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“LUCHAMOS CONTRA LAS MAFIAS, PORQUE SON EL GRAN PROBLEMA DEL SISTEMA”

Por Jean Georges Almendras

LUCHAMOS CONTRA LAS MAFIAS, PORQUE SON  EL GRAN PROBLEMA DEL SISTEMA”

Movimiento Our Voice: cambiar el mundo, con el arte y una comprometida denuncia social

                             Por Jean Georges Almendras-30 de octubre de 2017

“Estoy muy agradecido de poder estar acá en representación del Movimiento Cultural Our Voice. Creo que me es importante remarcar que las injusticias, cuando suceden, nos suceden a todos. Hoy, cuando participábamos de la movilización frente al Palacio de Justicia, o Palacio de Injusticia, la mayoría de los medios de comunicación nos preguntaban por qué nosotros, siendo de otros lugares, estábamos ahí presentes, apoyando el pedido de justicia para Pablo Medina y Antonia Almada. Por momentos me parecía una pregunta que no terminaba de entender, porque en mi forma de ver estas problemáticas, que me pregunten o que le pregunten a otra persona por qué ayuda a una causa justa, por qué lucha contra una injusticia, me parece algo absurdo. Pero lamentablemente en las sociedades en las que vivimos luchar contra una injusticia es lo raro y no hacer nada es lo normal. Luchar contra una injusticia es algo que incluso por muchos hasta está mal visto o causa cierta sensación de extrañeza y creo que es algo que nosotros los jóvenes tenemos que enfrentar y empezar a modificar, si queremos realmente un futuro diferente del que hoy estamos viviendo”.

El que así habla es Matías Guffanti. Un joven periodista argentino que representa al Movimiento Internacional y Cultural y laico,  Our Voice (Nuestra Voz), que a través del arte busca hacer a un lado (combatir) al crimen organizado, a las injusticias sociales y a un sistema económico y político que oprime y causa pobreza, desesperanzas y hambre,   fagocitando y cercenando libertades, y reprimiendo, para ir dejando a su paso, violaciones a los derechos humanos, dolor y muerte.

Estamos en la sala del Cabildo del Paraguay, en la que homenajeamos al periodista Pablo Medina y a su asistente Antonia Almeda, el 16 de octubre de este año, a tres años exactos de haber sido asesinados por la naco política paraguaya. Abrieron el encuentro dos jóvenes de Salta, Julieta y Leandro, con un rap recordando que la lucha es necesaria para que se haga justicia, y para que el doble asesinato no quede impune.

Son jóvenes estudiantes, que buscan un mundo nuevo, porque el que les hemos ofrecido, nosotros los adultos, no es precisamente un mundo pleno de virtudes. Son jóvenes que piensan como Guffanti. Y los jóvenes que integran el Movimiento, nacido en Italia a instancias de una adolescente –Sonia Tabita-  piensan del mismo modo. Y por esa razón Julieta y Leandro cantan un rap de denuncia, en un ámbito de denuncia y de homenaje, donde además, todos recordamos el martirologio de Santiago Maldonado y de las comunidades mapuches de la provincia de Chubut, de Argentina, cuya bandera extendimos en la sala, integrándolos a una lucha que no tiene fronteras y que es de todos.ourvoice1 

“Vivimos una situación verdaderamente alarmante. En todos los países de Latinoamérica, se viven problemáticas muy grandes que atentan principalmente contra la democracia, contra la libertad, contra la verdad. Y cuando se atentan contra estos valores, contra estas virtudes que nos hacen hombres, que nos hacen ser seres humanos, se está atentando contra todos”, prosigue Guffanti.

Y con él coincidimos desde nuestra visión más adulta, pero no por ello más acertada. Porque los jóvenes de hoy, lo revolucionan todo. Y si bien en este tercer aniversario del crimen de Pablo y de Antonia, los reclamos de justicia  no estuvieron ausentes,  las voces de estos jóvenes se hicieron sentir, con fuerza y con energía increíbles. Junto a los jóvenes paraguayos  integrantes del Movimiento, y con un representante de Uruguay –Diego Grachot- rapearon en el Cabildo, y  frente al Palacio de Justicia, recorrieron las calles de Asunción repartiendo panfletos, fueron a entrevistas periodísticas y se comprometieron libremente con una causa justa. Como lo hubieran hecho todos los jóvenes que no pudieron estar presentes. Que quedaron allá en Italia, en Uruguay, y en Argentina y que estarán el año próximo, y así año tras año,  hasta que las campanas de la justicia doblen, pero doblen de verdad.

“Cuando se le disparó a Pablo Medina, se les disparo a todos. Cuando se disparó también a Antonia Almada se disparó a todos nosotros. Cuando se le disparó a Santiago Leguizamón (el primer periodista asesinado tras la dictadura stronista) se disparó a todos. Creo que entender las injusticias de esa forma es lo que nos puede llevar a un camino diferente al que, hasta el día de hoy, recorrimos como seres humanos. Si no entendemos que todos, absolutamente todos, sufrimos juntos las consecuencias de este sistema, que oprime y aplasta a los más débiles y enriquece a aquellos que “tienen el poder”, no vamos poder conseguir modificar absolutamente nada y esto va a seguir igual. Va a seguir año tras año empeorando, porque así fue a lo largo del tiempo. Así fue desde las dictaduras de Latinoamérica con el Plan Cóndor, dirigido por Estados Unidos  y así fue también, durante las democracias que siguieron a continuación. Lo que yo a veces llamo el perfeccionamiento del Plan Cóndor, con estas falsas democracias en las que vivimos, iguales o peores que en esas dictaduras, en las que sufrimos las mismas persecuciones, sufrimos las mismas desapariciones, sufrimos los mismos asesinatos. Pero hoy, sin embargo, los políticos y los gobernantes, no todos obviamente  pero si su gran mayoría, se llenan la boca hablando de democracia, de libertad, de justicia, de igualdad, de respeto, de valores que ellos obviamente no practican porque no es importante para sus negocios”.

Pablo Medina y su asistente, y unos 17 periodistas más, paraguayos, fueron asesinados por elementos del sistema criminal de los departamentos con límites fronterizos con el Brasil. Una región del Paraguay literalmente sometida por grupos mafiosos. Grupos mafiosos  que operan con las licencias de integrantes de grupos económicos y de integrantes de un sistema político, que forma parte del gobierno de turno, y del Estado. Una realidad del Paraguay de hoy, y una realidad de la América Latina de hoy, y de algunos países de la Europa, de hoy, entre ellos Italia.. Y los jóvenes del Movimiento Our Voice no están ajenos a todo este panorama. Su coordinador en Sudamérica, Guffanti, no deja ese tema en el tintero en su intervención en el Cabildo. 

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“La mafia llego a un punto en el cual está actuando en las sociedades de Latinoamérica, en sociedad con los gobiernos e incluso formando parte de muchos gobiernos y de puestos importantes. Un claro ejemplo de eso es el caso de Pablo Medina, porque que la orden la haya dado el intendente, por la denuncia que Pablo estaba haciendo contra el narcotráfico en la zona, creo que nos señala un gran problema, y es el problema de que las mafias no solamente están en vinculación con el Estado, sino que también son parte del mismo Estado”.

“Por lo tanto, nosotros como jóvenes nos preguntamos ¿Qué hacemos contra este gran monstruo? ¿Qué hacemos contra este gran sistema que por muchos años existió y sobrevivió de esta manera, explotando a los seres humanos? ¿Qué hacemos nosotros como jóvenes ante esta gran bestia? ¿Cómo nos enfrentamos? Obviamente es difícil mantener la esperanza del futuro cuando vemos la realidad que nos rodea. Es muy difícil mantener la esperanza de poder modificar los grandes aparatos del Estado, mejorar el poder ejecutivo, el poder legislativo y el poder judicial, cuando lo vemos tan contaminado y sostenido principalmente de estos crímenes, sostenido principalmente del narcotráfico, de la venta de armas, del terrorismo y de todos estos males, que como ciudadanos comunes, desde nuestros humildes lugares intentamos denunciar”.

¿Y qué pretenden estos jóvenes our voice? Algún oyente debe haberse planteado aquella noche en el Cabildo de Asunción, donde también hablaron senadores, periodistas, abogados, sacerdotes, familiares de periodistas asesinados y donde se exhibió el documental “Pablo”.

“Lo que nosotros intentamos hacer y proponemos hacer, es simplemente no ser indiferentes, porque el silencio nos convierte en cómplices. Y creo que ante un sistema donde los opresores están al mando del gobierno, podemos hacer únicamente dos cosas, llorar hasta morir o luchar hasta morir. Nuestra propuesta es que luchemos. Que luchemos como podamos, expresando todo lo que tengamos adentro, soñando incluso utopías de poder transformarlo todo a pesar de que la realidad nos golpee diariamente y nos quiera decir que no vamos a poder hacerlo, que no vamos a poder cambiar la sociedad en la que vivimos. Nuestro movimiento lo intenta hacer a través del arte, de la pasión que a nosotros nos moviliza y nos empuja a expresar todo eso que sentimos adentro nuestro. Desde el arte nos enfrentamos a las injusticias y nos enfrentamos principalmente a las mafias, porque sabemos que ésta es el gran problema del sistema. El sistema en si es un gran problema, pero dentro de ese gran problema las mafias son la gran cara visible a la cual nos tenemos que enfrentar, si queremos realmente luchar por la libertad, por la verdad y por la justicia”, concluye Guffanti.

 

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*Fotos: Movimiento Our Voice y Antimafia Dos Mil