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PARAGUAYOS, ES HORA DE LA REVOLUCION CIVIL, CONTRA LA DICTADURA MAFIOSA

Por JOrge Figueredo

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PARAGUAYOS, ES HORA DE LA REVOLUCION CIVIL, CONTRA LA DICTADURA MAFIOSA
Por Jorge Figueredo.Director de Antimafia Dos Mil Paraguay
7 de enero de 2015

El principal desafío que tenemos todos los paraguayos en este año 2015 que se inicia es propiciar y protagonizar una revolución civil, y cultural en el Paraguay. Sin cambio revolucionario de las estructuras políticas, sociales y culturales este país no tiene futuro. Históricamente nuestro pueblo ha vivido sometido a diversos tipos de dictadura; la dictadura de los terratenientes o latifundistas que contó con el apoyo internacional de los capitalistas mercantilistas de finales del siglo XIX y principios del XX, hasta la década de los 60. En los años 70 y 80 se consolida la dictadura de la burguesía fraudulenta, que se desarrolla en connivencia con las grandes transnacionales. Y ya en las postrimerías del mencionado siglo hasta el presente vivimos sometidos a la más grande de las dictaduras, la dictadura de la mafia, que forma parte del sistema criminal mundial.
Un país que desde la dictadura de Stroessner ha venido soportando la corrupción institucionalizada, el prebendarismo, el clientelismo y el crimen organizado que se ha insertado en los tres poderes del estado. Un país que durante el Gobierno del tirano perdió miles de sus mejores hijos. Unos fueron asesinados por el terrorismo de Estado aplicado en ese tiempo; otros fueron exiliados por motivos políticos o económicos, por lo que jamás volvieron al Paraguay.
En esta nación el crimen organizado ha avanzado y la mafia se ha consolidado de a poco con el apoyo institucional de sectores desviados del propio Estado, siendo la corrupción sistémica el principal caldo de cultivo para el fortalecimiento de las mafias que solo han generado pobreza generalizada, anarquía, descreimiento en los valores de la legalidad y la justicia, y sobre todo apatía de las masas para luchar contra este cáncer de nuestra sociedad.
Luego del golpe de estado del 2 de febrero de 1989, ya han muerto más de 200 compatriotas, sobre todo campesinos y periodistas, por luchar contra la mafia. Esto ha generado en la población mucho miedo para enfrentar al crimen organizado y la mafia porque sabido es que si se denuncia a los mafiosos, o se los enfrenta, la muerte estará a la vuelta de la esquina. Ya desde antaño era un secreto a voces, que los políticos estaban relacionados o directamente participaban de las actividades criminales de la mafia. Pero no solo ellos, efectivos policiales, jueces, fiscales, militares, muchos funcionarios de aduanas, migraciones, y de las instituciones públicas en general estaban en el mejor de los casos contaminados por el mal olor del crimen organizado o directamente formaban parte del esquema criminal montado por la mafia.Foto02UnadelastantasprotestasdelosultimostiemposenelParaguayFotoReproductiveFitnessCom

Es decir la situación en el Paraguay es más grave de lo que pensábamos. El asesinato del periodista Pablo Medina y su asistente Antonia Almada despertó a un sector de la población paraguaya del histórico letargo en que nos encontrábamos, de nuestro subdesarrollo, de la miseria generalizada, de la falta de justicia. Gran parte de la población seguía pensando que vivíamos en un país democrático, libre, sin embargo es otra la realidad cruel: se ha instalado una dictadura mafiosa dentro del Estado Paraguayo con ramificaciones en toda la sociedad.

Esta dictadura mafiosa es criminal y sanguinaria. Sus componentes han asesinado a cualquiera que se le haya opuesto, sin importar su raza, posición social, ideas políticas o religiosas. Algunas víctimas han sido: Santiago Leguizamón, General Ramón Rosa Rodríguez, Salvador Medina y Pablo Medina, que fueron muertos a manos de sicarios o instrumentos contratados por los verdaderos ideólogos. Los verdaderos responsables han recurrido a terceras personas, no se han animado a enfrentar personalmente, cara a cara, a estos luchadores por la verdad y la justicia.
No solo funcionarios del sector público forman parte de esta estructura mafiosa, también grandes sectores del empresariado y la burguesía se han enriquecido por el dinero mal habido, por lavar recursos provenientes de actos ilícitos, o por formar parte directamente, en connubio con la mafia, de los actos criminales.
Sin embargo ante la opinión pública o ciudadana aparecen como grandes señores, inmaculados defensores de la propiedad privada, del sacrificado agro-negocio, de la supuesta democracia y la libertad que vive la República, cuando ellos no solo son responsables de la muerte de muchos justos que han dado la vida por combatir a la mafia sino que han privatizado todos los recursos naturales y patrimoniales con que cuenta el Paraguay.

Corruptos, falsos e insaciables, porque en los hechos se han apropiado de todas las riquezas del país. Los recursos del Estado lo han destinado o administrado no para el bien común sino para enriquecer sus cuentas bancarias, acumular bienes espurios. En sus discursos hablan de patriotismo, de servir al pueblo. Cada cinco años piden el voto a la gente y les prometen el oro y el moro, y sin embargo son sus principales verdugos. Como bestias insaciables buscan robar, y apoderarse de las pocas riquezas naturales que quedan, sin importarles en lo más mínimo las grandes desigualdades sociales que crecen cada día.

Desde la época de la dictadura de Stroessner se ha consolidado una gran red mafiosa que se ha instalado en gran parte de las instituciones del estado. Es decir, existe una connivencia entre sectores desviados del Estado y la mafia, para recaudar dinero coimeando, controlando las licitaciones de las grandes obras públicas, extorsionando y privatizando todo lo que les sea rentable de las riquezas del país. Creando incluso un supuesto ejército guerrillero: el EPP (Ejército del Pueblo Paraguayo) como instrumento para generar miedo en la población, para realizar secuestros con fines económicos, para ocupar, y apoderarse de las pocas tierras que quedan en poder de los campesinos, y para realizar asesinatos selectivos de líderes y dirigentes campesinos, periodistas o cualquiera que busque desenmascararlos. Foto03ElasesinatodePabloMedinaelreferentedelextremodelamafiaalaquehaycombatirFotowwwholaciudadCom (2)

Ante esta grave realidad , que la mafia paraguaya avanza con el apoyo del propio Estado y donde la corrupción forma parte de nuestra cultura, y que es el principal instrumento utilizado por esta dictadura mafiosa para someter a sus intereses a toda la población, es vital iniciar un proceso de cambio revolucionario civil y cultural, para que este totalitarismo mafioso sea puesto en el banquillo de los acusados por la propia sociedad civil. Corresponde juzgarlos y luego aplicarle las penas que se estipulen en nuestra legislación penal.

Pero lo más importante, en todo esto, es tomar conciencia que si ahora mismo los paraguayos no combatimos a esta dictadura con las armas de la denuncia, la información, el conocimiento, la búsqueda permanente de la verdad y el amor a la justicia, en poco tiempo más seremos totalmente corrompidos como sociedad. por esta dictadura mafiosa y dejaremos como legado a nuestros hijos y nietos solo desolación, infortunio, resignación y muerte. Entonces, es hora de la revolución compatriotas, hermanos y amigos.

En nuestras manos está el aceptar con conformismo la devastación física, económica y sobre todo ética de nuestro país o ser como el águila, que cuando llega a su madurez, para evitar su muerte prematura se transforma a fuerza de golpes, sacrificio, entrega, y luego vuelve a emprender el vuelo ya rejuvenecido, para vivir la última etapa de su vida con mayor ímpetu, fuerza y sobre todo resistencia.