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Venganza

MALA JUGADA

Por Giorgio Bongiovanni

MALA JUGADA
Venganza del CSM contra el Fiscal Nino Di Matteo
Por Giorgio Bongiovanni – 21 de Mayo de 2015

Después del recurso del Fiscal Di Matteo al TAR (Tribunal Administrativo Regional), ahora la constitución en juicio por parte del Consejo Superior de la Magistratura, que defenderá frente al Tribunal Administrativo sus motivos para rechazar la candidatura del magistrado palermitano a la Fiscalía Nacional Antimafia. Nino Di Matteo, en el recurso presentado por los abogados Mario Serio y Giuseppe Naccarato, explica en detalle lo que lo llevó a responder al “no” del CSM, cuando fue reenviado al remitente el nombramiento para la Fiscalía Nacional Antimafia.
El TAR emitirá su veredicto, pero no quedan dudas que el Consejo Superior de la Magistratura, excluyendo a Di Matteo, ha caído gravemente en una contradicción en cuanto a sus propias reglas sobre el nombramiento de los magistrados, que tienen que responder a varios requisitos: una larga carrera en la lucha en contra de la mafia, la antigüedad, la experiencia. Títulos que Di Matteo ha demostrado tener, pero que a pesar de todo no le han permitido superar la puerta de la PNA, quedando detrás de otros candidatos que, por más que cuenten con un intachable perfil profesional, en cuanto a investigaciones sobre la mafia y sobre los atentados no tienen la misma experiencia.
Pero, más allá del tecnicismo, el CSM una vez más sigue sin aprender de los errores cometidos a lo largo de la historia. Por nombrar uno, el que se refiere al Juez Giovanni Falcone, quien fue rechazado primero como Juez instructor de Palermo, luego como Fiscal nacional antimafia. ¿Cómo no recordar las palabras de Paolo Borsellino, durante la última conferencia que diera antes de morir, cuando habló de la gravedad del error cometido por el Consejo Superior de la Magistratura, culpable de haber aislado a Falcone e incluso de haberlo obstaculizado en el desempeño de su labor. Hoy la historia se repite con Di Matteo y el CSM, otra vez, en su mayoría, parece tomar decisiones autoritarias que no tienen en cuenta la especialización y la profesionalidad de los magistrados, rechazando al fiscal símbolo del juicio sobre la negociación Estado-mafia, en una forma evidente porque no está afiliado a ninguna corriente, porque es “culpable” de no ser más que un magistrado independiente.
Por el contrario, a lo largo del tiempo parece que la pertenencia a una u otra corriente sea el único requisito indispensable para acceder a cualquier nombramiento. Este es el grave error que aún hoy el CSM sigue cometiendo. Y para salvarse con un córner hace una contra propuesta de su parte: Que Di Matteo elija cualquier Fiscalía de Italia, porque en Palermo su vida corre un riesgo muy alto. Pero precisamente el peligro de un atentado es la confirmación, si realmente hiciera falta, de la profesionalidad de Di Matteo, tan temida por la mafia y por los “sujetos externos” partidarios de su muerte, como recientemente ha explicado el arrepentido mafioso Vito Galatolo.
¿Por qué entonces toda esta hipocresía? Nos entra la duda legítima sobre el hecho de que nunca como hoy estamos frente a un CSM tan politizado, sometido al Poder Ejecutivo y a las corrientes políticas, que sigue las órdenes: el Fiscal Di Matteo, con “su” juicio sobre la negociación Estado-mafia, es uno “que molesta”. Y el Consejo Superior de la Magistratura, que es la máxima expresión del Poder Judicial, lo rechaza.