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¿QUÉ COME MESSINA DENARO, LA ENCARNACIÓN DEL ESTADO MAFIA?

Por Saverio Lodato

¿QUÉ COME MESSINA DENARO, LA ENCARNACIÓN DEL ESTADO MAFIA?

Por Saverio Lodato – 7 de Agosto de 2015

Sería interesante saber qué come Matteo Messina Denaro, el súper prófugo mafioso que desde hace más de veinte años se ha convertido en el enésimo rompecabezas para ese ejército de investigadores que lo buscan día y noche. Aunque – lamentablemente – no sabemos de cuántos ejércitos está compuesta la armada que lo protege y que lo defiende. De hecho, parafraseando lo que decía muy convencido el filósofo alemán Ludwig Feuerbach, el prófugo es lo que come.
¿Recordáis a Bernardo Provenzano?
Lo arrestaron, cuarenta y dos años después de haberse dado a la fuga, en una granja a las puertas de Corleone.
Corleonese de nombre y de hecho, Provenzano había nacido en Corleone, llevó a cabo sus grandes hazañas en Corleone, y antes de convertirse en el gran jefe de Cosa Nostra, por varias décadas fue aprendiz en el clan de los corleoneses. Su alimentación no se alejó en lo más mínimo de la que podríamos definir como el “régimen campestre corleonés”. Se nutría con cucharadas de miel de alta pureza, ‘zu Binnu’*. Adoraba la achicoria y las hierbas salvajes. Bebía leche de cabra apenas ordeñada. Jamás renunció a su ricota preferida. Degustaba quesos frescos de las queserías en las que siempre había sido uno más de la casa, en Corleone. Expresión de la última mafia proto-arcaica, Provenzano – se solía decir – fue el inventor de los “pizzini” (papeles con mensajes mafiosos), la revolucionaria forma de comunicación criminal, comparable, para el mundo moderno, con la invención de la radio de Marconi. Es decir, en este sentido se puede decir que Provenzano era, totalmente, lo que comía. Y quizás sea precisamente esa alimentación sana la que le permitió mantener buenas relaciones con el Estado, aceptando de su parte la solicitud, que aceptó rápidamente, de hacer coincidir su dirección, al día siguiente de la captura de Totò Riina, con una larga “pax mafiosa” que prohibiría los asesinatos, los magnicidios y las guerras de mafia. A cambio el Estado le otorgaría una nueva década de aire puro y de vida al aire libre. Al final él, como todos los frutos maduros, cayó del árbol y hoy se encuentra en las cárceles patrias.
Pero si trasladamos estos esquemas existenciales al Messina Denaro de hoy en día, las cuentas no salen.
Entonces surge nuevamente la pregunta inicial: ¿qué come Matteo Messina Denaro? Sobre el argumento los colaboradores de justicia no han dado – por lo que se sabe – informaciones, o detalles esclarecedores. Los operativos policiales y de los carabinieri, que esta vez – dicen los entendidos – finalmente visten la camiseta del mismo equipo, se han ido realizando desde hace años. Y así fue que han ido cayendo en las redes policiales la hermana y los familiares más cercanos del prófugo Denaro, alias “Diabolik”, los parientes lejanos, los conocidos más allegados, los conocidos más alejados, los testaferros más impensables, en una Castelvetrano en la que estadísticamente uno se preguntaría si acaso allí vive alguna persona de bien. Las cifras de los patrimonios secuestrados, y que terminarán siendo confiscados, son astronómicas: se habla de capitales multimillonarios.
A pesar de todo Teresa Principato, la Fiscal que dirige a la fuerza operativa que busca al Padrino Cibernético, mientras destaca con legítimo orgullo los resultados obtenidos hasta aquí, no puede dejar de observar que Denaro “goza de protecciones de muy alto nivel”, que transcurre largos períodos en Castelvetrano, pero que muy a menudo “se aleja de Sicilia e incluso de Italia”. Siempre manifestándose conservador con respecto a la tradición de los “pizzini”.
Según las noticias, que se supone tienen algún fundamento, en los últimos años el actual jefe de Cosa Nostra no habría renunciado a viajes intercontinentales para ir a solucionar “de persona” en Centroamérica algún que otro problemita surgido en el tráfico mundial de la cocaína, aparentemente es habitué de Túnez, España, Suiza y Francia. Qué tiene documentos falsos, es fácil de intuir. Y para que sean más creíbles, una vez más son las crónicas las que vienen en nuestra ayuda, habría recurrido a retoques de cirugía plástica de la cara y de las yemas de los dedos. Es posible. No sería ni el primero ni el último caso de una infinita galería criminal en la que rehacerse las señas particulares siempre ha sido considerado como el camino más seguro no tanto para detener a la justicia pero si para postergar su llegada.
Sin embargo todo eso no nos es suficiente, no puede serlo. Parece que pasan siglos en esta historia infinita y, si no pasan las décadas de ritual, ni siquiera se puede empezar a hablar de capturar al prófugo del momento.
Esto es algo extraño.
¿En el mundo en el que vivimos, donde todo está siendo filmado en tiempo real por millones de cámaras de video, cómo hace, aunque tenga las cejas y las yemas modificadas, para seguir escapando tranquilamente? ¿Cómo hace para convertirse en un soplido de viento, teniendo a su lado a una legión de fieles servidores que, por otro lado, siguen cayendo como peces en las redes? Y aquí hay que abandonar la fácil tentación del folklore, basándose en algunos elementos “pesados” destacados por las últimas noticias.
Matteo Messina Denaro tendría en su poder el archivo de los secretos de Cosa Nostra durante la Primera República y en los albores de la así llamada “Segunda República”. Un archivo, hay que decirlo, que habría heredado de Totò Riina cuando los carabinieri del ROS (Grupo Operativo Especial) siguiendo órdenes del general Mario Mori, ya sea por distracción, por errores en la cadena de mando, o por un ataque de sueño, se distrajeron de la guarida de calle Bernini, en la que precisamente fue capturado Riina, y que unos días después fue requisada escrupulosamente por los boss mafiosos de la época. Si fuera realmente así, se comprendería por qué Denaro tarda tanto tiempo en caer del árbol.
El otro elemento “pesado” que tiene que ver con él corresponde a la condena a muerte lanzada por Cosa Nostra en contra de Nino Di Matteo, el Fiscal que investiga, junto a un esmirriado pelotón de colegas, contra todo y contra todos, sobre la Negociación entre el Estado y la mafia. Habría sido precisamente Denaro quien les habría ordenado a los palermitanos que consiguieran el trotil (se habla de unos 200 kilos) necesario para hacer volar por los aires al magistrado y a su escolta.
Si esto también fuera cierto, y parece que los investigadores tienen pocas dudas al respecto, se comprendería mucho mejor por qué Denaro entra y sale de Sicilia, entra y sale de Italia, tranquilo como una alondra en vuelo.

Nos preocupa, además, que Denaro tenga apenas 53 años. Michele Greco, Totò Riina, Bernardo Provenzano, habían alcanzado ampliamente la edad de jubilarse antes de encontrar al Judas mafioso de turno que los terminaría entregando a los hombres del Estado.
Viaja y vuela, Denaro. Va deprisa. Parece gozar hasta incluso de la complicidad de las aduanas más difíciles. Un soplido de viento, decíamos antes. Qué no deja huellas, no deja rastros. ¿Cuáles son los santuarios que se abren y se cierran a su paso? ¿Cuáles son los portones automáticos? ¿Cuáles son las ciudades subterráneas? ¿Y qué uniformes llevan los Hombres de los Estados en los que se mueve?
Matteo Messina Denaro es la primera encarnación viviente del Estado-Mafia. Dejadnos esta convicción. Es la representación plástica del mismo, totalmente inédita en la historia de Cosa Nostra. Una vida como la suya no puede ser explicada con la “receta” de la miel, de la achicoria, de la ricota y de los quesos de cabra. El Diabolik de Castelvetrano está acostumbrado a sentarse en mesas puestas siguiendo reglas de etiqueta. Y se sienta en dichas mesas porque sabe mucho y es mucho lo que podría llegar a contar, mientras que sus interlocutores saben perfectamente quién está comiendo elegantemente con ellos.
En conclusión: si él no se convence de entrar en el camino del ocaso, seguirá poniéndoselo difícil a sus captores.
Y si no sabemos qué es lo que come Denaro, quizáseso depende del hecho de que muchos de los que hablan de él no han llegado tan cerca suyo. Es solo una hipótesis.
Veremos, más adelante.
saverio.lodato@virgilio.it

Notas:

* zu Binnu: Sobrenombre de Bernardo Provenzano