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VENENO EN CONTRA DE LA VERDAD

Por Lorenzo Baldo

VENENO EN CONTRA DE LA VERDAD

Siguen los ataques hacia los familiares de Attilio Manca
Por Lorenzo Baldo – 1 de Septiembre de 2016

“Querida mamá, he aprendido que a quienes se obstinan en hacer daño, tarde o temprano, todo le vuelve como si fuera un boomerang. ¿El jardín está lleno de veneno y las plantas se quemaron a causa del herbicida? No importa, hay algo que no nos pueden tocar, nuestra alma. Seguiremos adelante con la frente en alto y con la espalda recta”. Luca Manca es quien escribe estas palabras en su perfil de facebook.

Desde hace más de 10 días en el jardín de los padres de Attilio Manca hay alguien que arroja veneno que está matando todas las plantas y que daña seriamente la salud psicofísica de Gino y de Angelina. El pasado 20 de agosto la madre del joven urólogo, encontrado muerto en circunstancias bastante misteriosas en el año 2004, comenzó a denunciar estos hechos a través de su página de dicho social network. “Mis batallas cotidianas están molestando – escribió – después del veneno en las plantas desde la ventana del baño se empezó a sentir nuevamente un olor agrio y que irritaba la garganta y los ojos. Habían dejado de hacerlo desde hacía años, cuando llamé a los bomberos y nos dijeron que abandonáramos nuestra casa – destacó Angelina en su comentario -, ahora empieza de nuevo. ¿Por qué?”. Pero ¿a quién se dirige Angelina? Quiénes son los que “habían dejado” desde hace tiempo de cometer este tipo de ataques? En mayo de 2011 habían sido los guardias urbanos de Barcellona Pozzo di Gotto  – que habían verificado el olor agrio presente en el jardín de Calle Spagnolo – quienes llamaron a los bomberos. Lo único que pudieron hacer estos últimos fue verificar la presencia de gases nocivos en la casa de los padres del joven urólogo, pero no lograron decir con precisión de qué tipo de sustancia se trataba ya que el equipamiento con el que contaban no podía hacer más que comprobar su toxicidad. Lo que es cierto es que por los malestares padecidos por los cónyuges Manca en varias ocasiones han tenido que dirigirse a la guardia del hospitalpor problemas respiratorios (con sensación de ardor de garganta, de los bronquios, de la nariz, con los labios hinchados, los ojos enrojecidos y el estómago cerrado por espasmos insoportables). En dicha oportunidad Gino y Angelina presentaron una denuncia en contra de desconocidos. Un par de meses más tarde un vecino de los Manca vio desde el balcón a dos personas que se trasladaban en una motocicleta, con el rostro cubierto por el casco, que tiraban un agente fumígeno en el jardín de los padres de Attilio. Pero sobre dicho episodio tampoco se pudo llegar a identificar a los responsables.

La madre de Attilio Manca es una mujer indómita que desde hace años lucha para obtener verdad y justicia sobre lo que tiene todas las características de ser un homicidio de la mafia y de los Servicios Secretos, pero frente al constante martilleo que sufre junto a su marido – a través de estos actos indignos – se siente gravemente exhausta. “El ensañamiento del cual somos objeto – escribe aún Angelina – continúa, escribo esto para que todos sepan lo que está ocurriendo. ¡Pero jamás me iré de mi casa!”. Por el momento lo único que los Manca han podido hacer ha sido presentar hace algunos días una nueva denuncia en contra de desconocidos en la Seccional de Carabinieri de la ciudad de Longano.

La miseria humana de quienes se ensañan en contra de estos dos ancianos padres – que ya sufren un increíble dolor a causa de la pérdida de su hijo – revela un tangible nerviosismo y un gran miedo por parte de quienes perpetran atropellos similares. Probablemente se trate del miedo a una verdad que podría llegar a provocar la caída de la máscara de quienes se encuentran involucrados en el homicidio de Attilio Manca, de quienes han encubierto la complicidad de un amigo, o de un pariente. Un miedo perverso de quienes en estos últimos años han permanecido impunes y ahora temen ser desenmascarados.

Hace años la gran poeta Alda Merini escribió: “La maldad es de los necios, de aquellos que todavía no han entendido que no viviremos eternamente”.

Está bien que el autor de estos actos vandálicos tenga miedo: que se llegue a la verdad no es más que una cuestión de tiempo.

 

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