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¿POR QUÉ LOS REPRESORES URUGUAYOS FUERON ABSUELTOS EN ROMA?

Por Jean Georges Almendras

 

¿POR QUÉ LOS REPRESORES URUGUAYOS FUERON ABSUELTOS EN ROMA?

Juicio por Plan Cóndor deja un fallo inesperado, que indignó y generó muchas interrogantes

Por Jean Georges Almendras-22 de enero de 2017

 

Con la esperanza de que se haría justicia y con los recuerdos de los días del terror, martillándoles la cabeza (y el alma), algunos de los familiares de detenidos desaparecidos (del Uruguay) siguieron atentamente las instancias destinadas a conocerse el fallo del Tribunal en Roma, para finalmente recibir la inesperada (y desconcertante) noticia de que trece de los catorce conciudadanos involucrados (mayormente militares) en el juicio por el Plan Cóndor fueron absueltos, siendo únicamente condenado a cadena perpetua, Juan Carlos Blanco, el ex Canciller de la dictadura. Verdaderamente un fallo que no significó nada más ni nada menos que una patada de burro. ¿Un golpe bajo en tiempos de regocijos legales? Quizás. Pero lo cierto es que después de tanto aparato mediático, los entendidos en la materia, con bombos y platillos dijeron no a la condena y sí a la impunidad, respecto a los acusados uruguayos, ya que se dictaron algunas condenas a imputados de otras nacionalidades. Ahora, los represores uruguayos y sus familias y allegados, festejan. Los que acusaron, cargando con el dolor ,por sus familiares torturados y muertos, e indignados al máximo, no tienen otra que redoblar la lucha y esperar las apelaciones de rigor, procurando no perder el rumbo ni la confianza en la justicia de los hombres, no sin antes formularse algunas preguntas ¿Existe la justicia de los hombres? ¿Existe la justicia con mayúsculas?¿ Y si existe, estuvo ausente en Roma? ¿Por qué fueron absueltos la mayoría de los represores uruguayos?¿Por qué? ¿Qué ocurrió?

La noticia fue para muchos uruguayos, mucho más que un balde de agua fría. Fue verdaderamente una tempestad. ¿También una noticia desesperanzadora? Quizás ¿También una noticia que nos habla del fortalecimiento de la impunidad?.Quizás. De esa maldita impunidad de la que siguen gozando los artífices y los autores materiales de tormentos, muertes y desapariciones forzadas de hombres, mujeres, niños y bebes durante las épocas del terrorismo de Estado, en algunos países del Cono Sur de nuestra América Latina, entre ellos el Uruguay?.

Este juicio en Roma generó muchas expectativas. Y así como las generó, las hizo añicos. Obviamente, que debe haber toda una batería de explicaciones técnico- jurídicas como argumento respecto a las resoluciones. Obviamente. Pero la sorpresa y la desazón fueron sentimientos que ganaron terreno no solo entre los uruguayos que estaban allí mismo, en el lugar donde se leyeron los veredictos, sino además en los uruguayos que estábamos del otro lado del Atlántico, siguiendo atentamente el curso de las audiencias. Audiencias que demandaron su tiempo y todo un andamiaje de sacrificios y de voluntades para materializar testimonios y pruebas, como el contrapunto necesario para que los militares uruguayos acusados no se salgan con la suya. Pero al final se salieron con la suya: la gran mayoría fueron absueltos.

El juicio en primera instancia fue contra 27 personas, entre ex militares y civiles, de países como Bolivia, Chile, Perú y Uruguay, por la muerte de ciudadanos italianos en cumplimiento del operativo denominado Cóndor, en diversidad de hechos ocurridos en tiempos de dictadura, durante las décadas del 70 y 80.

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De acuerdo a la información oficial aportada allí en Roma, fueron absueltos los militares uruguayos José Ricardo Arab Fernández, José Horacio “Nino” Gavazzo, Juan Carlos Larcebeau, Pedro Antonio Mato Narbondo, Luis Alfredo Maurente, Ricardo José Medina Blanco, Ernesto Avelino Ramas Pereira, José Sande Lima, Jorge Alberto Silveira, Ernesto Soca, Jorge Néstor Troccoli, Gilberto Vázquez Bissio y Ricardo Eliseo Chávez. El único uruguayo condenado –a cadena perpetua- fue el ex Canciller Juan Carlos Blanco. En cuanto al marino Jorge Néstor Trócoli, también uruguayo, cuya condena era prácticamente un hecho, hay que señalar que reside libre en Italia desde el momento que pudo cobijarse en ese país, huyendo del Uruguay, en el año 2007 luego de burlar literalmente a las redes de la justicia, por tener doble nacionalidad. Y éste último detalle hace que su absolución haya sorprendido aún más a los observadores. Los otros militares, a excepción de Pedro Antonio Mato Narcondo, también uruguayo –que igualmente reside libre, pero en el Brasil, a donde huyó para evitar ser extraditado- se encuentran cumpliendo prisión en el Uruguay. Hay que recodar además, que el ex dictador y ex militar uruguayo Gregorio Álvarez, que falleciera en el mes de diciembre del pasado año en el Hospital Militar de Montevideo cumpliendo prisión dictada por la Justicia Penal uruguaya, integraba también la nómina de imputados en el juicio por el Plan Cóndor.

Complementando la información relacionada con los fallos del Tribunal de Roma debemos consignar que de los veintisiete imputados en el juicio, ocho fueron condenados a cadena perpetua, incluido el ex Canciller uruguayo Juan Carlos Blanco, que ya lo mencionamos en el párrafo anterior. A saber: los chilenos Hernán Jerónimo Ramírez y Rafael Ahumada Valderrama; los bolivianos Luis García Meza y Luis Arce Gómez; y los peruanos Francisco Morales Bermúdez, Pedro Richter Prada y Germán Ruiz Figueroa. En cambio, fueron absueltos; los chilenos Pedro Octavio Espinoza Bravo, Daniel Aguirre Mora, Carlos Luco Astroza, Orlando Moreno Vázquez y Manuel Abraham Vázquez Chauan; y el peruano Martín Martínez Garay.

Tal fue el panorama, en el día de darse a conocer el dictamen del juicio en Roma. Un panorama, que no por legal, resultó ser sorprendente y decepcionante. Un panorama que inevitablemente a uno lo hace pensar, que con ese demoledor fallo de absoluciones, se echa por tierra toda una labor de la acusación, y de los fiscales Giancarlo Capaldo y Tiziana Cugini. Una labor que demandó diez años de investigación.

En este punto cabe reseñar sintéticamente la fase embrionaria de este juicio, puntualizando que la legislación italiana permite juzgar delitos cometidos contra ciudadanos italianos aunque no hayan ocurrido en esa jurisdicción. Por el año 1998, sobre esta legislación, se apoyaron familiares uruguayos de algunos desaparecidos de nacionalidad italiana, para buscar justicia. Fue así que el Fiscal Capaldo inició la investigación contra un centenar de militares y civiles sudamericanos, por crímenes cometidos contra ciudadanos italianos en los años setenta, durante el cumplimiento del Plan Cóndor. Fueron diez años de investigación, hasta que en el año 2008, el Fiscal logró reunir las pruebas, que consideró necesarias y fundamentales para la instancia de Juicio. Finalmente en el mes de febrero de 2015 se iniciaron las audiencias en Roma, actuando la Tercera Corte Penal romana presidida por la abogada Evelina Canale.

Un detalle a tomarse en cuenta: el Estado uruguayo pasó a ser parte civil del juicio, lo que permitió presentar testigos y pruebas. Por ejemplo, por aquellos días, el Secretario de la Presidencia del gobierno uruguayo, Miguel Toma, llevó a Italia las sentencias traducidas, dictadas en Uruguay contra los militares y policías enjuiciados en Italia, demostrando su participación en el Plan Cóndor.

Con toda una sólida batería de pruebas, obtenida bajo diferentes modalidades y formas, el Fiscal Giancarlo Capaldo, inició el proceso penal por secuestro de personas y homicidio múltiple agravado contra una treintena de personas (militares y civiles) por el crimen de 23 ciudadanos italianos, trece de ellos ítalo-uruguayos.

Oportunamente, los militares acusados rechazaron la jurisdicción de la justicia italiana para investigar y juzgar todos estos hechos, sin contemplar que la normativa italiana permitía los juicios en rebeldía, razón por la cual el juicio siguió adelante sin su respectivo testimonio, a excepción del Capitán de la Armada Jorge Néstor Tróccoli, que estuvo presente en las audiencias.

El vocero de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos Nilo Patiño -en diálogo con el periodismo local y extranjero- recordó: “la piedra fundamental en el juicio la pusieron los familiares que hicieron la denuncia”. Y también trajo a la memoria la situación del militar Tróccoli: “él se encuentra en Italia (y libre) debido a una desinteligencia e irresponsabilidad del embajador uruguayo en Italia, en aquel momento, Carlos Abin. Por el año 2008 se frustró su extradición por una demora en la presentación de la documentación de solicitud de la extradición, no obstante que en aquel momento Abin deslindó toda responsabilidad por ese atraso”. Y agregó: “el gobierno tiene cola de paja por eso, por el error cometido”.

Conocido el dictamen, en diálogo con los periodistas locales y extranjeros, Patiño prosiguió:” el fallo cayó como un balde de agua fría, no solo sobre nosotros, sino también sobre todas las organizaciones de derechos humanos. Queda claro que esto no borra los crímenes que han cometido ni implica que los absuelvan porque son inocentes. Para nosotros es un tropezón, pero nos han pasado cosas mucho peores, y nos vamos a levantar, aunque nos hubiera gustado que Tróccoli fuera presoroma2

El periodismo uruguayo en Roma, prácticamente a las puertas del edificio donde se cumplió el juicio, recabó la opinión de la ex Fiscal Penal uruguaya Mirtha Guianze que viajó expresamente para estar presente el día de la resolución final (y que tuvo en Montevideo una actuación muy destacada en procesos contra represores militares y civiles) . La profesional en cuestión, que es una referente muy respetada en el medio uruguayo, dijo categóricamente:” se estableció responsabilidad solamente a los capos, a los jerarcas y por los homicidios, que es el único delito que no prescribe acá. A los demás dijeron que tenían secuestros de personas, y ese delito sí prescribe. Los jurados populares no entendieron, o no se les supo hacer entender, que los grupos de tareas actuaban como patotas, no como habitualmente procede una jerarquía, que podían torturar prisioneros y que se podían pasar y que se les murieran, y que esto no significaba que tuvieran una orden

¿Quién fue Juan Carlos Blanco, el único condenado de la nómina de uruguayos?. Hoy tiene 82 años de edad: fue Ministro de Relaciones Exteriores entre los años 1972 y 1976, y fue Canciller de la dictadura militar; fue procesado en 2002, en Montevideo, por la desaparición y muerte de la maestra Elena Quinteros y condenado en 2010 a 20 años de prisión por homicidio muy especialmente agravado, por los asesinatos de los legisladores Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, y del matrimonio de refugiados políticos y ex militantes del MLN Tupamaros, Rosario Barredo y Willian Whitelaw. En febrero de 2012 un tribunal –en Uruguay- confirmó la condena de Blanco, cambiando la carátula de la imputación a “coautoría de homicidio especialmente agravado”; y el proceso continúa, estando el imputado en libertad provisional.

A modo ilustrativo, hay que mencionar que hay muchos uruguayos desaparecidos, que forman parte de la causa. Estos son: Alberto Corchs Laviña, Elena Paulina Lerena Costa, Alfredo Fernando Bosco Muñoz, Guillermo Manuel Sobrino Berardi, Gustavo Alejandro Goycochea Camacho, Graciela Noemi Basualdo Noguera,María Antonio Castro Huerga de Martínez, José Mario Martínez Suárez, Aída Celia Sanz Fernández, Elsa Haydee Fernández Lanzani de Saenz, Atalivas Castillo Lima, Miguel Ángel Río Casas, Eduardo Gallo Castro, Gustavo Raúl Arce Viera, Juvelino Andrés Carneiro Da Fontoura Gularte, Carlos Federico Cabezudo Pérez, María Asunción Artigas Nilo de Moyano, Alfredo Moyano Santander y Célica Elida Gómez Rosano.

Roger Rodríguez, periodista uruguayo especializado en la cobertura de las violaciones de los derechos humanos durante los tiempos de dictadura en el Uruguay, y además testigo de la causa, dijo públicamente que el juicio en Roma buscaba hacer justicia por la desaparición forzada de seis ciudadanos uruguayos con ciudadanía italiana: Ileana Sara María García Ramos de Dossetti, Edmundo Sabino Dossetti Techeira, Yolanda Iris Casco Ghelpi de D’Elía, Julio César D’Elía Pallares, Raúl Edgardo Borelli Cattáneo y Raúl Gámbaro Núñez. Otros ciudadanos desaparecidos ítalo uruguayos eran Armando Arnone Hernández, Daniel Banfi Baranzano.

Raúl Olivera, integrante de la Secretaría de Derechos Humanos del PIT-CNT, quien también participó en el juicio, dijo del fallo: “constituye un gran signo de interrogación cuál es el fundamento de esa absolución generalizada para la parte operativa, y la condena a Blanco como actor mediático o responsable desde el punto de su ubicación en la estructura del Estado dictatorial”

Y agregó:”hay un cuerpo probatorio que ha sido avalado por la justicia uruguaya con los procesamientos, y también en Argentina con los juicios que se han dado, por lo que se esperaba que esta causa, que llevó muchos años de investigación por parte de la fiscalía, y acumuló los conocimientos y las nueva s pruebas que fueron apareciendo durante estos años, se resolviera de otra manera. Otra cosa que hay que poner en debate es la estrategia jurídica del abogado uruguayo, que no se conoce. Ni cuando fui a declarar pude conocerla. El Estado se involucró hace muy poco tiempo en este tema, fundamentalmente para tratar de enmendar un error que cometió el embajador uruguayo en Italia en aquel momento con la extradición de Tróccoli

Olivera, en declaraciones al matutino La Diaria, de Montevideo, puso especial énfasis en señalar que siempre se reclamó más compromiso del Estado “para aportar la información , ya que las víctimas ya dimos todo lo que tenemos, nuestros testimonios, nuestro recuerdo y nuestra visión de cómo se dio el terrorismo de Estado”

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Raúl Olivera insiste: “el terrorismo de Estado no fue orquestado por Blanco, sino por todo un aparato del Estado, que tuvo sus directivas y que tiene que tener la información”.

Luego, Olivera, apostó más alto en sus opiniones, ya que dijo que con el paso que dio el Estado uruguayo, de ir al juicio en Italia, representado por el Vicepresidente de la República, Raúl Sendic y las palabras suyas, en cuanto al compromiso de seguir con el tema, se espera que en las nuevas instancias de apelación, el Estado uruguayo, precisamente, tenga un rol más activo.

Por su parte Nilo Patiño retomó el punto, señalando estar de acuerdo en que el Estado uruguayos debería estar mucho más comprometido con el tema. En tal sentido afirmó: “Es el tercer gobierno del Frente Amplio y recién pudimos tener acceso a los archivos hace poco”; “es el primer período de gobierno en el que realmente hay apoyo para investigar y no para cerrar los casos, una apertura, y en ese sentido la saludamos. Es una actitud tardía, pero más vale tarde que nunca

Tal como se lee en La Diaria, de Uruguay, Nilo Patiño cree que “el juicio fue muy importante como noticia para difundir no solo acá, sino en todo el mundo, la búsqueda de la verdad; pero seguimos sosteniendo que son crímenes que se cometieron acá (en Uruguay) cometidos por uruguayos, y deberían ser juzgados acá”.

También en La Diaria podemos leer que el ingeniero Martín Ponce De León, que también declaró en Roma y que en aquellos años era dirigente de los Grupos de Acción Unificadora (GAU), dijo que el “fallo es un golpe”; “que no podemos ni debemos aceptar que ganen el silencio y el ocultamiento; y que “el gran problema que tiene Uruguay es que a 30 años de recuperación de la democracia todavía no se sepa qué pasó con los compatriotas desaparecidos ni dónde están sus restos”, “algo humanamente inaceptable”;”hasta la propia ley de impunidad establecía la obligación del Poder Ejecutivo de seguir investigando el tema de los desaparecidos”;”no hay nada que habilite a que este tema no sea un tema sobre el cual se siga trabajando y peleando y se cumpla con la obligación ética, elemental y humana de una explicación a las familias”

Y en medio del desconcierto generalizado, y luego de conocerse el fallo del Tribunal en Roma, en el recinto donde se realizó el juicio, se registró un episodio protagonizado por el vicepresidente uruguayo Raúl Sendic y una compatriota que fue víctima del Plan Cóndor. Un episodio que no pasó desapercibido.

De acuerdo a las informaciones periodísticas que se hicieron eco del episodio, no bien Sendic -en rueda de prensa- declaró a los periodistas “al gobierno uruguayo le queda la tranquilidad de haber hecho todo lo que tenía que hacer, de haber presentado las pruebas, los testimonios y apoyado a los familiares” fue literalmente interrumpido por María Victoria Moyano, hija de María Asunción Artigas y Fredy Moyano, que cuestionó la política de derechos humanos del Estado uruguayo, visiblemente airada.

Debes decir que en Uruguay los familiares no podemos hacer juicios por nuestros familiares”; “Tengo todo el derecho a cuestionar al gobierno de Uruguay. Estamos acá porque en Uruguay los juicios no existen. Me declararon ciudadana ilustre por ser hija de desaparecidos y lo más perverso es que en Uruguay no puedo iniciar un juicio a los asesinos de mis padres, porque hay una ley de impunidad fueron las expresiones de María Victoria Moyano. roma4

 

Me parece que la sentencia no muestra la realidad. Nadie puede decir que esto no existió. Yo nací en un centro clandestino, y decir que Trócccoli no es responsable porque no fue él directamente el que apretó el gatillo es absurdo. Me voy completamente indignada de que se fortalezca ese personaje. Uruguay tiene un problema importante por la vigencia de las leyes de impunidad. Esto no termina acá, vamos a seguir adelante mientras nuestros padres no tengan justicia y nuestros hermanos no recuperen su identidad. La indignación no se convierte en derrota. Me voy más fortalecida” fueron las palabras de maría Victoria Moyano, en diálogo con la periodista Nadia Angelucci de La Diaria, de Montevideo.

¿Quién es Victoria Moyano? Es hija de dos uruguayos desaparecidos, que nació hace 39 años en cautiverio, en el centro clandestino de detención conocido como el Pozo de Banfield (Buenos Aires). Sus padres, que siguen desaparecidos, eran militantes relacionados con los Grupos de Acción Unificadora (GAU) y refugiados políticos en la Argentina. Ambos fueron secuestrados en 1977 y desaparecidos en 1978. Los operativos de las fuerzas represivas contra los militantes del GAU, que estaban exiliados en Argentina, estaban a cargo preferentemente por los Fusileros Navales de la marina uruguaya y por personal de la marina argentina. Estos operativos habrían devastado a la militancia del GAU, especialmente luego de su traslado clandestino hacia el Uruguay.

El diario matutino La República de Montevideo, Uruguay, publicó su sentir tras el veredicto:”Me voy completamente indignada. Mis padres están desaparecidos”;” Yo no sé donde están mis padres. Esto es una vergüenza. Quiero repetir que veníamos a buscar condena porque en Uruguay no hay condena a los genocidas. Nos vamos como vinimos. Si quieren pruebas, yo soy una prueba viviente”;”Este señor (por Tróccoli )va a salir libre. Era parte del sistema represivo. No puede ser que nos vayamos así. Voy a seguir peleando como lo hago desde que encontré mi identidad. Hay jóvenes que como yo hasta el día de hoy no tienen identidad como me pasó a mí. Voy a seguir denunciando y luchando como lo hemos hecho todos estos años”

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¿Quién es el capitán Jorge Tróccoli?* La periodista de La Diaria, Soledad Platero, lo resume perfectamente en su artículo titulado “Seguir peleando”. La colega escribió:” habíamos visto escurrirse a Jorge Tróccoli varias veces. Sabíamos que era un provocador, un tipo dispuesto a admitir sus crímenes sin sonrojarse, capaz de meterse en la casa de una mujer que había sido presa y torturada para conversar con ella sin darse a conocer y finalmente, en una jugada perversa y aterradora, identificarse mediante una tarjeta de visita entregada como al descuido. Un impune, pero un impune sádico y exhibicionista, fatuo, ensoberbecido por la gloria miserable de los abusadores sin castigo. Sabíamos que Tróccoli se había escapado de la justicia una vez, cuando dejó el país, y se afincó en Italia, y otra, cuando un descuido administrativo de la embajada uruguaya evitó su extradición. Sabíamos –¿cómo no saberlo?- que nadie es impune solo. Que nadie se salva sin ayuda. Que si semejante personaje estaba, como tantos otros, haciendo su vida a cara descubierta y sin miedo a las consecuencias se debía, antes que nada, a que una eficaz red de protecciones y salvoconductos le cuidaban la tranquilidad. Pero quisimos creer que esta vez sí, que esta vez, con tantos testimonios, con tantos hechos probados, con tanta información que mostraba, sin género de duda, su participación en los crímenes de que se le acusa, no habría marcha atrás. Que la justicia a la que había escapado en Uruguay lo alcanzaría en Italia. Que finalmente alguien le diría que no, que la impunidad no es para siempre, que acá se hacen y acá se pagan. Los que seguimos el juicio, los que leímos las acusaciones y los testimonios, los que prestamos atención al pedido de la fiscalía y a los argumentos de la defensa teníamos confianza en que habría justicia. Cierta justicia”

¿Entonces? Los familiares de las víctimas apelarán el fallo. Los miembros de la 3era Corte Penal tienen hasta 90 días para informar sobre las razones que tuvo para dictaminar el fallo. El abogado defensor del marino Jorge Tróccoli, Francesco Guzzo argumentó sobre el rol marginal del militar porque “era un simple teniente de navío que no podía tomar ninguna decisión en forma autónoma, porque tenía siete grados de mandos superiores a él”. Mientras que el abogado Carlo Zaccagnini, defensor de los militares uruguayos José Nino Gavazo, Pedro Antonio Mato Narbondo, Luis Alfredo Maurente Mata, Juan Carlos Larcebeau y Ricardo Eliseo Chávez Domínguez, dijo que estructuró su defensa en torno al concepto de error judicial, asegurando que el juicio tramitado en Roma excede a las normas de la competencia territorial, violando las normas del proceso penal uruguayo y tiene fundamento en una lectura distorsionada del ordenamiento jurídico. Por su parte, Cristina Muhura, viuda del desaparecido ítalo-uruguayo Armando Arnone Hernández, declaró a colegas de la agencia AFP, que después de una lucha tan larga “los jueces no han reconocido la responsabilidad individual de los imputados. Un criterio muy discutible”. Mientras que el abogado Fabio Galinari, que representó a la República Oriental del Uruguay y a la parte civil Soledad Dossetti, visiblemente indignado con el fallo, dijo: “ en estos nueve años hicimos de todo para contribuir en este juicio y nuestra contribución fue decisiva. La del Estado uruguayo no fue una participación formal; hemos llevado pruebas y hechos. La sentencia es un fruto de una gestión del juicio que no fue eficaz. Varias veces la presidenta lo dijo, e invitó a la Fiscalía a retomar el hilo del juicio y a llevar pruebas. En toda mi experiencia nunca vi en Italia un absolución frente a un compendio probatorio como este”.

¿Y ahora? Habrá que hilar muy fino a la hora de apelar. Pero más aún a la hora de analizar –a conciencia y con mucha atención- todas las razones del fallo. A la hora de estudiar cada tramo de las resoluciones y de sus respectivas argumentaciones. Una tarea para especialistas. Una tarea para abogados y para ex fiscales, como la uruguaya Mirtha Guianze, entre otros profesionales. Una tarea, con sabor a desafío. Una tarea que no suplanta ni puede atenuar el sentimiento de impotencia que embarga a las familias de las víctimas del terrorismo de Estado.

Hay que ponerse en la piel de todas esas personas. Todas esas personas que alimentaron en los últimos dos años, un sentimiento de esperanza por ver que finalmente ese valor “justicia” se transformaba en una precisa consecuencia, de un comportamiento maligno, demoníaco, y bestial, del verdugo de turno que puso las manos sobre sus seres queridos. De ese verdugo con ropajes de terrorista de Estado, de criminal, literalmente.

Hay que ponerse en la piel de todas esas personas que alimentaron en los últimos dos años , siguiendo pacientemente las audiencias en Roma, la idea de que la justicia sería algo más que una metáfora, esperanzadas en que esa metáfora tomaría cuerpo, sin pensar en venganzas o en castigos corporales y mucho menos en tormentos. Esos tormentos, esos castigos corporales, esas humillaciones y esas vejaciones a las que fueron sometidos quienes estaban a merced del aparato represivo del denominado Plan Cóndor.

Hay que ponerse en la piel de todas esas personas, que siguieron in situ o a la distancia, las investigaciones o las audiencias en torno al juicio por el Plan Cóndor de Roma, para entender que las absoluciones dictadas –más allá de las argumentaciones jurídicas existentes- fueron humanamente un insulto a la inteligencia y a la ética del hombre que cree y busca la justicia, respecto a crueldades y crímenes cometidos por “patoteros” de un sistema apañado y fomentado por un Estado , regido por el terror, por la falta de libertades y por la burda ausencia de los derechos humanos y los derechos constitucionales. no

¿Por qué los represores uruguayos fueron absueltos en Roma? Es una de las interrogantes obligatorias, aunque hay más preguntas: ¿Cómo se fueron dando las evaluaciones de los integrantes de la Corte para llegar a un fallo desconcertante y particularmente inesperado?¿Qué interpretaciones predominaron de las pruebas presentadas y de los testimonios que se escucharon?¿Por qué motivo, el militar uruguayo Jorge Tróccoli pudo burlar a la Justicia años atrás, en ocasión de huir del Uruguay, afincarse en Italia y evadir la extradición, por una impericia (¿o una muy bien instrumentada maniobra?) cometida por el embajador uruguayo Carlos Abin, que demoró en presentar una documentación, lo que hubiera facilitado su extradición para que el marino fuera juzgado en el Uruguay?

¿Por qué los represores uruguayos fueron absueltos en Roma?¿Por qué?¿Hubo presiones? ¿Hubo manipulaciones a espaldas de los pueblos italiano y uruguayo?¿Qué mecanismos o artilugios se dieron cita para que el grueso de los represores, uruguayos, chilenos y peruanos fueran absueltos, o mejor dicho, fueran cubiertos por el manto de la impunidad? ¿Hubo apoyos espurios?

Habrá que ir armando el rompecabezas. Las piezas vienen dando vueltas desde hace más de 30 años. De a ratos algunas piezas se materializan. De a ratos ni rastros. Hay épocas que no son ubicables. Y si hay avances, en ese armado del rompecabezas de la verdad, no siempre son suficientes. Y el Uruguay, es quien lleva el estandarte en eso de proyectar impunidades, más que proyectar verdades. Hay una Ley de Caducidad. Hay pocos cuerpos hallados en predios militares. Hay pocos militares y policías presos. Hay una férrea omertá entre filas militares para no revelar dónde están nuestros muertos víctimas de la dictadura. Hay juezas y fiscales especializados en casos de violaciones de derechos humanos que han sido removidos y han sido barridos del circuito investigador. Hay silencios. Hay demagogias. Hay intrigas. Hay un sistema político que tímidamente toma el arado para sembrar verdades en cuanto a violaciones de DDHH. Pero estamos, o mejor dicho, ya se cumplen tres años de gobiernos de izquierda.( ¿De izquierda?). Y todos los años, todos los 20 de mayo marchamos por la avenida 18 de julio reclamando (en silencio) por nuestros desaparecidos. Como si se tratara de una formalidad ciudadana, viva y colorida en carteles y en fotografías, y en silencios, pero vacía de alma y de espíritu de justicia, porque al día siguiente (y el resto del año) todos los silencios se tornan aún más silenciosos, por más que de las profundidades de la clase política salgan a flote comisiones y más comisiones para aclarar las atrocidades. Y hasta a veces pienso que me desenvuelvo en medio de una burda y perversa hipocresía cuando miro con atención a algunos de los participantes de la marcha del silencio. La misma hipocresía que se me viene encima cuando miro con lupa los entretelones de los fallos del Tribunal de Roma por el Plan Cóndor.

¿Después del cimbronazo que resultó ser el fallo del juicio en Roma por el Plan Cóndor, otra vez marcharemos en silencio el próximo 20 de mayo? ¿No será que habrá llegado la hora de darle otro perfil a esa lucha silenciosa?.¿No será que ha llegado el tiempo de que esas marchas sean un compromiso semanal a las puertas mismas del Ejecutivo? ¿A las puertas mismas del gobierno de turno?¿A las puertas mismas de quienes nos representan y nos hablan de progresos empresariales, de planes y políticas económicas, educativas y de seguridad ciudadana, y de asignaturas pendientes con las familias de quienes fueron masacrados en tiempos de dictadura?

¿Después del cimbronazo que resultó ser el fallo del juicio en Roma por el Plan Cóndor, cómo serán las estrategias para las debidas apelaciones? Estoy seguro que todo está enlazado. Y nada está fuera de contexto. Desde que terminó la dictadura hasta nuestros días nada está fuera de contexto.

Creo que Roma fue uno de los ejemplos más recientes. Yo no me atrevería a ponerlo en duda y me volvería preguntar: ¿Por qué los represores uruguayos fueron absueltos?

*Foto de Portada: www.subrayado.com Capitán Jorge Tróccoli durante una audiencia, junto a susabogados

*Foto 2: www.Página12 Fiscales

*Foto 3: www.eltelégrafo.com AFP

*Foto 4: www.elmuerto.com Juan Carlos Blanco

*Foto 5: www.elpais.com Ex Fiscal Mirtha Guianza y delegación uruguaya

*Foto 6: AFP Foto de Filipo Monteforte