Home / Crimen organizado / POR QUÉ EL 23 DE MAYO NO IRÉ AL ANIVERSARIO DE LA MASACRE DE CAPACI*
saverio

POR QUÉ EL 23 DE MAYO NO IRÉ AL ANIVERSARIO DE LA MASACRE DE CAPACI*

Por Saverio Lodato

POR QUÉ EL 23 DE MAYO NO IRÉ AL ANIVERSARIO DE LA MASACRE DE CAPACI*

por Saverio Lodato – 16 de mayo del 2017

 

La tentación instintiva sería burlarse del calendario, ignorar la ”ronda del aniversario”, el cuarto de siglo, no escribir ni una línea y devolver al remitente las solicitudes del rito de la retórica que en Italia cuenta con legiones de oficiantes.

Podría decirse que no se puede más. No se puede más escuchar que se repitan siempre las mismas cosas, ver que se reproduzcan siempre las mismas imágenes, tocar el tambor por los “héroes”, dar voces con un estado de ánimo desgarrador por la masacre de Capaci, porque ante la memoria de los cuerpos destrozados de Falcone, Francesca Morvillo, Rocco Dicillo, Antonio Montinari, Vito Schifani, es un juego muy fácil. Y no se puede más escuchar al Coro del Estado y presenciar el habitual silencio morboso sobre las cosas que importan.

Las cosas que deberían contarse. Y cuando decimos “cosas”, nos referimos a las respuestas que veinticinco años más tarde toda una comunidad, junto con sus instituciones, debería haber tenido el derecho de encontrar.

Lo hemos entendido, lo sabemos: en Capaci todos murieron por nosotros.

Ellos cumplieron con su deber teniendo en cuenta que sabían que iban a ser asesinados. Lo sabemos bien.

Pero de una buena vez hay que decirle a todos lo que no se quiere decir. ¿O es tan difícil, tan innombrable, tan indecible? La verdad tácita, negada, la que también está ante los ojos de todos. De lo que se está hablando aquí. ¿Qué vamos a decir?

Que Falcone fue apuñalado en la espalda por la política, por las instituciones, por el poder romano y siciliano. Que Falcone sufrió, profesionalmente hablando, al menos tres veces la  “muerte civil”: cuando no fue nombrado Jefe de la Instrucción de Palermo, cuando no fue elegido miembro del CSM y cuando se le impidió dirigir la Fiscalía Nacional Antimafia. Que él mismo, al día siguiente de la emboscada fallida del Addaura que lo tuvo como objetivo, habló de “mentes refinadas que tienen la cara de las instituciones”. Sólo después de que su imagen fuera profusamente maltratada, fue eliminado físicamente.

Y nos damos cuenta, mientras la lista de repetidas derrotas de Falcone se nos escapa de las manos, que queremos satisfacer ese impulso instintivo de burlarse del calendario al que nos hemos referido al principio.

Porque ¿cómo podremos tener una conciencia tranquila, un cuarto de siglo más tarde, si volvemos a repetir exactamente la misma pregunta, casi obsesiva, que todavía nos acompaña: ¿creemos realmente que sólo estaba la mafia detrás de las casi dos décadas de matanzas en la tierra de Sicilia? La respuesta, desde los procesos -y no es porque falten hechos- no ha llegado. Y todavía hay otros procesos. Y más por venir.

Como otra evidencia del hecho de que esta cuestión es cualquier cosa menos obsesiva.

Cada vez que una encuesta se lleva a cabo, curiosamente se incluye la misma pregunta: ¿usted cree que es más fuerte el Estado o es más fuerte la mafia? La gran mayoría de los encuestados dice estar seguro que la mafia es más fuerte. A nadie le importa. Los periódicos registran y siguen adelante antes de la celebración del aniversario, haciendo una bella muestra de todas las banderas, y las pancartas, y las plumas, y los lazos que tiene. Como si nada hubiera sucedido. Nadie hace una encuesta con esta otra pregunta: ¿Cree que el Estado Italiano, en esas matanzas, tuvo un papel sin tener en cuenta el papel desempeñado por la mafia?

No, la mafia no actuó sola. Lo sabemos muy bien. E incluso la gran mayoría de los italianos conscientes lo sabe.

En este punto, no podemos dejar de hacer algunos comentarios sobre el estado de la lucha contra la mafia. Y queremos hacerlo por el 23 de mayo: si aniversario debe ser, que sea aniversario.

En los últimos dos años hemos visto demasiados hechos sensacionales, auténticos escándalos. Valga por todos el descubrimiento de la existencia de un clan institucional en el interior del Palacio de Justicia de Palermo, que había logrado el milagro de convertir la incautación y la confiscación de los activos de la mafia en un gran negocio para el beneficio de los “sospechosos habituales”. Hemos visto empresarios, paladines de la legalidad, terminar en la cárcel o bajo investigación por acusaciones difamatorias. Vimos que magistrados de corta carrera durante los años de Falcone y Borsellino se convirtieron en políticos de gran carrera hoy en día, que se hacen pasar por veteranos de un tema que desde hace dos décadas ya no manejan.

Vemos que circula demasiado dinero, demasiada financiación del Estado, en beneficio de una gran cantidad de fundaciones, centros de investigación, organizaciones de todo tipo, cuyos objetivos concretos están fuera de los ojos de la opinión pública.

Vemos, por usar otros ejemplos estraídos de las crónicas, que en el Palacio de Justicia de Caltanissetta y de Milán los mafiosos tienen un acceso cómodo a las habitaciones más secretas. O que Totò Cuffaro, el presidente de la región siciliana condenado por mafioso por el Tribunal de Casación, da lecciones a los aspirantes a periodistas.

¿Qué cosas tenemos aún que ver y oír?

¿Giovanni Falcone ganó? ¿Hemos atesorado sus puntos de vista, sus enseñanzas?

Maria Falcone, que será la gran madrina de las ceremonias del 23 de mayo ¿le dirá esto a los jóvenes que vienen de toda Italia? ¿Abrirá sus ojos para que sepan quienes fueron los verdaderos responsables de la muerte de su hermano? ¿Dirá algunas palabras sobre la naturaleza de las relaciones entre el Estado italiano y la mafia? ¿Dirá qué es lo que piensa del proceso de Palermo sobre la tratativa Estado-mafia? ¿Se dará cuenta, finalmente, de que las “mentes refinadas” denunciadas ayer por su hermano Giovanni, son los mismos que hoy dificultan a Nino Di Matteo en la búsqueda de la misma verdad?

No. No lo hará. No puede hacerlo. Porque desde hace algún tiempo, como escribimos recientemente, las instituciones han tomado la decisión de santificar a todas las víctimas de la mafia. Es por eso que ahora el aniversario de la masacre de Capaci se ha convertido en una cita cansadora. Y he tratado de explicar por qué no voy a estar allí.

 

(*)

Los entretelones de la redacción nos deparan siempre sorpresas e imprevistos, por ese motivo el tiempo verbal del título de este brillante artículo de Ladato, se encuentra a destiempo por el anuncio sobre un evento que ya fue, lo que no resta importancia al contenido y mucho menos a la difusión del mismo, incluído el imprevisto verbal. Así que no hagamos caso de ese tema menor, y démosle valor al mensaje del colega a propósito del aniversario del asesinato del juez Giovanni Falcone.

 

 

saverio.lodato@virgilio.it

Saverio Lodato