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MAGNICIDIO, CINCUENTA AÑOS DESPUÉS

Por Giorgio Bongiovanni

MAGNICIDIO, CINCUENTA AÑOS DESPUÉS

Por qué la Mafia y la CIA asesinaron a John Fitzgerald Kennedy.

Por Giorgio Bongiovanni – 22 de Noviembre de 2013.

“Se muere generalmente porque se está solo o porque se ha entrado en un juego demasiado grande. Porque no se dispone de los apoyos necesarios”.
Estas frases corresponden al Juez Giovanni Falcone, asesinado por Cosa Nostra, la mafia siciliana, el 23 de Mayo de 1992. En ese momento ya habían pasado 18 años de la muerte de John Fitzgerald Kennedy y Giovanni, al igual que John, estaba emprendiendo el arduo camino de la lucha por la justicia que lo llevaría a convertirse posteriormente en un mártir. Y profeta de su muerte. El inmenso poder de la mafia contiguo a los poderes ocultos y desviados del Estado, al que él había servido con honestidad y firmeza, logró asesinarlo porque estaba solo. Solo como John Kennedy, el Presidente de la Nación más poderosa del mundo que al no contar con el amparo necesario, con el apoyo y con alianzas pasó a ser una víctima de esos poderes que, solo aparentemente, estaban bajo su mando.

terzomilenioEl dossier que presentamos a continuación, publicado anteriormente en la revista “Terzo Millennio”, ilustrará detalladamente la participaciónde la CIA, de la mafia y de otros poderes económicos en el asesinato de Kennedy. Además del análisis de los motivos políticos que llevaron a la muerte al Presidente y veremos cómo la comisión Stokes, u otras fuentes confiables, consideraron oficial la hipótesis del complot en el homicidio de Dallas. Una reciente encuesta demuestra que más del 60% de la opinión pública norteamericana no cree en las conclusiones presentadas por la Comisión Warren, según la cual habría que atribuirlo al gesto de un individuo aislado, sino que cree que se trata de una conspiración. El famoso periodista y autor Gianni Bisiach, con quien mantenemos una relación de amistad que nos honra y nos enorgullece su colaboración, fue uno de los primeros periodistas italianos que investigó sobre la muerte del Presidente Kennedy y quizás fue el único que explicó, a través de la película “Los dos Kennedy” (de 1969) y el libro “El Presidente – la larga historia de una breve vida”, el complot entre la mafia, la CIA, los petroleros, los grandes empresarios industriales relacionado con el homicidio. Un lector escéptico podría mirar con desconfianza dichas consideraciones y éste es el motivo por el cual como conclusión de las investigaciones presentadas publicamos el Informe final de la comisión Stokes, el Select Committee on Assassination of the U.S. House of Representatives, que confirma las teorías que hasta 1979 no eran más que hipótesis. El mismo director de la CIA, William E. Colby, quien falleció en circunstancias misteriosas, durante la presentación del libro de Gianni Bisiach admitió que la Central Intelligence Agency colaboraba con la mafia, por más que excluyera categóricamente su participación en el asesinato del Presidente. John Fitzgerald Kennedy era hijo de Joseph Kennedy, multimillonario, cuyo nombre aparecía en la lista de las 50 personas más ricas de Norteamérica. Por lo tanto era un miembro de esas familias ocultas que manipulan el poder económico del mundo y que influencian los movimientos políticos para cuidar los intereses del poder al que representan y seguir ejerciendo su dominio en el mundo. John era hijo de un multimillonario que, mientras ocupaba el cargo de embajador en Londres jamás tomó una posición concreta en contra de Hitler o de Mussolini y luchó para que Norteamérica no participara en el Segundo Conflicto Mundial que habría podido comprometer los intereses de su país.

JohnyrobertPor lo tanto John era un joven de la alta sociedad, que nació y creció en la riqueza, lejos de los problemas del mundo y, aparentemente, de esos valores espirituales y altruistas que se oponían a las ideas de predominio y de poder absoluto a las que apuntaba el clan de las familias económicas. De hecho fue por razones de prestigio y de poder que su padre, Joe, lo alentó a convertirse en Presidente y apoyó “con todos sus medios” su carrera política. Pero una vez conquistado el título de Jefe de los Estados Unidos John traicionó las expectativas de su padre que tenía las esperanzas puestas en que un hijo suyo gobernara Norteamérica de la misma  forma en la que la habían gobernado los Presidentes anteriores democráticos. ¿Qué le ocurrió a John Kennedy? Como si hubiera sido “fulgurado en el camino de Damasco” ya antes de asumir el cargo más alto de la política estadounidense, John, también llamado Jack, comenzó su batalla desde cuando era Senador en contra de la criminalidad organizada, junto a su hermano Robert. Cuando llegó a la Casa Blanca y logró consolidar su poder decidió aplicar una política pacifista basada en la igualdad social y en la cooperación con los demás gobiernos de la Tierra. En lo que respecta a su vida privada jamás abandonó el lujo y, a pesar de que amara a su mujer y a sus hijos, mantuvo más de una relación extramatrimonial. Sin lugar a dudas la más conocida fue la que tuvo con Marilyn Monroe basada, según nuestra opinión, en un sentimiento profundo y misterioso.

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Claramente no es casualidad que Monroe haya muerto en condiciones desconocidas y muchos se preguntaron cuáles habrían sido los secretos que podría haber sabido la amante del Presidente de los Estados Unidos y de su hermano Bob. ¿Acaso estaba en conocimiento de informaciones que el gobierno norteamericano ocultaba? Pero, a pesar de todos sus defectos humanos, en la vida política, en aquella a la que él consideraba una misión, John intentó ser siempre coherente. El error cometido en Cuba le hizo comprender la importancia de evitar cualquier compromiso de tipo diplomático y de actuar según los planes establecidos por él.
Fue en ese momento cuando su espíritu decidió aplicar un programa superior y Jack realizó un cambio decisivo en su política. Declaró que quería poner fin a la guerra de Vietnam, apoyó activamente la batalla de Martin Luther King a favor de la igualdad social, impuso nuevos impuestos para los industriales y, acompañando la batalla de su hermano Bob, Ministro de Justicia, lanzó uno de los ataques gubernamentales más fuertes de la historia en contra de Cosa Nostra. Y hay que destacar que en los años ’60 y ’70 la mafia norteamericana contaba con un inmenso poder, comparable con el de la actual mafia siciliana. Fue a causa de la política de Kennedy que la CIA y el FBI comenzaron a luchar en contra de la criminalidad organizada disminuyendo ampliamente su poder, aunque jamás lograron destruirla. Las cinco familias mafiosas norteamericanas existen aún hoy. Por lo tanto John Fitzgerald Kennedy aplicó una política basada en la verdadera justicia, en la verdadera democracia, en la opinión entre los pueblos a partir de una operación de “limpieza” de los organismos gubernamentales sobre los cuales ejercía una responsabilidad directa.
Claro está que ni él ni Bob podrían haberse imaginado que la criminalidad organizada lograría infiltrarse hasta los puestos más altos de la estructura gubernamental, ni que podría llegar a corromper incluso a algunos de sus colaboradores más cercanos, entre los cuales se encontraba el mismo Johnson.
Kennedy luchó por el mejoramiento de la sociedad actual y sacrificó su vida por un ideal de justicia. En el mismo período el Papa Juan XXIII también emprendió una batalla por los mismos ideales y, durante la “Crisis de Cuba”, fue determinante en la resolución entre el mismo Kennedy y Kruschev. Un paso que en 1963 llevó a toda la humanidad a tener la extraordinaria oportunidad de instaurar en el mundo un nuevo gobierno de paz y solidaridad entre los pueblos y de dejar finalmente atrás un pasado lleno de guerras, injusticias, sufrimiento y miedo. Pero el 22 de noviembre de dicho año los disparos que ensordecieron Dallas hicieron desvanecer el sueño de un futuro mejor y el mundo regresó al abismo del cual, por un instante, había salido.
El camino se hizo cada vez más difícil pero el ejemplo de alguien que sigue luchando a favor de la vida tiene que hacer redescubrir en nosotros la esperanza para poder alcanzar la Nueva Frontera, aquella en la que Kennedy creía tan firmemente, al punto tal que lo escribió en el discurso que habría tenido que pronunciar precisamente ese día: “En estos días reunámonos en los templos dedicados al culto y en las casas iluminadas por los afectos familiares, para expresar nuestra gratitud por los gloriosos dones que Dios nos da y oremos a Dios con fervor y humildad, pidiéndole que continué guiándonos y ayudándonos en las grandes obras inconclusas para alcanzar la paz, la justicia y la comprensión entre todos los hombres y las naciones y para poner fin a la miseria y al sufrimiento de la humanidad”.
Por dicho motivo podemos considerar a JFK como un “verdadero arrepentido” que transformó su vida de capitalista millonario, con aliados mafiosos, a capitalista democrático, generoso y honesto que se comprometió con una misión por la paz en el mundo. Una evolución que lo vio trabajar, junto a su hermano, para extirpar el poder de Cosa Nostra norteamericana. No solo eso. Se opuso firmemente al poder de la CIA y al de los capitalistas fascistas norteamericanos.
Un “triunvirato” que se oponía al deseo de renovación del movimiento juvenil norteamericano, blanco y negro, que luchaba por la libertad y la igualdad entre los pueblos que contaba con figuras simbólicas como los Kennedy y Martin Luther King. A quienes la Mafia, la CIA y el capitalismo identificaron como obstáculos y se pusieron en marcha para eliminarlos. Homicidios diferentes, con modalidades diferentes, pero que tenían en común los mismos ideólogos. Es por ello que podemos comparar el asesinato del Presidente Kennedy, sin dejar de respetar las historias, los roles y las diferentes circunstancias, con los atentados italianos de Capaci y de Via D’Amelio. Todos ellos fueron atentados de Estado.

GiorgioBongiovanni

Giorgio Bongiovanni

GianniBisach

Gianni Bisach

DOSSIER KENNEDY: ENTREVISTA A GIANNI BISIACH

En la gallardía de su mirada y en sus palabras pudimos captar que este hombre jamás tuvo miedo a la muerte…
Por Giorgio Bongiovanni

¿Cómo se puede convivir durante años con la idea de ser asesinado…? ¡¿Ir a lugares en los que se sabe que puede haber posibles asesinos al acecho, hacerlo especialmente para demostrar que no se ha perdido la dignidad y que uno está dispuesto para morir por aquello en lo que ha creído siempre…?! Es probable que no exista una respuesta racional, o quizás si, pero no es fácil de comprender… En una cálida jornada de otoño tuvimos la posibilidad de reunirnos con un hombre que respondió a si mismo esa pregunta, aceptando todos los riesgos que implicaba un comportamiento de ese tipo, con gran determinación y humildad. Este hombre se llama Gianni Bisiach. Más allá de su conocido paso por la radio y la televisión, Bisiach habló de su pasado “en riesgo” con gran lucidez y sin ninguna retórica. Al finalizar la entrevista se quedó por un poco más de tiempo, almorzando junto a Giorgio Bongiovanni. Y precisamente en ese lapso de tiempo, con los micrófonos apagados, el periodista, el escritor y el corresponsal… dio lugar al hombre, a sus batallas, a sus derrotas… a sus aspiraciones y a sus miedos… El miedo vivido en carne propia, respirado hasta el fondo… esa sensación de soledad que nunca muere y que acompaña a todo hombre que busca la verdad, desafiándose a si mismo y a todas las adversidades. Y luego… la victoria sobre la muerte… su “distanciarse” de este acontecimiento tan “natural” pero igualmente “antinatural” cuando ocurre en su forma más brutal que es el homicidio. En la gallardía de su mirada y en sus palabras pudimos captar que este hombre jamás tuvo miedo a la muerte… Un sentimiento de “devoción” hacia el
Presidente Kennedy se dejaba entrever en las expresiones más simples que utilizaba para comentar las fotos que retrataban a John Kennedy en sus discursos, con sus hijos, hasta la última, en la cámara mortuoria.
Mientras que en relación a la mafia, a los sucios juegos políticos de la CIA y de toda la conspiración orquestada para eliminar al Presidente, siempre mantuvo una actitud de desprecio, deplorando abiertamente las connivencias criminales y los despistajes organizados por los “altos cargos”. A medida que pasaba el tiempo, Bisiach nos hizo revivir su paso por la “trinchera” de la lucha en contra de la mafia. Su primer reportaje para la RAI en Corleone, en 1963, las “señales en código” de los mafiosos, ese lenguaje formado por silencios y por muecas… La reunión con el abogado del mafioso Luciano Liggio y la intimidación que le hizo “… Dr. Bisiach… en su reportaje limítese a hablar de los muertos y deje a los vivos en paz…”, el mismo abogado que le presentaría a Luciano Liggio (quien en esa época se encontraba prófugo, ocultándose en una clínica psiquiátrica, n.d.r.), con Totò Riina y con Bernardo Provenzano (una reunión histórica para el único periodista que logró conocer al prófugo más buscado).
Recordemos los muchos enemigos con los que contaba en la RAI y que después de su reportaje sobre la mafia le impidieron hacer bien su trabajo, jamás se expresó con rencor, sino con la sonrisa de alguien que sabe que al final es siempre la historia la que condena o absuelve. En el momento de saludarnos, un abrazo espontáneo dio el cierre a la reunión con un hombre sereno, que cumplió con la tarea que se había prefijado, feliz de haber encontrado a un amigo con el cual seguir una batalla llena de insidias y que aún hay que ganarla.

ENTREVISTA A GIANNI BISIACH

P.: Querría comenzar preguntándole si al día de hoy, en 1999, ¿ha tenido miedo en algún momento de ser asesinado como lo tuvo en 1969?
R.: Nunca tuve miedo de ser asesinado. Siempre afronté la muerte en forma consciente y creo que es precisamente esto lo que me ha salvado, porque “ellos” sabían que no me importaba… No es que yo vaya buscando la muerte, pero también barajé esta posibilidad… Probablemente las cosas hayan cambiado hoy en día, la situación mundial ha cambiado. En general quien corre el riesgo de ser asesinado es aquel que es el único que conoce una determinada realidad… aquel que molesta al poder. Durante un cierto período investigué el caso Kennedy y “ellos” tenían todo el interés en eliminarme, así como a las decenas de personas que fueron eliminadas en dicho período…

P.: Usted fue, en calidad de periodista de la RAI, el primero en absoluto en decir (como escribió en su libro “El Presidente”, en su película “Los dos Kennedy”) que John Kennedy fue asesinado por la Mafia, en colaboración con algunos sectores de la CIA. Que dio los nombres de Carlos Marcello, de Santo Trafficante… ¿En esa época, cuando lo dijo, cuáles fueron las reacciones de nuestro Gobierno y de los norteamericanos? Es sabido que su libro fue presentado por el Senador Andreotti y que luego lo leyó…
R.: Usted me está hablando del libro, pero la película se estrenó mucho antes, en 1969, y en ella se daba el nombre de Carlos Marcello, quien en esa época era “desconocido”. Mientras realizaba la búsqueda de las imágenes, tuve mucho cuidado y no revelé su nombre. Buscaba los videos en los que estaba Marcello con diferentes pretextos, pedía por ejemplo panoramas de New Orleans, u otro tipo de cosas… lo importante era que nadie supiera… cualquiera que se hubiera dado cuenta de que estaba averiguando sobre Carlos Marcello habría hecho lo posible para eliminarme inmediatamente. Toda la elaboración de la película fue realizada de manera que fuera un misterio hasta que saliera en las salas de cine. De esta forma habría sido inútil eliminarme. No habrían atentado en contra de mi vida… algo para lo que yo estaba preparado, con el espíritu de aquel que está dispuesto para sacrificarse. En todo caso lo importante era que la película se estrenara. Realicé la investigación sobre la mafia titulada “Rapporto da Corleone” (Informe desde Corleone) que antes de salir en TV7 salió al aire en la columna RT, espacio televisivo de Enzo Biagi. Fui el primero en hablar de la mafia en Corleone y de los corleoneses, por lo tanto de Luciano Liggio, Totò Riina y Provenzano. En ese tiempo hacer eso significaba ser el “primero”, ser aquel que “conocía” estos hechos, a quien “ellos” consideraban útil eliminar.

P.: ¿Por qué la CIA le pidió ayuda a la Mafia para matar a Kennedy y por qué fue asesinado John Kennedy?

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R.: La CIA le pidió ayuda a la Mafia para matar a Fidel Castro. Cuando Fidel Castro asumió el poder en Cuba, en un primer momento los Estados Unidos lo apoyaron, al igual que la CIA que fue la que le entregó las armas, se las mandó con paracaídas. Esto porque los norteamericanos ya no querían que Batista siguiera en el poder. Pero cuando Castro llegó al poder lo primero que hizo fue nacionalizar las sociedades norteamericanas, por lo tanto la “United Fruit” (en el ámbito de la agricultura), las sociedades petrolíferas, etc. Los industriales norteamericanos se indignaron ante el comportamiento de Castro, quien anteriormente había gozado de su ayuda, y decidieron eliminarlo primero políticamente y luego físicamente. Cuando Castro subió al poder echó a los mafiosos de Cuba, cerró las casas de juego, las casas de tolerancia, el tráfico de droga y del aborto (las norteamericanas iban a abortar a Cuba). La Mafia se enfureció con Castro porque terminó con sus negocios y la CIA pensó en dirigirse a los mafiosos que todavía tenían algunos hombres en Cuba. Por ejemplo Santo Trafficante, que en ese momento se encontraba en prisión, en Cuba, y con el cual la CIA tenía contactos a través de Sam Giancana de Chicago, con Jack Rubi, quien posteriormente asesinaría a Oswald. Jack Rubi era un traficante de armas y de droga y tenía varios night club en Dallas, era del entorno de Sam Giancana de Chicago (el brazo derecho de Al Capone, que de chófer había pasado a ser su lugarteniente). Rubi iba a Cuba a llevarle naranjas a Trafficante mientras estaba en la cárcel. La CIA, aparentemente con el apoyo de los Kennedy, decidió matar a Fidel Castro, incluso con modos más bien bastante ridículos…

Kennedy tenía un comportamiento contradictorio, es decir, que como Presidente de los Estados Unidos (como todos los Jefes de Estado), tenía que aceptar ciertas operaciones absurdas de los Servicios Secretos, a pesar de mantener su moral. John seguía una cierta línea y luego con su hermano, el Ministro de Justicia (Robert Kennedy, n.d.r.) luchaba en contra de los mismos mafiosos que ayudaban a la CIA. Ahora estoy hablando en forma sencilla pero los hechos fueron realmente complejos. Después de la crisis de los misiles de Cuba (cuando el mundo se salvó del riesgo de la Tercera Guerra Mundial), Kennedy decidió hacer las paces con Fidel Castro y con la Unión Soviética. Entonces abrió la “línea roja”, el teléfono con el Kremlin. Dejó sin efecto “el encargue” a los mafiosos, cerró los campos de la CIA en los que se adiestraban los cubanos que se preparaban para el desembarco en Cuba. Posteriormente Robert Kennedy abrió una investigación a todo campo en el Senado sobre Cosa Nostra y en esa época todavía no se sabía que se llamara de esa forma (Cosa Nostra, de ella habló Joe Valachi en el mes de Septiembre de 1963, dos meses antes del asesinato de Kennedy). Y fue allí que estos grandes mafiosos decidieron asesinar a Kennedy. Seguramente algunos sectores de la CIA estaban en contra del Presidente, especialmente Allen Dulles, a quien Kennedy había echado, junto a esas personas (citadas en mi libro y de las que también figuran sus fotos) que protagonizaron el escándalo del watergate; las mismas que luego fueron arrestadas en la Dealy Plaza, luego de los disparos contra Kennedy y que junto a Calogero Minaroci (alias Carlos Marcello, n.d.r.) decidieron eliminarlo. Se trató de un “cambio de objetivo”: la Mafia tenía que asesinar a Fidel Castro, cuando Kennedy cambió de idea, la Mafia decidió asesinarlo a él durante el viaje a Dallas… con una organización del tipo militar…

P.: En esa época, como ahora, Cosa Nostra tenía una “comisión”, una “cúpula”. Cuando Carlos Marcello, Santo Trafficante y otros decidieron matar a Kennedy, Don Vito Genovese, el jefe de todos los jefes, tenía que saberlo. Por lo tanto ¿se trata de una simple probabilidad el hecho de que toda la mafia norteamericana estaba de acuerdo con el asesinato de Kennedy?
R.: No es una probabilidad, es una certeza. Vito Genovese ya había sido acusado por los hermanos Kennedy desde 1957, antes de que John se convirtiera en Presidente.

P.: Recientemente el director del FBI, Luis Fry, admitió oficialmente que la mafia norteamericana, por miedo a la persecución de la policía, le permitía a la mafia siciliana la venta exclusiva de heroína en todo el mundo a cambio de un buen porcentaje de las ganancias. En 1957, en el “Hotel Delle Palme” de Palermo, Lucky Luciano era el “intermediario” entre la mafia siciliana y la norteamericana. En el marco de sus reuniones quedó sellado oficialmente dicho trato. Pero ¿cuán interesada estaba la Mafia siciliana en el asesinato de Kennedy? O ¿quedó excluida completamente?
R.: La Mafia siciliana no quedó excluida, especialmente Luciano Liggio y los corleoneses. Durante el juicio a Joe Valachi, ante el Senado, el mismo declaró primero que se llamaba “Cosa Nostra” y también que los dos grupos hegemónicos eran el de los corleoneses y el de los castellamareses. El grupo de Castellamare del Golfo quedó eliminado, derrotado y la Mafia ganadora hasta el día de hoy sigue siendo la de los corleoneses, por lo tanto como tales apoyaban a sus representantes en Norteamérica. No se si es cierto que Lucky Luciano tenía todo esto entre sus manos, creo que el administrador mundial del tráfico de heroína, por lo que yo se, era de Santo Trafficante. El poder de Carlos Marcello y de Santo Trafficante era inmenso. Santo Trafficante manejaba todo el tráfico mundial de heroína, estaba de acuerdo con la CIA en la época de Vietnam…

No olvidemos que el jefe de todos los jefes era Vito Genovese, quien le había “arrebatado” el poder a Lucky Luciano. Cuando se reunieron en Cuba, creo que fue en 1948, en un hotel, Luchy Luciano fue a una habitación, a ver a Vito Genovese y lo golpeó salvajemente, al punto tal de casi matarlo, y le dijo que se había comportado mal con él en un momento en el que se encontraba en “desgracia” en Italia. Posteriormente buscaron por todos los medios de “comprometer” a Vito Genovese, ya que era muy hábil en disimular su fortuna obtenida gracias a apostar a los caballos en Agnano. Precisamente a Agnano llegó un personaje folclórico de la camorra, Pascalone Nole, un hombre enorme. Lucky Luciano no era un hombre enorme y tenía gafas. Pascalone Nole fue a ver a Lucky Luciano y le pidiéndole que le “hiciera el honor” de apostar con él. Luciano se negó respondiendo que nunca jugaba con otros, siempre lo hacía solo. Pascalone insistió diciéndole que no podía negarse, mientras que Lucky Luciano era inamovible en su postura. Entonces Pascalone le dio dos bofetadas, con su mano “gigante”, tan fuertes que le rompieron las gafas (Luciano sufría de un grave problema de la vista). Lucky Luciano, sin decir ni una sola palabra, se agachó a recoger los vidrios, los puso en un pañuelo y se retiró. Esa misma noche, en la casa de Lucky Luciano en la costa de Nápoles, se presentaron los hombres de Pascalone Nole diciendo que este último los había enviado para presentarle sus disculpas por lo que había hecho. Lucky Luciano respondió muy tranquilamente que Pascalone no tenía de qué disculparse, ya que no había ocurrido nada… A la mañana siguiente, a las 10:30 hs., en el mercado de frutas y verduras de Nápoles (según lo que posteriormente contaría Francesco Rosi en la película “La sfida” El desafío) Pascalone Nole fue asesinado con dos tiros de pistola. La mujer, que tomó su lugar, intentó por todos los medios descubrir quien había sido el homicida, pero fue inútil.

Obviamente todas las sospechas recayeron sobre Lucky Luciano, quien de todos modos sabía que lo estaban dejando de lado. En un primer momento escribió un libro (del cual no existe ni siquiera una sola copia, pero que yo he leído), del cual quería hacer una película sobre su vida. Fue al aeropuerto de Nápoles para reunirse con dos productores norteamericanos. Mientras esperaba que llegara el avión, el mariscal de la Guardia de Finanza que estaba con él le ofreció una bebida, después de beberla murió en el acto. No le hicieron una autopsia, lo pusieron en una caja enorme, hicieron un funeral espectacular y lo mandaron a los Estados Unidos. Es por ello que no se si en ese período él tenía en sus manos todo el control de la situación, creo más bien que quien lo tenía era en realidad Santo Trafficante…

P.: Volviendo a John Kennedy, usted ha sido el primero en todo el mundo en decir que la Mafia había asesinado a John Kennedy con ayuda de la CIA, o viceversa. El Juez Jim Garrison realizó una investigación que en ciertos aspectos fue sorprendente, demostrando que la CIA también había sido ayudada por “otros”, como por ejemplo el FBI, nombrando solo aleatoriamente a la Mafia, a pesar de que se sabía que el crimen organizado estaba involucrado en el homicidio del Presidente.
R.: Como Garrison era un Juez “electo”, nombrado a través de una elección, necesitaba una “base electoral”. La “base electoral” de New Orleans estaba gobernada principalmente por Carlos Marcello y además él era muy amigo de uno de los lugartenientes de Marcello. Cuando se celebró el famoso juicio en el que yo fui uno de los pocos periodistas admitidos, el abogado Alright de Dallas me pidió que escondiera en mi habitación a los testigos que le servían a Jim Garrison. Esa noche no dormí en mi habitación, sino que lo hice en la de los testigos porque ellos corrían el riesgo de ser asesinados. Los testigos eran el chófer de taxi Raymond Camings y otra persona. Esa noche el abogado me invitó a cenar en el “Playboy Club” de Dallas, también estaba Garrison que se había quemado por el sol. Le pregunté qué le había ocurrido y me respondió que había estado en un hotel de Las Vegas y que se había quedado dormido bajo el sol quemándose de esa forma, dicho hotel era administrado “extrañamente” por el brazo derecho de Carlos Marcello. La revista “Life” publicó una serie de artículos, que en parte publiqué en mi libro, en los que se decía que él estaba en el libro de pagos de Cosa Nostra…

P.: Por lo tanto era la figura del “héroe” descrita en la película de Oliver Stone…
R.: Quizás era también un héroe pero necesitaba que alguien lo ayudara… y buscaba dinero donde podía encontrarlo… Garrison no pudo ser tan exhaustivo, mencionó a la Mafia, pero sin dar nombres… La película de Oliver Stone es eso, una película, que tiene algunos aspectos importantes porque hizo llegar a los jóvenes de todo el mundo la historia de este asesinato pero falta el “equilibrio” de la participación en el complot de la Mafia y de la CIA.

P.: ¿Lindon Johnson, el 36º Presidente de los Estados Unidos, formaba parte del complot, o de un “tácito consentimiento” para el asesinato de Kennedy?
R.: Hasta el día de hoy esto sigue siendo un misterio. Según algunos Johnson no estaba relacionado directamente pero se dice que un colaborador suyo de Texas (Johnson también era texano, en sus modales, era chabacano incluso con la viuda de Kennedy) fue quien decidió el cambio del recorrido del vehículo presidencial. El automóvil tenía que viajar derecho por la Daily Plaza y en cambio dio una vuelta y en la segunda curva, que era muy cerrada, disminuyó la velocidad a 7 u 8 km por hora, y de esa forma dio ventaja a los francotiradores. Disparar a un objetivo en una “caravana” que viaja a 30 o 40 km por hora es algo muy difícil…

P.: Y el petrolero Hunt?
R.: Él si estaba involucrado, seguramente, tanto él como su hijo, precisamente en esos días se habían reunido con algunos jefes de la mafia de California y también con algunos sicarios. También hay algo muy extraño, muy misterioso. Nixon se encontraba en Dallas el día anterior al asesinato de Kennedy, participando en una gran reunión de la empresa “Pepsi Cola”, de la cual era “testimonial”. Nixon salió del aeropuerto de Dallas, por la mañana, entre las 08:00 y las 10:00 hs. y Kennedy llegó a las 11:30 con su avión particular. Queda claro que esto no significa nada… o tal vez significa mucho… extrañas coincidencias…

P.: Bob Kennedy fue asesinado más o menos por el mismo motivo… Entonces ¿por qué cuando la familia Kennedy habló con usted no quería decir nada sobre el asesinato?
R.: Hasta el día de hoy no quieren hablar de ello. Creo que tienen miedo de ser asesinados. Ted Kennedy también sufrió atentados, tres: después de la muerte del Presidente su avión cayó, luego una mujer armada con un cuchillo fue detenida justo en el último momento, y luego fue llevado a Chappaquiddick, no se sabe bien cómo. Tengo mis sospechas sobre los amigos que lo llevaron allí, que drogaron a las chicas, que lo hicieron emborrachar, fue víctima de algo que no quedó muy claro…

P.: ¿Y la muerte de John John?
R.: De alguna forma John John también quería llegar a la Casa Blanca. Cuando un periodista le preguntó por qué la revista “George” no afrontaba la muerte de su padre en Dallas, John John respondió que era inútil afrontar otra investigación sobre la muerte de su padre. Aunque dicha revista hubiera dedicado 40 números no habría llevado a nada… “Para poder hacer este tipo de investigaciones – decía – uno tiene que tener el poder”. El poder significaba la Casa Blanca. Él quería llegar a la Casa Blanca, también lo dijo Salinger en una declaración oficial, al igual que Schelsinger al día siguiente de su muerte. John John no quería llegar en 4, o 6 años, sino quería hacerlo aproximadamente en el año 2008. Creo que su muerte le vino bien a muchos, el avión en el que viajaba cayó exactamente en el lugar en el que, tres años antes, había caído el avión de la TWA. Y se dice que el avión de la TWA, así como el avión de Ustica, cayeron porque les dispararon por error con misiles militares. Precisamente allí hay una base militar que dispara mísiles. Salinger, el jefe de prensa de Kennedy, dijo todo esto, hay cientos de personas que vieron partir este misil desde abajo y que impactó en el TWA. En lo que respecta a John John, predomina la hipótesis de la desgracia, del accidente, ya que fue muy imprudente al emprender vuelo con esas condiciones atmosféricas. Es más difícil pensar en un complot…

P.: Cuando William Colby, el director de la CIA, vino a Roma le dijo que la “Central Intelligence Agency” había cometido el error de colaborar con la mafia pero negó que hubiera una conexión directa de la CIA en el asesinato de Kennedy…
R.: No podía hacer más que negarlo, siendo el director, pero era muy importante que lo admitiera. Él había estado en Vietnam, habían muerto 30.000 vietnamitas, en el período en el que se encontraba allí con los grupos de la CIA. Colby admitió esta “colaboración”… estaba Santo Trafficante… y precisamente desde Vietnam y desde Laos (las poblaciones de los altiplanos de Laos) cargaban en los aviones de la empresa aérea “Air America” (una línea privada de la CIA) los bolsones con opio, con morfina y con la base para la heroína…

P.: Una organización criminal como la de Cosa Nostra que logra asesinar al Presidente de los Estados Unidos. Cosa Nostra en Italia que mata cuando quiere: Falcone, Borsellino, por no hablar de todos los magistrados y de sus agentes de escolta asesinados… el hecho de que la CIA le pida ayuda a esta gente da mucho qué pensar… La Mafia italo-americana, que luego se convertiría en la líder de las organizaciones criminales del mundo… Pero ¿por qué los Gobiernos, o igualmente los servicios secretos, necesitarían de ella?
R.: Porque esta organización tiene dos elementos que le dan este gran poder: por un lado el terror, porque “ellos” son despiadados y por lo tanto amenazan la vida de las personas y de sus familiares, un poder de “persuasión” terrible, y luego porque tienen una riqueza sin límites. El tráfico de droga parte de un producto que cuesta muy poco y se vende a precios muy altos. Una dosis de heroína que puede llegar a valer 300 liras se vende a 100.000, o 150.000 liras. Eso implica una ganancia enorme y por lo tanto ellos tienen una cantidad descomunal de dinero líquido. Ninguna industria del mundo, ningún Gobierno del mundo puede disponer de una cantidad de dinero equivalente a la que posee el crimen organizado. Lo llamo expresamente “crimen organizado” porque se dice que hoy se ha diferenciado de la mafia rusa… Creo que sigue predominando la mafia siciliana porque está mejor organizada y tiene ramificaciones en todos lados… Además hay que tener en cuenta el poder del dinero… el hecho de que alguien disponga de tanto dinero… es todo. Los empresarios industriales no disponen de tanto dinero, los empresarios industriales cuentan con materias primas, quienes venden automóviles pueden tener millones de automóviles, pero no cuentan con efectivo… En cambio la Mafia dispone de este efectivo con el que puede comprar a las personas de cualquier ámbito… Por lo general “ellos” corrompen a quienes están en el poder, corrompen a los Gobiernos. Obviamente no es algo tajante que tengan que corromper al Presidente del Consejo. En la máquina de un partido hay personas que pueden influenciar las decisiones hasta incluso desde niveles cercanos a los puestos más altos, no explícitamente. En Norteamérica se dice que John Kennedy obtuvo gracias a la Mafia de Chicago el voto que le hacía falta del Estado de Illinois. No sé si es cierto, si así lo fuera quizás ocurrió de forma indirecta. Frank Sinatra estaba “enamorado” de la figura de Sam Giancana, que para él era como un mito. En la película “El Padrino”, el padrino sería Giancana y el cantante Fontane sería Frank Sinatra. Puede ser que Sinatra, de la misma forma que acercaba a las mujeres de Giancana a Kennedy, podría haber acercado a los mafiosos de Illinois a Kennedy ya que ellos le daban determinados votos. No es que Kennedy fuera directamente a Illinois para estrechar la mano de los mafiosos… aunque tengo que decir que hay imágenes en mi película en las que se ve a Kennedy estrechando la mano de los mafiosos alrededor de Norteamérica, como por ejemplo Bonanno y otros (pero este último formaba parte de la comunidad italiana y quizás Kennedy no sabía quién era realmente).

P.: ¿Por qué para los Gobiernos es necesario que exista la mafia?
R.: Porque la máquina política necesita del dinero. Por ejemplo ahora está en boga la cuestión de la par-condicio, de los spot, etc… está claro que quien cuenta con los spot gana más fácilmente las elecciones. No es seguro que quien cuenta con los spot gane las elecciones, pero seguramente tiene más probabilidades de hablar directamente al público y por lo tanto tiene ventaja sobre los demás. Volúmenes de dinero descomunales y posibilidades de usarlo directa o indirectamente para corromper a personajes pertenecientes a “ciertas máquinas políticas” efectivamente le dan un poder a la mafia…

Creo que el mundo de hoy, con la circulación de la información, de las noticias, con Internet (poniendo a disposición de los jóvenes, de todos los ciudadanos una gran cantidad de información en cuanto a lo que está ocurriendo) le hará más fácil la vida a las organizaciones mafiosas. Cuanto más se habla mejor es… pero “ellos” transformarán la organización, habrá una mutación: “ellos” se convertirán en empresarios industriales, se convertirán en Jefes de Estado, “ellos” pasarán a formar parte del poder… Mientras que antes estaban afuera, contando con “puntos de referencia” (así como se le acusa a Andreotti y a otros de ser puntos de referencia de la mafia), “ellos” tendrán a su hombre que será elegido directamente en los niveles superiores y por lo tanto podrá mantener estas posiciones con el dinero… Puede llegar a darse además que si obtienen grandes organizaciones industriales, pueden transformar en algo “honesto”, “lícito”, “legal” lo que antes era ilegal, a pesar de que esta no es más que una esperanza… Creo que hoy en día para poder derrotar a la Mafia sería necesaria por parte de todos casi la “santidad” y son pocos los santos… las personas que viven según los principios morales, religiosos absolutos, son muy pocas. A nivel general el hombre es débil… Pero existe la esperanza de que ocurra esta mutación positiva y que la Mafia sea erradicada lentamente a través de organizaciones políticas… Todos nosotros, quienes hemos luchado en contra de la mafia, a pesar de haber corrido riesgos, obviamente lo hemos hecho con la esperanza de que se la pudiera llegar a derrotar y espero que esto pueda ocurrir muy pronto…

P.: ¿En este momento quién es más fuerte: la Mafia o los servicios secretos?
R.: Es una fuerza diferente. El servicio secreto no cuenta con dinero pero si tiene el poder del Estado, la Mafia no tiene el poder del Estado, tiene que corromper, pero posee el dinero. Quien tiene el poder, obtiene el dinero con la corrupción y quien en cambio tiene el dinero corrompe a quien tiene el poder. En ambos casos hace falta una voluntad delictiva tanto por parte del poder político como por parte de la Mafia y de los servicios secretos…

P.: Le agradezco en nombre de la redacción por haber escrito su libro…
R.: Cuando realicé la película y luego el libro simplemente esperaba hacer público lo que había aprendido, a pesar de arriesgarme un poco… Afortunadamente luego el riesgo no se cumplió, a pesar de que existiera, yo sigo con vida… Ahora tengo la satisfacción de comprobar que las noticias han circulado satisfactoriamente, no como esperaba… No es suficiente con escribir un libro, no alcanza con hacer una película, a veces la gente lee el libro, ve la película y luego sigue hablando como antes…

P.: ¿Qué piensa del hecho de que los jóvenes editores hablen de la mafia para atacarla?
R.: Tienen que explicarles, sobre todo, a los jóvenes que conviene ser honestos, además de tener valores morales, también es más útil, no conviene delinquir. Veamos el ejemplo de Totò Riina, que vive en la cárcel ¿qué vida lleva? Ni más ni menos que él, que era el “más grande”, el “más poderoso”, que podía matar a cualquiera, ahora vive como un miserable en una celda. Puede haber corrompido a alguien, pero igualmente vive mal… En cambio un joven que lleva adelante una carrera limpia, que tiene objetivos nobles, que dedica su vida a objetivos altruistas, como pretendía hacer el joven Kennedy, que lleva una vida más justa y más hermosa seguramente la vivirá mejor que quien la vive mal, que quien delinque… Es importante que un joven editor diga las cosas explícitas en forma valiente. Es igual de importante que quien posee los grandes medios de comunicación también digan “pequeñas palabras” porque la pequeña palabra dicha a una gran masa prepara el terreno para un conocimiento.

P.: Le agradezco nuevamente por lo que ha hecho y por lo que está haciendo.
R.: Buentrabajo…