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ROGER WATERS EN URUGUAY, EL ACTIVISTA PRO PALESTINA EJEMPLO DE CONCIENCIA

Por Georges Almendras

ROGER WATERS EN URUGUAY, EL ACTIVISTA PRO PALESTINA EJEMPLO DE CONCIENCIA

“La democracia en Israel es una mierda”  ”Hay que parar el fascismo y organizarse”

           Por  Jean Georges Almendras-3 de noviembre de 2018

Dándole la espalda a la hipocresía de la sociedad uruguaya (y al mismo tiempo encarándola, porque buena parte de ella no comparte sus ideas ni obviamente la colectividad judía y afines)  Roger Waters habló sin pelos en la lengua en el local central de los trabajadores uruguayos  PIT CNT, de la ciudad de Montevideo. Habló desde su sitial de activista en pro de la causa Palestina y de los derechos humanos en el mundo, y no desde su privilegiado posicionamiento como mítico músico fundador de la banda rock Pink Floyd. Habló con la frente en alto y mirando con sus ojos celestes a todos los presentes, agradeciéndoles por su presencia, con la mano en corazón y con su vibración de hombre revolucionario. Un verdadero  militante por los derechos humanos a nivel mundial que  poco antes de retirarse no pudo evitar decirnos: “Esta reunión en Montevideo casi no se hace. Íbamos a estar en un lugar más grande, en un teatro (aludiendo al teatro El Galpón) y hubo un ambiente de temor al respecto, de que no se podía hablar del BDS. Yo no soy uruguayo, no vivo en Montevideo, no puedo saberlo, pero me dijeron que hay una voz potente del grupo de presión sionista en esta ciudad que trató de detener esta reunión, por eso estoy tan contento de verlos aquí esta noche”.

Y esa noche allí estuvimos: integrantes del Movimiento Our Voice y redactores de Antimafia Dos Mil. Porque estar allí, en el atardecer del lluvioso viernes 2 de noviembre de este 2018,  era una obligación visceral. Una obligación para todos quienes entendemos que el pueblo palestino lleva adelante una lucha justa para recuperar sus tierras, su dignidad, sus derechos, su cultura, su historia.

Allí estuvimos. Éramos hombres y mujeres mayores, y jóvenes. Muchos jóvenes. Unas 350 personas que se dieron cita para poder vivir la militancia  de la lucha por una Palestina libre, junto a un hombre que en los primeros minutos del encuentro al ser consultado (por uno de los panelistas que dieron marco a la velada) acerca del rol de los artistas en la sociedad y en la defensa de las causas y el compromiso con ella, aclaró: “estamos aquí para hablar de Palestina, de BDS y de los DDHH. No de si los artistas deben ser políticos o tener mensajes políticos”.

Y esa fue la columna vertebral del encuentro. Un encuentro que generó una atmósfera combativa y militante, porque el mismo  Roger Waters en cada una de sus palabras trasmitió honestidad en su planteo de activista para defender los derechos de los palestinos en los territorios ocupados, en Israel y en la diáspora, formando parte del movimiento no violento BDS, dirigido por ciudadanos y ciudadanas, que se basa en los principios universales de los derechos humanos para todas las personas.

Roger Waters es un hombre de semblante sobrio; es expresivo; y en su diálogo destila sensibilidad y maneja sus palabras y sus reflexiones con frontalidad. No actúa sus emociones. Las vive. Y cuando tiene que ser insultante no titubea y lo es. No sabe de hipocresías, no sabe de diplomacias. Tiene muy, pero muy claras sus ideas. Esas ideas que se fueron cosechando en su alma y en su corazón, desde muy niño, aún viviendo en la  riqueza y en el confort. Una infancia feliz que fue apadrinada por una madre que le enseñó que el amor al prójimo debe estar por encima de todo.

Mi madre pertenecía  a una asociación de amistad chino-británica. Los cuáqueros son una secta que cree en Dios. Mi madre no cree en Dios pero me decía que eran extremadamente buenos. No importa por qué haces el bien ni en nombre de quién. Ella me transmitió eso. Si te importan las personas realmente no puedes parar”

Ubicado en el escenario del amplio salón abarrotado de público, Roger Waters estuvo acompañado por la periodista Alejandra Casablanca, la documentalista Virginia Martínez y el politólogo Gabriel Delacoste. De ese panel fueron emergiendo las preguntas          que dieron dinámica a la velada. Pero en las respuestas de Roger Waters se fueron definiendo los verdaderos cimientos de su lucha; los fundamentos de su compromiso. Ese compromiso que entendemos legítimo y especialmente,  transparente, honesto, lleno de vida y sobrado en conciencia.

Soy ateo radical. Creo en la libertad de fe siempre y cuando no impacte sobre la libertad de otros, como ocurre con el conflicto entre Israel y Palestina” dijo Roger Waters. Pero en el fondo su militancia refleja una fuerza interior y una fuerza espiritual inmensa. Tan inmensa que resulta imposible no entenderlo como un ser humano que hace de su vida una lucha cotidiana por la igualdad de los derechos y una militancia incondicional por las causas justas. Una militancia sustentada en sus años de experiencia de vida. Pero preferentemente en su sensibilidad como ser humano y como músico. Esa sensibilidad que muchos artistas la blindan y la cultivan para provecho propio y no para transformarla en una herramienta útil para el prójimo, para la sociedad moderna.

“Estoy enojado porque los gobiernos del mundo no se están levantando para proteger a nuestros hermanos y hermanas de Palestina. Son los pueblos los únicos que pueden convencer a los gobernantes de cambiar esta situación” dijo Waters y agregó, aludiendo a una faceta de su vida como artista en relación a su presencia en Israel: “estuve de acuerdo en hacer un recital en Israel y un grupo palestino me habló del BDS  (Campaña de boicot, desinversión y sanciones sobre Israel) y me explicó que actuar en Tel Aviv  era blanquear el genocidio, la ocupación). Cancelé el recital en Israel e hice uno en una zona donde hay una comunidad agrícola-ecuménica. En ese recital de 60 mil jóvenes me di cuenta que no entendieron mi mensaje, de que eran la generación que deberían buscar la paz y llevarse bien con sus vecinos”.

Roger Waters enseguida explicó que al recorrer los campos de ocupación vio con sus propios ojos la desgarradora crueldad de la ocupación y la usurpación, la miseria acechando día a día al pueblo palestino, que pese a todo sigue resistiendo.

Trabajo desde ese momento para que se le de a la gente una narrativa diferente de lo que es Palestina. Una visión contraria a esa mentira histórica llamada Israel, que tuvo origen a partir de la intervención  y el robo de la tierra a los palestinos”

En otro momento Roger Waters dijo que el lobby israelí “tiene mano fuerte sobre organismos políticos de todo el mundo. Yo vivo en Estados Unidos y ellos tienen al Congreso en su bolsillo, está comprado. Y he estado de gira en toda Europa y me he encontrado con una enorme resistencia. En Alemania no pude encontrar a una única persona de la prensa que hablara conmigo. El lobby de Israel convenció a todos de que no lo hicieran. Antisemita¡¡ gritan. Si apoyan al BDS el lobby israelí los va a tratar de criminalizar ya que es la última táctica que usan, en la que vuelcan millones y millones. Hay una ley por aprobarse en EEUU para que alguien como yo pague una abultada multa o  vaya 20 años en prisión”.

En relación a su militancia como activista insistió: “no se puede no tomar postura. O defiendes los derechos humanos o no lo haces. Tenemos que aprender a llorar por los hijos de los otros”.

“Los ingleses dejamos de jugar al criquet y rugby contra los blancos de Sudáfrica. Ahora hay que hacer lo mismo, que Israel lo sienta”

“En Gaza demuelen con bombas y regularmente. Le llaman “cortar el pasto” en tono de broma. Hay que hacer un boicot cultural. Músicos y artistas: no se comprometan por favor con los israelíes, retírense de ahí. Necesitamos echar luz como lo hicimos con los supremacistas. Esto no se para con plata ni sanciones económicas. Es cultural”

“La guerra de los cien días la empezó Israel, la ganaron y hubo israelíes que quisieron ahí imponer la paz. Darles un Estado a los palestinos. Los propios israelíes dijeron no. Vamos por todo. No habrá paz. Todos los acuerdos son falsos. Van a sacar a cada palestino de Palestina. Los judíos eran solo el 10 por ciento. La democracia en Israel es una mierda”

“En la ley internacional el muro que rodea Palestina y roba parte de sus tierras es ilegal, pero a EEUU no le importa. Trump no tiene la más pálida idea de qué es la convención de Ginebra. Todos merecemos Derechos Humanos. Esa violación del derecho de ir a una Corte. Los americanos lo hacen en Guantánamo y la dictadura de Uruguay también lo hizo. Te pateaban la puerta de tu casa en el medio de la noche y eso provocó que haya madres con fotos de sus hijos caminando para siempre toda su vida. No deberíamos votar fascistas como Trump y Bolsonaro. Estoy feliz de estar en un local sindical como este. Hay que parar el fascismo y organizarse. Los neoliberales destruyen el planeta. Hay que detenerlos”

“¿Saben  por qué me importa la causa palestina? Porque yo sí creo que todos merecemos derechos humanos básicos iguales, bajo la misma ley internacional y porque la Corte Penal internacional dice que era ilegal el muro con que Israel separa y roba parte de la Palestina histórica”

Allí estuvimos. En un encuentro inédito en el Uruguay. Inédito por múltiples razones. La razones que  muchas veces no cuentan, cuando se trata de entender al mundo con sensibilidad y tolerancia. La sensibilidad y la tolerancia que Roger Waters reclama a quienes lo siguen en su trayectoria artística y a quienes lo ven únicamente como un activista a full. En plena vigencia, como un veinteañero embarcado en una lucha que seguramente  no la debe entender como una utopía. Sino más bien, como un compromiso ineludible. Como una obligación inherente al hombre. Al hombre moderno y “civilizado” que se hace invisible ante el dolor y ante la violación de los derechos humanos en el mundo. El hombre moderno y “civilizado” que tiene la osadía de acusar a un ser como Roger Waters de antisemita, de terrorista. La osadía de acusarlo como un ser que siembra el odio y que con su discurso fomenta el enfrentamiento “del hombre con el hombre”.

El rigor del horario y de la agenda fue atenazando el descollante y aleccionador encuentro con Roger  Waters. Fluyeron sus últimas reflexiones, en un clima de participación literalmente popular, donde  el artista Roger Waters fue prácticamente superado por el Roger Waters activista, conformando una dupla en magistral sintonía con una multitud militante conformada por generaciones opuestas , pero que en definitiva, se dieron cita expresamente para compartir una velada de lucha e inolvidable.

Quizás para no cansar a Roger Waters  fueron permitidas muy pocas preguntas  del público, pero habrían sido necesarias muchas más oportunidades de diálogo con el público. Porque era un público militante y no un público convencional o pacato.

Los afortunados le preguntaron sobre los pueblos originarios , sobre la importancia del agua en el mundo y sobre las acciones que al respecto llevó adelante Israel; sobre las luchas feministas ; y hasta un palestino oriundo de Gaza, que vino expresamente al Uruguay para estar allí, opinó efusivamente.

Roger Waters del agua dijo “Me alegra mucho que me pregunten del agua. Es un problema fundamental, sobre todo el acceso al agua. El agua es muy importante .La lucha por el agua es una lucha mundial, no solo en el Uruguay  (refiriéndose a la reciente campaña en contra de la aprobación de la Ley de Riego). Sin  agua potable no hay niños sanos. Los israelíes roban el agua y lo llevan para sus piscinas en las colonias. Los palestinos no tienen acceso al agua potable”

Respondiendo a una referente del Consejo Nacional Charrúa (CONACHA) que historió sobre la necesidad de que los pueblos originarios de América Latina, y en particular del Uruguay, sean respetados en su lucha por sus tierras, su cultura y su identidad, Roger Waters fue categórico en responder : “Ustedes no están solos

Atendiendo al requerimiento de un colectivo feminista, acerca de las luchas por las mujeres, subrayó: “Debemos luchar por todas las luchas por la igualdad de las personas, incluyendo la lucha feminista, la lucha de la mujeres ¡claro!”

Uno de los asistentes. Un hombre que vino al Uruguay desde la franja de Gaza, alzó la voz y con visible júbilo y emoción le dijo a Roger Waters “Mi gente en Gaza, todos los palestinos, tenemos un mensaje de libertad y de resistencia. Queremos vivir como seres humanos. Necesitamos vivir en paz”.

El cierre del encuentro sobrevino con la firmeza propia de un implacable verdugo que quisiéramos que no existiese. Un cierre inevitable porque las luchas también conocen de pausas, pero no de abandonos, ni de bajar los brazos militantes. Brazos, voces y corazones militantes esparcidos por el mundo. Brazos y voces militantes de la talla de  Roger Waters. Un Roger Waters que se acercó a más militantes una tarde del mes de noviembre en Montevideo, más como activista que como artista. Porque su humildad nos dejó absortos en una velada que fue propulsora de ideas y más ideas, y más proyectos para una lucha constante. Una lucha durante las 24 horas. Una lucha codo a codo, para ensamblar los valores  y las acciones, sin perderse en los romanticismos, a riesgo de ser efímeros. Una lucha transparente, como la que desarrolla Roger Waters en persona

Una lucha que se fue renovando a cada paso que fue dando Roger Waters mientras emprendió la retirada del salón del encuentro. Caminando lentamente sobre el pasadizo de la planta superior, levantando sus manos, en clara despedida y con ese hasta siempre en sus labios y en su corazón.

“Si este encuentro fue posible es porque Roger Waters lo quiso. Quienes integramos este movimiento BDS nos sentimos honradas por tener a Roger Waters como aliado. Nos reconforta saber que estamos parados del lado correcto de la historia. El pueblo palestino nos necesita todos los días. El Movimiento BDS puede acabar con el apartheid israelí. Nos vemos en las calles. Gracias” dijo finalmente  María Landi, integrante de la Coordinación por Palestina.

Increíble fue estar allí, junto al mito viviente del rock de los años sesenta, de esa legendaria banda Pink Floid. Increíble fue estar allí junto al fundador de Pink Floid,  musa inspiradora de generaciones enteras, para compartir la resistencia y la rebeldía contra el actual sistema, las guerras, el saqueo de los pueblos y las injusticias en el mundo. Increíble fue conocer  el pensamiento vivo de un hombre que siendo inmenso por su arte es más inmenso por su compromiso con la justicia, la lucha por los derechos y por la libertad.

Definitivamente, fue históricamente increíble. Increíble para nuestros jóvenes de Our Voice y para nosotros, redactores de una generación que se deslumbró con Pink Floid.

Definitivamente, para yodos nosotros fue históricamente increíble esa vela. Pero para la gran prensa pasó casi inadvertida (¿acaso será por  aquello de la fidelidad al  lobby israelí?). Solo algunos medios locales y los alternativos preferentemente dieron cobertura sobre el encuentro. La prensa del estableischment poco informó de la inmensidad del mensaje de ese hombre íntegro. Pero eso hoy en día es moneda corriente cuando se trata de militantes de la talla de Roger Waters.

Militantes con vida pública. Hombres  y mujeres coherentes consigo mismos. Personalidades mediáticas que revolucionan las conciencias de los hombres, cualquiera sea el punto del planeta,  cualquiera sea la circunstancia histórica.

Sin medir los obstáculos. Sin dejarse intimidar por los poderosos. Y sin miedos.

Roger Waters habló sin restricciones. Con sabiduría, claridad, inteligencia y amor a la humanidad. Un justo entre los justos. Que lucha por una causa justa. Así de simple.

No podía ser de otra de otra manera, tratándose de Roger Waters el activista pro palestina y de derechos humanos,  que hoy,  como ayer,  es un  valeroso ejemplo de conciencia.

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*Foto de Portada: www.larepública.com

*Foto 2: Our Voice

*Foto 3: www.resumenlatinoamericano.com Mónica Ruet y Martha Paseggi