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LOS CRIMINALES DE SIEMPRE MATARON A MACA VALDÉS

Por Jean Georges Almendras

LOS CRIMINALES DE SIEMPRE MATARON A  MACA VALDÉS.

   Por Jean Georges Almendras-23 de enero de 2018

 

 

Los criminales de siempre. Los ideológicos, no los materiales, que en definitiva solo fueron los que accionaron sus manos para cumplir su cometido obedeciendo órdenes, hicieron que todos pensaran que la activista mapuche Macarena Valdés se suicidó el 22 de agosto de 2016, en su casa, colgándose con una soga de una de las vigas del techo. Pero no fue así. Macarena Valdés fue asesinada, se estima por asfixia (estrangulamiento) y solo después, una o más personas se apoderaron de su cuerpo y lo colgaron, obviamente para que todo indicara que ella se quitó la vida. Los criminales de siempre pensaban que así quedaría la historia. Pero no quedó así la historia, porque dos años después la verdad salió a la luz pública. La verdad, sobre un nuevo atentado a la vida. Contra una valerosa mujer, madre de cuatro hijos, que defendía la tierra. Una tierra sellada por la codicia del poder. Del poder que no escatima en bajezas para lograr sus cometidos: emprendimientos de altísimos réditos económicos. Los réditos económicos manchados de sangre, con el pútrido olor de la muerte causado por manos criminales, destruyendo inocentes y destruyendo hogares. Hogares de activistas y el hogar donde todos vivimos: la tierra. Los réditos económicos malditos, que se repiten y se repiten en tierras donde viven comunidades mapuches. Réditos económicos sangrientos que nosotros ya no podemos parar, ni siquiera escribiendo insultos  destinados a los criminales de siempre. Ya no los podemos parar, pero al menos nos esmeramos en denunciarlos.

Esta historia de crimen, dolor y sufrimiento aconteció en tierras chilenas. Las mismas tierras que el santo padre  que vive en Roma, visitó hace pocos días. Una historia que indignó y  conmocionó almas, y sembró lágrimas.

Macarena Valdés vivía junto a su familia en la comunidad mapuche Newen de Tranguil, en la comuna de Panguipulli. Y donde vivía, luchaba contra los criminales de siempre, que estaban interesados en sacar riquezas a costa de destrucción del patrimonio natural y cultural de los pueblos de la región. Macarena lideraba un movimiento que se oponía  a esos emprendimientos. Macarena, entonces, primero  fue amedrentada y finalmente amenazada a irse del lugar, antes de que le pudiese ocurrir algo malo. Y así ocurrió, porque Macarena no se fue del lugar, ni abandonó sus principios, ni sus luchas.

Entonces, por eso le pasó algo malo: la asesinaron ante la vista de uno de sus pequeños hijos, y luego la colgaron de una viga del techo. La silenciaron. A ella, pero no a su lucha, que ahora ya es la lucha de toda una comunidad. Una comunidad más firme que nunca. Una firmeza que terminó sacando la verdad a la luz. A la luz del sol. Y con fundamentos científicos. Sólidos. Aún después de dos años de incertidumbres y de mentiras.

El perito forense Luis Ravanal, que contrató la familia, porque desconfió siempre de la versión oficial que llevaba la firma del Servicio Médico Legal y  de los Carabineros, dijo a los periodistas de la región y del mundo, que elaboró un informe detallado con el estudio histológico y llegó a una conclusión: “no habían signos que demostrasen que se tratarse de un ahorcamiento en vida, es decir, en el área más importante que es el cuello, que es  donde una persona cuando está con vida se lesiona producto del ahorcamiento. En estas circunstancias siempre va a tener signos de vitalidad, signos de hemorragia, lesiones en los tejidos, en los órganos, lo que no ocurre en un cadáver, donde estos signos están ausentes, cuando se suspende o cuando se trata de simular un ahorcamiento. Concretamente, a través de la autopsia, y reitero a través de la confirmación del estudio histológico se demuestra que no hay signos de vitalidad, es decir, no hay signos que demuestren que el cuerpo se haya suspendido a través del ahorcamiento estando con vida, eso evidentemente genera una evidencia que se contrapone a la información oficial respecto a que se trataría de un ahorcamiento de tipo suicida, como lo ha señalado el Servicio Médico Legal”.

El perito forense que no hace otra cosa que trabajar para la verdad,  una verdad cantada desde mucho antes de buscarla, es todavía más explícito: “se   han dado opiniones y se han dado diagnósticos sin comprobación de pruebas, en este caso microscópicas histológicas, por lo tanto esa es la gran debilidad de la investigación, específicamente la realizada por el Servicio Médico Legal. Es una situación que se viene ya reiterando en otros casos similares en donde se dan por sentado diagnósticos en base a supuestos, pero que a la larga desde el punto de vista científico no tienen la confirmación objetiva y por lo tanto genera esta serie de dudas respecto a no solo la calidad técnica, sino que también respecto a las verdaderas causas de muerte en una investigación criminal”

¿Causas de muerte? Hay muchas. Sobran.  Porque sobran los ideólogos, que son peor que los sicarios. Porque a Macarena Valdés la asesinaron gentes, o mejor dicho, alimañas que obedecían a otras alimañas. Pero alimañas con poder. Con el  poder económico  como  para comprar mentiras, verdades distorsionadas. Alimañas que dieron luz verde a otras alimañas para que cierren la boca a un obstáculo. Un obstáculo, con nombre y apellido, de carne y hueso, madre y un  ser humano encantador y noble, que por estar en el camino de la verdad se encontró frente a la muerte. Una muerte también con nombre y apellido. Con un rostro. Un rostro cínico. Un rostro de nuestros días. Un rostro criminal. Criminal, por excelencia e impune, desde siempre.

Los criminales de siempre se hicieron presentes, antes, en Honduras y dejaron su rastro de muerte, segando la vida de Berta Cáceres. Los criminales de siempre, siguieron haciendo de las suyas: sangrando vidas y esperanzas. Esperanzas de comunidades, de familias, de niños, y de ancianos. Y antes de llegar a la comunidad mapuche Newem de Tranguil  en la comuna  de Panguipulli, en Chile, dejaron  a su paso dolores y sufrimientos, porque ese es su estilo de vida, su razón de vida. Sangrar y vivir, para vivir ellos. Para sobrevivir ellos.

Pero los criminales de siempre, que conviven entre nosotros,  se confían en la impunidad. Saben que de ellos es el tiempo de hacer daños sin temer a la justicia. Y quizás sea cierto. Pero hoy, si acaso hoy, al momento de escribir sobre Macarena Valdés, justicia hacemos diciendo que no se suicidó.

A Maca Valdés la asesinaron. Que se sepa. Que se divulgue y que se escriba. La asesinaron y porque la asesinaron nos sumamos a los pedidos de justicia. Porque los criminales de siempre, deben saberlo: que tarde o temprano justicia se hará.

Se hará.

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*Foto de Portada: www.eldesconciero.cl.com