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PADRE FRANCISCO OLIVA, PROTECTOR DE POBRES Y PERSEGUIDOS

Por Georges Almendras

PADRE FRANCISCO OLIVA, PROTECTOR DE POBRES Y PERSEGUIDOS.

Entrevista exclusiva (*) al sacerdote jesuita español que hizo del Paraguay su tierra preferida

Por Jean Georges Almendras y jóvenes Our Voice – 6 de enero de 2019

 

Para llegar a la casa-hogar donde vive el sacerdote jesuita español Francisco Oliva, en el barrio conocido como Bañado Sur en Asunción, debimos literalmente que abrirnos paso en calles donde el asfalto es solo una ilusión y los baches (o grietas) anegadas de aguas servidas en algunos casos, y de basurales, en otros, son una constante. No nos dejamos vencer por las dificultades y fuimos avanzando en una de las zonas más deprimidas del cordón urbano de la capital paraguaya. En cada tramo de nuestro recorrido preguntamos bajo diferentes formas y a diferentes personas como encontrar al religioso que desde comienzos de los años sesenta se fue transformando en un paraguayo más, pero un paraguayo con la particularidad de abrazar con mucho amor a los más necesitados de una sociedad en la que los oprimidos son moneda corriente y los opresores un verdugo implacable. Y nuestras preguntas en esa búsqueda siempre hallaron respuestas, porque todos allí conocían a pai Oliva. Y lo conocían muy bien. Tanto que hombres y mujeres rápidamente nos fueron dando pelos y señales para descubrirlo en el lugar donde vive: un caserón amplio en cuyo acceso de la calle 35 Proyectada hay un cartel que dice Centro de Formación Integral Solidario Rapé (que quiere decir “camino”). Esa es la base de su obra social y además su hogar. El religioso a quien en todo el Paraguay y en el mundo conocen como Pai Oliva. El religioso que comenzó a ser un incondicional protector de pobres y perseguidos desde que se radicó en Asunción procedente de Sevilla. El religioso que en los años del dictador Stroessner fue expulsado del país transformándose en un perseguido político que estuvo a punto de a ser asesinado en el episodio en el que fue retirado del Paraguay, a bordo de una barca rumbo a la Argentina de donde nuevamente debió huir al sobrevenir la dictadura de Videla, recalando en Nicaragua. Finalmente después de todo este periplo (en vez de regresar a su España natal) optó por regresar a su Paraguay querido de donde nunca más se alejó. Pai Oliva nos recibió en el caserón de Bañado Sur el mismo día en que cumplió 90 años, para hablarnos de luchas y de resistencias, sin perder el horizonte de su fe y de ideas de militancia en favor de la vida. Fundamentalmente nos habló del mucho valor que debió tener en todos esos años para sortear los obstáculos de los poderosos que una y otra vez buscaron desmoralizarlo y subyugarlo, sin lograrlo. Rodeado del afecto de las humildes gentes de Bañado del Sur, de colaboradores, de amigos, de autoridades municipales y de Antimafia Dos Mil, y de los chicos de Our Voice Matias Guffanti y Leandro Gómez, pai Oliva dio forma a una entrevista inédita. Mirándonos a los ojos y extrayendo de cada palabra desde lo más profundo de su alma, nos brindó en definitiva un testimonio valiosísimo sin ignorar las realidades mundiales y los peligros que nos acechan. Pero lo más importante fue el hecho de que nos habló sin rodeos, francamente y subrayando de manera muy especial la participación de los jóvenes en el mundo de hoy.

– Padre Oliva, usted que se ha dedicado a trabajar con los más necesitados, los más desesperados, los perseguidos, como lo hacía el Cristo ¿Se siente identificado con Jesucristo como inspiración para su trabajo social?

-Muchísimo; cuando a mí me preguntan por qué hago todo esto, hay dos cosas que me motivan: una es mi fe en Cristo, la otra es ver los ojos de la gente que sufre. Entrelazados, separados, pero esos son los dos motivos.

– ¿A qué se debe tanta pobreza?

– Esa es una pregunta que cada día nos hacemos más, porque nosotros en Paraguay tenemos tierras buenas tan grandes como las de España, solo que España tiene 40 millones de habitantes, más sesenta millones de turistas que llegan cada año; sin embargo, aquí, que somos siete millones podríamos vivir en la gloria. Siete millones de habitantes para 400 mil km2. Pero desde la Guerra Grande se ha desarrollado una campaña de quitar la tierra y dársela a poca gente, entonces el 80% de la tierra está en manos del 2%. La tierra prácticamente está perdida ya; porque hasta hace unos años, los aspirantes a la tierra eran casi el 50% de la población, tres millones, pero ahora como no encuentran tierra, porque hay solo un 20% de tierras disponibles para vender o comprar, se han venido a la ciudad. Entonces en la ciudad hay de 40 a 70 asentamientos por todos lados. Horrible. Así que la pobreza va por la desigualdad, por la ambición de unos cuantos, por la manera de organizar el mundo, por el neoliberalismo.

-Padre, ¿cómo observa usted a América Latina desde este lugar donde trabaja junto a los pobres de Bañado Sur?

-Mira, hace diez años había un auge de naciones que de alguna manera se ocupaban de los pobres, ahora, aparte Bolivia y Venezuela, bueno, Uruguay, que son los que menos daño hacen, todos se organizan de otra manera hoy día, no por los pobres, sino para la clase dirigente. América Latina está pasando por un momento difícil. Y este momento se va a prolongar si este hombre, Bolsonaro, gana en Brasil.

-¿Cuál es el papel de Estados Unidos?

Las corporaciones nacionales son las que mandan, y esas corporaciones cada día tienen menos nacionalidad, pero en el fondo muchas dependen del capital norteamericano, y sobre todo del gobierno. Entonces la embajada, como por ejemplo aquí, tiene una importancia enorme al punto que como lo más natural decimos “¿no has ido a ver al embajador?”. Eso a mí me da mucha pena, y me pregunto ¿qué tiene que ver un embajador? Que lo dejen tranquilo y que nos dejen tranquilos a nosotros; pero no nos dejan. Nosotros somos un país chico, pero en los grandes pasa lo mismo. Porque en el fondo está Norteamérica defendiendo su patio trasero. Y no nos va a dejar tranquilos, a menos que sufra alguna hecatombe interna.

– ¿Cómo ve a Europa un hombre que nació en España y que ha sido trasplantado luego a Paraguay?

– Es difícil. En Europa hay muchas naciones que están como agarradas por Estados Unidos; por otro lado, en Europa, hay unos países muy antiguos que tienen su personalidad, porque llevan miles de años, desde los romanos, los griegos. Entonces esa personalidad se impone. Pero económicamente la fuerza no está en Europa, es una aventura muy difícil que no se sabe cómo puede salir; son demasiadas naciones y demasiado egoístas. Al principio ayudaron mucho a las naciones pobres europeas; por ejemplo, Portugal, España, Irlanda, fueron ayudadas y crecieron, pero ahora son muchas naciones, es imposible.

-¿La guerra nuclear le preocupa?

-No, porque el día que exista se acaba todo, entonces para qué me voy a preocupar si no va a haber nada después; porque una guerra nuclear entre dos naciones acabaría por lo menos con dos terceras partes de la humanidad. Es una barbaridad que no debiera de ocurrir nunca.

-El colonialismo parece que está resurgiendo, porque hay una corriente de persecución a los pueblos originarios, a los pueblos pobres. Hay una corriente de criminalización de las protestas sociales. Episodios que se ven en Argentina, en Brasil, en Paraguay, y en otros países. ¿Cómo ve usted este punto? 

Para mí el colonialismo en América Latina no es otra cosa que Estados Unidos que quiere defender su patio trasero. Y va a hacer todo lo posible por tenernos agarrados. Ahora el colonialismo que existe es por parte también de las multinacionales. A mi modo de ver, en el mundo las multinacionales son las dueñas; influyen también colateralmente dos o tres países poderosos económicamente; pero a la hora de la verdad, ¿Qué puede más? ¿China o las multinacionales? Yo creo que las multinacionales porque a la larga son las que tienen la plata para mover todo.

Padre, yo formo parte de un movimiento cultural que intenta de alguna manera enfrentar estas problemáticas. ¿Cuáles son las causas de las injusticias que se viven en Latinoamérica y en otras partes del mundo (encara Matías Guffanti. Coordinador de Sudamérica de Our Voice)

La cultura tiene mucho que ver en esto, porque existe una cultura salvajemente individualista, consumista, egoísta. Nosotros debiéramos haber resuelto ya todo esto en América; pero no podemos, porque fíjate, votan a Bolsonaro un 40 %, a Macri lo votó una mayoría, y lo que nos pasó a nosotros no digo que es una barbaridad sino una canallada, porque aquí hicieron una trampa tremenda. Ya no se compraban los votos, sino como el Tribunal Superior de Justicia electoral hace las listas para las elecciones, hicieron dos ejemplares, uno el que la gente votaba y no anotaron, y después todos los que pudieron los cambiaron por otros rellenos por ellos. Entonces de pronto nos encontrábamos con gente que tenía un aumento de votos enorme y otros que tenían cero, o uno. Votaciones raras. Cuando iban a mirar las listas se encontraban que no estaba su voto…

Mi pregunta iba justamente a esto que usted estaba explicando: ¿cuál es la causa de todas estas injusticias de acuerdo a su punto de vista? ¿Dónde está la raíz?

En el fondo lo que hemos llegado a hacer es una organización de la sociedad que ha caído en manos de unos pocos que tienen mucho poder económico y que carecen totalmente de sentido humanitario. Ahora ¿por qué cayeron en las manos de esos señores? Pues porque el pueblo en general no tiene mucha conciencia y dejamos que con el tiempo ellos nos engañaran y votáramos engañados. O sea, el que esté en tan pocas manos es el final de un camino. Ellos fueron ganando terreno en el mundo y ahora lo tienen muy grande.

-El nuestro es un movimiento juvenil que a través del arte denuncia estas problemáticas, ¿cuál cree usted que es la forma para enfrentar estas situaciones?

-Si yo lo supiera me hacían presidente de los pueblos unidos de América Latina. Pero puedo dar pistas para hacerlo. Una pista va por el trabajo con las bases, concientizar a la gente lo más posible. Otra pista va por organizarnos, aunque sea en cosas distintas. Y otra, la más difícil de todas, es que nos unamos. Puede haber una unión táctica, cosa que ni siquiera tenemos. Figúrate que, si hay veinte organizaciones y no se unen porque son distintas, lo son en algunas cosas, pero en algunas generalmente están de acuerdo, por estas debería haber una unión táctica. Eso es esencial y se daría un paso muy grande, pero es que hasta en eso se tiene temor.

-¿Qué mensaje le daría a la juventud?

La juventud es importantísima. Si tiene poder, es el nexo entre el pasado y el futuro. Si no se organizan, no va a significar nada sino una prolongación del pasado. Pero si tiene personalidad, traerán del pasado lo mejor y unirán eso con lo que ellos mismos vayan descubriendo. Mira, es curioso esto, estamos en un cambio de época, la juventud tiene atisbos, más que los adultos, porque está menos marcada; pero cuidado, son atisbos, nada más, gérmenes, pero el futuro va por el desarrollo de ese germen. Y hasta que no se desarrolle no sabemos cómo va a ir.

-Nos comentó al principio acerca de la persecución que usted vivió, y que hacía su labor porque tenía mucha fe; pero ¿qué fue lo que lo impulsó a realizar la primera acción? Y, además, ¿esperaba usted que adquiriera la magnitud que tuvo? (encaró Leandro Gómez, de Our Voice).

-Mira, es difícil eso, porque si nos tomamos en serio que la realidad es muy compleja, yo no sé cómo era cuando tenía la edad de ustedes, no la tenía clara, pero la realidad me superaba. Tuve 18 años de formación, después de acabar bachillerato, a veces encontraba compañeros de colegio que ya no estaban conmigo y eran ya padres o hasta tenían nietos y yo todavía seguía en la universidad, donde estuve hasta los 37 años. Pero después pasó que era muy difícil, porque a pesar de tener una formación muy buena y dura, bien preparada, era una formación que muchas veces pertenecía al pasado, a pesar de que en ocasiones nos habría puertas. Luego cuando sacas eso y se encuentra uno ante la vida, ves que a lo mejor la ética que yo estudié no tiene nada que ver con la ética que se necesita ahora. Los problemas eran muy distintos de los de ahora; pero me formaron a mí, entonces yo estaba preparado para ir delante a otro problema ético distinto, por ejemplo, intentar buscarle solución. No obstante, con todo lo que te estoy diciendo, vine a Paraguay bastante retrógrado: pero abierto, ese fue el fruto de la formación, venir abierto. Entonces cuando estuve en un colegio con chicos del último curso que pasaban a la universidad y me relacionaban con un universitario -enseñaba en la universidad y fundé la carrera de Comunicaciones en la Universidad Católica- había mucho contacto con gente que, en medio de la dictadura, me enseñaba a mí cosas de las que yo no tenía ni idea. Porque la formación anterior que me habían dado me había hecho una persona abierta, con mis propios criterios, pero que si encuentro que son falsos los dejo al momento, no me interesan. O por lo menos respeto los de los otros si son tan válidos como los míos. A mí me hicieron nacer de nuevo en el Paraguay, esa fue la cuestión.

Padre Oliva, usted ha sido un gran luchador en la época de la dictadura, de Stroessner, inclusive ha sido exiliado en la época de Stroessner, ¿cuál es su visión acerca del Crimen organizado en el Paraguay? ¿En qué medida está influyendo dentro del Estado actualmente? (encara Jorge Figueredo)

Mire, luchamos durante 35 años por sacar la dictadura; sabiamente, la embajada y compañía, hicieron que no fuéramos nosotros los que quitamos a la dictadura, sino nada menos que el consuegro del presidente, ya eso es un quitar la dictadura hasta cierto punto, quitarla en el nombre, en las manifestaciones más salvajes, pero son los mismos; los mismos que estaban antes estaban después, sólo faltaba el dictador. Eso no ha desaparecido todavía, sigue igual. Fíjate ahora, es absurdo que tengamos de presidente a un muchachito que no ha hecho méritos para nada, pero es hijo del secretario de Stroessner, al cual Stroessner trataba a patadas, literalmente, cuando se enfadaba. Pero era el secretario de Stroessner. Stroessner era una bestia, cuando no le gustaba algo daba bofetadas o lo que sea. Pero a su secretario lo trataba como a un perro. Pero era su secretario, entonces igualmente salía beneficiado. Entonces, que su hijo sea ahora el presidente es absurdo. Y alrededor de él están todos los demás descendientes de los colorados de entonces. O sea que sigue todo igual.

-Padre, usted fue un hombre perseguido, exiliado primero a la Argentina, después tuvo que huir a Nicaragua, ¿qué recuerdos puede compartir con nosotros de ese momento en que es perseguido, detenido por la policía y llevado a Clorinda? Denos una pincelada de esos momentos difíciles que usted vivió siendo un perseguido político.

-En mi expulsión de aquí y colocación en Argentina, en dos ocasiones estuve a punto de que me mataran; y no me mataron porque no había llegado mi hora. Porque por el camino donde me llevaban seis policías con un oficial me podían haber ahogado y después decir cualquier mentira, cuando atravesamos el río; porque era una lancha nomás. En Argentina, ese mismo día, por la noche, soltaron a los policías que habían metido presos por entrar con armas en Argentina; pero a eso de las doce por ahí, llegan otros policías con orden del gobierno diciendo que yo podía volver cuando quisiera y que ellos mismos me trasladaban a Asunción; era para matarme por el camino. Entonces ahí hubo dos momentos clave. Otro momento clave fue en Argentina, en la dictadura, ahí estuve un año y medio durmiendo solo, en un sótano.Otra ocasión clara: éramos cuatro personas, una era una señora que está ahora aquí, que era mi secretaria -era muy jovencita- después, una monja francesa, y un paraguayo; al paraguayo lo secuestraron y lo mataron, también a la monja francesa la secuestraron y mataron, quedábamos ella, que era una muchachita, una niña casi, y yo. Y estábamos en la lista; más tiempo y nos quitan del medio. Y la razón más clara es que cuando fui me invitó la Iglesia Anglicana a que le aconsejara a los obispos de Inglaterra como gastar el dinero en ayuda a América, y me llevaron allí. Resulta entonces que cuando yo estaba por volver -que iba a volver al día siguiente- esa noche llega un camión de soldados argentinos que no se habían enterado de que yo estaba afuera porque no tenían trato con los policías. Estaban enemistados, por tanto, no se comunicaban los datos. Y no me encontraron.

-¿Ha tenido miedo en algún momento? ¿Hoy tiene miedo?

No, antes tampoco, ahora yo me cuido y pongo todas las trampas para que no me encuentren o no me agarren, pero yo vivo aquí y me acorazo ahí, en la habitación; hay alarma, hay focos, hay candados, pero si quieren matarme me matan. Eso está claro. No quiero morir, pero no tengo miedo a la muerte. O sea son tres cosas: primero que no quiero morir, segunda que vale la pena morir por una causa si es necesario. Pero la tercera es que hago todo lo posible para que no puedan conmigo. Aunque si quieren van a poder, evidentemente.

-Sintéticamente ¿Cómo resume el trabajo acá en Bañado Sur? ¿Qué se hace y como se siente usted trabajando, hace ya más de veinte años?

-Bueno, ahora mismo del trabajo que hemos hecho el más valioso ha sido unirnos lo más posible a todas las organizaciones y movimientos que hay en el Bañado, para avanzar.

-Avanzar ¿qué significa?

Pues luchar, porque no hay electricidad en todo el verano, no hay agua en todo el verano, y cosas así; en la policía hemos cambiado cantidad de comisarios a pura protesta -aunque venia otro igual- pero bueno.

-Y están luchando para que no los desalojen, porque se quiere desalojar a estos predios ¿no?

– Sí, hay un proyecto muy serio hecho para desalojar a todos los bañadenses.

-Padre, le agradecemos mucho; a los noventa años lo vemos rodeado de mucho amor, de muchos jóvenes y gente que lo ama. Este pueblo paraguayo lo ama mucho ¿Qué puede compartir con nosotros llegando a sus noventa años de vida y con toda esa vivencia que usted nos ha relatado? ¿Algo queda por hacer?

– Muchísimo, todo; hemos avanzado muchísimo, pero hace falta más unión, aunque sea táctica, pero es que no hay unión. Han crecido cantidad de organizaciones este último año, pero cada una cerrada, no hay unión. Pero la idea digo es que venceremos; ¿qué significa “venceremos”? que vamos a vencer. Algún día va a acabarse tanta porquería como hay.

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(*) Esta entrevista fue realizada en el mes de octubre del pasado 2018, en Bañado Sur, Asunción, Paraguay.

*Fotos de Leandro Gómez de Our Voice