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ROCCO CHINNICI EL JUEZ QUE HABÍA INTUIDO DEMASIADO

Por Francesca Mondini

ROCCO CHINNICI EL JUEZ QUE HABÍA INTUIDO DEMASIADO

 

Hace treinta y tres años un coche bomba explotaba en Via Federico Pipitone, el objetivo era el de eliminar al Juez Rocco Chinnici “culpable” de haber sido demasiado perspicaz y de haber comprendido, en los años ’70, de lo que era Cosa Nostra y de cómo había que combatirla. En el día del aniversario del atentado en el que murió el jefe del Tribunal de instrucción de Palermo junto a sus agentes de escolta Mario Trapassi y Salvatore Bartolotta, y al portero del edificio Stefano Li Sacchi, publicamos nuevamente el recuerdo de este hombre de una gran mente e intuición.

Por Francesca Mondin – 29 de Julio de 2016

Era el final de la década del ’70 y comienzo de la del ’80.

Eran los años de los corleoneses de Liggio y de los padres de la lucha en contra de la mafia. Eran los años en los que hombres como Boris Giuliano, Cesare Terranova, Gaetano Costa, Calogero Zucchetto, Pio La Torre, Piersanti Mattarella, Emanuele Basile, Carlo Alberto dalla Chiesa y otros estaban tratando de derribar el sistema que hasta ese momento había vivido una plácida convivencia con la criminalidad organizada. Era la época en la que se hablaba de la muerte de la vieja mafia pero nadie quería hablar de la nueva que en realidad no era más que la misma que aprovechaba al máximo la disponibilidad de dinero y el crecimiento económico. Las licitaciones, el oro blanco, la alta finanza.

Era el comienzo de la larga lista de padres y madres de la patria, abandonados en el campo de batalla y enviados a morir bajo los feroces ataques de la mafia. De hecho en pocos años Cosa Nostra había orquestado una verdadera matanza de servidores del Estado y de periodistas.

El estruendo.

Era el año 1983. Viernes 29 de lulio a las 08:05 hs. El jefe del Tribunal de Instrucción de Palermo, Rocco Chinnici, saludaba al portero del edificio en el que habitaba. La calle Federico Pipitone, envuelta por el tórrido calor de finales de julio y por los olores y ruidos palermitanos, era siempre la misma. Chinnici salió de su casa. Un hombre apretó el botón. Hubo una explosión. Un largo instante y un suspiro y la calle se convirtió en el infierno. Sirenas desplegadas, ambulancias, gritos, escombros, vidrios y paredes destrozadas, un inmenso y profundo cráter negro tomó el lugar del coche del Juez. La mafia había vuelto a atacar y lo había hecho de la forma más cobarde y sensacional que podía. Un coche bomba, el primero de una larga serie, había eliminado a Rocco Chinnici, a dos agentes de su escolta, Mario Trapassi y Salvatore Bartolotta, y al portero del condominio, Stefano Li Sacchi. No había posibilidad de error porque este Juez testarudo había intuido demasiadas cosas y era necesario liquidarlo.

¿Qué era eso tan molesto que había descubierto Rocco Chinnici? Paolo Borsellino hablaba de él como una gran mente que ya a finales de la década del ’70 , cuando aún lo que se conocía sobre el fenómeno mafioso estaba lleno de lagunas, había logrado intuir antes que nadie qué era Cosa Nostra y sus conexiones con la alta finanza, con la política y el empresariado.

“Las gigantescas dimensiones de la organización, su extremada peligrosidad, los enormes capitales que gestiona, los contactos con las organizaciones del otro lado del océano y con las similares de otras regiones de Italia, las peculiaridades de la relación mafia-política, la droga y sus devastadores efectos, lo inadecuado de la legislación existente: todo esto ya estaba en estos escritos de Chinnici”.

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La grandeza de Chinnici fue también la de intentar potenciar y hacer eficaces los instrumentos para la lucha en contra de la mafia. El Juez había comprendido la importancia de trabajar en equipo y había creado las bases para el futuro pool antimafia con Antonio Caponnetto a la cabeza: “Intentò los primeros y difíciles experimentos, siempre cuidando que se instaurara un clima de plena y recíproca colaboración y de circulación de información entre ‘sus’ Jueces – contaba Paolo Borsellino en su escrito -. Gracias a él, en el verano de 1983, se lograron alcanzar, no obstante la ausencia de  una reglamentación legislativa idónea (inexistente hasta el día de hoy), todas las condiciones para la creación del pool antimafia”.

Chinnici puede ser considerado, por muchos aspectos, como el precursor de la lucha antimafia que luego llevaría a cabo el pool antimafia, así como también Falcone y Borsellino. Fue Chinnici quien creó el embrión del primer maxi-proceso con el procedimiento que en ese momento se llamó “de los 162*”. Fue uno de los primeros en comprender que hacía falta buscar todas las interconexiones entre los grandes delitos cometidos por la mafia para estudiar unitariamente todo el fenómeno mafioso. Además estaba convencido de que en forma conjunta, los diferentes sectores del Estado, tenían que luchar en contra de la criminalidad organizada. De hecho el Juez Borsellino escribió: “Jamás se cansó de repetir, cada vez que tuvo la oportunidad, que solo una intervención global del Estado, en sus varias funciones administrativas, legislativas y, en el más amplio sentido, políticas, habría podido penetrar sin lugar a dudas en las raíces de la hierba mala, comenzando así el proceso de erradicación de la misma”.

Pero a distancia de 32 años la mafia, en lugar de haber sido erradicada, se ha aferrado aún más a las oscuras tramas del poder, alcanzando niveles de convivencia político-financiera que hoy en día le permite ser la mayor potencia económica italiana con un volumen de negocios de 80.000 millones de euros. Fueron muchos los hombres y mujeres que después de Chinnici heredaron su lucha, pero puntualmente terminaron siendo obstaculizados, aislados, desprestigiados y cuando todo esto no era suficiente hasta asesinados. Algunas victorias, gracias al valor de estos hombres, lograron ser alcanzadas y algunas verdades salieron a la luz, algunos rostros fueron descubiertos pero claramente lo que faltó fue esa intervención global del Estado del cual hablaba el Juez. Es más, parecería ser que hasta el día de hoy no existe la voluntad, por parte de algunos centros de poder, de descubrir y de encontrar a los ideólogos de los grandes delitos y de los atentados.

“Un análisis completo de lo que se ha logrado saber a través de los juicios (sobre los magnicidios, n.d.r.) – escribió el Fiscal Nino Di Matteo en su nuevo libro “Collusi” (Conniventes, escrito junto a Salvo Palazzolo, de Editorial BUR, n.d.r.) – … permite divisar detrás de cada uno de los magnicidios una convergencia de intereses mafiosos y de otros poderes, político-institucionales, empresariales, o financieros cada vez. Dicha convergencia se manifestó con diferentes modalidades”. Por lo tanto ¿quiénes deseaban la muerte de Chinnici?.

En la mira de la investigación del juez terminaron los primos Salvo, que en esa época eran los dueños de la Sicilia empresarial. Nino Di Matteo, quien en el año 1996 se ocupó de la investigación sobre el atentado en contra de Chinnici, escribió también en su libro “Collusi”: “Las palabras de Brusca (colaborador de justicia que habló de la participación de los primos Salvo en el atentado, n.d.r.) y la gran cantidad de hechos  que quedaron comprobados a lo largo del juicio no dan lugar a interpretaciones: esta vez Cosa Nostra había actuado por voluntad de otros. Quien dio la orden había sido un poder  económico -político, formado por sujetos cuyo renombre criminal derivaba de su participación en un circuito ajeno a la organización mafiosa”.

“Los primos Salvo – sigue diciendo Di Matteo – habían podido pedir y obtener un magnicidio de ese tipo precisamente porque representaban el punto más importante de contacto y de penetración del poder político nacional”.

Los juicios que surgieron después del atentado a Chinnici han sido numerosos y como siempre el camino judicial ha sido especialmente largo y complejo.

Sólo el 24 de junio de 2002 la Corte de Apelaciones de Caltanissetta confirmó 16 condenas (12 cadenas perpetuas y cuatro condenas a 18 años de reclusión) para algunos de los afiliados más importantes de Cosa Nostra.

La sentencia le dio la razón a la hipótesis de la parte acusadora según la cual el homicidio de Rocco Chinnici había sido solicitado por los “recaudadores” de Cosa Nostra , Nino e Ignacio Salvo (ambos fallecidos, el primero por una enfermedad y el segundo asesinado en 1992).

El misterio del expediente extraviado.

Según algunos arrepentidos, el tercer juicio de apelaciones, celebrado en Messina en 1988, después de dos anulaciones por parte de la Casación, habría sido sometido a algunas “correcciones” para llegar a la absolución, por falta de pruebas, de los ideólogos Michele y Salvatore Greco y de Pietro Scarpisi y Vincenzo Morabito como ejecutores. De hecho, según lo que dijeron en aquella época los colaboradores de justicia en cuestión, la mafia habría corrompido al entonces presidente de la Corte, Giuseppe Recupero, acusado de haber tomado 200 millones. El expediente fue enviado nuevamente a Palermo en el verano de 1998 por el Juez de Audiencias Preliminares de Reggio Calabria, que se había declarado “incompetente” para decidir sobre el pedido de envío a juicio por concurso externo en asociación mafiosa y corrupción de este último. Pero el caso cayó en el olvido para luego volver a la luz en forma fortuita a causa del descubrimiento realizado por dos periodistas que estaban trabajando en el  libro “Così non si può vivere”(Así no se puede vivir, de Editorial Castelvecchi).

Por lo tanto la investigación sobre el “expediente extraviado” fue asignada al Fiscal adjunto Vittorio Teresi para luego terminar siendo archivada el año pasado. Quince Senadores del “Movimento 5 stelle” volvieron sobre el asunto y en la víspera del 32º aniversario del atentado presentaron un escrito ante el Ministro de Justicia.

En estos treinta y dos años  han habido muchas iniciativas de la sociedad civil en reclamo de verdad y justicia, como manifestación del rechazo en contra del accionar mafioso. Iniciativas fundamentales, para ese proceso de erradicación del cual hablaba el Juez pero que puede verse concretado en una nueva conciencia crítica que lleve a una acción individual que vaya más allà del simple caso excepcional o de una reunión pública.

Rocco fue uno de los primeros magistrados en ir a las escuelas a hablar  a los jóvenes, convencido de la necesidad de crear las bases para esta nueva conciencia civil y social. Chinnici – sigue diciendo Paolo Borsellino en su escrito – estaba convencido de que “una larga y exhaustiva instrucción realizada sobre un homicidio mafioso, o sobre un caso de tráfico internacional de estupefacientes, no habría tenido sentido concreto si además él no hubiera difundido entre los jóvenes, a quienes con su actividad judicial intentaba defender, esos frutos de su experiencia y de su cultura que, si hubieran sido bien recibidos, les habrían servido para defenderse de si mismos”.

Notas:

* El jefe de la policía Antonino ‘Ninni’ Cassarà elaboró un informe en julio de 1982 con una lista de 162 mafiosos que debían ser arrestados. El informe fue conocido extraoficialmente como el informe ‘Michele Greco + 161’, señalando la importancia de Greco sobre los demás sospechosos.  El 6 de agosto de 1985, Ninni Cassarà y uno de sus guardaespaldas fueron masacrados por quince hombres armados. El informe ‘Michele Greco + 161’ era sólo el comienzo de la investigación que se convertiría en el Maxi Proceso, instruído por Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, donde la mayoría de los líderes de la mafia fueron juzgados por crímenes innumerables.

*Foto de Portada: www.it.gariwo.net

*Foto 2: www.palermonanía.it