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MEXICO SE DESANGRA

Por Jean Georges Almendras

MEXICO SE DESANGRA

Conmoción en Chihuahua, es asesinada a tiros la colega Miroslava Breach

Por Jean Georges Almendras-29 de marzo de 2017

¿Dónde estamos? ¿En el infierno? Sí, estamos en el infierno. ¿Y en el infierno, pasan todas estas cosas, tan crueles como arrasar con vidas humanas? También me lo pregunto. Y hay motivos suficientes para este tipo de cuestionamientos, al menos cada vez que las noticias de muertes de periodistas, ecologistas, activistas defensores de los derechos humanos, líderes indígenas que defienden sus tierras de los colonialismos financieros de este siglo 21 y campesinos que defienden sus medios de vida y sus culturas, nos llegan a la redacción desde diferentes partes del mundo. Y especialmente, desde nuestra América Latina.

Esta América Latina que sigue de venas abiertas. Desangrándose lentamente, mientras se vocean a todos los vientos que la democracia está incólume. Versos e historias armadas para la gran prensa y para el gran público. Porque no hay democracias incólumes. Porque no hay sistemas políticos sanos. Y mucho menos transparentes. Son democracias para la galery. Democracias insípidas. Democracias en tiempo de elecciones: democracias ligth.

Como la de México, al menos, desde hace ya bastantes años. Donde la violencia ha ganado terreno a la paz. Donde todo lo que se dice y expresa, y se comunica, desde los sillones gubernamentales, no son más que frases hechas. Hipocresías sólidas. Porque la sangre corre por las calles y los caminos mexicanos. Calles y caminos que son ríos de sangre, literalmente. Ríos donde la muerte es lo emblemático. Lo tristemente mediático.

Y esa sangre derramada por sus calles, el pasado día jueves 23 de marzo, una vez más, nos salpico a todos nosotros. A todos nosotros los periodistas. Una vez más esa sangre tuvo nombre y apellido: Miroslava Breach Velducea, una mujer de 54 años, periodista y madre de dos hijos. Que fue muerta a tiros a la vista de todos, a la salida del sol y en el vehículo en el cual desde su casa se disponía a llevar a uno de sus hijos a la escuela. A Miroslava la destruyeron de ochos tiros que impactaron en su cabeza, en el barrio de Chihuahua conocido como “Colonia Las Granjas”. Agonizando la llevaron a un hospital en medio de una conmoción indescriptible. Murió en el camino. Y su hijo resultó ileso. Pero lo vio todo. Vivió la tragedia de su madre, codo a codo.

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El mes de marzo fue cruel para el periodismo mexicano. Miroslava Breach fue la tercera baja en la familia periodística del país hermano. La primera fue el periodista Cecilio Pineda, del estado de Guerrero, en el sur de México. Fue muerto el día 2 de marzo. La segunda fue el periodista Ricardo Monlui Cabrera, de 57 años. Fue muerto en el estado de Veracruz, en el sureste mexicano.

Desde el inicio del año 2000, la cifra de colegas asesinados asciende a la friolera de 123 ¿Y tanta masacre por qué? Pues porque el demonio está descansando y los demonios, los verdaderos demonios con rostro humano y vestimentas de poder y de crimen organizado, están más que molestos con las denuncias y los dichos, y las voces de los periodistas que se meten donde no les importa. Porque sus escritos y sus afirmaciones les resultan incómodos. Porque lo que dicen y pregonan, desde computadoras y micrófonos, son todas verdades. Verdades que no deben ser ventiladas. Verdades que deben ser ignoradas o minimizadas. O más aún distorsionadas. Porque atacan los intereses económicos de quienes a puro plomo y terror pretenden imponerse en la vida mexicana, erosionando descarnadamente (y descaradamente) la calma democrática de un país, bello por su naturaleza y pútrido por sus gobernantes y sus autoridades, que no tienen un compromiso firme para dar protección a quienes juegan con la verdad y quienes luchan por la justicia.

Miroslava Breach, con 30 años de experiencia en el oficio de comunicar, era corresponsal del diario nacional “La Jornada”. Y se caracterizaba por ser incisiva. Por tener la transparencia propia de la rabia y de la sed de justicia.

Era obvio que la iban a matar. Era obvio que la iban a hacer desaparecer de la faz de la tierra. Era más que obvio que el terror ya instalado en México iba a hacernos cobrar una vida más. Una vida más de una bella alma justa. Una bella alma justa que no titubeaba a la hora de escribir.

Entre los años 2006 y 2012, en los tiempos del presidente Calderón, habló y escribió sobre la creciente violencia en la región, sin dejar de destacar que las montañas de Chihuahua no eran otra cosa que un campo de batalla, por las luchas entre los cárteles de Sinaloa y Juàrez; En el reciente 2016, Miroslava escribió y habló sobre actividades de narcos durante las elecciones locales, denunciando que varios cárteles habían impuesto a varios candidatos a presidencias municipales, que no pocas comunidades indígenas estaban siendo desplazadas por bandas de narcotraficantes, que integrantes de “Los Salazares” eran responsables de talas ilegales de árboles y de una violencia generalizada en la zona, lo que le costó ser amenazada junto a su familia; y en lo que va del año hasta el momento mismo de su asesinato, Miroslava habló y escribió, en profundidad y con sólidos datos, sobre la cruenta disputa de bandas de narcotraficantes, denunciando además una constante violencia desatada contra los defensores de los derechos humanos y contra los ecologistas, y la presencia de fosas clandestinas en el municipio serrano de Chihuahua.

En el diario nacional “La Jornada”, donde Miroslava Breach trabajaba como corresponsal en el estado de Chihuahua se informó que la policía halló un cartel que decía “Por lenguona. Sigue tu gobernador. El 80”.

¿Qué es el 80?. Es el alias de Carlos Arturo Quintana, uno de los jefes del grupo delictivo La Linea, considerado como el brazo armado del Cártel de Juárez. Según una publicación del diario local “El Tiempo” de octubre del año 2016, en ocasión de que el actual gobernador de Chihuahua Javier Corral era apenas un mandatario electo, “El 80” le habría dado a Corral un ultimátum, instándolo a que tenía 72 horas para irse del estado o de lo contrario lo asesinaría.

¿Y quién es Javier Corral, el actual gobernador?. Es un ex periodista que se transformó en legislador y más tarde en mandatario de su estado natal, quien en su campaña denunció públicamente que ”El 80” recibía protección de los gobiernos municipal y del estatal. Hoy la muerte de Miroslava , con quien lo unía una profunda amistad, lo dejó prácticamente conmocionado. Javier Corrales dijo a los periodistas que se harían todos los esfuerzos viables para aclarar el crimen, decretando además tres días de duelo dentro del estado de Chihuahua.

Escribir y hablar de temas incómodos para el sistema criminal instalado dentro y fuera del círculo del gobierno nacional, y del aparato policial, le costó la vida a Miroslava Breach. Escribir y hablar, de corrupción, de abusos de derechos humanos, de abusos de comunidades indígenas y de la constante violencia ejercida por los narcos de diferentes cárteles operando en la región merced a la corrupción imperante en filas policiales (de ahí que muchos operativos los realizan militares) siempre cuesta la vida en México (y también fuera de México).

México se desangra. Porque sus gobernantes parece que necesitan una sangría progresiva y descarada, alimentada por los estados paralelos de los cárteles de la droga, que siembran las tierras de terrores indescriptibles. De crueldades a la vista de todos. De decapitados, de desmembrados, de desaparecidos (de episodios como el de los “normalistas de Ayotzinapa”) y de personas acribilladas a la vista de todos. ¿Por qué? Porque a quienes están en las sillas del poder ya no les importa nada de su tierra. Porque solo les importa de sus finanzas- Porque los cárteles funcionan como empresas multinacionales, que se apoyan sobre cimientos de muerte y de terror. Porque el terror que se expande y se crea, es la mejor de las armas. Es la mejor de las herramientas para dominar y desestabilizar a quienes todavía creen en los valores de vida y en las instituciones democráticas. ¿Qué instituciones democráticas?. Diría más bien, lo que queda de ellas. Que ya no es nada. Literalmente nada.

¿Dónde estamos? ¿En el infierno? Sí, estamos en el infierno.

Un infierno que se llama México. ¿Un infierno que se está expandiendo? No, ya está expandido. Basta mirar a nuestro alrededor para corroborarlo.

¿Dónde vamos entonces, ahora? A darle duro combate a ese demonio con rostro humano, que está sentando en el poder, y a la diestra del capital financiero y del sistema político, y del crimen organizado, y del narcotráfico, y de la mafia. Poderosa y maldita mafia, que nos corroe y nos contamina.

¿A dónde llegaremos? Capaz al triunfo o capaz a la morgue. Pero si llegamos a la morgue igualmente triunfaremos, porque tendremos dignidad y honestidad. Y repito, triunfaremos. Como triunfó Miroslava Breach Velducea y todos, que como ella, cayeron –tanto ayer como hoy- bajo las balas asesinas de quienes están en el poder, con impunidad y llevando a cuestas la cultura mafiosa, en nuestra América Latina y en Europa, donde los mártires sobran, desafortunadamente; como en otras partes del planeta.

¿Dónde estamos? ¿En el infierno? Sí, estamos en el infierno.

¿Y en los próximos segundos y minutos? ¿Y mañana? ¿Y pasado?

Estaremos en las trincheras, como lo estuvo Miroslava Breach.

*Foto de PORTADA: www.infobae.com

*Foto de Miroslava Breach: www.bbc.com