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LOS CIEN MIL ROSTROS DE LA PAZ

Por FRANCESCA PANFILI

LOS CIEN MIL ROSTROS DE LA PAZ

Por Francesca Panfilli

Ayer éramos cien mil los que participamos de la edición número veintiuno de la “Marcha de la Paz Perugia-Asís”. Cien mil rostros de estudiantes, alumnos y realidades presentes en Italia y en el extranjero, activistas y voluntarios, cristianos, musulmanes, hindúes, budistas, judíos y exponentes de todas las religiones, víctimas de injusticias sociales, inmigrantes, refugiados, monjas, frailes y curas, africanos, europeos, palestinos, gente de Medio Oriente, norteamericanos, sudamericanos, rusos, sirios, ciudadanos del mundo, víctimas de calamidades naturales, víctimas de conflictos armados, de las injusticias y de los silencios de Estado, hombres, mujeres y niños que han escapado de los territorios de guerra.Todos presentes en la Marcha de la Paz para luchar en contra de la indiferencia. La indiferencia del hermano que mata al hermano. La indiferencia de la comunidad internacional ante los conflictos y las guerras que siguen minando la paz en nuestro planeta. La indiferencia de la mayoría de los ciudadanos que se preocupan sobre todo por buscar una condición de bienestar duradera, o por sobrevivir a las insidias del salvaje mercado en lugar de dedicarse seriamente a recorrer todos los días los caminos de la asistencia, de la paz y de la lucha en contra de las injusticias.

Vence a la indiferencia.

Una pancarta de los estudiantes encabezaba la marcha, en el mismo decía “Vence a la indiferencia”, dedicado a Giulio Regeni, el investigador italiano torturado y asesinado en Egipto, luego seguía otro gran cartel en el que decía “Bienvenido Extranjero”. Pancartas que suenan como una invitación a la reflexión y al sentido de esta manifestación que ya ha pasado a ser histórica. Como lo afirmó Flavio Lotti, coordinador de la “Tavola della Pace” (Mesa de la Paz)… “La paz no es algo abstracto, no es la ausencia de guerra. La paz también es solidaridad ante las tragedias de los demás pueblos, la paz es asistencia a la gente que huye de las tragedias. Todos los días cuarenta mil personas se ponen en marcha en el mundo para escapar de la muerte y de la desesperación. Hoy somos muchos los que nos sumaremos a ellos, caminando desde Perugia hasta Asís. Su dolor, su angustia – siguió diciendo Lotti – también son nuestros, de alguna forma, ya que lo sentimos cerca, sentimos sus gritos de ayuda, queremos hacer algo, reaccionar, responder, proteger. Para muchos nosotros simplemente somos unos locos, almas buenas pero que no llegan a nada porque creemos que podemos afrontar estos problemas con una marcha de la paz y de la hermandad. Pero esa no es más que otra forma de alejarse y de quedarse sentados cómodamente en el escalón individual de privilegios e ilusiones” concluyó Flavio Lotti.

Se trata de los temas que se debatieron a lo largo de la marcha, también por parte de otros exponentes del mundo de compromiso civil como el Padre Alex Zanotelli, misionero comboniano que atacó duramente la política militar europea, afirmando que: “Las armas sirven para provocar cada vez más guerras, desde Ucrania hasta Libia, desde Sudán del Sur hasta Somalia, desde Mali hasta Yemen, hasta Siria, Irak, Afganistán” y luego invitó a todos a “levantar la voz y gritar nuestro desacuerdo ante esta política cada vez más armamentista. Le pido a los movimientos que unamos fuerzas para obligar al Gobierno a respetar la Constitución, según la cual Italia repudia la guerra”.

Don Ciotti, fundador de la Asociación “Libera” participó de la marcha denunciando el ensordecedor silencio que reina sobre el homicidio de Giulio Regeni, invitando a los participantes a caminar “para darle esperanza a quienes no la tienen, para reclamarle a Europa que no reniegue de sí misma” lanzando un fuerte llamado a ser cada vez más osados y a “aprender a tener el valor de tener más valor”.

De los rostros presentes en la mafia deseamos recordar algunos como el de Egidia Beretta, madre de Vittorio Arrigoni, el joven activista italiano asesinado en Gaza en 2011, una mujer que no se rinde y que sigue luchando como lo hizo su hijo. El “Solidar Bus” iba abriendo paso a los manifestantes, una camioneta utilitaria transformada en un punto de recopilación de historias, fotos, personas y fármacos de la Asociación “Music For Peace” fundada por Stefano Rebora, amigo y compañero de lucha de Vittorio Arrigoni con quien compartieron varias misiones en Gaza. Se trata de una realidad presente en Italia y en el extranjero en los escenarios de guerra, que tiene el objetivo de sensibilizar a los jóvenes y a toda la ciudadanía sobre temáticas que tienen que ver con la solidaridad y la activismo social.

Los verdaderos protagonistas de la marcha fueron los estudiantes, las escuelas y los jóvenes. En el escenario de la “Marcha de la Paz” se presentó al público con una emocionante representación teatral el grupo “Our Voice”, constituido por chicos de todas las edades, quienes desde hace tiempo intentan concientizar a sus pares y a la ciudadanía sobre argumentos como el de la justicia social y de la verdad en oposición a los silencios  a las omisiones del Estado y de los Gobiernos. Los presentes en la plaza de Santa Maria degli Angeli escucharon conmovidos la performance compuesta por relatos de víctimas asesinadas por la indiferencia y por la ilegalidad. Durante el espectáculo se recordó a Vittorio Arrigoni, a los miles de inmigrantes sin nombre fallecidos en las aguas de países que no supieron recibirlos y se contaron cuatro historias de mujeres víctimas de la guerra, de la violencia y de perversas negociaciones, entre ellas Francesca Morvillo, mujer del Juez Giovanni Falcone asesinada junto a él en el atentado de Capaci el 23 de Mayo de 1992. Los asistentes eran estudiantes llegados de toda Italia, asociaciones, activistas por la Paz e incluso la madre de Vittorio Arrigoni, quien se emocionó y se conmovió por el recuerdo de su hijo. La determinación y el valor del grupo Our Voice supo despertar las conciencias de los espectadores, quienes se vieron envueltos por los gritos de justicia y verdad de estos talentosos jóvenes.

También se encontraba presente el General Fabio Mini, quien habló desde el palco de la guerra en Siria y de las numerosas contradicciones del sistema internacional y enumeró las causas de la desestabilización tanto de Siria como de Libia, así como también habló de la responsabilidad de Norteamérica en el grave escenario global.

Como cada año no podían faltar las hipócritas proclamas de la política y de las instituciones en busca de obtener facilmente el consenso y el protagonismo, pero quedaron silenciadas por los colores y las miradas de la enorme cantidad de ciudadanos que participaron de la marcha.

Banderas multicolores cubrieron las calles que unen a Perugia con Asís. El sueño de Aldo Capitini, anti-fascista y pacifista revolucionario que ideó la marcha inspirándose en la enseñanza de San Francisco de Asís, revivió ayer en medio de miles de rostros de la Italia mejor, formada por gente común que demuestra su voluntad de tomar posición a favor de la paz y de construir caminos alternativos.

Deseamos que estos momentos de reflexión colectiva puedan tener continuidad para sensibilizar cada vez más a los ciudadanos y para reafirmar un neto “NO” a la guerra, a la violencia, a la opresión, a los secretos de Estado, a las injusticias, a la indiferencia, a la venta de armas, a la mafia, al narcotráfico, a la corrupción, a la participación de nuestro País en una onerosa máquina de guerra llamada OTAN, a la violencia, a las misiones de guerra disfrazadas de misiones de paz, a una economía que antepone el interés a la persona, a los conflictos sociales, culturales y religiosos.

“Oponerse al racismo y a todas las persecuciones.

Oponerse al machismo y a todas las opresiones.

Defender los derechos humanos de todos los seres humanos.

Defender el mundo viviente, casa común de la humanidad que es una sola.

Paz, desarme, desmilitarización.

Oprimidas y oprimidos de todos los países, uníos en la lucha por la liberación común.

Todas las víctimas tienen el rostro de Abele.

Solo la no-violencia puede salvar a la humanidad”.

Peppe Sini, responsable del “Centro de investigación por la Paz y los derechos humanos”

Francesca Panfili
10 de Octubre de 2016