si antes buscaba tomar distancia, de lo acontecido con Santiago Maldonado, hoy dudo que pueda hacerlo. En el segundo mismo en que los funcionarios involucrados se hicieron cargo de Santiago, la institución derrapó y se empantanó aún más.

Y sigue empantanándose cada vez más, junto al Gobierno de Mauricio Macri.

 

ARTICULOS RELACIONADOS

*Benetton y la dictadura fascista contra los mapuches

*Norma Ríos sin mordazas, una sólida y clara visión de la lucha mapuche

*Santiago, su valerosa historia de solidaridad con la causa mapuche

*Hermanos y militantes

—-

*Foto de Portada: www.rtsepamas.com