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Napolitano

NAPOLITANO Y LA LEY DEL SILENCIO DE ESTADO: ¡CULPABLE!

Por Giorgio Bongiovanni

NAPOLITANO Y LA LEY DEL SILENCIO DE ESTADO: ¡CULPABLE!

Por Giorgio Bongiovanni – 21 de Noviembre de 2015

 

Presidente Emerito de la República, Senador vitalicio, ex Presidente de la Cámara durante los años en los que ocurrieron los atentados en nuestro país. ¡Un ex Jefe del Estado Culpable!
Queda demostrado por sus acciones que barrieron con todos esos altos valores que las cargas institucionales tendrían que acentuar en representación de un verdadero Estado y de muchos ciudadanos honestos. Un Napolitano Culpable de dar un mal ejemplo a las generaciones futuras que desde hoy saben que la “ley no es igual para todos”.
La carta que envió a la Corte de Caltanissetta para pedir que se revocara totalmente la ordenanza para admitirlo como testigo, presentada por el abogado Fabio Repici, representante legal de Salvatore Borsellino, es una nueva bofetada a la búsqueda de la verdad y de la justicia.
Y lamentamos tener que ver cómo dicha Corte se adaptó a sus “deseos”. Según nuestra opinión Napolitano tenía que haber sido interrogado precisamente por ese sacrosanto principio presente en todas las aulas de la justicia italiana, es decir, que “la ley es igual para todos”.
Aún más si se considera que la parte acusadora, la defensa y las partes civiles habían acompañado la solicitud de Repici. Sólo la abogacía de Estado se había opuesto al interrogatorio de Giorgio Napolitano. A prescindir de la ordenanza emitida por la Corte con la que, repetimos, no estamos de acuerdo, lo que cuenta son los hechos.
¿Cómo puede un testigo sustituir a una Corte diciendo “a priori” que sus declaraciones en el marco del juicio Borsellino Quater no tienen relevancia y serían repetitivas”.
El ex Presidente de la República sabe perfectamente que el juicio sobre el atentado de Via D’Amelio es otro juicio con respecto al que se está celebrando sobre la negociación entre el Estado y la mafia (en el marco del cual también hizo de todo para no ser interrogado).

Por lo tanto Napolitano sabe que no sería para nada repetitivo su testimonio, precisamente porque en este juicio nunca ha sido interrogado hasta ahora.
¿Acaso tenemos que pensar que el “Rey” tiene miedo de no poder “ocultar aquello sobre lo que sabe, al encontrarse actualmente sin los fueros correspondientes a un Jefe del Estado?
Es más que una sospecha porque la historia reciente demuestra que ha sido él quien decidía en qué momento era necesario decir la verdad y en qué momento callar.
Una proyección clara y limpia de esa “Ley del Silencio de Estado” que se convierte en una “bofetada” para quienes reclaman verdad y justicia sobre los atentados.
Napolitano es Culpable de esto.
Culpable de haber planteado un conflicto de atribuciones sin precedentes en contra de la Fiscalía de Palermo. Culpable de haber hecho destruir, en lugar de hacerlas públicas y así alejar cualquier sospecha lícita sobre su persona, las grabaciones de las conversaciones telefónicas entre él y el imputado Nicola Mancino.
Culpable de callar “sobre los acuerdos inconfesables” que ensangrentaron nuestro País.
Culpable de ser representante de la vieja política, aquella de los compromisos, de los Secretos de Estado.
Napolitano, Presidente Emérito de la República, es Culpable de un delito para el cual no hay un castigo: la Anti-ética.