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“NOS ESTAN MATANDO…”

Por Jean Georges Almendras

                                                         “NOS ESTAN MATANDO…”

  Otro baño de sangre en México: asesinan a Javier Valdez y Jonathan Rodriguez, periodistas

                                  Por  Jean Georges Almendras -18 de mayo de 2017

 

“A Miroslava la mataron por lengua larga. Que nos maten a todos, si esta es la condena de muerte por reportear este infierno. No al silencio”  fueron las palabras del periodista Javier Valdez Cárdenas, de 50 años, de edad, refiriéndose al crimen de su colega  Miroslava Breach, en México, hecho ocurrido el jueves 23 de marzo de este 2017, en la Colonia “Las Granjas”, en la ciudad de Chiuaua.

Palabras proféticas de Javier Valdez, porque 54 días después de la desaparición física de Breach, los narcotraficantes de Sinaloa cumplieron la condena, asesinándolo a balazos el día lunes 15 de mayo, en horas del mediodía, cuando circulaba en su automóvil Corolla color rojo, en el cruce de las calles Ramón Iturbe y Epitacio  Osuna, en la Colonia “Jorge Almada”, de la ciudad de Culiacán.

Pero los verdugos de la narco-violencia mexicana no agotaron su sed de sangre con la muerte de Valdez, porque en esa misma jornada, en el estado de Jalisco fue igualmente asesinado a balazos el periodista del semanario “El Costeño” Jonathan Rodríguez, de 26 años de edad, resultando herida en el mismo episodio, su madre, Sonia Córdova, subdirectora comercial del semanario.

Que ráfagas de armas automáticas, empuñadas por sicarios del narcotráfico, acaben con la vida de periodistas, ya no es motivo de asombro en México. El asombro fue superado con creces y a una velocidad increíble. Podríamos decir, con un hondo pesar -en extremo dramático- que estos episodios ya forman parte de la cotidianidad de los profesionales de la comunicación mexicanos. Solo en el año que corre -2017- fueron asesinados ya siete colegas. Y vale recordar que desde el inicio del 2000, la cifra de periodistas muertos supera el centenar. Y por si fuera poco 23 se encuentran desaparecidos. Y además, el 99.7% de estos crímenes permanecen impunes. Un panorama, por cuanto estremecedor, por cuanto indignante. Por cuanto repulsivo y repudiable, desde todo punto de vista. mex1 

Haciendo memoria, debo mencionar, que en el reciente mes de marzo  ejecutaron literalmente a balazos a los periodistas Cecilio Pineda, cuando esperaba el lavado de su auto en un poblado del estado de Guerrero y Ricardo Monlui, cuando salía  de un restaurante acompañado de su familia, en la zona de Veracruz. Después siguió en la lista negra de los narcos, la periodista Miroslava Breach, baleada en su automóvil cuando estaba junto a su hijo en Chihuahua. Y en el mes de abril, la víctima fue el colega Maximino Rodríguez. Lo mataron también a balazos, cuando en su automóvil llegaba a una muy concurrida tienda en una zona de Baja California Sur. Finalmente, en mayo,  los condenados a muerte fueron Javier Valdez y Jonathan Rodriguez.

Cometidos estos horrores sobrevienen los repudios y las más diversas declaraciones en reclamo de justicia; y desde filas judiciales, fiscales y gentes del gobierno, las promesas de que las investigaciones no irán a saco roto.

Pero nada de eso ocurre, porque las investigaciones no solo van a saco roto, sino que se diluyen en la nada, con celeridad increíble, y con el correr de los días, de las semanas, de los meses y de los años, la impunidad se pone los mejores trajes para lucirse en sociedad y a los ojos del mundo, como si nada hubiera pasado. Como si la muerte golpeando en las redacciones de diarios, radios y canales fuera una metáfora y no la realidad pura, de un país sucumbiendo gradualmente al poder criminal.

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Matar sin piedad, con impunidad ¿hasta cuándo?” se preguntaron los periodistas del semanario “Rio Doce” fundado por Javier Valdez

Impunidad asesina” tituló en su editorial, el diario “La Jornada”

Nos están matando” pintaron, en el emblemático monumento de la capital mexicana “Angel de la Independencia”

La situación de la vulnerabilidad de la prensa es insostenible” denunciaron periodistas cercanos a Valdez.

Y al escribir sobre este nuevo asesinato, ya no hay palabras para describir tanta barbarie. Ya no hay ni fuerzas para gritar, con rabia e indignación, que estos ataques y esta impunidad que la acompaña no hacen otra cosa que destruirnos a todos. No hacen otra cosa que matarnos a todos. Porque el periodismo libre, verdaderamente libre, está siendo literalmente masacrado.

 ¿Hay esperanzas de que este negro panorama pueda llegar algún día a revertirse, particularmente en México?.

Esta oleada de violencia pone en evidencia el estado de emergencia en que se encuentran los periodistas mexicanos. El gobierno debe actuar de manera proporcional a la gravedad de la situación y reforzar cuanto antes los mecanismos de protección de periodistas” afirmó el director para América Latina de Reportero sin Fronteras, Emmanuel Colombié

El Estado no es capaz de investigar diligentemente estos asesinatos y esto es un aliciente para que sigan matando periodistas” fueron las apreciaciones de la directora en México de la ONG Artículo 19.

Javier Valdez, un verdadero apasionado del periodismo que se refería al narcotráfico mexicano, en ocasión de la presentación de su reciente libro “Narco periodismo, la prensa en medio del crimen y la denuncia” dijo categóricamente: “Ser periodista es como formar parte de una lista negra. Ellos van a decidir, aunque tú tengas blindaje y escoltas, el día en que te van a matar”.

Javier Valdez, en octubre de 2011 fue galardonado con el Premio Internacional de la Libertad de Prensa “por su valiente cobertura del narco y ponerle nombre y rostro a las víctimas

Javier Valdez, ese mismo año, también recibió junto a sus compañeros del semanario “Riodoce” el premio María Moors Cabot, que concede la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia.

Javier Valdez, en una entrevista con el diario “La Jornada” afirmó con significativo énfasis: “Mientras mejor haces periodismo y más te apasionas, te quedas más solo. Algún contacto tuyo, alguien que veía con simpatía tu trabajo, luego se verá perjudicado por un texto y se retira”

Javier Valdez fue uno de los mejores cronistas del narcotráfico y del crimen organizado de México. Nació en la ciudad de Culiacán y fue incinerado allí mismo. Fue testigo y protagonista de una de las facetas más trágicas y horrendas de la vida mexicana, en un país que no deja de contabilizar muertos. Muertos de una guerra sin cuartel que da la delincuencia al periodismo. A un periodismo que lo enfrenta y lo denuncia. A un periodismo que se quiere silenciar a toda costa: a pura bala. A puro plomo. Apura intimidación. A puro terror. 

Javier Valdez, maestro del periodismo de la denuncia libre y sin condicionamientos, en uno de sus discursos, al recibir uno de los premios otorgados, con la energía propia de un hombre enérgico, valeroso y coherente, afirmó:” En Culiacán, Sinaloa, es un peligro estar vivo y hacer periodismo es caminar sobre una invisible línea marcada por los malos que están en el narcotráfico y en el Gobierno. Uno debe cuidarse de todo y de todos

Javier Valdez, es autor de varios libros, destacándose “Miss Narco” (en el que cuenta cómo sobreviven las mujeres en la cultura del narcotráfico) y “Los Huérfanos del Narco” (en el que se leerán desgarradores testimonios de niños que vieron morir a sus padres).

Javier Valdez  -dicen sus amigos y sus colaboradores más allegados-  era un escritor nocturno y de carácter fuerte, que tenía un alto sentido del compromiso con el periodismo, al que consideraba primordialmente una labor social.

Javier Valdez, últimamente aseguraba (con insistencia):”tenemos una generación más violenta de narcos. Ya no basta con matar, hay que mostrar el cuerpo. En Sinaloa todo es confuso, la paranoia, el no salir de casa, la ausencia de autoridad por complicidad u omisión. La única diferencia es que ahora la violencia se ha desplazado a las zonas rurales de Culiacán, no a la propia ciudad como entonces, cuando se convirtió en una morgue

Javier Valdez dijo una vez:”El buen periodismo, valiente, digno, responsable, honesto, no tiene sociedad alrededor; está solo y eso habla también de nuestra fragilidad, porque significa que si van contra nosotros o esos periodistas y les hacen daño no va a pasar nada”   mex3

Javier Valdez, de rostro era ancho y sonriente, que era padre de familia, y que tenía por costumbre usar un sombrero “Panamá” cayó muerto en las calles de Culiacán.

Su muerte, como la de otros colegas, en México y en otras partes del mundo, es una profunda herida sin cerrar. Es una brutal herida aún abierta. Es una brutalidad de nuestro tiempo. Que  exige respuestas. Respuestas de parte de nosotros, los periodistas que no estamos en México y de quienes están en México. Respuestas de las autoridades mexicanas.

Basta de palabras y promesas estériles. Basta de silencio. Basta. Basta. Basta.

 

 

*Foto de Portada: www.resumen.cl.com

*Foto 2: www.lajornada.com

*Foto 3: www.clasesdeperiodismo.com

*Foto 4: www.elregiodeporte.com