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MASACRE Y GOLPE

Por Jorge Figueredo

MASACRE  Y GOLPE.

Por  Jorge  Figueredo –   Asunción, 22  de Junio  de 2018 

 

A escasos  días de asumir sus funciones los Senadores y Diputados,  luego de las elecciones generales del mes de abril y de que el próximo  15 de agosto asuma el  nuevo Presidente la República, el líder colorado Mario Abdo Benítez, recordamos los seis años de la masacre de Curuguaty -donde fueron asesinados 11 campesinos y 6 policías- y el golpe parlamentario que destituyo al Presidente Fernando Lugo, de fechas 15 y 22 de junio de 2012, respectivamente 

Estos recordatorios se registran dentro  de un tenso ambiente político, marcado por el escándalo internacional -de  hace más de un mes- tras haberse librado orden de detención internacional, desde el Brasil,  contra el empresario  Darío Messer,  -amigo de alma del Presidente Horacio Cartes- por varios hechos punibles, entre estos,  por supuesto: lavado de dinero dentro del proceso conocido como Lava jato; y la denuncia por coima , de parte del ex presidente del SENACSA, contra el Ministro de Industria y Comercio  Gustavo Leite , en un caso de supuesto contrabando que involucra a uno de los principales frigoríficos exportadores de carne del país.

En lo que concierne a la masacre de Curuguaty, desde un principio, los familiares de los campesinos y  organizaciones de la sociedad civil cuestionaron una serie de irregularidades de procedimiento (en el momento del levantamiento de los cuerpos, de los proyectiles, y de las evidencias), y procesales, y de fondo: como la investigación, procesamiento y condena, solo de los campesinos que ocuparon las tierras conocida como Marina Kue, en relación a los policías asesinados, quedando en la impunidad el  asesinato de los campesinos. 

En el  libro “La masacre de Curuguaty. Golpe Sicario en el Paraguay”, el periodista y escritor  Julio Benegas Vidallet describe con  gran precisión y maestría lo ocurrido en la víspera y en el día de la masacre, dejando hablar a los protagonistas, utilizando los relatos y las narraciones, para buscar llegar a la verdad de lo acontecido

En el prólogo Benegas relata: “La noche antes al 15 de junio de 2012 la población paraguaya ya se había acostado con la sensación colectiva de que nada importante sucedería. El gobierno del ex obispo Fernando Lugo se acercaba al final de su cuarto año de mandato lu ego de haber sorteado innumerables intentos de juicio político. Intentos estimulados por grupos políticos y empresariales que nunca habían digerido el hecho de que un gobierno progresista esté al frente de la conducción del país. Lugo, sostenido por una gelatinosa alianza entre el Partido Liberal y una constelación de pequeños partidos y movimientos de izquierda, apenas había logrado rozar algunos de los privilegios que tradicionalmente detentaban los poderes facticos, pero esos limitados avances sociales producían un hondo escozor en esos sectores. “

También escribe:“Nada presagiaba que esa mañana se produciría uno de los acontecimientos más traumáticos de las últimas décadas. La masacre que termino costando la vida a once campesinos y seis policías. La inestabilidad creada por el “caso Curuguaty”  generó las condiciones para que la derecha vernácula tuviera por fin las condiciones para entablar, una vez más, el juicio político al Presidente.“

La  suerte estaba echada,  Lugo no tuvo ninguna posibilidad de ejercer su defensa, se violaron principios fundamentales del debido proceso, y lo destituyeron a través de un golpe parlamentario, el 22 de junio del 2012,  donde estuvieron involucrados mayoritariamente sectores políticos conservadores y que representaban a los grandes latifundistas y la minoría privilegiada del Paraguay, siendo uno de los  ideólogos principales en las sombras, nada menos que el empresario Horacio Cartes, en alianza con los representantes de las grandes multinacionales como la Monsanto y también la USAID que veían que con el Gobierno de Lugo no estaba garantizada la conservación de sus grandes intereses en detrimento de la pobreza y la destrucción de los recursos naturales del país.

En una entrevista dada a la Revista Punto Final, el coordinador del Frente Guasú Ricardo Canese dijo: “Atrás del golpe están las cúpulas partidarias y las estructuras parlamentarias ligadas al latifundio, a las tierras mal habidas. Porque en nuestro país tenemos todavía más de ocho millones de hectáreas robadas, en manos de terratenientes. Hay una mafia ligada al narcotráfico, al agro negocio, y obvio las transnacionales que quieren venir a robar nuestra energía eléctrica, como la empresa Río Tinto Alcan, que pretendía un subsidio enorme, que nosotros tratábamos de impedir…así como Monsanto y otras transnacionales que se enfrentaron a este gobierno duramente.”

Sin dudas EEUU estuvo detrás de la caída de Lugo, porque deseaba desestabilizar el MERCOSUR y romper la unidad de los pueblos latinoamericanos de la UNASUR. Tanto el imperio como las grandes transnacionales vieron  al Paraguay, como el país con las instituciones más débiles, tanto judiciales como administrativas, donde podían atacar y lograr frenar el proceso de integración de los países del Cono Sur.

Canese también manifestó “Alertábamos que era necesaria la solidaridad de los pueblos de América Latina, porque de lo contrario se iba a producir esto que se produjo, que es un golpe de estado de la ultraderecha mafiosa de nuestro país, en coordinación con EE.UU. y las transnacionales

La masacre de Curuguaty forma parte, de la lucha histórica del campesinado paraguayo por acceder a un pedazo de tierra, en el país de los extensos latifundios, que aun en pleno siglo XXI cuenta con una estructura agraria y productiva de la edad  media, donde es más importante la voluntad licita o ilícita  de los señores feudales, que el cumplimiento de las leyes.  Es la constante de nuestra trágica historia la criminalización y represión de esta lucha. En ese marco, uno de los lideres principales de los campesinos que habían ocupado las tierras de Marina Kue,  Rubén Villalba, fue quien  recibió la condena más alta , 30 años de pena privativa de libertad y 5 años de medidas de seguridad, una sanción injusta conforme a lo investigado y concluido por varias organizaciones civiles.

 

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*Foto de Portada: www.agenciaparalalibertad.com