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LAZARO BAEZ, EL TESTAFERRO FIEL

Por Jean Georges Almendras

LAZARO BAEZ,  EL TESTAFERRO FIEL

 El empresario  amigo de Kirchner, la ex presidenta Cristina Fernández  y  la  ruta del dinero K

                                         Por Jean Georges Almendras-12 de agosto de 2016

En un informe  pasado –de abril de este 2016-  sobre las investigaciones que viene realizando la Justicia argentina en torno a los presuntos actos de corrupción de ex funcionarios de los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, ella mismo también bajo sospecha de haber cometido ilícitos,  encabezábamos  el extenso material con un fragmento del tango “Cambalache” de Enrique Santos Discépolo, del año 1935. Hoy, al tiempo que corren las instancias judiciales, las resoluciones, los allanamientos de las propiedades de algunos indagados y las idas y venidas de un escándalo mediático que trascendió el país hermano, todavía   ese tango de Discépolo mantendría incólume su vigencia  porque a como están las cosas: las dudas y los enredos jurídicos y políticos, han ganado un terreno fértil en la sociedad argentina, donde el nombre de Lázaro Baéz (entre otros) , resulta ser literalmente emblemático del verdadero nudo gordiano en que ha resultado ser todo este controvertido y múltiple laberinto legal, más sobrado en expedientes judiciales, confusiones, intrigas e incertidumbres, que en certezas y en respuestas. Así y todo, lo mediático no pasa inadvertido porque diarios, semanarios, revistas y noticieros radiales y de televisión, día a día van difundiendo todo tipo de novedades en torno a las investigaciones judiciales en curso.

Y esas novedades, por momentos satisfacen a los argentinos que argumentan que detrás de todos los escándalos que salieron a la luz pública hay una suerte de conspiración judicial y política contra la señora Cristina Fernández, sobre la cual inclusive sobrevuela la posibilidad de una final de la historia entre rejas, fruto precisamente de las eventuales maquinaciones que se habrían puesto en práctica y que habrían desencadenado una verdadera tormenta en tiendas del  kirchenerismo  en la Argentina.

Mucho se dice en las calles de Buenos Aires y en todos los rincones argentinos (y fuera del país también) sobre las investigaciones. Mucho se sospecha. Mucho se calla. Y mucho se ignora. Y, por si fuera poco, mucho se dice también de los jueces que llevan adelante las investigaciones. Pero entre esos dichos ciudadanos y la verdad misma, las acusaciones se regodean y las pruebas se barajan como cartas. Y a juzgar por los acontecimientos hay todavía un largo trecho aún por recorrer. Pese a quien pese. Y se perjudique quien se perjudique.

Y justamente recorriendo por tramos todas las historias que salieron a la luz pública, la historia de Lázaro Báez, es hoy la que nos ocupa, seguramente porque la suya  fue una de las historias más mediáticas y una de las más significativas, porque su vínculo con Néstor Kirchner es  tan flagrante como controvertido. Y en particular, en extremo descarado. Lo que dice mucho.

Y esa estrecha relación, entre Lázaro Báez y el extinto Néstor Kirchner, es una de las llaves con las cuales se abrieron las puertas del escándalo  comenzando a llover sobre los tribunales, causas judiciales en  una suerte de tsunami de consecuencias insospechadas.

Si bien el empresario Lázaro Báez  fue detenido el 5 de abril de 2016, el proceso judicial en torno a él ya fue iniciado en el mes de abril del año 2013, a raíz de la denuncia de lavado dinero, asociación  ilícita y encubrimiento.

Todo salió a la luz pública como resultado de una investigación del periodista Jorge Lanata en la que se incluyó el testimonio audiovisual de Federico Elaskar y Leonardo Fariña  (éste último mediante una cámara oculta), admitiendo ambos su participación y el rol de Báez como testaferro de Néstor Kirchner.

Por aquellos días, la opinión pública  tuvo conocimiento que Elaskar y Fariña admitieron públicamente su participación en maniobras financieras realizadas para enviar a la banca suiza alrededor de 55 millones de euros en un lapso de seis meses y en el desvío de fondos públicos adjudicados a empresas de Lázaro Báez para la realización de obras públicas.  No obstante, días después ambos desmintieron sus propios dichos.

Y como decíamos en un informe anterior, tras difundirse un video de 2012 en el que se ve a varias personas contando millones de dólares en la oficina (conocida como La Rosadita) que tenía la financiera SGI en Buenos Aires, entre las que se encuentra Martín Báez, hijo de Lázaro, el caso (la causa) cobró nuevamente relevancia.

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Detenido Báez, obviamente  solicitó su excarcelación, pero el Juez de la causa Dr. Sebastián Casanello, se la negó. Días después, el 15 de abril, la prensa de Buenos Aires divulgó la noticia de que el abogado Jorge Oscar Chueco, vinculado a Báez, había desaparecido, a pesar de haber sido llamado para ser indagado por el caso. Lapso después Chueco fue ubicado y detenido.

Según consignaron los periodistas en aquel momento, el 25 de abril de 2016 se realizaron allanamientos a cargo de AFIP, UIF y fuerzas de seguridad con funcionarios judiciales en unas 50 propiedades, con el objetivo de constatar con qué dinero fueron comprados los bienes (tales como: escrituras, artículos de lujo, vehículos, tasación de propiedades). Trascendió oportunamente, que según el Tribunal de Tasación de la Nación, la suma de todas esas propiedades asciende a los 140 millones de dólares.

Muchos se preguntaron, y se estarán preguntando ¿cómo fue posible que un empleado bancario como Báez pudo acumular tantos bienes y por un monto millonario?, transformándose él mismo en un hombre multimillonario. Repasemos su historia: “Lázaro Báez –se consigna en el libro de Daniel Santoro “La Ruta del Dinero K”- en los noventa era empleado bancario, que tenía un Ford Falcon destartalado modelo 72 y una humilde vivienda en Río Gallegos donde residía con su mujer, Norna Beatriz Calismonte, y sus cuatro hijos: Martín Antonio, Leandro Antonio, Luciana Sabrina y Melina Soledad. Después de la asunción presidencial de Néstor Kirchner, en 2003, Báez cambió su nivel de vida a tal punto que se mudó a una chacra inteligente rodeada de dos mil cedros azules, con luces que se prenden mediante comandos verbales y una pileta climatizada que produce olas artificiales, y se dedicó a las operaciones financieras, millonarias e internacionales, mientras viajaba en camionetas importadas rodeado de custodios”

A la vista de todos Lázaro Báez fue viviendo un ascenso social y económico meteórico.

Pero también a la vista de todos, el escándalo en torno a su persona y a su rol de empresario ligado con Kirchner y con Cristina Fernández, se mediatizó, inevitablemente, a niveles inimaginables. El escándalo Lázaro Baéz estuvo y está en boca de todos los argentinos. El escándalo Báez encerró y encierra una verdadera trama, que gradualmente se comenzaba a desentrañar, ya desde antes mismo de su detención y después de ella. La voracidad judicial, ante toda una montaña de maniobras, movimientos financieros y acusaciones, fue igualmente inevitable.

El 29 de abril Lázaro Báez pidió protección para sus hijos,  ya que, según trascendió, habían sido amenazados. Y el 12 de mayo, la Unidad de Información Financiera  (UIF) pidió a la justicia dictar la inhibición general de bienes y el congelamiento de las cuentas bancarias de 28 compañías cuya propiedad se atribuye Báez y de otros acusados en la causa (como: Austral Construcciones; Gotti S.A y la constructora Kank y Costilla, ambas de Báez; el Club Boca Juniors de Río Gallegos; SGI la financiera de Daniel Pérez Gadín, y de Helvetic  Service Group , las firmas Epsur y Misahar, entre otras)

También en el mismo mes, Leandro, el hijo menor de Lázaro Báez, recusó al juez de la causa, pero ésta fue rechazada por el juez. Por su parte, el fiscal federal de la causa Guillermo Marijuán le ofreció a Leandro declarar como “colaborador” en la causa por la cual su padre está procesado y detenido por lavado de dinero. Pero las declaraciones  del empresario y contador Leonardo Fariña fueron (y  continúan siendo) un verdadero problema para Lázaro Báez.

 Recapitulando: Fariña, tres años antes (14 de abril de 2013)  en el programa “Periodismo para todos”  conducido por Lanata (donde se exhibieron filmaciones) reveló una serie de maniobras que habría realizado junto con Báez para sacar del país grandes sumas de dinero. Y si bien dos días después, en el programa de Jorge Rial indicó que se trató de una trampa para engañar a Jorge Lanata, la ex secretaria personal de Néstor Kirchner ratificó los primeros dichos de Fariña.

Y hay un detalle, el empresario Báez respondió a Fariña,  negando que trabajara para él, pero no negó que hubiera trabajado para una empresa que tenía relación con sus empresas. De hecho, Martín Antonio Báez, hijo de Lázaro, reconoció vínculos con Fariña y la financiera SGI, de Elaskar.

Hay que señalar además, que  Fariña está preso hace dos años, no precisamente por la causa de lavado sino por evasión de 30 millones  de pesos. Pero también hay que señalar que en abril de 2016 declaró amparándose en la figura del “arrepentido”  (un recurso que puede  utilizarse en juicios de lavado de divisas para intentar obtener beneficios procesales). ¿Qué declaró? Brindó datos claves durante su larga alocución de más de once horas ante el juez. La Justicia lo incluyó en el programa creado por la Ley 25.764 que brinda protección a testigos y a imputados. El 14 de abril de este 2016 es excarcelado quedando bajo custodia y sin perder los beneficios del testigo protegido.

En el mes de mayo Leonardo Fariña dio una entrevista con tres periodistas de importantes medios argentinos. En el transcurso de la charla el testigo protegido apuntó contra Lázaro Báez y la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, asegurando que entre ambos había una relación de negocios  en la que Cristina encubría a Báez. Pero el asunto no quedó ahí, porque  Fariña redobló la apuesta: puntualmente, recomendó a Lázaro Báez a hablar y contar todo lo que sabe, sin dejar de mencionar que Báez se equivocó al involucrar a sus hijos.

Y en ese verdadero nudo judicial que se viene desenredando día a día alrededor de la ruta del dinero K en la República Argentina ciertas  declaraciones de Lázaro Báez direccionaron su posición respecto a Cristina Fernández y respecto al caso.

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En el diario El Observador de Montevideo, del día 2 de agosto, una nota titulada textualmente: “Lázaro Báez desde la cárcel: Cristina Kirchner me usó de forro” da a entender que habría sido traicionado por la ex presidenta. Pero aún más: Báez se deslinda del rol de testaferro de la familia.

Los colegas del diario montevideano, tomando en  cuenta las informaciones procedentes de la vecina orilla y en concreto la entrevista que Lázaro Baéz concedió al portal Infobae consignaron: “Lázaro Báez volvió a cargar contra la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner desde la cárcel y negó ser el testaferro de la familia, además de asegurar que ni él ni sus hijos “son ladrones” y que la justicia evita investigar la causa “hacia arriba”, hacia los círculos de mayor. No sólo Cristina. Todo el mundo me usó de forro. La Cámara de la Construcción también me usó de forro. Acá se limpiaron todos el culo  conmigo, porque el hilo se tiene que cortar en Báez. Porque no puede seguir para arriba. A mí no me dieron el volumen de  dinero que dicen que me dieron ¿Por qué no se publicó la auditoria que mandó a hacer Vialidad Nacional en donde todas nuestras obras están correctas? .”

Lázaro Baéz que se encuentra entre rejas, desde abril de este año en una celda del Penal de Ezeiza dijo también que ni él ni sus hijos recibieron licitaciones de la obra pública por métodos ilícitos, como se asegura desde los ámbitos judiciales argentinos.

“Todo lo que yo le digo está en el expediente. Primero, nosotros no somos ningunos ladrones. No me dieron ninguna obra por izquierda. No me dieron, como sucede con otras sorpresas, obras en compulsas de precios o por invitación. Todas las obras que yo tengo fueron adjudicadas a través de licitaciones públicas en donde todo el mundo se podía presentar” dijo Báez al colega de Infobae a quien también puntualizó que él no era testaferro de los Kirchnner.

En tal sentido aseguró que Néstor Kirchnner “no soltaba una moneda”, “no pagaba un café. ¿Usted piensa que  me van a dar la  plata de ellos para manejar? No me haga reír”. Y agregó que “mientras con Néstor Kirchner los unía una relación de confianza, con su esposa no pasaba lo mismo. Cristina sugerencias nunca aceptaba; ella era dueña de la verdad”

Al finalizar el mes de julio, desde el Calafate, en una entrevista concedida a periodistas para el exterior, Cristina Fernández reconoció que podría terminar en  prisión por las investigaciones de casos de corrupción en su Gobierno, y no dejó de insistir en que todo no sería más que una persecución judicial impulsada por opositores a sus políticas de centroizquierda

La ex presidenta, que fue recientemente procesada en una causa por operaciones financieras del Banco Central, sufriendo embargos millonarios de bienes,  dijo que su gobierno resolvió enfrentar a grandes intereses económicos con sus políticas de centroizquierda.

Cuando vos decidís estas cosas, está claro que uno de los riesgo  es la cárcel” aseguró al grupo de periodistas de las agencias internacionales, en su residencia de la Patagonia argentina.

Pero además agregó:” aplicando esta Constitución, estos procedimientos y estos códigos (jurídicos) de fondo, no tendría por qué haber ningún riesgo. Aplicando los códigos de la política en la Argentina, sí

Cristina Fernández, de 63 años de edad,  anunció que podría recurrir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) si persiste lo que llama la ofensiva judicial en su contra, de la que también responsabiliza a grupos mediáticos con los que siempre estuvo enfrentada, tal es el caso de Clarín.

Días antes de la conferencia de prensa de Cristina Fernández la prensa argentina dio a conocer que la Sala II de la Cámara Federal volvió a apuntar contra la ex presidenta y su supuesta relación con la multimillonaria operación de lavado de dinero por la que está procesado el empresario Lázaro Báez.

En la prensa se consignó que los camaristas Eduardo Farah y Martín Irurzun confirmaron una serie de procesamientos dispuestos por el juez federal Sebastián Casanello contra Lázaro Báez y su hijo Martín, Jorge Chueco, Julio Mendoza y Claudio Bustos, ratificando además la decisión del juez de que Báez y Chueco siguieran presos. También en el mismo fallo insistieron en que un eje central de la causa deben ser las relaciones personales y comerciales entre los Kirchner y los Báez. Según la Cámara, el supuesto dinero lavado podría haber tenido origen en la “desmedida e irregular asignación de obra pública a Lázaro Báez” durante el kirchnerismo.

Asimismo, los camaristas advirtieron que –acorde a su criterio- no resultaba suficiente  que la obra pública se incorpore a la causa como posible delito precedente. En tal sentido afirmaron que “lo que tiene que investigarse, sea por el juez o por el fiscal, son los hechos sucedido pero sin limitarse a considerarlos o no como delito procedente de otro, porque de inicio se advierte la posibilidad cierta de que constituyan autónomamente otro (delito) que protege a la administración pública”.

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Los camaristas insistieron enfáticamente “es que es de sentido común” avanzar sobre la sospecha del acuerdo de voluntades entre Báez (y su grupo económico) y los ex presidentes Néstor y Cristina Kirchner, que habría derivado en la asignación y realización de negocios con el dinero estatal.

Veinticuatro horas después los camaristas fueron mucho más allá. Resulta que en aquel momento habían sostenido que la obra pública debía investigarse al menos como delito precedente, razón por la cual ya habían hecho referencia a que ya había otros jueces investigando la obra pública, y que le habían encomendado a Casanello que buscara un mecanismo para que pusieran en común la información. Pero además habían hecho mención a la conveniencia de delegar investigaciones en el fiscal Guillermo Marijuan, disponiéndose además que la puesta en común fuera entre los fiscales, al tiempo de empezarse los trámites para elevar a juicio la primera parte de la causa.

Todos los argentinos siguieron (siguen)  de cerca el caso de la Ruta del dinero K. Entre todos esos argentinos, hay quienes ven con malos ojos los pasos dados por la Justicia y hay otros que confían en ella. Sobran las dudas, como sobran las acusaciones contra el empresario y la ex presidenta. Sobran también las tensiones en las audiencias, cuando están frente a frente, acusados y jueces. Sobran las sospechas y las acusaciones en torno a  los ex funcionarios del Estado, de las administraciones Cristina Fernández y Néstor Kirchner.

Y en medio de todo este turbulento panorama judicial,  minado de especulaciones en lo político, el periodista Daniel Santoro publicó el libro “La Ruta del Dinero K. La trama secreta  de los escándalos de Lázaro Báez. Hotesur y otras causas que llevarán a rendir cuentas a los tribunales a Máximo y Cristina Kirchner”.

En este voluminoso (y muy oportuno) trabajo de investigación,  se cuentan detalles desconocidos de la persecución al fiscal  José María Campagnoli, la estructura financiera de Báez, la trama internacional con testaferros e inversiones millonarias en Suiza, el Caribe, Puerto Madero y el enigma de las islas  Seychelles; revelándose además cómo la ex SIDE intentó tapare el caso.

Pero el aspecto medular del libro (el que recomendamos expresamente dar lectura) está centrado en que, en sus páginas, se ponen a la vista del público pruebas, fuentes y datos irrefutables, campeando una sola gran pregunta:¿podrá el macrismo impulsar una investigación que descubra la verdad?.

No en vano resultan muy clarificadores muchos de los capítulos del libro. Y de todos ellos, a propósito de Lázaro Báez cabe compartir uno de sus párrafos referidos a las acusaciones dirigidas al empresario.

“Si las denuncias contra Báez son falsas de toda falsedad, si todo no fuera otra cosa que un burdo complot político-judicial-mediático en su contra, bastaría dar vuelta los últimos naipes para aclararlo sin más. Este libro desentraña complicidades de una fuga millonaria en dólares; prueba que la llama “ruta del dinero K” existe, mejor dicho existió, y que su funcionamiento involucra a Cristina y su familia. La ex presidenta construyó un “cerco sanitario”, una suerte de blindaje judicial alrededor de Báez, de Máximo Kirchner y de ella misma, antes de abandonar el poder el 10 de diciembre del 2015. Lo logró, pero ¿hasta cuándo durará?. Este es un país donde los ex presidentes no suelen ir  presos, ni siquiera  cuando testigos que fueron partícipes necesarios, como Mario Pontaquarto en el caso de las coimas en el Senado, llegan hasta la autoincriminación. Aun en ese caso, los jueces absuelven. Y  Fernando de la Rúa camina tranquilo por las calles de la democracia sin asumir  responsabilidades políticas por ese escándalo que apenas escandaliza; sobreseído por por la Justicia no tiene empacho de actuar como una suerte de “prócer” de la democracia. Acaricio una esperanza: no tiene porqué seguir siendo indefinidamente así”  ha escrito Santoro.

Y en otro párrafo ha sido mucho más preciso: “Constructor o no, Báez se convirtió en estos doce años en el principal contratista público de Santa Cruz, en un terrateniente que ya superó en hectáreas al empresario textil italiano Luciano Benetton, y , sobre todo, en el hombre que tuvo el imprevisto privilegio de compartir la última noche de la vida de Néstor Kirchner. Y si todavía no fuera suficiente, resultó uno de los ejes alrededor de los que giró la estructura financiera negra del poder K; es decir, cumplió un papel muy similar a la que protagonizara Emir Yoma en tiempos de Menen”

Daniel Santoro también  relata  en su libro: ” Él (Lázaro Báez) fue amigo, compinche, compañero de militancia y socio de Néstor Kirchner. Él puso plata para todas las campañas del Frente Para la Victoria. Él jugaba de 5 en los partidos de papi fútbol que tanto le gustaban al único santacruceño que llegó a la Casa Rosada. Él construyó el mausoleo que guardaba los restos del ex presidente. Él le  pagaba a Máximo los alquileres de los hoteles de los Kirchner en Santa Cruz”

“Sin embargo, Cristina, tres años después de la muerte de Néstor,  borró su nombre del relato oficial sobre la última cena del 26 de octubre de 2010, en la casa familiar” escribe Santoro.

Ahora bien, con todo este panorama (y sin perjuicio de las investigaciones en curso)( y sin perjuicio de los dichos de la ex presidenta,  de ayer y de hoy) ¿Por qué motivos Cristina Fernández,  optó  aparentemente por soltar la mano de Lázaro Báez? ¿Le soltó verdaderamente la mano ?¿ Lo hizo  para protegerse? ¿Lo hizo para demostrarle que al estar ausente su esposo Néstor, ella tenía el control de la situación? ¿Cuál es la interna de todo este entramado?

Un entramado que tiene como protagonista a un hombre (Lázaro Báez)  que después de la asunción presidencial de Néstor Kirchner, en 2003, cambió radicalmente su nivel de vida.

Un entramado que tiene como protagonista a un hombre (Lázaro Báez) que se dedicó a operaciones financieras, millonarias e internacionales, mientras viajaba en camionetas importadas rodeado de custodios.

En su libro, Daniel Santoro se pregunta ¿Cómo fue ese asenso social meteórico que rompe las estadísticas de la movilidad social ascendente de la Argentina?. También Santoro se pregunta, en otro tramo de su libro: ¿Quién era Báez como para llegar a jugar un rol tan protagónico al lado de Néstor y Cristina Kirchner quienes controlaron la Argentina con un poder político hegemónico en los últimos 12 años?

Al momento de redactarse este informe Lázaro Báez se encuentra recluido en una celda del Complejo Penitenciario Federal conocido como la cárcel de Ezeiza (el penal más grande de la República Argentina, que fuera habilitado en 1999, con una capacidad para 2.193 hombres, siendo la mayoría de los internos personas que cometieron infracciones a la ley de drogas, delitos contra la propiedad y contra las personas).

Lázaro Báez está alojado en el módulo 6 del establecimiento, luego de haber sido detenido  el 5 de abril en el aeropuerto de San Fernando por orden del juez federal Sebastián Casanello. El empresario, según lo informa La Nación, en los primeros tiempos pasaba gran parte de su tiempo en su celda y no hablaba con nadie, hasta que gradualmente se fue adaptando a la vida en prisión, estableciéndose un diálogo con el resto de los detenidos. Se supo también  que Báez aportó un televisor, una estufa y una heladera para el sector de uso común del pabellón. Trascendió que lee con mucha atención su expediente recibiendo periódicamente la visita de sus abogados.

La realidad de hoy, de Lázaro Báez, es una muy diferente a la que llevaba antes de ser detenido en San Fernando. Perfectamente podemos darnos cuenta  de la magnitud de su situación. En un contexto en el que, cada día que pasa, el accionar judicial permite desmantelar, en ocasiones novedades y la identidad de más presuntos implicados  a investigar y otras veces es toda una caja de pandora en la que no escasean las  especulaciones respecto a su futuro y al grado de participación de los delitos o maniobras financieras que presuntamente habría cometido.

Y uno se pregunta: ¿Acaso realmente Cristina Fernández lo uso de forro?¿Y si así fue, qué poderosos motivos tuvo para hacerlo?¿Lázaro Báez, fue un cándido empresario que cayó en las redes de una familia de presidenciables, signada por la puesta en práctica de los artilugios del poder?¿Lázaro Báez dice la verdad, cuando niega todos las acusaciones?¿ Lázaro Báez dice la verdad cuando niega rotundamente haber sido el testaferro de los Kirchner?¿Por qué motivos quiere tomar distancia de ese vínculo?¿Ahora que ya está todo sobre la mesa, acaso encuentra como mejor camino jugar por la negativa?¿Y por qué?

¿Cuál será la verdad? Eso se procura determinar, en todo este embrollo. Uno de los más mediáticos (y más complejos) de los últimos años en la República Argentina. Pero mientras tanto, en las calles del hermano país  (y fuera de la Argentina) parece que no son pocos los argentinos que  entienden perfectamente que Lázaro Báez, ésta  más próximo de haber sido la figura del testaferro fiel, que de la inocencia, lisa y llana.

Mal que le pese a él. Y a quienes, apoyando a Cristina Fernández y a Néstor Kirchner, todavía barajan la idea de que todo no es más que un mal sueño. Capaz lo sea. Pero uno repleto de expedientes judiciales, mucho dinero y muchas intrigas. Menudo sueño.

Un sueño como anillo al dedo para la Argentina de hoy.

*Foto de Portada: www.clarin.com (Lázaro Báez)

*Foto 2: www.losandes.com.ar (contando el dinero en La Rosadita)

*Foto 3: www.larazón.com.ar (Juez Federal Sebastián Casanello)

*Foto4: www.gacetamercantil.com (Ex presidenta Cristina Fernández)